<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<?xml-stylesheet href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/rss2spanishfull.xsl" type="text/xsl" media="screen"?><?xml-stylesheet href="http://feeds.feedburner.com/~d/styles/itemcontent.css" type="text/css" media="screen"?><rss xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:feedburner="http://rssnamespace.org/feedburner/ext/1.0" version="2.0">
	<channel>
		<title>valcrazy en loscuentos.net</title>
		<link>/cuentos/local/valcrazy/</link>
		<description><![CDATA[Soy una persona sencilla, que desea compartir un pedacito de su mundo con quienes deseen. Amo escribir y leer!!! No pretendo que a todos les guste lo que hago. Solo me expreso y eso me hace feliz.]]></description>
		<language>es-es</language>
		
		<item>
			<title><![CDATA[Tizas de colores]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/435/435640/</link>
			<description><![CDATA[Tizas de colores

    

    El sol parec&iacute;a una enorme naranja, en el cielo. Las nubes casi no se ve&iacute;an, la brisa caliente y el trinar de los p&aacute;jaros, hac&iacute;an de mi patio trasero la selva ideal para la aventura de esa tarde.
Entre las plantas de tomates y dem&aacute;s verduras que mi abuelo cultiva en el  fondo, yo so&ntilde;aba estar en una selva impenetrable, tratando de encontrar una tribu nunca antes vista. El olor maravilloso de los enormes tomates llenaba de placer mis sentidos, pero trataba de ignorarlo para pesar en los raros olores que se deben percibir en una selva inexplorada.

   Mi madre irrumpi&oacute; mi lejan&iacute;a con el chirrido de la puerta que separaba mi vida real, de la fascinante. A las cinco de la tarde, vendr&iacute;a a visitarnos Margarita, la amiga de la infancia de mam&aacute;, que hacia tres a&ntilde;os se hab&iacute;a ido a vivir a C&oacute;rdoba. En realidad Margarita no era de mi agrado, pero tenia un hijo de mi edad con el que me encantaba jugar; por lo menos ese recuerdo era el que tenia de Javi, cuando viv&iacute;a en Buenos Aires. &Eacute;l era otro aventurero de mi patio. Eso s&iacute;, un d&iacute;a jug&aacute;bamos a los exploradores, y otro d&iacute;a a pintar paisajes con tizas en el suelo. De grande Javi iba a ser un gran pintor, como Miguel &Aacute;ngel, o el mism&iacute;simo Salvador Dal&iacute;.

    Desde que Javi se hab&iacute;a ido a vivir a C&oacute;rdoba ni siquiera nos escrib&iacute;amos. Nos conform&aacute;bamos con enterarnos por nuestros padres, qu&eacute; era de la vida del otro. No s&eacute;, cosas de chicos, o tal vez no hab&iacute;a un lazo lo suficientemente fuerte. A parte en esa &eacute;poca cartearse con un amigo era ser la burla de los dem&aacute;s chicos del barrio &iexcl;si se llegaban a enterar! y siempre lo hac&iacute;an. El asunto de Internet y la soltura que tienen los chicos en la actualidad, no exist&iacute;an. En cambio hoy en d&iacute;a hasta hubiera resultado canchero chatear con un amigo que vive en C&oacute;rdoba.
    En mi &eacute;poca y con la escasa comunicaci&oacute;n que pose&iacute;amos… vasta  con decir que para hablar por tel&eacute;fono ten&iacute;amos que caminar siete cuadras, e ir rog&aacute;ndole al cielo que el tel&eacute;fono p&uacute;blico funcionara y solo se usaba en casos realmente importantes. Por eso seria  que las familias nos visitamos m&aacute;s seguido. Ahora solo vasta con levantar el tubo, o escribir un mensaje, llamar por celu, mandar un mail e interminablemente seguir&iacute;a nombrando formas de comunicaci&oacute;n. 
 
   Despu&eacute;s de ba&ntilde;arme y ponerme un vestidito tipo solera con estampado de flores, que aun hoy veo en las fotos de mi ni&ntilde;ez, y mis hijas y sobrinas critican. Espere en el sill&oacute;n del living comedor. Ten&iacute;a hambre, pero mi mam&aacute;, me hab&iacute;a pedido que esperara a que llegara Margarita y Javi para tomar la leche. As&iacute; que agarr&eacute; un pedazo de pan puro (as&iacute; le dec&iacute;a yo al pan sin manteca y sin ninguna otra cosa), como ni&ntilde;a educada tome un repasador y lo puse sobre mi falda y comenc&eacute; a engullirlo.

    Las horas pasaban y ya las cinco de la tarde, hab&iacute;an quedado atr&aacute;s. Me cambie las sandalias de salir, volv&iacute; a mis zapatillas de lona y me fui para el &uacute;nico lugar en donde pod&iacute;a relajar mi cuerpo y hacer trabajar la mente, el patio del fondo. El olor a tomates se sent&iacute;a desde el pasillo, aun antes de traspasar por la puerta m&aacute;gica que me llegaba a mi selva. Ya comenc&eacute; a sentir el rugido de los tigres, los diferentes sonidos de animales nunca antes visto, tambores lejanos, de esa tribu que llevo a&ntilde;os buscando, cuando… la puerta del pasillo se abr&iacute; y all&iacute; estaba &eacute;l. Mi amigo Javi. Algo m&aacute;s alto y un poco m&aacute;s silencioso. Seria por la timidez de encontrarnos despu&eacute;s de tanto tiempo.

     No duro mucho la timidez, a los cinco minutos ya est&aacute;bamos deliberando el juego, pero como cortes&iacute;a, ni siquiera propuse jugar a los exploradores. Saque las tizas de colores y lo mire como dici&eacute;ndole, &iexcl;&iexcl;&iexcl;&iexcl;&iexcl;adelante Picazo, crea!!!! Parece que al igual que antes segu&iacute;a sintiendo su pasi&oacute;n dibujar, porque enseguida, rodillas al piso, nos pusimos a imaginar lugares.&iexcl;Lo que dir&iacute;a mi madre, cuando viera mis rodillas percudidas, las que tanto criticaba y las que sufr&iacute;an todo tipo de “cosas eficaces para pulirlas!.

