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		<title>zeta en loscuentos.net</title>
		<link>/cuentos/local/zeta/</link>
		<description><![CDATA[]]></description>
		<language>es-es</language>
		
		<item>
			<title><![CDATA[Ni&ntilde;a]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/369/36978/</link>
			<description><![CDATA[Hab&iacute;a una vez una musa que negaba serlo. Al hacerlo hab&iacute;a dejado desamparados a todos los hombres de la tierra, provocando que estos ofrecieran su vida entera a la &uacute;nica f&eacute;mina que les daba consuelo: luna. Para ella no era raro que noches y d&iacute;as se le ofrecieran a cambio de un amor, pero esta situaci&oacute;n hab&iacute;a ido m&aacute;s lejos que nunca.

El astro nocturno ya estaba furioso por atender a tanto hombre encaprichado con su musa, que decidi&oacute; no aparecer algunos d&iacute;as. Mientras tanto, un joven realmente enamorado estaba tan desesperado por la desaparici&oacute;n de la musa que hab&iacute;a conseguido -con ayuda del amor mismo- subir a hablar directamente con la luna.

Al principio, luna no quer&iacute;a hablar con &eacute;l, por  haberla despertado a mediod&iacute;a, pero al ver que dentro de los p&aacute;rpados del hombre no hab&iacute;a otra cosa que no fueran rostros de su amada, decidi&oacute; ver en que pod&iacute;a ayudarlo. Platicaron el tiempo suficiente para que los dem&aacute;s hombres olvidaran a la bella musa perdida, hasta que –m&aacute;s por presi&oacute;n del amor que por decisi&oacute;n propia- luna acept&oacute; darle a su musa. La &uacute;nica condici&oacute;n era f&aacute;cil: probar que la amaba realmente y no s&oacute;lo quer&iacute;a su hermosura e inspiraci&oacute;n. Fascinado por la sencillez de la prueba, &eacute;l acept&oacute; sin dudar ni un instante. 

La luna le hab&iacute;a prometido que ella llegar&iacute;a de una manera que no se imaginaba, &eacute;l crey&oacute; que ser&iacute;a una figura fant&aacute;stica, pero su sorpresa fue inmensa al ver llegar una criatura a&uacute;n m&aacute;s hermosa que la musa misma: una ni&ntilde;a.

Sin duda alguna, el plan de la luna de arruinar la vida de las musas hab&iacute;a fracasado. Sobra decir que ni&ntilde;o y ni&ntilde;a fueron felices para siempre.
]]></description>
			<dc:creator>zeta</dc:creator>
			<dc:date>2004-04-30</dc:date>
			<pubDate>Fri, 30 Apr 2004 23:59:50 CEST</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Pr&oacute;fugos]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/372/37219/</link>
			<description><![CDATA[No seas tan cruel
No busques m&aacute;s pretextos
Siempre seremos pr&oacute;fugos…
(De una canci&oacute;n de Soda Stereo)

Pr&oacute;fugos

Siempre supe que tu amor me era prohibido, pero nunca imagin&eacute; que mi condena por tratar de alcanzarlo fuera estar tan lejos de ti.

Ahora soy tan solo un prisionero que pasa sus d&iacute;as so&ntilde;ando sin esperanza alguna. Poco a poco he hecho amistad con tus otros presos: la luna me ha ayudado a verte todas las noches; las flores me han dejado comer de sus p&eacute;talos para conocer tu sabor e incluso he podido recordar tus ojos en la infinita oscuridad de la noche.

Contrario a lo que se podr&iacute;a pensar, tu recuerdo nunca me hab&iacute;a ayudado en nada; s&oacute;lo aparec&iacute;a vagando frente a m&iacute;, dej&aacute;ndome inm&oacute;vil y arrancando l&aacute;grimas. Sin embargo, es &eacute;l quien me ha ayudado a concebir esta loca idea que voy a relatarte:

He pensado en salir de esta prisi&oacute;n. No para huir de ti –c&oacute;mo antes lo propusiste- sino para huir contigo. Volvernos pr&oacute;fugos del destino que ahora nos separa.
Escapar del mundo juntos sin que nos importe nada; escondernos en un bosque donde nadie nos encuentre; mirar por horas tus ojos; contar tus cabellos largos; decir mil veces “te quiero” aunque siempre lo sepamos; contarnos cosas absurdas deleit&aacute;ndonos por dentro; recorrer todo tu cuerpo sin dejar ni un solo espacio; respirar tu dulce alma mientras somos uno solo y no separarnos nunca, queri&eacute;ndonos siempre en calma.

