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Inicio / Cuenteros Locales / carlosivankelso / EL BASQUETBOLISTA ASESINO

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Era el año 2000 y 2001, cuando la calma habitual de la ciudad de Santa Fe y sus alrededores, solo interrumpida los días de clásicos entre Unión y Colón, se vio bruscamente alterada por una serie de crímenes. Una docena de mujeres habían sido asesinadas, a todas las habían degollado con un largo y filoso cuchillo. Pero lo que más había conmocionado a la opinión pública es que sobre los cadáveres de cada una de las víctimas siempre había un enorme Queso.
“Degollaron a una chica y le tiraron un Queso” era un titular habitual en los diarios de aquellos tiempos. Desde hacía varios años eran varias las decenas de mujeres que habían sido asesinadas y a las cuales les habían tirado un Queso. Parecía ser una siniestra y macabra forma de asesinar que se había puesto de moda. Los medios de comunicación habían bautizado a estos asesinos como “Quesones” y se había echado el rumor (o la leyenda urbana) de que se trataba de una logia criminal cuyos integrantes, o sea los asesinos, se llamaban todos Carlos.
Nada en concreto se sabía aunque los investigadores afirmaban que, dada las características de los asesinatos, el “Queson” que estaba aterrorizando la zona de Santa Fe era otro asesino serial. Todas las víctimas – una docena – estaban relacionadas de una forma u otra a la Educación. Dos eran rectoras de una escuela secundaria, otras cuatro profesoras, cinco eran estudiantes de quinto año y una era madre de una de las alumnas asesinadas. De las cinco estudiantes dos habían sido asesinadas en Bariloche, durante el viaje de egresados.
Ahora bien, en la Universidad de Santa Fe, una joven llamada Valeria Raffaelli, dirigente estudiantil, había abierto una suerte de investigación para identificar al “Queson” y parar con la horrible y sanguinaria seguidilla de asesinatos. Una noche alguien tocó el timbre de su departamento. La chica se sorprendió pues era una hora en la cual no solía recibir visitas.
- ¿Quién es? – preguntó Valeria.
- Carlos Delfino – fue la respuesta – Soy integrante del equipo de Básquet. Necesito hablar con vos ya mismo.
La chica abrió la puerta. No había duda alguna de que el muchacho era jugador de básquet. Carlos medía dos metros de altura y calzaba cincuenta. Con solo verlo era obvio su condición de basquetbolista. Carlos era muy lindo,
atractivo e irresistible para las chicas.
- Hola – dijo Valeria - ¿Cómo estas Carlos?
- Hola, ¿Me conoces’
- ¿Quién no te conoce en la ciudad, Carlos? Sos la estrella del equipo de básquet. El otro día jugaste un partidazo.
- La verdad que sí – contestó Carlos – Metí varios triples.
- Escuché que van a convocarte de la selección nacional.
- Bueno, ya integré el seleccionado en varios partidos. Ahora viene una competencia panamericana juvenil, espero estar entre los citados.
- Pasa, Carlos, no vamos a estar hablando así parados.
Carlos ingresó al departamento con un gran paquete y una mochila. La chica le indicó que lo pusiera sobre la mesa. Carlos entonces dijo:
- Vengo por el caso de los asesinatos. Lo del asesino “Queson”. Encontré hoy esta carpeta quizás tenga información importante.
La chica se sentó y comenzó entonces a leer los papeles que había en la carpeta y le dio la espalda a Carlos, que permaneció parado detrás de ella. Sin que la chica se diera cuenta, Carlos – que tenía las manos enfundadas con guantes negros – sacó de una mochila un cuchillo, muy largo y filoso. Carlos se acercó a la chica en forma silenciosa y sin darle la más mínima chance de reacción, la tomó por detrás y puso el cuchillo sobre su cuello. Inmediatamente, Carlos la degolló, asestándole a la chica una herida muy profunda en el cuello. La chica queda muerta, sentada en la silla, con la cabeza sobre la mesa. Un enorme reguero de sangre cubría tanto a la silla como al piso. Carlos, el asesino, sacó entonces un enorme Queso del paquete que había llevado. Era un Queso Gruyere, con grandes y voluminoso agujeros. Carlos tiró el Queso sobre el cadáver de la chica.
- Queso – dijo entonces Carlos en voz alta y abandonó el departamento.
Al día siguiente la noticia del crimen se expandió por toda la ciudad y alcanzó los medios nacionales que no salían de su sorpresa y estupor ante un nuevo asesinato del “Queson”. La noticia, sin embargo, se mezcló con otra muy importante para los medios provinciales: la convocatoria del basquetbolista Carlos Delfino a la selección nacional que iba a disputar el Campeonato Panamericano.

Texto agregado el 14-03-2013, y leído por 97 visitantes. (1 voto)


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