    Fue una tarde m&aacute;gica, poco habl&aacute;bamos, pero las sonrisas que nos regal&aacute;bamos expresaban la satisfacci&oacute;n del juego compartido. El paisaje hab&iacute;a quedado estupendo. Hab&iacute;amos dibujado &aacute;rboles enormes, algunos frutales, otros con monos colgando de ellos, flores de todos colores, aves ex&oacute;ticas y animales, mitad reales, mitad imaginarios, como el perro de Javi, que tenia patas parecidas a las de un cocodrilo, o la tortuga que yo hab&iacute;a creado, con margaritas que nac&iacute;an de su caparaz&oacute;n. El toque final, fue las iniciales nuestras, culminando la obra maestra, como todo artista. E y JD Elizabet y Javier &iquest;Dal&iacute;?, jajaja, este Javi, ya se la cre&iacute;a.

    Se escuchaban pasos por el largo pasillo que conduc&iacute;a a nuestra “galer&iacute;a de arte”. Javi salio primero corriendo por el pasillo, haciendo chirriar la puerta de chapa, con bisagras sin aceitar, y yo corr&iacute; a la canilla que estaba al costado de la huerta y me enjuague las rodillas todas pintadas, en un intento desesperado. &iexcl;Todav&iacute;a no hab&iacute;a ido a saludar a Margarita!, y con la facha que tenia, a mi mam&aacute; le iba a dar un patatufete.

    Pap&aacute; entro muy despacio por la puerta de chapa, que daba a mi para&iacute;so terrenal. Me llamo la atenci&oacute;n, porque todav&iacute;a no eran las ocho y &eacute;l ya estaba en casa. Tal vez &iquest;hab&iacute;a venido a saludar a Margarita? Noooo, al igual que yo mi pap&aacute;, no pasaba a Margarita y sus aires de superioridad. _ &iexcl;Pap&aacute; querido! Le dije mientras corr&iacute;a a abrazarlo, pero de cerca pude ver su rostro desfigurado por la tristeza. Me abrazo y luego solo recuerdo haberme quedado con mis abuelos por unos tres d&iacute;as m&aacute;s o menos. Mis padres tuvieron que viajar de urgencia.

    Margarita y Javi, hab&iacute;an tenido un accidente fatal en la ruta. Hab&iacute;a sido un choque m&uacute;ltiple y no hab&iacute;an quedado sobrevivientes. As&iacute; dec&iacute;an los noticieros y despu&eacute;s yo lo hab&iacute;a le&iacute;do en un diario, que mi abuelo se  hab&iacute;a olvidado en el ba&ntilde;o. Un diario de esos que ten&iacute;an las paginas color amarillo y mostraban los cad&aacute;veres calcinados regados por la ruta.

    No solo tarde tiempo de reponerme por la noticia de la muerte de Javi, sino porque yo hab&iacute;a estado con &eacute;l, de alguna forma, de alguna manera. Es obvio que al principio no les dije nada a mis padres, pero al ir corriendo los d&iacute;as y al hacer la confesi&oacute;n que me tenia tan angustiada, solo gane sitas interminables al psic&oacute;logo y un vac&iacute;o terrible en el alma. 

    Ya no iba al patio del fondo a jugar y ya no me interesaba encontrar una tribu nunca antes descubierta. Mis d&iacute;as se volvieron tristes y confusos. Hasta yo me preguntaba si aquella tarde hab&iacute;a existido. Si tal vez el calor de aquella tarde, hab&iacute;a confundido mis sentidos.

    Despu&eacute;s de un a&ntilde;o, volv&iacute; a internarme entre las plantas de tomates, pero esta vez mi imaginaci&oacute;n se hab&iacute;a ido para siempre. Solo pod&iacute;a ver las plantas de tomates y percibir su olor como tal, las lechugas en repolladas y no confundirlas con plantas venenosas africanas, los rabanitos y por mas esfuerzo que hiciera, segu&iacute;an siendo rabanitos. 

    Las tizas se hacen polvo, el agua la borra, hasta un viento fuerte desfigura el paisaje que pudiera llegar a crearse con tanto entusiasmo. Pero nadie puede, o no quieren explicar, porque en el patio trasero de mi casa, en el fondo m&aacute;gico de mi ni&ntilde;ez, las letras E y JD, aun no se han borrado, y tampoco se borraran. De alguna forma m&iacute;stica o como se quiera llamar al suceso, esas letras siguen ah&iacute;, sin que el viento, el agua o la escoba de mi abuela, las altere. Recuerdan, no solo aquella tarde m&aacute;gica y tr&aacute;gica a la vez, aquella tarde en donde la raz&oacute;n, para mi cambio su significado. &iquest;Qu&eacute; tan verdadero o loco, puede ser para una ni&ntilde;a de 13 a&ntilde;os contar lo vivido? con la raz&oacute;n de ser, algo imposible.

     Hoy recuerdo aquella tarde solo de vez en cuando, con la mente de una mujer de treinta y cuatro a&ntilde;os, que justo un d&iacute;a de verano, con un sol como naranja y en el patio trasero de su casa, abandono su ni&ntilde;ez, para crecer repitiendo el discurso de que la magia no existe, que tener demasiado imaginaci&oacute;n a veces resulta contraproducente. Que ya era hora de madura.