Te preguntar&aacute;s c&oacute;mo voy a lograr tan tremendo escape. Y mi respuesta ser&aacute; que no lo s&eacute; exactamente…Pero estoy seguro que tus ojos no mienten cuando me dicen que tal vez pueda enamorarte. Sin embargo, esta esperanza no es suficiente para acallar el ruido blanco que provocan la distancia, el sufrimiento y el tiempo.

S&oacute;lo te pido que no seas tan cruel y me dejes entrar de a poco a tu vida, para que muy lentamente y sin que nadie –ni siquiera nosotros mismos- lo sepa, para as&iacute; poder planear nuestra anhelada huida a nuestro bosque de ensue&ntilde;o.

Una vez ah&iacute;, sin ning&uacute;n lugar a donde ir, nos daremos cuenta de que lo &uacute;nico que nos resta por hacer es amarnos siendo c&oacute;mplices y amantes… Un par de pr&oacute;fugos por siempre.
]]></description>
			<dc:creator>zeta</dc:creator>
			<dc:date>2004-05-02</dc:date>
			<pubDate>Sun, 02 May 2004 23:20:01 CEST</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Killer Queen]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/398/39819/</link>
			<description><![CDATA[Esa ma&ntilde;ana, al despertar Julieta y no ver brillar la luna junto a su cama, supo instant&aacute;neamente lo que hab&iacute;a sucedido. Fue por eso por lo que no se sorprendi&oacute; al notar que ya no ten&iacute;a aquel hermoso perfume que la acompa&ntilde;aba a todas partes. Incluso le result&oacute; evidente que el viento y el sol no se pusieran de acuerdo para hacerla radiar cuando caminaba -Al fin y al cabo ya no ten&iacute;an porque hacerlo-; Tampoco las flores se abr&iacute;an para saludarla y el pronunciar su nombre ante los hombres hab&iacute;a perdido todo rastro de magia.

De esta manera se fue dando cuenta poco a poco de que el mundo id&iacute;lico en el que ya se hab&iacute;a acostumbrado a vivir se estaba derrumbando a pedazos. O m&aacute;s bien, que hab&iacute;a sido expulsada de su propio pa&iacute;s de las maravillas, el cual le hab&iacute;an regalado tiempo atr&aacute;s y ahora parec&iacute;a no reconocerla. Todo era presagio inequ&iacute;voco de lo inevitable, por eso encaminarse hac&iacute;a la casa de Gustavo era una acci&oacute;n l&oacute;gica, aunque nadie le hubiera avisado del fallecimiento.

Justo a medio camino, not&oacute; que a pesar de la certeza de la muerte, ni siquiera sab&iacute;a que la hab&iacute;a causado. Escuch&oacute; entre la peque&ntilde;a multitud que entraba a la casa, que el joven se hab&iacute;a vuelto loco y entregado voluntariamente al reino de los muertos; pero a criterio de Julieta, el suicidio no le pareci&oacute; digno de un ser como &eacute;l hab&iacute;a sido. Justo antes de llegar al ata&uacute;d, escuch&oacute; a la madre decir que la verdadera causa de la muerte era la silenciosa enfermedad que hab&iacute;a adquirido su hijo por su extra&ntilde;a costumbre de comer flores todo el tiempo. Por alguna extra&ntilde;a raz&oacute;n, sonaba m&aacute;s l&oacute;gico, pero en el fondo Julieta estaba segura de que esa tampoco era la verdad.

