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Inicio / Cuenteros Locales / blasleon / Pequeñas reflexiones (A la hora de la cena)

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Diez minutos después de acabada la misa de la tarde, Mateo cerró la iglesia y subió a la casa, se despojó de la sotana, se cambió de calzado y entró en la cocina. En un plato preparó un tomate lo cortó en rodajas y lo aderezó con aceite y sal, partió un trozo de pan y se sirvió un vaso de vino.

Con tan frugal cena, fue al comedor y se sentó frente al televisor. Hasta ese momento no había encontrado un minuto para prestar atención a lo que desde el día anterior acontecía en el Vaticano.

Sin despegar la vista de la pantalla troceó el tomate y lo tomó despacio, alternándolo con pequeños pedazos de pan que a veces mojaba en el aceite. Los Purpurados desfilaban junto al cuerpo de su Santidad.

–Tan elegantes, ellos –pensó, y no pudo reprimir el mirar de soslayo la vieja sotana que pendía de la percha, junto a la puerta de entrada.

No les envidiaba. El nunca había tenido mas ambición que la de, con el tiempo, llegar a regentar una pequeña parroquia en algún lugar, por pequeño que este fuera, donde necesitaran de su humilde presencia. Y lo había conseguido, un poco tarde tal vez, pero eso carecía de importancia.

–¿Cuál de ellos será Tu elegido, Señor? –dijo en voz alta–.

Un plano general mostró la plaza de San Pedro abarrotada de gente. Las colas habían desbordado los límites del pequeño Estado y se adentraban, serpenteando, en las calles de la Ciudad Eterna.
Mateo retiró el plato a un lado sobre la mesa, bebió un sorbo de vino y se recostó en la butaca.

Aunque lo de ser sacerdote le vino a causa de la precariedad en la que vivía su familia, esto no había supuesto un gran sacrificio para él. Para un pobre hacer voto de pobreza no tiene mérito, como no lo tiene saber obedecer cuando desde niño se tiene un padre severo que dicta en cada momento lo que se ha de hacer. En cuanto al otro voto, incluso ahora, a la vejez, la mayoría de las mujeres que le frecuentaban le superaban con mucho en edad.

Un locutor hablaba del pasado del Papa muerto. Las imágenes se sucedían, primero en blanco y negro, fotos y viejos testimonios de su Polonia natal; luego un recorrido por su papado, haciendo hincapié en los viajes por todo el mundo dónde, como ahora en Roma, la multitud se agolpaba para verle.

¡Para verle, no para oírle!

Mateo se levantó, fue hasta la estantería y cogió el viejo y ajado evangelio que le había acompañado desde el primer seminario, regresó a su asiento y lo abrió. Buscaba algo que justificara lo que estaba viendo: Lujo y boato por doquier.

¿No se trataba de la muerte del heredero del trono de Pedro?

Trono

¿Acaso Pedro tuvo trono?

¿No era un pobre pescador que vestía túnica y sandalias...?

–¡Mateo de nuevo contra el mundo! –dijo cerrando el libro–. Me tacharían de blasfemo si hablara de esto en la homilía de mañana. Tendré que ir pensando en jubilarme.
Se levantó, apagó el televisor y se fue a acostar.


© Blas León








Texto agregado el 19-05-2005, y leído por 499 visitantes. (14 votos)


Lectores Opinan
29-01-2010 bueno chee riper
28-04-2009 me atrapo este relato ,muy bueno,gracias****** shosha
15-12-2007 Una buena reflexión. Medeaazul
31-08-2006 Haciendo un recorrido fugaz por las letras, me encuentro con ésto y me agradezco a mi misma y a ti por gratificar mis ojos....humildemente. glazulceleste
11-05-2006 Cuando he acabado la lectura por un momento no sabia donde estaba.me ha encantado. 5* astigitana
18-03-2006 Me gustó ese (A la hora de la cena) que completa el titulo. loretopaz
18-03-2006 Que buena reflexión, tu prosa es fluída y aamena, sabes retener la atención del lector. Interesantes pensamientos los del cura ese. Mis 5* loretopaz
24-02-2006 Me apetecía volver a leer este texto, y me sigue gustando, es buenísimo. sophie
19-11-2005 sí ciertamente es una reflexión que da en el higadollo de la cuestión de la iglesia rica y preponderante, ¿se olvidó de la humildad? Un saludo y*S josef
26-10-2005 Lo que me gusta de este cuento, además de su trasfondo, es la sencillez y claridad de tu prosa, limpia y bella al mismo tiempo. margarita-zamudio
11-10-2005 Muy buena reflexión y muy bien expuesta. Un cordial saludo. Eulba
12-09-2005 q simple y tan profunda reflexion la tuya Blas; q bofetada sería si los Mateos q andan por ahi, lo dijeran en la homilía...y si, alguno habrá y ojalá, los "habitues" de las parroquias no fueran tampoco todos sordos... piquitos de miel y estrellas gaviotapatagonica
20-08-2005 Te ganaste 5 estrellas. Interesante relato lleno de sabiduría y de motivos para hacer reflexonar sobre los sinsentidos o contrasentidos que llenan a la Iglesia. Enhorabuena Blasleon te seguiré leyendo. alqutun
26-06-2005 me gusto muchisimo, interesante reflexión, simplemente me encanto corazonpartio
07-06-2005 Una buena historia, una forma sencilla y muy amena de llamar la atención sobre esos contrastes entre el origen, la supuesta razón de ser de la Iglesia, y lo que se ha ido construyendo alrededor. Sólo hace falta sentido común para verlo, pero talento para contarlo como lo haces tú. Sophie
04-06-2005 hummmm muy buena la reflexión, pienso que si hubiera más Mateos en la iglesia, tal vez irían las cosas mejor.Un saludo ondina
04-06-2005 Que lindo escribe.* amayrany
24-05-2005 Me gustó. Está bien escrito y da que pensar. Y sin demagogias o palabras altisonantes sino con un tono a media voz, casi poético, que resulta más efectivo. sespir
21-05-2005 Interesante reflexión. Muy bien narrada. Felicitaciones. jorval
21-05-2005 Un texto muy bueno. La narración por la que fluye la reflexión es fantástica...y no te cuento lo que me parece la reflexión! :) Magnífica! entrelineas
21-05-2005 Estupenda tu reflexión. Además muy bien hecha. Un beso eloisa
20-05-2005 Interesante reflexión, muy bien llevada. Enhorabuena y bienvenido. Alejandro_1007
 
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