Fin

Valeria Viviana Contreras.
21-11-2009.
]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2009-12-15</dc:date>
			<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 00:26:33 CET</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Un d&iacute;a m&aacute;gico]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/435/435948/</link>
			<description><![CDATA[Un d&iacute;a m&aacute;gico


  Fue ese mediod&iacute;a de oto&ntilde;o cuando me refugie en la playa para escapar del dolor que inundaba mi alma y me hacia sentir vac&iacute;a. Sentada a orillas del mar, justo en donde las olas terminan de acariciar la arena, me dispuse a terminar de leer un viejo libro olvidado, que tanto le gustaba a mam&aacute;. En general las novelas de amor, no eran de mi preferencia, pero deb&iacute;a leerlo, despu&eacute;s de todo mi nombre, Leonora, era en honor a la protagonista de la novela.
    Con el libro entre mis manos, fije la vista en el mar, como tratando de buscar algo. &iquest;Algo? La extra&ntilde;aba con locura. En vida mi madre desbordaba energ&iacute;a, y juro que pod&iacute;a recibir aun parte de esa energ&iacute;a, mientras acariciaba el lomo de ese libro.
De pronto sent&iacute; la necesidad imperiosa de correr descalza sobre la arena, de gritar, de llorar, de re&iacute;r… de que volviera.
    Deje el libro sobre la arena y me dispuse a volar. Con los brazos extendidos corr&iacute;a en libertad por la playa, sent&iacute;a el viento fr&iacute;o en mi rostro, sent&iacute;a que los pies apenas rozaban la arena, sent&iacute;a que parte de mi angustia era liberada. Mi vuelo se interrumpi&oacute; por la fuerte lluvia que comenz&oacute; a pesar en mi cuerpo. Corr&iacute; hacia donde hab&iacute;a dejado el libro y me  refugie  en una peque&ntilde;a cuevita de un acantilado cercano.
    Fue all&iacute; donde encontr&eacute;, aquel maravilloso caracol rosado, de fin&iacute;sima textura, de un brillo &uacute;nico. Lo acerque a mi o&iacute;do. Solo por costumbre, siempre cre&iacute; escuchar el mar. Esa maravillosa melod&iacute;a, era &uacute;nica. No era el cl&aacute;sico silbido del viento rugiendo, imitando al gran gigante. Era un silbido fino y melodioso, muy similar a una canci&oacute;n de cuna, como las que me cantaba ella.
    Espere que mermara la lluvia y Sal&iacute; corriendo hacia la casa de la playa. Llevaba en una mano, la vieja novela y en la otra el hermoso caracol rosado. Entr&eacute; a mi casa, &iexcl;En ella hab&iacute;a tantos recuerdos! Todo, todo lo que ve&iacute;a o tocaba se relacionaba con mi madre. Cada cosa del lugar ten&iacute;a su historia, como aquel tronco seco, que utilizaba de mesita y que mam&aacute; hab&iacute;a restaurado y transformado tan maravillosamente. Lo hab&iacute;amos tra&iacute;do arrastrando en una red de pescar &iexcl;Fue tan gracioso!
    Me seque y me sent&eacute; en el sill&oacute;n mecedora de mimbre, estaba agotada. El caracol y el libro hab&iacute;an quedado a mi vista, apoyados en la mesita de tronco. No s&eacute; exactamente cuando me dorm&iacute;. Al despertarme, la lluvia ya hab&iacute;a cesado y la playa hab&iacute;a quedado sin el brillo de la arena dorada. Aun algunas gotitas ca&iacute;an y la temperatura hab&iacute;a disminuido bastante. Al mirar por la ventana vi a Saico, mi perro, ladrando hacia el mar. Me alarmo, no suele hacer ese tipo de cosas.
    
    Sal&iacute; a buscarlo, ya que mis silbidos y mis gritos parec&iacute;an no escucharlos. Era demasiada su insistencia, tal vez present&iacute;a peligro. Cuando llegue hasta donde estaba Saico, pude ver yo misma, el motivo de los ladridos. Era un hermoso delf&iacute;n, que reluc&iacute;a con la poca luz del atardecer. Record&eacute; que solo de ni&ntilde;a hab&iacute;a visto a uno tan cerca de la playa. Me quede contempl&aacute;ndolo por un rato largo. El peque&ntilde;o, saltaba y se sumerg&iacute;a nuevamente en el agua emitiendo sonidos profundos. Siempre el sonido de las ballenas y de los delfines en particular, me provocaba un sentimiento emocionante.
    Saico ya hab&iacute;a entrado a la casa y yo me hab&iacute;a quedado aun contemplando aquel espect&aacute;culo. Al poco tiempo, Saico apareci&oacute; nuevamente, pero con el caracol en el hocico. Aquel hermoso caracol rosado de m&aacute;gica melod&iacute;a que me hab&iacute;a encontrado en el acantilado. Me sorprendi&oacute; la situaci&oacute;n. Mov&iacute;a mi mano tratando de que yo tomara el caracol. Por un momento me quede at&oacute;nita, mirando a mi perro y escuchando a aquel delf&iacute;n que se ve&iacute;a cada vez mas cerca.
Tal vez era una locura o no, pero mis instintos y la situaci&oacute;n, me indicaban que deb&iacute;a arrojar el caracol al mar, hacia donde se encontraba aquel magnifico delf&iacute;n. Al agacharme y tomar el caracol del hocico de Saico, la piel se me eriz&oacute;. Mirando a los ojos a Saico, pude percibir tambi&eacute;n la misma voluntad, de arrojar a aquel caracol. En realidad no puedo expresarlo de otra forma.
    La luz del sol se hab&iacute;a ocultado casi completamente, y entre tanta confusi&oacute;n, lleve por &uacute;ltima vez el caracol a mi o&iacute;do y me deleite nuevamente con la hermosa canci&oacute;n de cuna, tan parecida a aquella que me cantaba mam&aacute;, aun cuando yo ya no era una ni&ntilde;a. Esa melod&iacute;a que me reconfortaba el alma.
    Me acerque lo mas posible a la orilla, hasta que el agua  helada llegaba hasta mis cintura, y arroje el caracol tan lejos como pude, hacia donde estaba aquel magnifico delf&iacute;n. Fue casi m&aacute;gico ver como aquel ser, tomaba el caracol y se marchaba. 
    Por unos cuantos minutos me quede sentada sobre la arena mojada, contemplando aquel gigante y rugiente mar y viendo como el delf&iacute;n de alejaba dando saltos y haciendo sonidos. No sabia que pensar, que decir, si contar lo que me hab&iacute;a ocurrido. Solo me quede ah&iacute;, como envuelta por un ensue&ntilde;o. Cuando el fri&oacute; ya se hacia sentir demasiado, me levante para volver a la caba&ntilde;a.
     Lentamente me reincorpore y ech&eacute; una ultima mirada hacia &eacute;l, ese mar de mis amores.
    La luz que desped&iacute;a el metal, me llamo la atenci&oacute;n. All&iacute; justo a donde minutos antes, yo hab&iacute;a estado sentada, all&iacute; en donde aun mis huellas segu&iacute;an latente, lo vi. &iexcl;Era el prendedor de mi madre! Aquel bello prendedor de plata y apliques de piedras verdes, que mi madre usaba a diario y que luego de su muerte no pudimos hallar. &iexcl;Estaba all&iacute;!, entre mi huellas, entre la arena mojada, entre tantas sensaciones.
  