Ni siquiera estaba a 10 metros del ata&uacute;d, cuando tom&oacute; la determinaci&oacute;n de no ver nunca el cuerpo vac&iacute;o de Gustavo. As&iacute; que en lugar de hablarle a la carne casi putrefacta c&oacute;mo suelen hacer las mujeres de velorio, decidi&oacute; irse a sentar en la orilla m&aacute;s apartada del sal&oacute;n, donde nadie se enterara siquiera de su existencia. Gracias a su ligereza, logr&oacute; ocupar r&aacute;pido un lugar sin verse en la penosa necesidad de cruzar palabra con nadie. Ahora que lo pensaba, no hab&iacute;a articulado palabra desde que en la madrugada exclamara: “&iexcl;Dios m&iacute;o! Jurar&iacute;a que alguien ha entrado a robar las estrellas que guardo en el caj&oacute;n” Por eso pens&oacute; que quiz&aacute; tambi&eacute;n hab&iacute;a comenzado a perder la capacidad del habla. Todas estas aparentes tonter&iacute;as le recordaban al muerto, pero no pod&iacute;a entender exactamente por qu&eacute;…

Lo conoc&iacute;a de a&ntilde;os atr&aacute;s, siempre hab&iacute;an sido buenos conocidos, y una especie de amistad-respeto los hab&iacute;a unido mucho tiempo; sin embargo ten&iacute;a tiempo que no lo ve&iacute;a. De hecho no hab&iacute;an tenido un contacto tangible desde que &eacute;l le escribi&oacute; una carta dici&eacute;ndole que la amaba. Despu&eacute;s de eso, la distancia los separ&oacute; injustamente, aunque espor&aacute;dicamente se hab&iacute;an encontrado. Todo el tiempo ella hab&iacute;a tenido la impresi&oacute;n de que &eacute;l la amaba tanto c&oacute;mo para no hacer otra cosa en la vida, pero no le agradaba mucho la idea de tener que quererlo a &eacute;l. Extra&ntilde;amente, &eacute;ste ultimo pensamiento hab&iacute;a hecho que una l&aacute;grima saliera por sus ojos, pero en lugar de buscar los verdaderos motivos, se limit&oacute; a hacerse creer que su repentino llanto era producto de la tristeza habitual que se debe mantener en un velorio.

A lo lejos, Julieta podr&iacute;a haber sido confundida con una visitante m&aacute;s entre la gente que ah&iacute; estaba reunida –por lo abstra&iacute;da que estaba-. Sin embargo, para los agentes de la polic&iacute;a, la calma y dulzura de sus ojos, as&iacute; como su cabello largo delator de su belleza interna eran las pruebas que la afirmaban como la delincuente a simple vista: Sin duda alguna, ella era la mujer que estaban buscando. 
Escasos segundos despu&eacute;s, los dos agentes interrump&iacute;an las meditaciones de la joven lanzando palabras tan fr&iacute;as como la piel del difunto:
-&iquest;Es usted la se&ntilde;orita Julieta Viterbo Mart&iacute;nez? –dijeron al un&iacute;sono los polic&iacute;as.
-Si, &iquest;Por qu&eacute;? –dijo Julieta Viterbo Mart&iacute;nez sin pensarlo.
-Queda usted bajo arresto por el homicidio del Sr. Gustavo Alejandro Garc&iacute;a

Contrario a lo que se puede pensar, lo primero que pas&oacute; por la mente de Julieta fue notar que el escuchar el nombre completo de Gustavo hab&iacute;a cimbrado lo m&aacute;s profundo de sus entra&ntilde;as. Tal vez porque nunca le hab&iacute;a gustado el nombre, o porque no lo recordaba por completo. De cualquier forma nunca pudo saber a que se deb&iacute;a ese impacto.

