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Otra oportunidad
Todo terminó con un grito, con sus muertes, con eso todo el daño que se hicieron y que le provocaron a los demás quedaba extinto en el pasado, pero... sin esperarlo y sin quererlo, como un castigo quizá, tuvieron otra oportunidad.
Abrí los ojos, estaba en la playa, en un bello atardecer, el viento movía mis cabellos, no veía a Marcelo por ninguna parte, pero no recuerdo como llegué ahí... recuerdo que estaba en una habitación, Marcelo estaba enojado, tenía un tubo de cañería en la mano, luego recuerdo gritos, como en un sueño, una frase daba vueltas por mi cabeza: otra oportunidad.
- ¡¡ vamos, corre!!, ¿¿ no seas flojo!! grito una muchacha muy familiar.
- ¡¡no quiero!!- le respondió un joven alto y fornido que caminaba 10 metros atrás de ella.
Interrumpí mis pensamientos para fijarme en aquella pareja tan peculiar, estaba un poco lejos, lucían felices, como si no existiese nada más que ellos y el mundo, pero a medida que se acercaban me di cuenta de algo: ¡¡ éramos nosotros hace una semana!!, me levante y me escondí de inmediato, ese día habíamos ido a la playa después de clases celebrando nuestro cuarto mes de pololeo, por eso la felicidad, , ¿qué estaba sucediendo?.
Me sentía tan contenta ese día, no podía hacer nada más que correr y saltar, la alegría de haber encontrado el amor de mi vida era inmensa, me sentía capaz de realizar todos mis sueños, después del paseo por la playa debía ir a mi casa, ponerme guapa para la fiesta de Laura, ¡¡que emoción!!, cuatro meses, ¡¡no lo podía creer!! ¡¡cuánto lo amo!!.
Esperé escondida en la oscuridad de la vereda de al frente mientras que yo, me cambiaba de ropa y Marcelo esperaba afuera fumando, después de treinta minutos, salí, bese a mi pololo y caminamos hacia la fiesta.
Entramos a la fiesta, Marcelo saludo a sus amigos y me presentó a los que no me conocían, diciendo que yo era el amor de su vida y que él no iba a ninguna parte si mí, debo admitir que esas palabras sinceramente me conmovieron, a cualquiera en realidad, bailamos un rato y antes de que nos diera sed, entré a hurtadillas en la cocina, vertí los vasos que estaban servidos en la cocina sobre el desagüe y los llené de nuevo solo con bebida, no con éxtasis. Por un momento me dio nostalgia, no podría experimentar la droga, sentir volar por la habitación, alucinar todos los sueños a la vez, sentir ser dueña del mundo, de hacer todo, de reír cada vez mas fuerte, de ser feliz, de tirarte de un puente sin pensar en las consecuencias, de sentir sin mentiras y sin ocultar nada, de amar y ser amada, de seguro ese es la sensación más adrenalínica, pero luego, me arrepentí de mis pensamientos, los descarte de inmediato, por que lo que sentí después no era muy agradable, los horribles momentos que se producen cuando el efecto se acababa, la decepción, la necesidad de adquirir más, y ser capaz de cualquier cosa para realizar tu propósito.
Sentí unos pasos que se aproximaban a la cocina, me escondí del otro lado de la puerta corrediza que daba al jardín, vi efectivamente como tomábamos la bebida y volvíamos a la fiesta ¡qué alivio!, evité uno de los más grandes errores de mi vida.
Cuando salimos de la fiesta, un poco pasados de trago y cansados de tanto bailar, fuimos a mi casa que era la que encontraba más cerca, a Marcelo le dio flojera llagar hasta su casa, así que se quedo en la mía, mis padres no estaban en casa y no volverían hasta mañana en la tarde así que no tuve problemas con eso. Subimos a mi habitación y en el estado en que nos encontrábamos, y con una casa en donde permanecíamos solo él y yo. Poco a poco comenzamos a acariciarnos lentamente, a abrasarnos y besarnos, colocó sus manos en mi cintura, de a poco me saco la polera, me contempló un momento con la luz de la luna proyectada sobre mi pecho, sus ojos mostraban que su felicidad era inmensa, se quitó la polera, y besándome, pasó sus manos sobre mis senos, el deseo aumentaba, quería más, nos quitamos los pantalones lentamente y caímos en la cama, nuestros cuerpos estaban fusionados, no existía el uno sin el otro, sus besos en mi cuello me dejaban loca, completamente desnudos, no podíamos parar de besarnos, de tocarnos, dábamos vueltas entre las sábanas, sintiendo la unión de nuestras partes, y todo fue lento y hermoso, como en una película, el me trataba como si yo fuera de porcelana, y pudiera romperme por cualquier movimiento brusco, fue suave y delicado, único como el primer beso, pero con mucho más sentimiento, de pronto, el clímax, me sentía en las nubes, lo único que pensaba era el deseo de tenerlo, de que me poseyera, de que me hiciera suya, todo a nuestro alrededor. Los Muebles, el ruido, la brisa había desaparecido, solo quedábamos nosotros, el sentimiento y el amor.