    No pude evitar arrojarme a la arena y llorar, como hacia mucho no pod&iacute;a, como necesitaba. Fue as&iacute; que regrese con el prendedor entre mis dedos h&uacute;medos, entre mi alegr&iacute;a.
Esa noche dorm&iacute; con el prendedor asido a mis manos. Esa noche so&ntilde;&eacute; con ella, con mi madre y despu&eacute;s de mucho tiempo, no sent&iacute; angustia, al contrario, una paz interna me aseguraba que en donde ella estuviera, se encontraba bien. 
    En el sue&ntilde;o, mi madre me acariciaba el cabello y me cantaba con su habitual dulzura, esa canci&oacute;n de cuna tan particular, esa canci&oacute;n de cuna con sonido a mar.

Fin
]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2009-12-17</dc:date>
			<pubDate>Thu, 17 Dec 2009 04:20:10 CET</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[M&iacute; Lucero]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/436/436078/</link>
			<description><![CDATA[            M&iacute; Lucero

Ni&ntilde;a cabellos de &aacute;ngel,
d&eacute;jame tu largo pelo acariciar,
d&eacute;jame cantarte una canci&oacute;n de cuna,
que el viento me hizo llegar.

Ni&ntilde;a ojos de candela,
tu nombre, vi pasar junto al mar.
En tu piel blanca espuma,
la ni&ntilde;ez perdurara.

Ni&ntilde;a que aun no conozco,
te imagino, Lucero del Mar,
como a un sue&ntilde;o dorado,
que alg&uacute;n d&iacute;a se har&aacute; realidad.

    A mi hija mayor, Lucero Mar&iacute;a del Mar. Cinco  a&ntilde;os antes de que nacieras, ya te conoc&iacute;a.
]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2009-12-18</dc:date>
			<pubDate>Fri, 18 Dec 2009 03:28:47 CET</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[La verguenza]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/436/436188/</link>
			<description><![CDATA[La verg&uuml;enza

Caminaban de la mano, no los ve&iacute;a nadie. Acordaron la hora se&ntilde;alada. Se despidieron con un afiebrado beso. El se fue por el camino del monte, y ella bordeando la carretera que iba directo al pueblo.
Atardec&iacute;a. Los rayos anaranjados del sol le lastimaban los ojos. Despu&eacute;s de cenar, sus padres se fueron a la casa de un vecino, la hija menor de esa familia cumpl&iacute;a a&ntilde;os. Ella se quedo recogiendo los platos. Era mejor as&iacute;, el vientre gravitoso, ya se le comenzaba a notar.
Lavo la vajilla y se  sent&oacute; en la mecedora de madera,  al lado de la vieja estufa. Llamaron a la puerta. Era &eacute;l. Despu&eacute;s de convencerla de que todo saldr&iacute;a bien, de endulzarla con meras palabras, aun con el inminente riesgo de que ellos llegaran, fue hasta la cocina y le sirvi&oacute; un vaso con agua; como si aquel l&iacute;quido sirviera de alguna forma para calmarle la angustia. Se demoro bastante en cambiar el contenido del frasco.
Ya hab&iacute;a transcurrido la media noche. Le toco el vientre y con un beso en la frente, se despidi&oacute; de ella. 
Con la esperanza de un futuro, con un beso marcado a fuego, con el deseo del perd&oacute;n, se sent&oacute; nuevamente en la mecedora a esperar que ellos llegaran, despu&eacute;s de todo aun era una ni&ntilde;a. El solo hecho de encontrarse sola en la casa, le produc&iacute;a escalofr&iacute;os.
La puerta se abri&oacute;. Eran ellos. Al reincorporarse se sinti&oacute; un poco mareada, hacia noches que no pod&iacute;a dormir bien.
La madre con total indiferencia, se retiro a su cuarto. La muchacha con sumo esfuerzo se levanto de la mecedora y se fue como de costumbre a calentar el agua, para preparar la tizana de tilo y valeriana, que le aseguraban algunos minutos de sue&ntilde;o.
El padre le toco la mano suavemente y la miro con una mezcla de lastima y dulzura, despu&eacute;s de todo, era su hija.
Ella se fue a recostar a su cama y su padre le alcanzo el t&eacute; bien cargado, para asegurarle descanso. Hacia mucho tiempo que no recib&iacute;a ninguna muestra de cari&ntilde;o de parte de &eacute;l. Se fue durmiendo lentamente, mirando el rostro cansado de este. Esperanzada en el perd&oacute;n, en socavar la verg&uuml;enza.
Sentado al lado de su cama, y velando sus sue&ntilde;os, el viejo padre se quedo contemplando el rostro, aun de ni&ntilde;a, de la muchacha. Se retiro tranquilo al verla dormir profundamente.

Al funeral asisti&oacute; casi todo el pueblo. En primera fila su madre y el supuesto padre del ni&ntilde;o que hab&iacute;a yacido con ella y las promesas sin cumplir. El &uacute;nico que faltaba era su padre, que esperaba la condena por asesinato agravado por el v&iacute;nculo, en una sucia celda.
Despu&eacute;s del entierro, &eacute;l, su primer y &uacute;nico amor, y su madre, se fueron alejando hasta perderse en la multitud.
Nadie los ve&iacute;a. Se besaron afiebradamente. Luego de mirarse con deseo morboso, &eacute;l se fue por el camino del monte y ella camin&oacute; bordeando la carretera, que la llevaba directo al pueblo.