-&iquest;Yo? &iexcl;Eso no es verdad! &iexcl;Yo me enter&eacute; de su muerte medio d&iacute;a despu&eacute;s de que ocurriera!- dijo cuando pudo volver a la realidad sin notar que la mentira se infiltraba en su declaraci&oacute;n-.
-Claro que es usted, tenemos pruebas contundentes.
-Pero si ni siquiera s&eacute; la causa de la muerte.
-Se&ntilde;orita, acomp&aacute;&ntilde;enos por favor, bien sabe que usted lo hizo; Los m&eacute;dicos dicen que no pudo haber sido otra cosa m&aacute;s que usted. De acuerdo con los estudios cl&iacute;nicos, muri&oacute; a causa de…

Al o&iacute;r eso, sinti&oacute; que todo el tiempo hab&iacute;a sabido por qu&eacute; hab&iacute;a muerto; era tan simple y obvio que no hab&iacute;a tenido tiempo de notarlo

-Enamoramiento

Nunca supo si esa palabra la hab&iacute;a dicho o escuchado.



*	*	*



Tres d&iacute;as m&aacute;s tarde, las aves le cantaban de nuevo a Julieta, quien desde su cama contemplaba la luna como si nada hubiera sucedido. O m&aacute;s bien, como nunca antes lo hab&iacute;a hecho, ya que en esta ocasi&oacute;n no s&oacute;lo la luna, sino todos los astros brillaban &uacute;nicamente para ella. 

Bastaron 3 d&iacute;as en la c&aacute;rcel para que su el pa&iacute;s de las maravillas volviera a aceptarla como reina. As&iacute; mismo se pusieron a merced de ella todas las flores, los poetas y los mismos dioses. Pero lo m&aacute;s sorprendente fue la rapidez con la que fue liberada, ya que desde la primera noche en cautiverio Julieta confes&oacute; los verdaderos motivos por los que lo hab&iacute;a asesinado sin piedad: Despu&eacute;s de pasar un d&iacute;a sin &eacute;l y extra&ntilde;ando los regalos que le hab&iacute;a hecho en su declaraci&oacute;n de amor, hab&iacute;a descubierto que lo hab&iacute;a matado en defensa propia.
]]></description>
			<dc:creator>zeta</dc:creator>
			<dc:date>2004-05-20</dc:date>
			<pubDate>Thu, 20 May 2004 14:46:19 CEST</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Comfort y M&uacute;sica Para Volar]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/454/45472/</link>
			<description><![CDATA[&Eacute;rase una vez, un planeta llamado Tierra, en el que pr&iacute;ncipes azules cabalgaban por doquier. Am&eacute;rica, Europa, Avalon y la luna  eran algunos de los lugares frecuentados por ellos. Pod&iacute;an pasar much&iacute;simos d&iacute;as sin otra comida que el recuerdo infrenable de sus damas, lo cual los manten&iacute;a flacos, pero vivos. A pesar de las largas distancias – y a veces la indiferencia- que separaba a estos hombres de sus damas, el amor florec&iacute;a sin que nada se interpusiera entre la pareja, ya que tanto princesa, como pr&iacute;ncipe eran parte de un mismo cuento.

Pero como en todo cuento de hadas, el lado oscuro se hizo presente y algunos artilugios del mal pusieron las cosas del rev&eacute;s. En principio, convirtieron a todo el mundo en espectador, rezagando a segundo t&eacute;rmino el contenido del cuento. Luego sustituyeron la metaf&iacute;sica uni&oacute;n de los amantes por una igual de invisible, pero esta vez virtual, digital o por lo menos telef&oacute;nica; y como golpe final, cambiaron el r&eacute;gimen alimenticio de los caballeros andantes; haci&eacute;ndolos comer hamburguesas, tacos o chop suey (Dependiendo el caso).

Todo esto cre&oacute; un cambio tan dr&aacute;stico en ese pa&iacute;s de ensue&ntilde;o, como en su momento lo hicieron las glaciaciones.

El saldo de esta masacre sentimental es visible ahora mismo; la mayor&iacute;a de los pr&iacute;ncipes se ha convertido en una bola de gordos, fuertes y verdes ogros, pero eso si, muy simp&aacute;ticos. Como era de esperarse con los ogros, s&oacute;lo quieren una princesa por la comodidad de tener un t&iacute;tulo nobiliario.