A la mañana siguiente, nos vi salir de mi casa, tomados de la mano y con un amor intenso en nuestras miradas. Marcelo se fue a su casa y yo entre en la mía, recordé entonces lo que pasaría después de nuestra noche tan especial, dentro de mi casa me preguntaría: ¿le habrá gustado?, ¿habré hecho algo mal?
- Rin, Rin- sonó el teléfono, me desperecé y me levante del sillón para responder.
- ¿aló? ¿paz?
- ¿si?
- Soy yo Marcelo... ¿nos vemos hoy en la noche?
- Emm... emm... no puedo, quizá mañana, por que como llegaron mis padres no puedo salir.
- Ha... bueno, nos vemos mañana
- Si, claro
- ... te quiero...- y colgó el auricular.
- Colgué lentamente el teléfono mirando la nada, ¿qué me pasaba? ¿por qué le dije que no podía salir hoy?, me sentía perdida, y mas que nada confundida, no quería verlo, mi estómago se revolvió cuando escuche su voz en el teléfono.
Recuerdo que después de esa tarde traté de evitar a Marcelo por lo menos durante una semana, cada vez que llamaba, cada vez que me iba a buscar, algo había cambiado, ya no sentía lo mismo, pero mi frialdad tuvo sus consecuencias, no me lo merecía, lo sé, no tengo la culpa de haber estado confundida, pero todo sucede por alguna razón eso lo tengo claro.
Yo caminaba por la calle rápidamente para no topármelo a la salida del colegio, pero de pronto alguien me tomo del brazo, me tapó la boca y me llevó hasta un callejón, era Marcelo...
- ven- me dijo tirando de mi brazo
- no..., tengo que hacer-
él estaba enojado, en su mirada había fuego, respiraba fuerte y cada vez apretaba más mi brazo, no lo entendería, no entendería por que lo hice.
- ¡¡que te pasa!!- me gritó atónito
- nada...¿por qué te alteras?
- ¿crees que soy tonto?, ¿crees que no me he dado cuenta de que me estas evitando? ¿ah? ¡¡por que!!
- No seas tonto...
- ¡¡respóndeme!!- me gritaba cada vez mas fuerte
- ¿es otro? ¿quieres a alguien más? ¿quien es? ¡¡dímelo!!
No me dejaba contestarle entre pregunta y pregunta, se paseaba por la habitación agitando las manos y pateando todo, gritaba muy fuerte, yo estaba muy asustada.
Cuando me di cuenta de que Marcelo me arrastraba hacia la bodega, corrí y me escondí cerca, escuchaba gritos, él estaba furioso, miré por una ventana justo cuando él se agacho y recogió un tubo de cañería, estaba dispuesto a pegarme... ¡¡ya lo recuerdo!!, esa fue la causa de mi muerte, lo que debía evitar, impediría pasar otra vez por un infierno cruel, recogí del suelo un palo, y golpeé todo lo que pude justo antes de que él me golpeara a mi, puertas, ventanas, cajas, tan fuerte que comenzó a acumularse gente en la boca del callejón, entonces me oculté.
Un ruido muy fuerte distrajo la atención de Marcelo, justo cuando estaba a punto de pegarme, no lo podía creer y nunca pensé que el sexo me produciría tantos problemas. El ruido era cada vez más fuerte, escuché un barullo de gente y luego la sirena de la policía, Marcelo abrió la puerta sigilosamente, ese era mi momento, ahora o nunca, corrí, corrí y corrí.
