Nuchas veces lo observo deslizarse sigilosamente entre la gente y escucho los comentarios que genera. Casi todos lo mencionan, pero pocos se muestran dispuestos a ir por él, y prefieren olvidar que existe, porque se desilusionan enseguida.
Él se da cuenta que es normal que eso suceda, aunque le gustaría encontrar aspiraciones más firmes en los seres humanos. He notado su tristeza cuando observa que la gente se mueve impulsada de una nada a otra.
Algunos saben que lo llevan en su interior, pero a la mayoría, ni siquiera le interesa descubrirlo.
Muchos, tal vez poseen ideas brillantes, dormidas en sus mentes conformistas. Otros, piensan que están locos por pensar diferente, y se alejan de sus verdaderas necesidades. Finalmente están, los que se equivocan por temor a equivocarse.
Uno de estos días, aparecerá alguien que se atreverá a conquistarlo; siempre aparece, mientras tanto tiene que esperar, no puede hacer nada más.
Por ahora continúa observando existencias vacías, lamentando que sean tan pocos los que luchan por conseguirlo, cuando él está ahí, al alcance de todos.
Yo estoy dispuesta a obtenerlo, aunque sé que no es nada fácil. ¿Cómo no valorar su existencia? Es mi deseo.
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