Fin
]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2009-12-19</dc:date>
			<pubDate>Sat, 19 Dec 2009 00:38:51 CET</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Para vos]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/439/439199/</link>
			<description><![CDATA[                   Para vos

Siento en el alma tu desconsuelo,
Tu confusi&oacute;n, tu agotamiento.
Quiero ayudarte, pero estoy lejos.
Quiero acompa&ntilde;arte, pero no debo.

No es la distancia, que se mide en millas,
No es que no pueda verte, lo que me priva.
Es un presente que no compartimos,
Y un destino que nos ha unido.

Quiero decirte mil cosas, a veces,
pero me callo y solo me limito a tenerte.
&iquest;Sabr&aacute;n tus ojos cuando me miran?,
que solo deseo que sientas, que vivas.

Te abrazar&iacute;a eternamente,
y alejar&iacute;a lo que te hiere.
te escuchar&iacute;a, una y mil veces,
hablando de tus cosas, aunque en nada 
de lo que cuentes, yo este presente.

Quiero que seas feliz,
quiero que tus sue&ntilde;os se concreten,
quiero que puedas sonre&iacute;r,
aunque yo no este presente.
]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2010-01-14</dc:date>
			<pubDate>Thu, 14 Jan 2010 13:52:47 CET</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Ella es as&iacute;, mi madre.]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/439/439313/</link>
			<description><![CDATA[Ella es as&iacute;, m&iacute; madre.

Vienes bajando estrellas,
para iluminar m&iacute; camino.
Consigo serenarme, solo  cuando estoy contigo.

Viajas a mi lado, aunque yo vaya sola,
porque es tu amor de madre, el que no me abandona.

Si por el mar, me lleno de alegr&iacute;a,
solo es por que tu piel, huele a sol, arena y sal marina.

&iexcl;Madre, cu&aacute;nto te admiro!,
me encantar&iacute;a que seas el espejo, en el que me miro.

Madre, no te des por vencida,
que el cansancio es pasajero,
pero no tu eterna alegr&iacute;a.

Madre, no te idolatro porque seas perfecta,
Sino por tu humanidad, tus imperfecciones 
y el amor que pones en todas tus acciones.

Gracias, mil gracias, por darme tanto amor,
espero que la vida me regale muchos a&ntilde;os m&aacute;s, junto a vos.


TE AMO MAMI.
]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2010-01-15</dc:date>
			<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 12:52:42 CET</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[R&iacute;o Sarmiento]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/441/441491/</link>
			<description><![CDATA[R&iacute;o Sarmiento


En tus aguas, hoy morenas,
que alguna vez frutos dieron;
Me das la paz que deseo,
Mi hermoso r&iacute;o Sarmiento.

Mirando tus atardeceres,
puedo ver mi alma misma,
y es el eco de tu silencio,
que para m&iacute; deseo.

Olor a sauces y a pinos,
color a esperanza misma.
Te toc&oacute;, te siento, te disfruto,
te abrazo con todos mis sentidos.

Amo tu naturaleza,
amo tus latidos, 
cuando estoy aqu&iacute;,
aqu&iacute; contigo.
]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2010-02-02</dc:date>
			<pubDate>Tue, 02 Feb 2010 13:21:56 CET</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Aquel d&iacute;a]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/446/446091/</link>
			<description><![CDATA[Aquel d&iacute;a


   Nada turbaba la paz de aquel lugar. Los &aacute;rboles, gigantescos protectores nos cuidaban de los  rayos que se filtraban por entre las ramas de las inmensas copas. Pero al decir verdad, para esa &eacute;poca, aun no se hablaba de la capa de ozono perforada, o mejor dicho no era un tema tan conocido como en la actualidad.

   Yo ten&iacute;a 12 a&ntilde;os de edad, y mi vida no transcurr&iacute;a mas all&aacute; de las diez cuadras que rodeaban mi casa. Solo sal&iacute;amos los fines de semana, pero no a un shopping o a ir de compras. Mis salidas, eran al club al que pertenec&iacute;a mi padre, por el sindicato. Quedaba en Ezeiza, y siempre &iacute;bamos un grupo bastante numeroso. Primos, t&iacute;os, abuelos y todo aquel que quisiera comer una asadito al aire libre.

   La camioneta chevrolet, roja, que conduc&iacute;a mi pap&aacute; y que pertenec&iacute;a a la empresa, para la que trabajaba, y a toda mi familia, era el  &uacute;nico transporte de mi clan.  Se llenaba de chicos ansiosos por arribar a la naturaleza. Aunque al decir verdad, el predio, era para su &eacute;poca bastante sofisticado. 

   Lo que mas me llamaba la atenci&oacute;n del lugar era un edificio que tenia tres pisos. Tanta naturaleza, tantos &aacute;rboles maravillosos y espacios libres para correr sin parar, y nosotros, especialmente con mi hermano y mis primos, est&aacute;bamos deleitados con el ascensos de la edificaci&oacute;n que conten&iacute;a un restauran, un sal&oacute;n de juegos y los vestuarios. Eso s&iacute;, todo muy lujoso.

    
Convengamos que siempre viv&iacute;, en un barrio de calles de tierra, y con un zanjon en la esquina, que por suerte hoy en d&iacute;a, no existe mas; al parece  alguien se digno a mejorar un barrio de 50 a&ntilde;os de antig&uuml;edad y casas de gente de trabajo y como en todos lados, de alg&uacute;n que otro rezagado, que aun dejaba las gallinas sueltas en la calle. As&iacute; que es de imaginarse lo que significaba un ascensor para nosotros. Era una aventura subir a &eacute;l y tocar cualquier bot&oacute;n, bajar en cualquiera de los tres pisos, y volver a subir. Cuando nos tocaba el segundo piso, el de los juegos, no qued&aacute;bamos un ratito observando a quienes pod&iacute;an darse el lujo de jugar a las maquinitas o subirse a los caballitos mec&aacute;nicos.