Yo estaba escondida cuando me vi salir de la bodega corriendo, Marcelo por suerte no pudo alcanzar mi brazo para retenerme, en caso de que me hubiese quedado adentro, lo más probable es que me hubiese usado de rehén, no se qué pasaba por su mente, celos supongo, pero mi misión ya estaba cumplida, evité mi propia muerte, es raro decirlo, y quizá nadie me crea, y no estoy segura de recordar todo esto cuando vuelva a ser yo, pero estoy segura que tuve el privilegio de tener una segunda oportunidad, que me servirá para evitar que otras mujeres pasen por lo mismo que yo, por la agonía, sabiendo que no todas podrán tener la misma oportunidad que tuve yo.
La policía arrestó a Marcelo, lo sometieron a juicio, fui testigo, víctima, culpable, inocente, de todo, salieron cosas horribles a la luz, y me daban ganas de gritar y de llorar con todas mis fuerzas en ese mismo momento, pero me era imposible, todo era gris y negro, pasé los peores momentos de mi vida ahí, la dureza de la gente era increíble. Después del horrible juicio, la voz de mi madre no salía de mi cabeza, ¡¡te lo dije!! ¡¡yo sabía que ese niñito era mala influencia!! ¡¡por qué no me hiciste caso!! Y miles de cosas así, yo ya no me podía concentrar en nada sabiendo que él estaba suelto por ahí y que en cualquier momento podría reaparecer, deje de comer, no podía dormir a causa de mis horribles pesadillas, no tenía el valor de mirar a los ojos a mi familia, había traicionado su confianza, mis ganas de vivir se esfumaron poco a poco, y no podía volverlas a atrapar.
Me di cuenta de que yo me había ausentado de clases muchos días seguidos, me preguntaba por qué, vi salir de mi casa a mis padres en el auto, y lo aproveché para entrar en la casa, no sabía lo que me podía suceder si me dejaba ser descubierta, estaba pisando terreno desconocido, quizá me volvería loca, aunque ya lo estaba por sí sola. Subí las escaleras silenciosamente mirando todos los retratos que esta tenía a lo largo, pasé mis manos por la baranda y doblé a la derecha, entré en un pasillo, y al final estaba la puerta de mi habitación, todas las luces estaban apagadas, pero yo sabía que estaba ahí, lo presentía.
Estaba sentada en mi cama mirando por la ventana cuando la puerta se abrió, una joven de mediana estatura, delgada y de cabellos castaños estaba parada en el umbral, me miraba con cara de comprensión, y poco a poco se fue acercando a mi, hasta que se ubicó a mi lado, de inmediato me corrí hacia atrás antes de que me tocara, ¡¡era una ilusión!! ¡¡estoy segura de eso!! ¡¡no estoy loca!!
- Paz... se por lo que estas pasando- me dijo tomando suavemente mi mano y tranquilizándome
- no...
- paz, escúchame... sé por lo que estás pasando, la gran diferencia es que mis consecuencias fueron mas graves, Marcelo me mató, consumimos droga, tuvimos sexo, y me dieron otra oportunidad para cambiar el pasado para que no me sucediera de nuevo, o sea... a ti...
- no puede ser...- dije cuando unas lágrimas escaparon de mis ojos.
- no tienes por ningún motivo que sentir miedo, ni menos deprimirte, lo que te sucedió es superable, yo sé que puedes, yo sé que podemos, ya pasaste la peor parte, vamos... no te mueras en vida por favor, o si no, todo mi esfuerzo habrá sido en vano... por favor se fuerte...
En ese momento mi vista fue nublada por lágrimas, cerré los ojos y no se como me quedé dormida, soñé de nuevo con nuestra conversación solo que esta vez estabamos en el colegio, con todos mis compañeros mirándonos, pero no me importaba, por que sabía, tenía la certeza de que estaba bien, que todo el pasado quedaba enterrado, y que no saldría nunca más a la luz.
Cuando desperté ya era de día, supongo que mi madre me tapó cuando llego a casa, tenía la extraña sensación de que lo que había vivido la noche anterior, era un sueño, pero no estaba segura... quizá no... quizá fue verdad y en realidad me sucedió todo eso, en realidad hable conmigo, y evité mi propia muerte, pero en ese caso, ¿adonde fui después de haber hablado conmigo? ¿en realidad me autoalenté para seguir viviendo?



Texto agregado el 12-06-2005, y leído por 61 visitantes. (0 votos)


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