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Compañia


Me gusta caminar por el bosque, subir la montaña empinada, dejar los grandes árboles y adentrarme por el camino de hojas secas, pinabetes y abedules. Con la mochila acuestas y camisa de lana. A medio camino cuando ya los sonidos del bosques, ya cerca de la cima, son acompañados de una soledad que deviene como vientos, percatase mi rostro de los gélidos viajeros, ondean tras las laderas y envuelven mi cuerpo con calma y refrescante tono. Las grandes tristezas y ondas preocupaciones han quedado allá abajo; aquí, si la lágrima cae…no causa dolor y solo es una emoción intensa pero como dije: sin preocupación. Al igual, el amor y los pinchazos de esa pasión tan de modeladora para el corazón, aquí, solo por mi camino, son sentimientos tan calmos pero tan llenos…como con una inocencia e ingenuidad perdurable.

Allá abajo la ciudad nos llama para amar y en esa desasosegada pasión se generan torbellinos de punzadas al pecho, en cambio, al subir por este suelo hemos de quedar apartados siempre en soledad, del bullicio de la ciudad, a cambio nos sentimos llenos y no tratamos de apartar el amor de nuestro sino.

Esto es subir montañas y llegar a la cumbre.

Nuestros pasos de botas gruesas marcan el musgo y grama corta y, cuando sin tomar aliento queremos subir rápido…la concavidad de nuestro pecho siento los tunes de un latir fuerte y agitado entonces mejor caminamos en pausa.

Ya antes de la puesta del sol y, descansar de la mochila a esta cierta altura, mis ojos se percataron de un peculiar y rápido acontecimiento: Una estrellita asomo debajo de una cresta de roca, la claridad celeste vislumbrase entre el suelo, el astro en medio y la roca. Abajo, una nube de severos bordes blancos descansaba inmutable

Un destello pequeño e irreal cual si no existiera ni arriba y abajo, alumbro. Un bello azul, como mano deteniendo la estrella, la acobijo dentro de su mundo. Tuve la sensación como si un gigante fuera a venir y con sus largas piernas pasara junto a mi y, en compenetración conjunta decidiera seguirlo para los dos…perdernos dentro del infinito y seguir en paz hacia la eternidad. No tengo que agregar que las lagrimas asomaron a mis ojos y con un parpadeo me di cuanta que si no arreglaba el campamento para la noche, iba a quedar en una pacifica y helada oscuridad.

A la espalda nuestra cargamos la carpa de acampar, no pesa mucho y es pequeña. Cuando el Sol se ponga y esta este armada, será nuestro cobijo para el sueño. Será reposo para el cuerpo y metidos dentro de ella, acostados donde nuestro torso apunte hacia el cielo, nos imaginaremos los mil alfileres de las estrellas que atraviesen el techo de la carpa y nos masajeen los hombros, tríceps y piel desnuda. Dormiremos relajados con el calorcillo de nuestra tienda y junto con las colchas de dormir harán de nuestra morada un claustro para le meditación y cual niños dormiremos debajo de las puntas de pinabetes y estrellas a lo alto. Descansen nuestras emociones terrenas y convirtámoslas en ensoñación de imágenes que no causen contrariedad, escuchemos la música de los vientos alisios y quebradero de ramas secas y, entonces seres humanos…

Cerraremos nuestros ojos y nos acordaremos de una máxima para baño del alma: en aquel destello blanco picoteo dentro del cielo, aunque solo su magia duro unos segundos…todo quedo grabado en lo eterno y comprenderemos que todo espectáculo es obra de la creación.

La Tierra dará su vuelta y primero en Dios, amaneceremos aptos para otro día y, pondremos a estirar los muslos de brazos y piernas para sentir el desgarre de la rueda de Efebo.

Realmente estando junto a tanta naturaleza…no importa que hoy, no hayas estado conmigo, y una a una las imágenes de mi amor por ti, han acompañando y resucitado el alma de este niño ahora sosegado. He aceptado tu tierna lejanía y con las imágenes de tus ojos y rostro amado y, rodeado dentro de todo lo descrito, reconozco que en este paraje estuve verdaderamente acompañado.

Y es entonces cuando mi amor crece por Ti

Texto agregado el 26-08-2003, y leído por 366 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
21-02-2007 sin palabras..besitos para ti kony
22-10-2003 También me he tuteado con la montaña y conozco todo ese idioma de sensaciones que nos deja. ¡Muy buen relato! Saludos Praprique
01-09-2003 Que bueno que sientieras que estabas acompañado, estoy super segura de que si lo estabas, y te abrazaban fuertemente y te acariciaban suave mientras dormias. Muy bello. Más estrellas para que interrumpan entre las grietas de tu carpa. BlancaPola
26-08-2003 Preciosa narración, llena de espíritu para los demás, un besito AnaCecilia
 
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