Nos turn&aacute;bamos entre todos para accionar uno por vez, el bot&oacute;n que nos dejar&iacute;a en el destino. Aquella vez, fue el turno de mi hermano. Dedo en bot&oacute;n y otra vez deambul&aacute;bamos por el edificio. Obvio que siempre hab&iacute;a alguien que nos reprend&iacute;a, pero hac&iacute;amos caso omiso. El ascensor se acciono y comenzamos a bajar.

   Al decir verdad, aquel destino no era conocido, ni divertido. Era un subsuelo oscuro, con olor a humedad y lleno de rezagos de mobiliarios. Nadie se animaba a bajar del ascensor. La poca luz que hab&iacute;a, proven&iacute;a de unas ventanas muy horizontales, que se intercalaban a mucha distancia, una de otra. Pero decidimos bajar. El que no lo hacia, era un gallina.

   Baj&oacute; primero mi prima mayor, eso s&iacute;, solo por un meses mas que yo. Luego bajamos con mi hermano, y aun con cara de p&aacute;nico, mi otra prima, Candela, que  no se decid&iacute;a, hasta que la jalamos de un brazo .No deb&iacute;a cerrar, la puerta del ascensor, pero lo hizo.     As&iacute; que no quedaba otra que  llamarlo nuevamente y esperar pegados a la pared lindante a la puerta de este. Por razones desconocidas hasta hoy, o por comodidad de alguien, el ascensor hab&iacute;a quedado en el piso dos, y despu&eacute;s de esperar diez minutos, y no resultar el recate, decidimos explorar el lugar para encontrar una escalera que nos llevara de nuevo a la superficie.

    Eugenia caminaba muy apurada de aqu&iacute; para all&aacute;, tratando de encontrar una puerta o algo, para poder salir. Mi hermano, me agarraba de la remera, y yo iba arrastr&aacute;ndolo con esmero, pero al decir verdad, prefer&iacute;a que fuera as&iacute;,  sent&iacute;a que deb&iacute;a protegerlo. En cambio mi otra prima, dos por tres, quedaba tipo paralizada en alg&uacute;n sector del inmenso lugar, y deb&iacute;amos volver para hacerla avanzar. La decisi&oacute;n, fue no separarnos. Todos hab&iacute;amos bajamos juntos, todos subir&iacute;amos juntos.

Al cabo de unos veinte minutos, tal vez.  No tenia reloj, ya el miedo se nos hab&iacute;a ido. Empezamos a ver a aquel lugar fascinante, mas aun que hab&iacute;amos encontrado la llave de luz, dej&aacute;ndonos apreciar, que no era mas que un s&oacute;tano, guarda molestias &iexcl;&iexcl;&iexcl;Guarda juegos en deshueso!!! Hab&iacute;a un pool, un mete gol, con algunos jugadores de menos, un sill&oacute;n hamaca, un caballito a monedas, o en ese tiempo a fichas, que obvio no funcionaba, e infinidad de cosas que cualquier ni&ntilde;o de nuestra edad  hubiera considerado un tesoro. Mas aun, cuando sab&iacute;amos que los juegos del segundo piso, no eran para nosotros. Nuestros padres, nos advert&iacute;an siempre antes de salir, que &iacute;bamos a pasar un d&iacute;a al aire libre y en familia y que no se deb&iacute;a pedir nada, menos plata para video juegos, pool etc. Nada que demandara del vil metal. 

   Solo basta con recordar la alegr&iacute;a que sentimos, rodeados de todas aquellas cosas. Est&aacute;bamos en un para&iacute;so. Hab&iacute;a tacos para jugar al pool. Mi hermano y mi prima mayor enseguida procedieron al vicio, como le dice actualmente mi hermano cuando se refiere al juego es s&iacute;. Mi otra prima, se content&oacute; con examinar unas figuras de yeso y cer&aacute;micas que estaban desprolijamente apiladas en una gran caja. Entre esas figuras, tambi&eacute;n hab&iacute;a pedazos de mu&ntilde;ecas, ceniceros  antiguos con el nombre del club impreso en ella y la fecha de su inauguraci&oacute;n y dem&aacute;s cosas in&uacute;tiles, que la dejaron en &eacute;xtasis. Amaba curiosear, as&iacute; que nada mejor que esa caja gigantesca. Por mi parte, me zambull&iacute; en el sill&oacute;n hamaca, un poco polvoriento y tome varias revistas viejas que estaban apiladas en el suelo y me puse a ojearlas.

   Hab&iacute;amos perdido la noci&oacute;n del tiempo, entre tanto entretenimiento. Era una mezcla de entusiasmo y  desaf&iacute;o. Desaf&iacute;o por estar all&iacute;,  solos en donde sin prestarle atenci&oacute;n a  un cartel que dec&iacute;a “Prohibida la entrada a cualquier persona ajena al personal”. Nos hab&iacute;amos apoderado del sitio.

Las enormes l&aacute;mparas que colgaban del techo e luminaba el recinto, nos hab&iacute;a encandilado y no advertimos que por las peque&ntilde;as ventanas del enorme s&oacute;tano, el sol estaba bajando, ya estaba muy entrada la tarde. Mi hermano invoco al llanero solitario y pego un salto, montando el caballo de madera mec&aacute;nico deslucido. Grande fue la sorpresa,&iexcl;&iexcl; Cu&aacute;ndo aquel ficticio animal comenz&oacute; a funcionar!! Sin siquiera ponerle una fichita, seguro ese era el motivo de que estuviera all&iacute; abajo, no necesitaba fichas, y si no necesita fichas, no hay negocio, para los propietarios. El caballito se mov&iacute;a  de atr&aacute;s a delante, de adelante hacia atr&aacute;s, y entre miedo y alegr&iacute;a, mi peque&ntilde;o hermano gozaba como nunca la inm&oacute;vil cabalgata.

