La importancia de la vida:
Dentro de tres milenios la humanidad será polvo, la tierra no tendrá rastro de la existencia humana, nuestro todo; filosofía y ciencia, quedaran en el olvido, pues su engrane de vida pronunciaba nuestros nombres al ser creadas como ese conocimiento, todo chaca, pero humano al final. No hay futuro como especie, y si contáramos nuestros años de vida como “bien vividos” seria algo totalmente inútil, pues pasaríamos desapercibidos como si nunca hubiésemos nacido.
No necesitaríamos tres milenios para desaparecer entonces, tan solo bastan setenta quizás ochenta años de vida para después no existir. Pues fijamos tanto nuestra vida a esta realidad terrenal, que olvidamos por completo nuestra procedencias de ninguna parte. ¿A dónde vas y de donde vienes? No tengo idea.
Seria un tema recurrente para una generación donde la existencia no tiene procedencia ni importancia, quizás ese es el punto clave para entender a mi generación, a la cual no le importa nada. por la cual, las razones, las interpretaciones, las acciones, no pueden tomar sentido alguno. Somos la generación caduca de los noventas, el desprecio de lo nice y lo inalcanzable de lo hardcore. Somos la pipa llena y los viajes en solitario. El ningún lugar en todos lados. La banda. La prole renegada, los muchachos mal ejemplo. La mala imitación de las muertes degeneradas y televisadas, lo emulado de los rockstar y la fama de un pordiosero. Los drogos, los borrachos, los promiscuos e inadaptados. Ni generación beat, ni generación X, no somos nada. Y lo sabemos. Y no nos importa.
Podría seguir escribiendo, tratándote de convencer a que lugar pertenezco, si es que existe ese lugar. Tu identidad, dirían mis maestros. Pero bastante tendrás con reencontrarme o ¿reencontrarnos?, no puedo evitar ese brillo en los ojos cuando digo: reencontrarnos, si lo dices en voz alta suena muy imponente, ¡r-e-e-n-c-o-n-t-r-a-r-n-o-s! que emocionante es pensar y repetir, por lo menos te hace pensar en cosas menos importantes, porque las cosas menos importantes son las que más valen… enserio. Nunca has pensado en lo saludable que es pensar en preparar chocolate caliente y lo emocionante que es tan solo pensar en ello; no puedes pensar en tus problemas, en tus calificaciones, en tu esposo, en tu vida, solo te interesa preparar chocolate caliente. No me explico como la gente aun no se ha dado cuenta que las cosas menos importantes son las que le dan sentido a la vida. Pues no hay problema más grande que atarte las agujetas o sacarte la cerilla del oído. ¿O acaso en algún momento de tu vida, haz planeado una forma muy convincente de morir mientras cepillas tus dientes? Hay cierto hastió, por pasarte toda la jodida vida pensando en el amor de tu vida, en tus putas calificaciones, en lo mal que le va a tu padre en su trabajo, o lo aburrido que puede ser el sexo después de mil y un ocasiones. Y lo peor es que la gente no se cansa, esta sumisa en su misma frustración de ser las mejores personas, de ser aquel, tener aquello. Si las personas tan solo hicieran cosas sin importancia, serian más felices. Y la muerte seria menos aterradora, pues “lo importante” tan solo seria en pequeños momentos donde nuestras cosas sin importancia, hacen su trabajo.
Así la muerte seria impredecible como en antaño, que no puedas saber que con una sobredosis de MDMA puedes morir, no saber que cortándote las venas y desangrándote morirías. ¿Muy romántico no crees? Que la humanidad te deje morir con el imprevisto, que entendieran el caudal de vida, que sepan que puede llegar el momento, pero que sea inevitable consumar dicho momento. Y No tengo tendencias suicidas, te lo aseguro, simplemente veo ciertos detalles en actos poco comunes como algo interesante, aunque el fallar es parte de esa hermosa estructura.
Hay una imagen que me recurre mucho: tú, sentada en tu cama, cortándote las muñecas. La pintura nunca pintada o la canción nunca cantada, el óleo en colores pastel, rebanado por una espeso charco de sangre.
El arte es muy inconsciente, y a pesar de que puede ser poco verídica la acción descrita, no evita que sea hermosa. Seria la única razón “conmemorativa” pues te conviertes en modelo y artista a la vez. En una mente extraña, de un tipo extraño, de quien sabe donde.
Pero algo no logro entender, algo que me hace pensar mucho, algo por lo cual dejo de hacer mis cosas sin importancia, servirme una tasa de café y meditar pasando las 4 am. No entiendo como es que una niña logra consumar su retorcido pensamiento triunfal que a su vez es desgraciado. No entiendo porque siendo tantas personas pensando al unísono sobre lo poco que significa la vida, porque estas personas aun no logran consumar actos tales como los tuyos. Quizás no se han dado cuenta de lo artístico que seria hacerlo, >, que es lo que imposibilita que el no ser, se convierta en la persona más importante del mundo durante 5 segundos si es un disparo, una hora si es cortas las muñecas, 15 minutos si es ahorcarse.
Puede que cuando se cree que la vida no tiene significado no hay razón para quitarla, pues es tan poco el tiempo que tienes que es mejor vivirla aun sin entender el porque de esta. No tenemos necesidad de disparar, pues no nos interesa la importancia que puede llegar a tener. En cambio tú, te importa demasiado la vida, y a su vez eres importante para ella. Nadie seduce a la muerte por la insignificancia que le puede representar el estar aun con nosotros, los no importantes. Sino que la gracia interpersonal te rodea, bastante eres teniendo quince años, como para no desparecer. El acto mismo pinta la grandeza, el inconciente cargado de arrogancia, pues tu vida vale miles aun en pie.
Encontramos el quid del asunto ¿te has dado cuenta?, deberías decirlo en voz alta, suena cual sonata de un clásico. Wagner debió escribir una obra a la grandeza de esa palabra, e-n-c-o-n-t-r-a-m-o-s. Y ahora lo entiendo, eres demasiado arrogante, querida, sabes lo que significas. Mientras que uno, aun lleva esa carga en la espalda del no sentirse parte de nada. Y esto es una gran razón para que nosotros, los mal ejemplo, sigamos siempre vivos. Ya que nuestro fin, es por lo menos disfrutar los pocos segundos que nos queda de vida. Mientras que tú, mírate, suficiente has hecho como para tratar de adelantarte.
Que tu soberbia no logre ganarte nuevamente, que me haces sentir impotente, pues una niña me ha ganado a pensar, sobre la importancia de la vida. |