Por su parte, las princesas parecen ya haberse integrado a este sistema, ya que prefieren el comfort de un castillo, a las maravillosas, pero fr&iacute;as noches bajo la luna que los sobrevivientes de los caballeros andantes ofrecen. (Quiz&aacute; s&oacute;lo es por evitar un resfriado…)

Como es f&aacute;cil adivinar, los Lancelots y Quijotes actuales (Escasos, pero convencidos) tienen pocas posibilidades de sobrevivir. Simplemente porque la selecci&oacute;n natural les impide preservar su ahora ex&oacute;tica especie.

Ahora sus &uacute;nicas esperanzas son las serenatas que a&uacute;n ofrecen sin esperar recompensa, con su m&uacute;sica dise&ntilde;ada para hacer volar al oyente a lo m&aacute;s alto de la estratosfera. Justo donde un mont&oacute;n de fatales rom&aacute;nticos (Entre ellos unicornios, dragones, caballeros y dioses olvidados) se re&uacute;nen con nostalgia, esperando el momento de regresar a los viejos buenos tiempos… Pero eso s&oacute;lo ser&aacute; cuando las barreras de seguridad fallen y permitan ver a cientos de princesas puras elev&aacute;ndose en el aire, para fundar de nuevo su reino perdido.]]></description>
			<dc:creator>zeta</dc:creator>
			<dc:date>2004-06-29</dc:date>
			<pubDate>Tue, 29 Jun 2004 12:31:48 CEST</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[365 Dias]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/458/45839/</link>
			<description><![CDATA[Hace un a&ntilde;o de que saliste de mi vida sin siquiera despedirte... S&oacute;lo me dejaste una carta que dice que me amas y no; Que no me amas a mi, sino a mi palabra… Y yo, tirado en el suelo igual que hace un a&ntilde;o…Creo que tu ausencia no me ha matado, Quiz&aacute; s&oacute;lo sea porque nunca te he tenido cerca…]]></description>
			<dc:creator>zeta</dc:creator>
			<dc:date>2004-07-01</dc:date>
			<pubDate>Thu, 01 Jul 2004 23:55:52 CEST</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Sue&ntilde;o de Sal]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/458/45843/</link>
			<description><![CDATA[. No pretendas avisar a nadie
Si lo haces, s&oacute;lo te dir&aacute;n que soy un sue&ntilde;o
Creer&aacute;n que estas loco si les dices que es lo &uacute;nico en lo que piensas en el d&iacute;a.
O por lo menos creer&aacute;n que mientes.

No pretendas escaparte, que ser&aacute;s mi esclavo perpetuo
T&uacute; mismo te has resignado a serlo
No hay forma de librarte de mi, tu ya lo has dicho
Recuerda que la eternidad incluye la muerte.

&iquest;Salvaci&oacute;n? Eso no existe…
Tu &uacute;nica escapatoria ser&aacute; habituarte.
Y cuando lo hagas, ser&aacute; demasiado tarde para que lo comprendas;
Estar&aacute;s tan loco como lo has estado desde el principio.
]]></description>
			<dc:creator>zeta</dc:creator>
			<dc:date>2004-07-02</dc:date>
			<pubDate>Fri, 02 Jul 2004 00:19:36 CEST</pubDate>
		</item>
		<item>
			<title><![CDATA[Sue&ntilde;o de Oto&ntilde;o]]></title>
			<link>http://www.loscuentos.net/cuentos/link/602/60202/</link>
			<description><![CDATA[A la usanza de los cuentos que has le&iacute;do, tomaste simplemente tu cartera y tus llaves para comenzar a caminar sin rumbo fijo. Nunca sabr&iacute;as el motivo exacto de tu repentino desplazamiento, la &uacute;nica hip&oacute;tesis que existir&iacute;a tiempo despu&eacute;s fue que actuaste por obra y gracia del esp&iacute;ritu santo, pero como la mayor&iacute;a de las razones espirituales, nunca fue comprobada. B&aacute;sicamente un d&iacute;a abandonaste todo lo que hac&iacute;as, a tus amigos y a tus pensamientos. Nadie te vio partir. Nadie te esperaba.

