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R í o

♫♪
Cidade maravilhosa, cheia de encantos mil
Cidade maravilhosa, coração do meu Brasil
Cidade maravilhosa, cheia de encantos mil
Cidade maravilhosa, coração do meu Brasil

Berço do samba e das lindas canções
Que vivem n'alma da gente
És o altar dos nossos corações
Que cantam alegremente
♫♪
André Filho

Nunca supe si Rosa acudió a la cita o no, lo cierto es que nunca más supe de ella, no se si trabajar en la IBM fue para lo que yo estaba predestinado, lo cierto es que cada vez que tomas una decisión, o doblas en una esquina en lugar de hacerlo en la siguiente, se abre una nueva posibilidad hacia un futuro diferente, si consideras que ahora soy totalmente feliz con mi vida y mis imperfecciones, creo que fue para mejor.

En 1958 la IBM del Perú, era una empresa de alta tecnología en la etapa de desarrollo, todavía no se habían inventado los computadores como los conocemos hoy, se procesaba con tarjetas de cartulina perforadas y paneles de control que se alambraban para cada aplicación, era condición previa para estudiar el curso de IBM Customer Engineer, el haber aprobado el curso básico, que se estudiaba en la IBM de Argentina, que tenia una duración de nueve meses y en donde aprendías el funcionamiento de las Maquinas de Tarjetas Perforadas, así como Cibernética, Servomecanismos y álgebra Booleana.

Lo tuve que aprender todo en cuarenta días, porque el curso se iniciaba en Mayo en Poughkeepsie, una pequeña ciudad en el Estado de Nueva York a dos millas del río Hudson, donde estaban los departamentos de desarrollo de Computadoras. Se cocinaron papeles, se fabricaron Diplomas y a fines de Abril el cuatrimotor DC7, aterrizo en el aeropuerto La Guardia, luego de un trasbordo a un pequeño bimotor, esa tarde llegue al minúsculo aeropuerto de Dutchess County.

Los diez meses siguientes son el periodo más oscuro de mi historia sexual, si bien me sirvió para demostrarme la falsedad de algunos mitos… no te vuelves ciego, ni te salen pelos en la mano; en las clases no tenia ningún problema, los instructores hablaban español y el poco ingles que se usaba era técnico, pero al salir a la calle la historia cambiaba, yo no hablaba ingles y las chicas no entendían castellano, la intensidad del estudio era tal, que no tenias tiempo ni para respirar profundamente, casi al final del curso logre llevar a un motel a una gringuita fea, cuatro ojos y con acne que conocí el primer mes y que cada día que trascurría me parecía mas apetecible, una noche la observe detenidamente y me di cuenta que era bellísima, esta evaluación me duro hasta que abandonamos el motel, talvez por las dificultades del idioma me pareció fría y desabrida, claro que a buen hambre no hay pan frió.

Regrese al Perú con el titulo y mención honrosa, para encontrar que no había suficiente personal técnico en la IBM del Perú, el que había de la vieja escuela era malo y los problemas de maquinas malogradas se sucedían el uno después del otro, es en este tiempo que empezó mi amistad con el Flaco y el Gringo, nos convertimos en los tres mosqueteros y nos ayudábamos los unos a los otros para terminar de arreglar las complicaciones y después irnos a ver chicas encuerarse en el Pigalle u otro de los Clubes nocturnos de este entonces en Lima, nunca tuvimos sexo con ninguna de ellas, a pesar de que se ofrecía abiertamente y a precios módicos, esta amistad duro hasta su muerte.

Tuve mis primeras vacaciones en el trabajo en 1959 que aproveche viajando a Huancayo, un hermoso pueblo en la serranía del Perú donde conocí a la Gata. Se llamaba Graciela, pero todos le decían la Gata por sus ojos verdes, nos cruzamos en la Plaza de Armas, yo la mire con aire de conquistador, flameé mi bandera de pirata y ella se acerco a mí con aire de conquistada, esa noche en el Hotel Turistas casi me hace correr; Mesalina la mitológica esposa de Aurelio, que una vez repartió sus favores a toda una Legión Romana y al ser preguntada por el Oficial si es que estaba cansada respondió; Cansada… pero no satisfecha, General, era una tierna niña virgen comparada con la Gata, que pedía mas y seguía exigiendo hasta el cansancio, esa noche no dormí, pero me puse al día en mi déficit sexual y en los tres días siguientes me permitió guardar pan pa’ mayo y almacenar algo para la escasez de Lima, antes de partir de Huancayo ella me propuso vivir juntos en Lima como amantes, de lo que yo huí con mi tan usado.

