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Inicio / Cuenteros Locales / zorin / EL COMBATE DE HIGOS URCO

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Era el mes de noviembre de 1820 y el teniente coronel español José Matos se encontraba en Trujillo, reuniéndose con Torre Tagle con el objeto de recabar dinero para el pago de las tropas acantonadas en Maynas, al pasar los días y no conseguir su propósito pues Torre Tagle estaba decididamente trabajando en favor de la independencia nacional y quien además conocía la firme decisión de Matos a la causa realista; decepcionado al no cumplir su cometido Matos decide regresar el mes de diciembre a Moyobamba por la vía de Cajamarca, es aquí en esta ciudad que recibe la noticia de que Trujillo había proclamado su independencia el día 29 de diciembre, lleno de rabia planea y trama hacerse el despechado de la causa realista, durante días habla mal de su ejército y logra convencer al patriota Pedro Noriega Chávez rico comerciante cajamarquino, comisionado por don José de San Martín para promover la independencia de Maynas; Matos y Noriega viajan a Moyobamba a secundar el movimiento de Trujillo, para lo cual recibió en Chachapoyas 50 soldados que le remitió Torre Tagle para que sirviera de base en la formación de las tropas patriotas de esa región, así como la suma de 8,000 pesos, Matos ve esto como una oportunidad y en colaboración con el obispo fray Hipólito Sánchez Rangel y el gobernador español Fernández Álvarez, apresan a Noriega y lo fusilan, los soldados puestos a la orden de Noriega se dispersaron unos y otros cayeron presos, el gobernador de Maynas Fernández Álvarez, el teniente coronel Matos y el obispo Sánchez Rangel, se dedicaron a fortalecer el plan realista en coordinación con las fuerzas de Castro Taboada en Cajamarca y la de los realistas de Cajabamba y Otuzco.

En abril de 1821 el ayuntamiento de Chachapoyas se pronuncia por la independencia, bajo la dirección de los patriotas Manuel Rodríguez, Mariano Aguilar, Dionisio Rodríguez, José Lucero Villacorta, Luis Zagaseta, Pedro Rodríguez, Manuel Burga, Manuel Rojas, ante esto los realistas de Moyobamba deciden apoderarse de Chachapoyas, para amagar este peligro Torre Tagle despacha desde Trujillo una división al mando del coronel Juan Valdivieso, en la que formaron destacados jóvenes Trujillanos, Cajamarquinos y Chachapoyanos, entre los primeros se recuerda al teniente coronel José Félix Castro, hermano del otro teniente Gabriel Castro quien murió al tomar la plaza de Otuzco, eran hijos del acaudalado trujillano Manuel José de Castro.

El parte oficial de combate de Higos Urco fue minuciosamente redactado por Valdivieso, en la ciudad heroica e independiente de Chachapoyas el 13 de junio de 1821, dirigido a Torre Tagle, una copia del original permaneció en poder del fornido artillero José Portocarrero quien el 13 de agosto de 1851 desde Cochama, donde Portocarrero vivía su ancianidad le escribe a su compañero de armas el teniente coronel del ejército Mariano Zamora, diciéndole te envió dicho parte que como un documento de gran valor he conservado en mi pecho lleno de veneración y placer, dice en el escrito, afirmando que la posteridad no carezca de hechos tan remarcables, espero se haga público para que no quede relegado al olvido y que cuantos concurrieron sean recordados con veneración y gratitud, resaltaba que el triunfo de Higos Urco afirmo la causa patriota, termina diciendo “ya ves que esta es una poderosa razón para considerar esta victoria como la piedra fundamental de nuestra gloriosa independencia.

“el Comercio” lunes 22 de setiembre de 1851

PARTE OFICIAL

División expedicionaria, Chachapoyas independiente, junio 13 de 1821.

Al señor presidente del departamento de Trujillo Marques de Torre Tagle

Señor

Aunque en mi comunicación del 28 pasado anuncie a Ud. que el cadete, Manuel Rodríguez debía marchar con pliegos a Moyobamba, la noticia que tuve de hallarse el enemigo a 15 leguas de distancia, me hicieron variar la resolución, para evitar que pudiese caer en sus manos, mande se replegase inmediatamente sobre Rondón, donde existían fuerzas a las órdenes de los subtenientes León Farje, José Suarez, lo que se verifico el 3 del corriente; en la noche sabiendo que el enemigo redoblaba su marcha, dispuse abandonar Rondón y ocupar el punto de atajo, en esta forma el cadete Rodríguez a la cabeza de 20 hombres va hacia la vanguardia, distante media legua de mi campo sobre el cual replegué la fuerza que mandaba Suarez, quedando Farje y los comisionados Perea y Arce con 80 hombres de lanza en una dirección paralela a la izquierda de Rodríguez.