   Fue cuando sentimos que bajaba el ascensor. Ten&iacute;amos un poco de miedo, era obvio que est&aacute;bamos violando propiedad privada, y aparte sin pagar los juegos. Todos dejamos lo que est&aacute;bamos haciendo, hasta mi hermano, con cara larga, porque el caballito se hab&iacute;a detenido.
   El cuidador del lugar nos reprendi&oacute; a los cuatro, con una voz de adulto enojado, pero que dejaba entrever debajo de esos gruesos bigotes, una sonrisita c&oacute;mplice. Mientras sub&iacute;amos nos advirti&oacute; que no se nos ocurriera bajar mas al s&oacute;tano y que por esta vez no les dir&iacute;a a nuestros padres, pero que la pr&oacute;xima vez, nos iba a prohibir la entrada al club. Nos dijo que ya nos tenia bien estudiados, y es mas, conoc&iacute;a hasta nuestros nombres. 
   No nos pareci&oacute;, nada extra&ntilde;o: Nos habr&iacute;a escuchado cuando jug&aacute;bamos, llamarnos por nuestros nombres.

   Lo irreal fue salir a la superficie. Era de noche, todas las luces del predio estaban encendidas, y cerca al edificio, en unas mesas y rodeados de personal del lugar, nuestras madres desesperadas lloraban angustiadas. Cuando miramos hacia el lago que estaba pasando las canchas de b&aacute;squet, hab&iacute;a, hombres en un bote, alumbrando el lago, y a la orilla nuestros padres se paseaban como leones enjaulados. Muchas lucecitas de linternas se ve&iacute;an asomar entre los &aacute;rboles del bosquecito y dos patrulleros acababan de ingresar al club.

   Corrimos hacia donde estaban nuestras madres, llor&aacute;bamos de preocupaci&oacute;n y tambi&eacute;n de desorientaci&oacute;n. No nos hab&iacute;a parecido que tanto tiempo hubiera transcurrido y no ve&iacute;amos la raz&oacute;n de tal operativo, siendo que el cuidador del edificio sab&iacute;a en donde est&aacute;bamos; &eacute;l hasta conoc&iacute;a nuestros nombres y nos hab&iacute;a amenazado con contarles nuestra travesura a nuestros padres. Era obvio que antes de armar semejante ajetreo, hubiera avisado.

   Quedamos sin respiraci&oacute;n despu&eacute;s de tantos abrazos y apretones de nuestros padres, mezcla de amor y reproche. Les contamos desde el principio lo que hab&iacute;a ocurrido, a donde hab&iacute;amos estado, pero parec&iacute;an no creernos. Nos  avasallaban con  preguntas un poco raras, que hoy comprendo, pero que a esa edad y con la inocencia que ten&iacute;amos por aquella &eacute;poca. Trece a&ntilde;os tenia mi prima, doce mi otra prima y yo y 8 a&ntilde;os mi hermano. Las preguntas eran un poco dif&iacute;ciles de comprender, m&aacute;s si nos aferr&aacute;bamos a nuestra verdad. &iquest;Seguro que est&aacute;n bien? &iquest;Alguien les hizo algo? &iquest;Tienen miedo de contar? Era evidente que est&aacute;bamos bien, y si no hubiera sido por semejante alboroto, ese hubiera sido uno de los mejores d&iacute;as de mi infancia. Pero cuando mire a los ojos de  mi madre y me di cuenta de su desesperaci&oacute;n, me angustie yo mas que ella. No nos cre&iacute;an, y sufr&iacute;a por saber, lo que para ella era una verdadera respuesta l&oacute;gica.

   Seg&uacute;n parece, el primer lugar en donde buscaron fue en el s&oacute;tano del edificio, mi t&iacute;o Rafael, sab&iacute;a de esa peque&ntilde;a debilidad nuestra del ascensor, pero seg&uacute;n un empleado del predio, era imposible no habernos visto. Bajaron varias veces al s&oacute;tano, y  nada. Es mas uno de los empleados agrego que no hab&iacute;a muchos lugares para esconderse en el inmenso lugar, ya que hace unos meses lo hab&iacute;an desabitado, con el proyecto de poner mesas de ping  pong y un peque&ntilde;o bar para socios exclusivos y asiduos a este deporte.

    &iexcl;&iexcl;&iexcl; Era imposible!!! Los cuatro alegamos lo mismo, hasta nos tomaron declaraci&oacute;n, solo por pasar unas horas jugando en un s&oacute;tano atascado de rezagos, y por suerte de juegos. Era tal la excitaci&oacute;n que padec&iacute;amos que acompa&ntilde;ados por un polic&iacute;a, mi padre, mi t&iacute;o y un empleado, nos llevaron al bendito s&oacute;tano, para que aclaremos las dudas.

   Ya la respiraci&oacute;n se nos entre corto y en particularmente mis latidos del coraz&oacute;n sonaban como tambores africanos, en un ritual bud&uacute;; cuando… &iexcl;Ni siquiera era el mismo ascensor de nuestros juegos! “Es el &uacute;nico en todo el edificio”, alego el empleaducho, con soberbia. Tampoco era nuestro s&oacute;tano. Este estaba vaci&oacute; completamente, de paredes blancas lisas y un piso de madera flotante.


   Al volver a casa en la parte trasera de la camioneta, sentados sobre colchonetas que mi padre colocaba en cada excursi&oacute;n, para que fu&eacute;ramos lo mas c&oacute;modos posibles, debajo de aquel manto e estrellas que nos envolv&iacute;a en la oscuridad del camino, los cuatro nos miramos at&oacute;nitos, sin poder intercambiar palabras, sin saber en realidad, lo que hab&iacute;a ocurrido. 

Al llegar a casa y despu&eacute;s de dejar a mis t&iacute;os y mis primas en la suya, me ba&ntilde;e y me fui a mi cuarto sin cenar. Mi madre, me miraba esperando una respuesta, una respuesta que me era imposible dar. Mi realidad, no coincid&iacute;a con lo que ella esperaba escuchar, ni siquiera sabia lo que pretend&iacute;a que le dijera.

   A la madrugada mi hermano se paso a mi cama, como hacia de costumbre, cuando tenia miedo. Me cont&oacute; que hab&iacute;a so&ntilde;ado con el hombre que nos saco del s&oacute;tano, que lo miraba y se burlaba de &eacute;l con grandes risotadas, y que no parada de sentir aun el movimiento del caballito de madera mec&aacute;nico en su cuerpo. No supe que decirle, solo lo abrase, le di un beso y le promet&iacute; que ya no so&ntilde;ar&iacute;a mas con aquel hombre ni con aquel lugar.