- ¡No soy hombre para una sola mujer!

Yo había saltado de la sartén para caer en las brazas; tenia menos tiempo que cuando estudiaba y trabajaba en el Jockey Club, si bien tenia mucho mas dinero pues a mi regreso mi sueldo fue aumentado a cinco mil soles, lo que en ese tiempo era una fortuna que me permitió comprar un automóvil Fiat 600 casi al contado, pero no podía comprar tiempo para mi pasatiempo favorito; entonces metí la pata, creí que mi solución era tener una sola mujer todo el tiempo y en Enero de 1960 me case.

Este matrimonio empezó siendo un total fracaso, en la Iglesia mientras esperaba a la novia, vi unos ojos verdes que me sonreían cachacientos, era la Gata que de manera casual estaba escuchando Misa en esta mismísima Iglesia, la empresa que había sido contratada para proveer el Champán y los bocaditos para la celebración privada que continuaría a la boda ni se presento, por suerte la torta había sido encargada a una diferente entidad que si cumplió y el Cura que oficiaría la ceremonia tenia un remanente de Champán de varias marcas, sobrante de previos matrimonios y me lo facilito por un precio exorbitante, mis amigos y yo nos encargamos de servir las copas y repartir la torta.

La Gata se me acerco en el momento menos esperado para decirme.

- ¿Cómo, no eras hombre para una sola mujer?

- ¡Yo sigo siendo soltero, la casada es mi mujer! Le conteste a la mejicana.

Si bien este matrimonio también termino como un fracaso, fue un magnifico negocio para mi, pues saque de provecho en él dos hijos y ocho nietos.

En Febrero de 1960, salte de la Luna de Miel al avión, viajé a la capital de Brasil, Río de Janeiro, para recibir un mes de entrenamiento en la Computadora 305 RAMAC, del tamaño de un ropero de tres cuerpos, pero con menos potencia que el más barato PC de nuestros días, … Cidade Maravilhosa que perdió el titulo el 21 de Abril del mismo año, cuando la capital pasó a ser Brasilia, lamentablemente yo ya había vuelto al Perú cuando las celebraciones, pero este relato no es para hablar de geografía… claro está que visite el Pão de Azúcar y el Cristo Redentor como lo hacen otros miles de turistas.

Salí de la IBM de Brasil al atardecer del Viernes enfrentando lo que yo creía seria un fin de semana aburrido, vestía como era costumbre en IBM de saco y corbata, empecé a caminar hacia donde empieza el circuito de la avenida Sete de Setembro y de repente me encontré inmerso en un rió humano que cubría toda la calle por kilómetros, en medio de esa algarabía, de esa euforia o de esa locura resultaba imposible retroceder, el camión se encargaba de abrir camino entre la gente, no había mas que caminar siguiendo al trio electrico donde iban los músicos y cantantes, para esperar a que se dispersara la multitud, la muchedumbre estaba pasando el gran momento en el medio del Carnaval de Río, que en ese entonces no era el orquestado evento turístico en que se ha convertido hoy en día; era una fiesta sacrílega del pueblo y para el pueblo.

Esa masa humana bailaba, cantaba, bebía e invitaba cachasa que era puro alcohol de caña de azúcar, medio dulce y con un extraño aroma a aceitunas, la alegría y amabilidad del cortejo se hizo contagiosa, lo que Victoria mi profesora de psicología hubiera llamado aptitud de las mazas se apodero de mi, me saque la corbata y salte a bailar como todos lo hacían, el trago empezó a dominarme, una morena de ojos verdes, con cuerpo de pecado y un disfraz hecho con papel del diario O Globo de Río de Janeiro, edición de la mañana; me tomo de la cintura para bailar una Samba en trencito con otras cien personas, la muchedumbre jugaba Carnavales con pintura, con agua, con perfumes, con polvos perfumados y con cachasa que se arrojan los unos a los otros, un par de baldazos de agua destruyeron el disfraz de esa maravilla de ébano, el papel mojado rodó por los suelos y ella mostró su magnificencia solo con un taparrabito por toda indumentaria, sus nalgas eran un poema de carne y piel, sus senos aunque pequeños se veían erguidos y turgentes, me recordaba en la distancia a la Mujer del Jinete sin Cabeza que fue la mujer ideal de mi juventud; se le notaba cohibida en medio de su alegría, yo me porte como todo un caballero y la cubrí con mi saco, encadenándola a mi por el resto de la velada.

