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Inicio / Cuenteros Locales / carlosivankelso / LA MATACARLOS (LA ASESINA DE LOS CARLOS) (1° parte)

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La jornada laboral había terminado y el contador Carlos Alfredo Grosso estaba abandonando su oficina, ubicada en un edificio del centro de la ciudad, cuando en forma sorpresiva fue abordado por una mujer. Era una chica joven, de unos veinticinco años con cabellos largos y rubios, alta, muy bien vestida.
La chica le dijo a Carlos Grosso: “Buenas noches, señor Carlos Grosso”. El hombre le respondió: “¿Quién es usted? ¿Qué desea? Estaba cerrando mi oficina”. “Soy Ana Laura Quesada, ¿No se acuerda de mí?” respondió la chica, “No” fue la seca respuesta de Grosso. “Muy bien, si no se acuerda, entonces vamos a hablar adentro, por las buenas o por las malas” y mientras estaba pronunciando esas palabras Ana sacó de su cartera un revolver con silenciador. Carlos Grosso se asustó al ver a la mujer armada y no le quedó otra que volver a la oficina.
Entraron los dos a la misma, con Carlos Grosso con los brazos en alto y Ana Quesada apuntándolo con un arma.Carlos se dio vuelta y quedó frente a la chica que comenzó a decirle: “Es extraño que no te acordas de mí. Yo soy la hija de Ana María Pérez, la hermana de Paula Lorena Quesada, la sobrina de Julia Roberta Pérez, ¿Te acordas de ellas? Contraste a dos asesinos que las asesinaron. Yo sobreviví porque me escondí en un armario. Tenía apenas diez años. También mataron a la mucama, Gladys Felisa Sabadell. Fue una masacre. Mi madre había denunciado las actividades ilícitas que desarrollabas, por eso ordenaste que las mataran. Espere pero ahora llegó la hora de la venganza”.
Carlos le respondió: “No se de que hablas yo nunca ordené ese crimen”. “Fuiste vos Carlos Grosso” le dijo la asesina y le disparó seis balazos. El hombre cayó muerto y la asesina no tardó en abandonar la escena del crimen.
Un par de días después, un muchacho alto y rubio, que respondía al nombre de Carlos Gerardo Russo, salía de un gimnasio y se encontró con una chica muy bella y atractiva, a quien llevó a su departamento. Esperaba tener sexo con ella, y desnudo la estaba esperando en la cama. “Ana, ¿Vas a venir?” le gritó Carlos. “Aca estoy, Carlitos” le respondió la chica mientras escondía algo detrás de su espalda. “¿Qué llevas ahí?” le preguntó Carlos Russo a la mujer. La fría respuesta de Ana fue “¡Un cuchillo!” y se tiró encima del muchacho “Un cuchillo como el que usaste para matar a mi madre, a mi hermana, a mi tía, y la mucama, ¿Te acordas? ¡Ahora llegó tu turno, Carlos Russo!”, y entonces Ana lo apuñaló salvajemente. Fueron como treinta o cuarenta puñaladas. Finalizado el horrible y sangriento crimen, la asesina abandonó la escena del crimen.
Al día siguiente, un muchacho alto y morocho llamado Carlos Eduardo Vazquez, estaba muy contento pues iba a tener sexo con una hermosa chica rubia a la que había conocido poco tiempo atrás. Se encontraba en su departamento, semidesnudo, sentado, con sus grandes pies descalzos sobre la mesa, le dijo entonces a la chica: “¡Ana! ¿Vas a venir?”. La mujer le respondió: “Aca estoy Carlitos”, como Carlos le daba la espalda por eso no vio que Ana se acercaba con un cuchillo en sus manos. La asesina le clavó el cuchillo en la nuca y Carlos quedó muerto en forma instantánea. Antes de abandonar el lugar del crimen la asesina comentó en voz alta: “Ya está muerto el asesino intelectual, ya están muertos los asesinos materiales, ahora le toca a quien colaboró con el crimen”.
Una semana después, en una capital de alguna provincia del norte del país, un muchacho llamado Carlos Olarán se encontraba en un estacionamiento cuando fue sorprendido por una bella y misteriosa mujer. La chica lo apuntaba con un arma y le dijo: “Buenas noches Carlos Isidro Olarán”, tras lo cual le disparó seis balazos, provocando la muerte de Olarán.