En la tarde del día 4 calculando que el enemigo había pasado la noche en el puente sascar, distante dos leguas de mi campo aún no se dejaba ver, sin duda por inspeccionar mi posición, para tomar otro camino que lo condujera a la ciudad sin comprometer el choque, para esto me situé por la noche en un terreno más inmediato a la ciudad y a donde necesariamente debían tocar las fuerzas enemigas, el campamento quedo dispuesto y Rodríguez colocado con sus 20 hombres detrás de un parapeto de arbustos y sostenido por diez infantes más, a poca distancia Farje con sus 50 hombres en una altura y destaque de vanguardia la montonera compuesta de 60 hombres, quedando yo al centro con el resto de la fuerza, que reunidas todas las partidas ascendía nuestra fuerza disponible a 294 hombres y 4 piezas de montaña con su dotación respectiva.

Esta posición era favorable a nosotros y resolví conservarme en ella a todo trance, es así que el día 5 me encontraba en esa colocación, entretanto el enemigo a dos y media legua de distancia concentro toda su fuerza, e hizo adelantar una avanzada de 40 veteranos hasta la hacienda Rondón, distante media legua de su campo cubriendo su retaguardia un cañón de colisa, este movimiento y el orden con que ejecuto y la superioridad de su tropa que visiblemente se le reconocía al enemigo, no fueron capaces de desalentar ni por un instante a nuestros bravos, un fuego de ardor patrio los abrazaba y persuadidos de la justicia de su causa, aguardaban con impaciencia la señal de combate, para arrancar a los orgullosos godos opresores la primera gloria del Perú independiente.

Por fin la aurora del día 6 vino a calmar nuestras fatigas, la diana saludo este día feliz en que el poder peninsular comenzaba a desplomarse; la división entera se preparó para la lucha, con un valor y alegría increíbles, el enemigo por su parte alentaba a sus tropas con el saqueo y degüello; para evitar la efusión de sangre y tentar todos los medios posibles, dirigí al comandante José Matos el oficio que corre bajo el número 1, llamándolo al orden y proponiéndole que depusiera las armas, pero engreído con las probabilidades que tenia del triunfo, desoyó mis proposiciones y ordeno el ataque, poco tardo en presentarse al frente de su vanguardia compuesta de lo mejor de su tropa, proseguía en marcha diagonal hasta situarse en una colina distante media legua de mi derecha, desde donde podía dirigir sus operaciones, en esta evolución ejecutada con audacia conocí que su principal objeto era tomar el camino de Tarquia que conduce a la ciudad, en consecuencia decidí cortar sus líneas en el acto y comprometer batalla, para esto hice avanzar por el centro una guerrilla al mando del cadete graduado de subteniente Manuel Rodríguez, dividí las compañías en dos alas, ordene que la derecha al mando del subteniente Pino ocupase una altura, y la segunda al mando del capitán graduado Castro atacase por la izquierda en unión del subteniente Suarez, a quien di a mandar una guerrilla de 16 hombres, estas órdenes fueron diestramente ejecutadas por nuestros valientes guerreros, que quisieron ser los primeros en ofrecer a su amada patria el inmarcable laurel de la victoria, un recio combate se trabo pasadas las 8 de la mañana, sostenido ardorosamente por los fuegos de ambas partes, durante media hora permaneció indecisa la fortuna más al cabo comenzó a sernos propicia, pues habiéndose retirado por la izquierda el enemigo y nos acosaba por la quebrada, nuestras descargas de metralla oportunamente lanzadas por un cañón que de antemano se había colocado al frente, infundieron el terror en sus filas, al desalojar este punto de apoyo produjo el desorden y la dispersión, pero mientras nosotros conseguíamos estas ventajas, a la derecha lograron tomar una altura dominante y atacar con tanto denuedo y buen éxito nuestra primera compañía, que la obligo a ceder el terreno aunque con orden y replegarse mediante un movimiento semicircular hacia la izquierda, halagados los opresores con este resultado siguieron persiguiendo a los nuestros, pero nuestro fuego de artillería sostenido audazmente por un granadero de fusilería, les frustro sus designios y se retiraron con precipitación hacia quebrada honda, desde donde pensaron tomar una altura que les proporcionase su entrada a Chachapoyas; mientras yo observaba los movimientos del enemigo su izquierda estuvo constantemente tiroteada por los hombres de Suarez, que combatió porfiadamente por espacio de 4 horas que al fin los precipito a una vergonzosa derrota, después ordene que la segunda compañía formando una línea curva se colocase en un bosque que era el punto de salida de la quebrada que tomo el enemigo, donde debía permanecer oculto y con la primera marche de frente protegida mi derecha que comandaba Rodríguez, apenas tuve el tiempo necesario para tomar estas disposiciones, cuando el enemigo resuelto a disputarnos la victoria a todo trance, bajaba a nuestro campo con celeridad y osadía, más a la mitad de su marcha fue sorprendido por los fuegos de la primera compañía a los que muy pronto se agregaron los de Rodríguez y de la artillería, esta combinación tan acertadamente ejecutada decidió el combate, las fuerzas enemigas comenzaron a huir entre el desorden, la vergüenza y el pavor.

