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Inicio / Cuenteros Locales / carlosivankelso / Carlos Arroyo, basquetbolista y asesino

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(La Saga de los Basquetbolistas Asesinos)

Un auto se detuvo en uno de los barrios más caros y lujosos de los suburbios. Un hombre muy alto y patón, que debería medir unos dos metros de altura y calzar un talle cincuenta, bajo del mismo. Estaba vestido totalmente de negro, con una campera de cuero y unos guantes bien grandes y gruesos, con estos sostenía una escopeta del modelo Winchester 1887 como las que usaba Scharzenegger en Terminator. El hombre además llevaba un enorme paquete con un Queso. Caminando muy despacio logró entrar por la puerta de servicio en una de las casas del lugar. Antes de entrar a la casa, el hombre envío un breve mensaje por celular, dijo:
- Carlos Arroyo, basquetbolista puertorriqueño, a punto de eliminar al objetivo C4.
En el piso superior de esa casa dos jóvenes, un hombre y una mujer, acababan de tener sexo. El hombre, alto, flaco y narigón, mientras se encontraba en la cama, totalmente desnudo, dijo:
- Adriana, hemos pasado una noche inolvidable. Tendre que venir a visitarte más seguido.
- Te puedo garantizar que fue una de las mejores noches de sexo de toda mi vida, Iván dijo la chica Quedate un poco más, quedate a dormir...
- Me gustaría quedarme a dormir dijo el muchacho pero mañana debo estar en el centro de la ciudad a eso de las siete u ocho. Debo filmar un comercial. Ya sabes como es la vida de un modelo.
- Sí, lo sabre... ¿O acaso te olvidas que yo también soy una modelo de primera línea internacional?
- Ja, ja, por eso lo comprendes dijo el muchacho - ¿Te enojas si voy abajo, a la cocina, a comer algo? El sexo me abrió el apetito...
- Anda tranquilo, Iván, sin miedo.
El muchacho se puso el calzoncillo, única ropa que tenía a mano, se levantó y comenzó a bajar por las escaleras. No tardó en llegar a la cocina, donde Carlos Arroyo con el rifle lo estaba esperando. El basquetbolista podría haber asesinado al modelo sin oposición alguna si lo hubiera querido hacer. Pero no lo hizo, sino que lo tomó del cuello, y le aplicó un jeringazo que dejo totalmente dormido al modelo. El joven se cayó al piso en un estado de inconsciencia absoluta. Despejado el camino, Carlos Arroyo, con un rifle en una mano y el Queso en otra, comenzó a subir las escaleras. Lentamente, tratando de efectuar el menor ruido posible, el basquetbolista se fue acercando a la habitación donde estaba la chica. Mientras lo hacia tomó el Queso como si fuera una pelota de básquet y la arrojó hacia abajo. El Queso se deslizó por el piso, rebotó en la puerta que estaba entreabierta y entró a la habitación de la chica. El Queso quedó entonces allí, mientras Carlos ingresó al cuarto.
La modelo permanecía acostada y escuchó el ruido del Queso cuando rebotó en la puerta. Sorprendida se dio vuelta y observó entonces como el basquetbolista ingresó a la habitación. La joven comenzó a efectuar alaridos, presa del pánico al ver a un asesino frente a ella. Carlos Arroyo, sin mediar palabra alguna, apuntó la escopeta hacia la chica y disparó, al mismo tiempo que gritó en voz alta y con un inocultable acento boricua:
- ¡Queso!
El disparo impactó en el rostro de la chica, y a continuación Carlos efectuó cinco disparos más, que impactaron en todo el cuerpo de la modelo. Finalizada la tarea, Carlos dejó la escopeta sobre la cama tomó el Queso, que estaba en el piso, y lo tiró sobre el cadáver de la mujer asesinada, volviendo a decir en voz alta:
- ¡Queso!
Tras asesinar a la mujer y tirar el Queso, Carlos Arroyo volvió a tomar la escopeta, abandonó la habitación, y se retiró de la casa. Al subir al auto se comunicó por telefono y dijo:
- Aquí Carlos Arroyo. El Objetivo C4 ha sido eliminado.
Una voz le reportó:
- Muy bien Carlitos. Sos un gran Queson. Charles Barkley y Karl Malone también han asesinado a las mujeres a las cuales debían eliminar. Uno ahorco a una mujer con una soga, el otro con una ametralladora S-UZI con silenciador. Carlos Delfino acaba de decapitar a Valeria Mazza con una espada samurai y le tiro un enorme Queso Gruyere. Esperamos informaciones de los demás basquetbolistas asesinos. Mañana a las veintidós nos reunimos todos.

(Esta historia continuará)

Texto agregado el 24-12-2013, y leído por 38 visitantes. (0 votos)


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