Poco a poco la noche te fue haciendo reflexionar sobre tu repentino paseo. Todo hab&iacute;a comenzado d&iacute;as antes, cuando una peque&ntilde;a hoja lleg&oacute; a tu cuarto de manera misteriosa diciendo simplemente: “Despi&eacute;rtame cuando pase el temblor…” En ese instante lo &uacute;nico que hiciste fue cantar y nunca pensaste que esa frase se quedar&iacute;a en tu subconsciente por mucho, mucho tiempo. No sab&iacute;as quien hab&iacute;a escrito esa nota, pero ten&iacute;as la certeza de que el temblor ocurrir&iacute;a. Quiz&aacute;s suceder&iacute;a dentro o fuera de ti, no importaba.

Estando a la mitad de estas remembranzas, tu lento caminar se vio truncado por un &aacute;rbol tan alto como el pensamiento que te lo permiti&oacute;. Fue una de esas im&aacute;genes que nos hacen recordar al creador y su obra. Como era de esperarse, no te inmut&oacute; dicho mand&aacute;la natural, ya que tu ateismo y escepticismo hubieran sido suficientes para desconfiar de las leyes de gravedad; sin embargo fue imposible pasarlo por alto y decidiste calificarlo no de inmortal, sino de inmoral. Esto por estar en contra de todo principio que jam&aacute;s te hubieran ense&ntilde;ado: por m&aacute;s loca que sea una ciudad, nunca brota un &aacute;rbol a la mitad del pavimento de un d&iacute;a para otro… Y mucho menos de esa magnitud.

Nunca en tu vida conocer&iacute;as si el &aacute;rbol realmente existi&oacute;, pero nunca import&oacute;. De cualquier forma decidiste aceptar el misterio que te planteaba y le seguiste el juego. En un momento todos los edificios se hicieron robles y cada persona tom&oacute; forma de los m&aacute;s ex&oacute;ticos animales. Te rodeaste de serpientes con 23 patas, jaguares con alas y aves de fuego en menos de lo que alcanzabas a parpadear. A decir verdad, el parpadeo mismo tambi&eacute;n fue toda una aventura: Te bast&oacute; hacerlo una  vez para notar que dentro de tus ojos un temporal se acercaba. Ten&iacute;as la certeza de que era una tormenta como las que llamaban sudestadas, pero nunca pudiste comprobarlo.

Las nubes atr&aacute;s de tus p&aacute;rpados pronto tomaron una figura definida. Tampoco sab&iacute;as que era, pero ya que estabas en el bosque la identificaste como un hada. Ya hab&iacute;as visto una igual tiempo atr&aacute;s, pero el destino mismo se hab&iacute;a asegurado de no volverlos a encontrar. Hab&iacute;as pasado mucho tiempo maldiciendo al hado (y al hada), pero no hab&iacute;a sido su culpa, sino la tuya. Todo esto acababas de averiguarlo dos d&iacute;as antes de la llegada inesperada de la nota; Hab&iacute;as comprendido de repente que la vida es un ciclo que puede repetirse si uno deja que as&iacute; suceda. Alguien te lo hab&iacute;a dicho.

Tomando todos tus pensamientos, agarrando valor de las plantas y suspirando formas de humo, decidiste comenzar (otra vez) tu paseo inmoral. Esta vez nada te detendr&iacute;a de querer, decir, hacer y callar lo que quisieras. A&uacute;n caminabas sin rumbo, pero por lo menos ya sab&iacute;as como hacerle frente a los problemas.

Alcanzaste la cima de una monta&ntilde;a, como tratando de encontrar a alguien, pero s&oacute;lo encontraste un desierto circular encima de toda forma de vida. Pudiste llegar a gatas hasta el centro del cr&aacute;ter, creyendo que al hacerlo todo el significado de tu viaje se revelar&iacute;a. Pero no fue as&iacute;…Lo &uacute;nico que te fue revelado fue que la luna se escond&iacute;a detr&aacute;s de las nubes, justo encima de tu cabeza. Por un momento cre&iacute;ste ver a Dios junto a ti, entre la luna y el sol, el agua y el fuego, el cielo y la tierra…Pero t&uacute; no quisiste creerlo. Era demasiado omnipotente para ser verdad.

