La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / carlosivankelso / Los Carlos Basquetbolistas y Asesinos

 Imprimir  Recomendar
  [C:578741]

Una gran quietud existía sobre Punta del Este aquella noche, era primavera y nada parecía alterarse sobre la ciudad. Valeria Mazza, la famosa modelo, descansaba tranquilamente en su casa ubicada sobre la costa uruguaya. Ingreso al baño a darse una ducha, mientras esperaba a Carlos, remisero del Hotel, para que la llevara a jugar al Casino del Hotel Conrad. En ese momento se escuchó el timbre de la puerta. La mucama preguntó quien era.

- Carlos fue la respuesta de una voz masculina que se escuchó del otro lado de la puerta. La mucama la abrió y vio a un joven muy alto, que medía dos metros y calzaba cincuenta.

- Buenas noches dijo Carlos Soy Carlos, Carlos Delfino - Carlos Delfino era un consagrado jugador de basquet, de trayectoria internacional, integrante de un equipo de la NBA y de la selección argentina pero fue obvio que la chica no lo conoció.
- Ah, sí. La señora aún no esta lista. Pensamos que iba a tardar más tiempo en llegar. Deberá esperar un largo rato.
Carlos entró con tres paquetes muy grandes, pero mientras algunos eran esféricos, el otro era muy largo. Puso los paquetes sobre la mesa y de cada una sacó un Queso. Un Queso holandés, un Maasdam, importado de Holanda, traído directamente desde Ámsterdam. Este otro Queso, un Parmesano, y el otro Queso, el de los grandes agujeros, es un Gruyere.
Carina quedó extrañada ante los regalos, si bien era común que Valeria Mazza recibiera obsequios de todo tipo. Las dos hormas de Queso, tanto el Gruyere como el Parmesano, eran enormes, gigantescas. La señora Julia, secretaría de Valeria Mazza, también estaba sorprendida ante los Quesos que le habían traído a Valeria y le indicó a Carlos:
- Voy a subir, enseguida le aviso cuando estará lista la señora Valeria y subió entonces las escaleras.
Carlos ingresó al baño y tras orinar, sacó de su campera un enorme, largo y filoso cuchillo, que comenzó a sostener con sus manos, cubiertas de un par de guantes negros de cuero bien gruesos. El cuchillo era muy grande pero ante la espada samurai parecía pequeño.

Armado con el cuchillo, Carlos se puso detrás de la puerta, cosa de que la mucama le diera la espalda cuando volviera al salón. Unos pocos segundos después, Carina ingresó nuevamente al salón, pero Carlos casi no le dio tiempo. La tomó por detrás, puso el cuchillo en su cuello y la degolló salvajemente. Para un asesino de mujeres con la experiencia de Carlos, un solo golpe de cuchillo bastó para asesinar a la mucama. Con una sola cuchillada, Carlos provocó una herida profunda y amplia en la mujer, que cayó muerta de inmediato.

Con el mismo cuchillo con el que había cometido el asesinato, Carlos tomó el Queso holandés, el Maasdam traído de Amsterdam, y arrojó la horma sobre el cuerpo de Carina, la mucama.
- Queso dijo entonces Carlos.

El crimen, aunque sangriento como pocos, había sido silencioso y la señora Julia, que se encontraba arriba, nada había escuchado. En eso, la asistente de Valeria Mazza comenzó a bajar por las escaleras. Carlos, entonces, todavía con el cuchillo en la mano, se colocó sobre la pared, para esperar a la señora Julia.