Tras el asesinato de Carlos Olarán, el jefe de la Policía se reunió con algunos detectives, en la televisión un joven periodista llamado Carlos Elder esbozó su teoría: “Cuatro hombres asesinados, todos llamados Carlos, como usted, como yo, una mujer como posible autora de los homicidios, ¿Estamos acaso frente a una loca desquiciada que asesina hombres por el solo hecho que estos se llaman Carlos? La policía esta buscando a Ana Laura Quesada, única sobreviviente de una masacre ocurrida quince años atrás, cuando cuatro mujeres fueron brutalmente asesinadas a cuchillazos. En aquel momento, el caso fue casi esclarecido, se dijo que un contador llamado Carlos Grosso contrató a quienes fueron los autores materiales, Carlos Russo y Carlos Vazquez, a la vez que Carlos Olarán fue procesado como partícipe necesario del cuadruple homicidio, al parecer condujo el auto en el que fueron los asesinos al lugar del crimen y se quedó esperando como ‘campana’. Ninguno permaneció mucho tiempo en prisión pues buenos abogados se encargaron de desviar la causa y paralizar la investigación. Hoy, los cuatro fueron asesinados en menos de diez días. La policía busca a la presunta asesina”.
La policía, una vez más, no pudo encontrar a la presunta asesina, que fue cambiando domicilios, colores de cabello, empleos y nombres mientras continuo asesinando. Sus primeros crímenes fueron por pura venganza, pero lógicamente la chica sentía un profundo odio hacia los Carlos, razones no le faltaban, y por eso siguió asesinando a hombres llamados Carlos. La prensa la bautizó como “la Matacarlos” y el periodista Carlos Elder por la TV sostenía: “Si se llama Carlos, como yo, tenga sumo cuidado, una asesina está ejecutando a hombres que nos llamamos de esta manera, yo por las dudas ando siempre armado, aunque dicen que si te encuentra, ella te mata sin piedad alguna, te ejecuta con gran placer, y no te da tiempo de nada”.
Una noche la asesina se hizo pasar por prostituta solo para acostarse con un hombre llamado Carlos Alberto Enrique. Cuando se quedaron solos en una habitación, lo acuchilló en forma brutal, mientras estaban acostados.
Tiempo después, la Matacarlos se fijó en un enfermero llamado Carlos Alejandro Alfaro Moreno, que trabajaba en un hospital, una noche lo sorprendió durante una guardia, y al encontrarlo solo, lo ejecutó de seis balazos. Como uso silenciador, nadie escuchó nada.
Tiempo después, un muchacho que era entrenador de fútbol juvenil, y que se llamaba Carlos Alberto Marczuck fue sorprendido en un estacionamiento. La asesina le disparó seis balazos.
La “Matacarlos” comenzó a trabajar después como secretaria en una importante agencia de publicidad. Había un exitoso modelo que se llamaba “Luxiano Bone”, grande fue la sorpresa de la asesina al descubrir que el nombre completo de esta muchacho era Carlos Luciano Giacobone. No tardó en asesinarlo de unas veinte puñaladas.
De una manera similar fue asesinado un actor que se llamaba Carlos Martín Karpan, al que todos conocían simplemente como Martín Karpan.
Pero entre esos dos crímenes, la asesina cometió otro asesinato, se trató de un joven automovilista llamado Carlos Okulovich, a quien “la Matacarlos” ejecutó de un balazo en la nuca, dentro de un auto.

Esta historia continuará en LA MATACARLOS (LA ASESINA DE LOS CARLOS) (2° parte)

Esta es una historia de ficción donde se relatan hechos totalmente fantasiosos que jamás ocurrieron ni ocurrirán, cualquier similitud o semejanza con la realidad es pura coincidencia.

Texto agregado el 28-10-2012, y leído por 195 visitantes. (0 votos)


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