Nuestros vencedores los persiguieron por entre los peñascos y precipicios, la dispersión fue completa y las sombras de la noche favorecieron su fuga por el punto de Moyobamba, abandonaron todo su parque y dejando muchos prisioneros, después de diez horas de obstinada pelea “este trofeo es el primer escalón de la gloria del Perú”, aunque ha sido inevitable el derramamiento de sangre en ambas partes, pues se cuenta un gran número de muertos y heridos entre ellos el bravo Rodríguez tan digno, inmediatamente me retire a la ciudad tomando todas las precauciones necesarias para evitar que el enemigo por alguna reacción se fortaleciese y atacase, pero en la mañana del día 7 supe que todos sus conatos se habían reducido a la fuga aprovechando la oscuridad, que Matos y el capitán Cervando con el cirujano Amayo abandonaron el campo desde las dos de la tarde, en vano remití una partida en su persecución, durante la noche habían avanzado mucho dejando algunos oficiales heridos en el tránsito.

En consecuencia de tan completa victoria y premio del valor, intrepidez y constancia de los oficiales y ejemplar tropa que tengo el honor de mandar, he concedido sobre el campo de batalla en nombre de la patria y del excelentísimo señor general en jefe don José de San Martin, una medalla que contiene la siguiente inscripción, en el anverso “vencedores de Chachapoyas” y un jeroglífico compuesto de palma y laurel entrelazados y dos manos asidas en el centro, en el reverso la fecha del triunfo; además he concedido el grado de subteniente al sargento primero José Casanova, por la heroica acción de haberse enfrentado solo con un número considerable de enemigos hasta hacerlos retroceder y matando algunos de ellos, también el grado de sargentos primeros a los segundos Crisanto Tejada, Baltazar Gonzales, justo Apestegui y Francisco Granja, este ultimo de artillería, pero al artillero José Portocarrero le he hecho la gracia de que lleve además de la medalla en el brazo izquierdo, un escudo con un cañón bordado en el centro, porque habiendo volado una cureña el solo pudo levantar el cañón colocarlo sobre aquella y dar fuego; todos los oficiales y soldados han obrado sobre el campo prodigios de valor, ningún elogio puede llegar a la magnitud de su mérito, sin embargo me permito la satisfacción de recomendar, al capitán Toribio Rodríguez, teniente Manuel Farje, juan Manuel Mollinedo, sub teniente León Farje y cadetes Mariano Zamora, Antonio Posadas, Antonio Navarro, cuyos brillantes servicios son innumerables, no es menos digno de recomendar al capitán de caballería Mariano Joaquín de Egusquiza, fue inseparable de mi lado en el campo de batalla, funcionando como ayudante de órdenes y arrastrando en este servicio peligros inminentes, el capellán Melitón Sánchez Pareja, merece también un particular recuerdo pues con sus oficios procuraba alentar a nuestros bravos.

Son así mismo acreedores a él por los servicios que como conocedores del terreno pudieron prestar, al capitán retirado Manuel Tuestas, al procurador Mariano Muñoz, quienes personalmente quisieron participar de nuestra suerte, igual oficio hizo don Toribio Zagaseta por lo mismo merece igualmente que ellos, a todos se agrega el entusiasta porteño don José Rubiera que como un soldado peleo en la primera compañía; por ultimo asegurare a vuestra excelencia que el bello sexo de esta ciudad ha prestado servicios sumamente importantes, en todo el tiempo de nuestra permanencia en esta ciudad, en el furor del campo de batalla y olvidando sus delicadezas han arrastrado los peligros, prestando servicios de importancia y civismo, hasta el extremo de manejar las armas de fuego y las hondas, cual verdaderas matronas que defienden sus sacrosantos derechos; todos los vecinos de la ciudad y pueblos inmediatos han cooperado en esta gloriosa pelea, llenos de patriotismo y decisión ciento por uno, estos y aquellos son dignos de las mayores consideraciones.

Concluyo asegurando a Ud. que me es muy grato anunciar este primer triunfo nacional, debiendo añadir que según los datos que he tomado bien pronto estará jurada en Moyobamba nuestra independencia.

Dios guarde a Ud.

Juan Valdivieso

La historia ni la nación han recogido ni hecho justicia a las batallas de Higos Urco y del peñón de Urmos en Otuzco, solo el general Gamarra dio una ley promulgada el 22 de enero de 1830 “deseando perpetuar la gloriosa batalla del 6 de junio de 1821, en la ciudad capital de aquella provincia, a cuyo triunfo se debe en gran parte la libertad del Perú, deseando compensar de alguna manera a sus habitantes los importantes servicios, la premio mandando erigir en la ciudad de Chachapoyas un colegio de ciencias y artes con el título de san Juan de la Libertad.

Texto agregado el 04-06-2018, y leído por 0 visitantes. (1 voto)


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