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Inicio / Cuenteros Locales / kaluzza / La magia de la realidad (3a parte)

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Aún permanecía impactado. Trataba de retener con fuerzas la imagen de ella, la cual se esfumaba inexorablemente. También su aroma se perdía. Finalmente decidí irme.

Aquella noche me costó conciliar el sueño. Quería pensar que todo lo sucedido era algo normal. Sin embargo, sabía que escapaba a todo realismo. Llegué a dudar de lo sucedido. Fue entonces que recordé el poema escrito en el papel. Lo busqué. Era el único testigo de esa noche. Sin embargo no apareció, lo había perdido.
Al día siguiente regresé a la universidad, a la misma hora del día anterior. Mi sorpresa fue mayúscula al comprobar que la sala en la cual sucedió aquel encuentro se encontraba en reparaciones. Pregunté a un auxiliar que pasaba cerca por la sala y el me respondió que la sala estaba en reparaciones e inhabilitada desde hacía una semana.
Un hielo recorrió todo mi cuerpo. Sentado fuera de aquella sala comencé a llorar en silencio. La imagen de aquella profesora hermosa había aparecido sólo en mi mente. Comencé a aceptar que la realidad aplastaba mis sueños. Mientras lloraba, saqué mi lápiz y mi libreta y observé detenidamente ésta última. La primera hoja en blanco estaba moldeada con la presión de mi lápiz, precisamente con el poema perdido. Así fue, y comprendí que mis deseos se habían hecho extremos e incontrolables en el momento que los llevé al papel. La imagen de la profesora había nacido de mis sueños y se encarnó en mis letras. El deseo de sus labios me había hecho escribir el poema y luego me hizo besarla.
Observé mi reloj, éste marcaba las 22:23 horas. No reparé si era muy tarde o muy temprano. Simplemente cerré mis ojos y comencé a recordarla. Tomé el lápiz y comencé a escribir. De pronto, cuando recién completaba un verso, se enciende la luz de la sala, la cual ahora, no parecía estar en reparaciones. Continué:
…a la sombra de mi lápiz apareces intacta,
pensativa y sugerente,
tu poema a mis pies me llama…

Pude continuar, a no ser de algo que rozó mis pies mientras rodaba a favor del viento. Era la hoja original del poema del día anterior. Me agacho y la tomo. Estaba algo arrugada y sucia. Sin embargo la marca del beso aparecía más roja y más fresca.
...............................................................................FIN

Texto agregado el 18-08-2006, y leído por 132 visitantes. (0 votos)


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