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Marius Becker se encontraba en el campo de batalla junto al grupo que se dirigía a cumplir su cotidiana misión. Esa mañana, el hombre había despertado con una extraña sensación en su alma. Un presagio, una señal, acaso una pesadilla, sepa Dios que era, pero ese algo le provocaba una ligera angustia que lo inquietaba más aún ya que la causa era difícil de precisar. Se acomodó en el vehículo sin poder abstraerse de aquello que le acuciaba el alma. Sus compañeros contemplaban indiferentes el anodino paisaje y ninguno parecía estar muy consciente de la misión que les aguardaba. Bueno, Marius Becker tampoco estaba muy imbuido del tema y más bien evadía la posibilidad cierta de encontrarse en una situación riesgosa. La mañana estaba ligeramente nublada pero cálida. –La vida continúa- pensó Becker, mientras contemplaba el lejano vuelo de una paloma. –La naturaleza jamás declara guerras y es bastante contemplativa con los conflictos del hombre- continuó divagando mientras la paloma se desdibujaba en su pequeñez. Antes que su mente retomara algún otro pensamiento, un horrible estallido provocó el caos en el vehículo. El fuego, los alaridos de dolor, el olor acre de la sangre derramándose por doquier y multitud de cuerpos desmembrados, fueron parte de un panorama aterrador. Becker yacía atrapado entre los hierros retorcidos y en medio de la conmoción generalizada, tuvo tiempo para preguntarse en que momento su país lo había enrolado en esa guerra imprecisa, demoledora en sus efectos, tácita e injusta como casi todas las conflagraciones que se han sucedido en la historia. Como pudo, movió un brazo y atrapó su arma cotidiana: un portadocumentos de cuero negro. Antes de desmayarse, supo que sus presagios se habían hecho realidad. Aún en la agonía, se preguntó si su jefe comprendería que las políticas de gobierno y el terrorismo internacional, transformaban a los ciudadanos comunes como él en inocentes blancos móviles. Al instante su alma abandonó ese cuerpo desgarrado y voló libre detrás de aquella paloma que ahora era un simple punto en el horizonte…










Texto agregado el 10-07-2005, y leído por 182 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
14-07-2005 En un bello texto nos presentas una realidad cotidiana... felicitaciones. jackievidela
12-07-2005 Ufffff sin aviso llega, sin pedir permiso, hoy estamos, mañana quién sabe. meci
11-07-2005 Glup, carne de cañón eso es lo que somos, pa peor ni nos preguntan, ni tampoco nos alcanzamos a dar cuenta anemona
11-07-2005 muy bueno, bien escrito y con un importante mensaje, mis * fredonedi
11-07-2005 Excelente Gui, está muy bien este relato de los últimos momentos de una víctima de estas guerras que asolan el mundo y de todas las guerras que hubo. Un besito y estrellas. Magda gmmagdalena
11-07-2005 es un cuento que nos representa de alguna forma a todos en cualquier lugar del mundo, siempre hay un débil que es el blanco del fuerte, el palo blando o como quieran llamarle, y son ellos (los inocentes) los que pierden en una guerra que no les pertenece. Hermoso texto, que nos hace reflexionar. saludos. Arianna
 
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