   Hoy despu&eacute;s de veinte a&ntilde;os, aquel d&iacute;a, quedo como relegado de mi mente, lo disfrace. Hace poco para el cumplea&ntilde;os de mi t&iacute;a, nos reunimos como siempre todos, a festejar la dicha de un a&ntilde;o mas de vida de un ser querido, pero la sorpresa esta vez no fue la torta que prepara Eugenia. Recien despu&eacute;s de tanto tiempo y de tantas preguntas sin poder  responder, mi prima Candela, saco del bolsillo de la campera que levaba, un peque&ntilde;o cenicero muy antiguo, que se hab&iacute;a guardado de aquella caja que revolv&iacute;a , en aquel hasta ahora, olvidado s&oacute;tano. Aun  llevaba impresa las letras del club en azul y el a&ntilde;o de su fundaci&oacute;n 1912, estaba muy gastado y el esmalte quebrado. Espero que estuvi&eacute;ramos los cuatro juntos y me lo puso en la mano. Nadie se animo a preguntarle nada, ni porque no lo hab&iacute;a mostrado antes, ni porque…. Solo nos miramos unos a otros y sin querer razonar, lo envolvimos y lo enterramos cerca de los rosales de t&iacute;a Mirta. 
Con la intenci&oacute;n de alguna vez, animarnos a abrir los recuerdos de aquel d&iacute;a, de alegr&iacute;as y llantos. De preguntas sin respuestas.



FIN
]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2010-03-12</dc:date>
			<pubDate>Fri, 12 Mar 2010 08:02:06 CET</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Volver a ser yo.]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/447/447150/</link>
			<description><![CDATA[Y en lo profundo de mi locura,
me busco.
Quiero volver a descubrir, mi risa.


&iquest;Qu&eacute; habr&eacute; hecho?,
&iquest;En que instante deje de ser quien era?, 
para convertirme en un ser gris, 
de sonrisa fingida y mirada distante.


Viajo por mis recuerdos.
A veces me encuentro caminando,
descalza, por la huerta de tomates de mi abuelo,
y puedo sentir nuevamente
el sol calido en mi rostro,
el olor a tierra mojada.

Luego, vuelvo del ensue&ntilde;o,
como un espectro que mira su pasado, 
y teme ver en que se ha convertido en el presente.
El presente en el que  no disfruto, solo permanezco.

Estoy enojada conmigo misma,
por no poder salir de las penumbras,
por no saber como encontrar el lugar, 
en donde me auto secuestre.

Me duele tanto mi propia ausencia,
que me lloro, como si hubiera perdido a un ser querido.
Como si presintiera que ya no volver&eacute;.
&iexcl;&iexcl;&iexcl;En que rinc&oacute;n de mi ser, me escond&iacute;!!!


Quiero de nuevo mi risa, mi llanto de alegr&iacute;a,
el palpitar que producen las emociones,
la paz  en mi interior.
Volver a amar, a sentir pasi&oacute;n.


Solo mi alma, penosa, sabe de este dolor.
Solo mi coraz&oacute;n endurecido, sabe de qu&eacute; pena.
Necesito equilibrar mis sentidos y salir a la superficie,
del mar de aguas fr&iacute;as y oscuras que me  han atrapado,
y del que yo, solo puedo liberarme.


Y en lo profundo de mi locura,
Me busco.
Quiero volver a descubrir, mi risa.
]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2010-03-22</dc:date>
			<pubDate>Mon, 22 Mar 2010 02:49:16 CET</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Acunada por la locura]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/493/493323/</link>
			<description><![CDATA[Acunada por la locura

Viajo esperando, no encontrar el fin del camino,
Hablo sin pensar a quien le sirva lo que digo,
Miro sin ver, me muevo por inercia.

Calmo mi temor en las luces, 
Sinti&eacute;ndome amparada de las sombras, 
Las sombras que solo est&aacute;n en mi cabeza.

Ruego a Dios, cuando lo necesito,
Como si existiera solo en ese momento,
Creo en im&aacute;genes paganas, solo por temor al mirarlas a  los ojos.

Escribo frases sin sentido, nada m&aacute;s para mi,
Porque s&eacute; que descargando este cuadro de Dal&iacute;, de mi mente,
Podre dormir sin correr por surrealismo.

]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2012-02-01</dc:date>
			<pubDate>Wed, 01 Feb 2012 01:40:49 CET</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Hasta despu&eacute;s de la muerte]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/494/494367/</link>
			<description><![CDATA[Hasta despu&eacute;s de la muerte

Qu&eacute; tienen tus labios,
Amor de mi vida, 
Que al rozarlos ahora, mi boca lastima.

Qu&eacute; tiene tu cuerpo, 
Tan quieto, tan frio, que al tocarlo apenas,
Congela mi vida.

Qu&eacute; tienen tus ojos,
Que no buscan los m&iacute;os,
Que deseosos de su brillo, no encuentran
Alivio.

Qu&eacute; tienes amado,
Que tan sereno, en nuestro lecho duermes,
&iquest;Es un sue&ntilde;o profundo?,
&iquest;O es  de esos de los que nunca se vuelve?

&iexcl;Lev&aacute;ntate de esa cama!,
Toma mi mano, b&eacute;same, con ese amor ciego…
 P&iacute;deme que no llore,
P&iacute;deme, que no te abandone.

Espera, tesoro…no quiero alterarte.
Cerrar&eacute; las ventanas, no ir&eacute; a ninguna parte.
Me acostar&eacute; a tu lado y te tomare de las manos.

Te cantar&eacute; despacito,
Para no despertarte, 
Hasta que yo tambi&eacute;n me duerma.
Y ella, tan blanca, tan fr&iacute;a,
Ya no podr&aacute; separarnos, como lo hizo, en vida. 
]]></description>
			<dc:creator>valcrazy</dc:creator>
			<dc:date>2012-02-21</dc:date>
			<pubDate>Tue, 21 Feb 2012 00:55:03 CET</pubDate>
		</item>
	</channel>
</rss>