Tal como había hecho con la mucama, cuando la asistenta llegó abajo, el asesino la tomó por detrás y le clavo el cuchillo en el cuello, atravesándose totalmente. Carlos le clavó el cuchillo de tal forma que el mango estaba de un lado, y la punta salía del otro. La asistente cayó muerta de inmediato, y Carlos pusó el cadáver en una silla. Como con su víctima anterior, Carlos Delfino tomó un trozo de Queso, el Queso Parmesano, y lo tiró sobre el cadáver de la señora Julia.
- Queso dijo entonces Carlos.
Asesinadas la señorita Carina y la señora Julia, Carlos tenía entonces el camino despejado para atacar a su víctima principal, pues las dos mujeres no eran más que víctimas colaterales. Dos personas que estaban en el tiempo y espacio equivocado. Sí había usado el Queso Maasdam para la mucama, y el Parmesano para la asistente, a Valeria Mazza la iba a tirar el Queso Gruyere.
Carlos Delfino ya no tenía obstáculos en su objetivo de asesinar a Valeria Mazza y tomó entonces la espada samurai y el Queso Gruyere, y se dirigió en forma sigilosa hacia la habitación de la top model, que todavía estaba debajo de la ducha.

Carlos espero a su víctima detrás de la puerta, esperándola atacar cuando esta le diera la espalda. El ruido de la ducha terminó y Valeria Mazza salió del baño. La modelo, vestida con el traje de baño, y con una toalla cubriéndole la cabeza, ingresó a la habitación. Nunca lo vio a Carlos, que estaba detrás de ella. El asesino, dueño de una enorme, magistral y macabra habilidad, tomó la espada samurai y descargó su furia criminal sobre el cuello de la modelo. La herida fue muy profunda y un chorro de sangre se esparció sobre el piso. El golpe fue tan certero que la modelo cayó muerta de inmediato. Carlos, dueño de un instinto criminal que solo los grandes asesinos poseen, realizó otros golpes con la espada samurai sobre el cuello de su víctima, provocando de esta manera la decapitación.

Finalizada la horrible tarea que le habían encomendado, y por la que le iban a pagar una cifra millonaria, Carlos Delfino limpió la espada samurai en las cortinas de la habitación, y agarró el Queso Gruyere, tirandolo sobre el cadáver mutilado de su víctima.

- Queso dijo Carlos, y abandonó la habitación, y en pocos segundos, la casa, y en apenas minutos, ya no se encontraba siquiera en la ciudad de Punta del Este.
Mientras esto ocurría, en otras partes del mundo, otros basquetbolistas también estaban asesinando mujeres y les tiraban un Queso a cada de sus víctimas.

Cuenta la leyenda que años despues, quizás decadas o siglos, un chico y su padre visitó el Museo de Cera "Madame Tussauds" de la ciudad de Nueva York. Al ver a unos basquetbolistas el chico le preguntó al padre:

- ¿Quienes son?

- Son los "basquetbolistas asesinos", hace muchos años estos jugadores de basquet conformaron una banda de criminales que asesinaba mujeres y a cada una de sus víctimas les tiraban un Queso. Aca tenes a Charles Barkley, que ahorcaba mujeres con una soga; a Karl Malone, que las mataba con una ametralladora S-UZI; a Carlos Arroyo, el puertorriqueño, que usaba una escopeta winchester como arma; a Charlie Villanueva, que las decapitaba con un machete; a Carlos Delfino, que también las decapitaba pero con una espada samurai; al español Carlos Suarez, que les cortaba la cabeza con un hacha; a Carlos Jimenez Sanchez, otro español, que las mataba con un arpón de pesca; y a Carlos Matías Sandes, que las ejecutaba con un cuchillo de caza.

- ¿Y todos tiraban el mismo Queso?

- No, Carlos Delfino les tiraba un Queso Gruyere, Carlos Matías Sandes un Queso Emmenthal, Charles Barkley un Queso Reggianito, Carlos Arroyo un Queso Pategras, Carlos Suarez un Queso Maasdam, Carlos Jimenez Sanchez un Queso Gouda, Karl Malone un Queso Parmesano y Charlie Villanueva un Queso Fontina.

- ¿Y vos me pusiste Carlos por estos asesinos?

- Claro, Carlitos, vos y yo nos llamamos Carlos en homenaje a estos asesinos. Y ahora nos vamos a comer un buen Queso.

- En Nueva York no es fácil encontrar una buena Quesería...

- Pues lo haremos, aunque tengamos que caminar por Manhattan toda la noche.

Texto agregado el 27-05-2017, y leído por 17 visitantes. (0 votos)


Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]