La noche te reclamaba que dijeras algo. No era la primera vez que escuchabas esos reclamos, hab&iacute;as le&iacute;do acerca de un caballero andante que por quedarse callado sufri&oacute; muchas desdichas… Pero tu no sab&iacute;as que decir, o al menos eso dijiste.
La luna misma te miraba exigiendo una pregunta, pero t&uacute; no sab&iacute;as a qui&eacute;n serv&iacute;a el grial, nunca hab&iacute;as cre&iacute;do en la magia hasta ese momento.

De pronto, y respondiendo directamente a tus m&aacute;gicos pensamientos, sucedi&oacute;… 

El temblor.

“Hay una grieta en mi coraz&oacute;n
un planeta con desilusi&oacute;n”

Sentiste un leve beso de la atm&oacute;sfera, pudiste comprobar que la vida es &eacute;ter y es muy f&aacute;cil traspasarla, pudiste comprender que la magia existe… Hasta que ella apareci&oacute;. 
Su cabeza flotaba separada de su cuerpo, ten&iacute;a una melena de serpientes y unos ojos de princesa, su cuerpo era de sirena y su voz la de una nereida. No pod&iacute;as creer que la misma hada que acababas de ver dentro de tus ojos se hubiera transformado en tan seductora bruja en cuesti&oacute;n de minutos. Siempre hab&iacute;as so&ntilde;ado con estar en un cuento de hadas, pero no hab&iacute;as imaginado jam&aacute;s lo hermosos escalofr&iacute;os que produce el vivirlos.

-&iquest;Tu me hiciste venir aqu&iacute;?
-&iquest;Vine s&oacute;lo por ti?
-&iquest;Estoy so&ntilde;ando?

Miles de preguntas salieron de t&uacute; boca sin que ella respondiera; era tu pago por no haber preguntado cuando se te hab&iacute;a pedido. A pesar de esto, sus ojos ardieron vi&eacute;ndose mutuamente, tratando de petrificar uno al otro, intentando apagar el fuego con el agua… De nuevo Dios se manifestaba… Y de nuevo no lo quisiste creer.

Entonces, neg&aacute;ndose la ahora bruja y el mago a ceder uno frente al otro, se besaron. Ya no ten&iacute;an que hablar del temblor despu&eacute;s del beso. Todo hab&iacute;a sido concertado como un rito sagrado en el gran templo de la Tierra.  Los animales fungieron como testigos y el fuego los quem&oacute; por completo. Pero las brujas no se dan por vencidas f&aacute;cilmente, as&iacute; que en un descuido logr&oacute; verte sin la protecci&oacute;n de tus parpados, conden&aacute;ndote a ser parte del gigantesco &aacute;rbol que hab&iacute;as visto mucho tiempo antes… Los siglos hab&iacute;an pasado en esa hierogamia nocturna.

333 a&ntilde;os, 7 meses y 9 d&iacute;as pasaste dentro de tu coraza frondosa. S&oacute;lo el aire y el recuerdo del hada te visitaban de vez en cuando, pero ninguno se compadec&iacute;a de ti. Pero un buen d&iacute;a de oto&ntilde;o -justo como el d&iacute;a en que escribo esto- una hoja del color de tus ojos te prometi&oacute; llevar tu mensaje: “Despi&eacute;rtame cuando pase el temblor…”

No tengo claro los motivos que me impulsan a escribir esto, quiz&aacute;s s&oacute;lo es por tratar de perpetuar tu historia. Por decirle al mundo que a&uacute;n existes, que a&uacute;n eres t&uacute;. O tal vez (s&oacute;lo tal vez) es porque acabo de recibir una nota en una hoja de &aacute;rbol… Ya sabr&aacute;s t&uacute; lo que viene escrito en ella.
]]></description>
			<dc:creator>zeta</dc:creator>
			<dc:date>2004-10-01</dc:date>
			<pubDate>Fri, 01 Oct 2004 23:21:18 CEST</pubDate>
		</item>
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