Esa noche gocé de su cuerpo desnudo en la playa de Ipanema, nos besamos en los labios con sabor a alcohol y olor a aceituna, las fogatas alumbraban la noche playera cuando rodamos a la arenilla, mi saco enrollado fungió de almohada, le acaricie el cuello, le bese las orejitas, pretendí ser su niño bebiendo de sus senos e hicimos el amor muchas veces sobre la arena, al igual que otros cientos o miles de parejas, las partículas de sílice se adhirieron a nuestros órganos humedecidos por el sudor y el deseo, pero en medio del desenfreno no nos dimos cuenta, valga aclarar que esa playa se hizo famosa en 1963, cuando la canción Garota de Ipanema se difundió en el mundo entero, pero cuando estos eventos ocurrían Copacabana era la playa estrella de Río donde todas las mininas iban para tomar baños de Sol y de Mar.

El Sábado me desperté entre las dunas, con un gran dolor de cabeza y mi órgano sexual todo irritado por el roce con la arena, la niña había desaparecido y con ella mi saco, me sentía sucio y sudoroso, me despoje de los zapatos, el pantalón y la camisa y en calzoncillo me sumergí en las tibias aguas de la Bahía de Guanabara, después de chapotear por largo rato y limpiar mis partes con agua salada… como ardía, volví a la orilla, ella… mi estatua de ébano, había reaparecido y me estaba esperando con una garrafa térmica con café negro y fuerte, me comento que limpiaría mi saco, que en mi recuerdo era un trozo de tela enrollada y arrugada que fuera utilizada para elevar su cadera, revise mis pertenecías, tenia mis pantalones, camisa y zapatos, la cartera estaba conmigo pero con poco dinero y había sobrevivido a la primera noche de Carnaval en Río.

En nuestra ruta hacia mi Hotel, nos cruzamos con otro cortejo de juerguistas, esta vez de la escuela de samba Beija Flor, del barrio Nilópolis en las afueras de la ciudad, con su cantante principal de Neginho, que estaban alborotando en ruta quien sabe donde y repartiendo comida, yo estaba hambriento… los seguimos, ya que estaba metido en la vaina, vamos hasta el final, me dije a mi mismo. Por si les interesa, el Sambodromo fue construido en 1984 y es una creación para atraer turistas, en aquel entonces las escuelas de Samba tenían cada una su propia ruta, su propia música y su propio trio eléctrico para acomodar a los músicos y cantores, en medio del fandango perdí de vista a mi morena en algún rincón, ni la busqué ni la encontré, con ella perdí mi saco, al poco tiempo estaba bailando con una rubia despampanante disfrazada de princesa, esa noche dormí con algunas mujeres en la casa de alguien, en la noche del Sábado en Río y en Carnaval… esto no tiene la menor importancia.

Esos días bebí como un Cosaco, enamore a cuanto títere con falda se cruzo por mi camino, hice el amor salvaje cada vez que me dejaron… no se ni me interesa cuantas veces ni adonde, Sodoma y Gomorra eran dos colegios de Monjas comparados con lo que pasaba en las calles de Rio y en las playas de Ipanema, Copacabana, Leblon, São Conrado y la isla de Angra dos Reis, había gente disfrazada de las maneras mas extrañas, viejos vestidos de niños y niños vestidos como viejos, hombres vestidos de mujer, exhibiendo sus genitales, niñas con las caras pintadas y con plumas en la cabeza, senos desnudos columpiándose al aire libres de ataduras, todo el mundo danzaba y cantaba, no recuerdo bien lo que paso en esos cinco días de locura, pero cuando termino todo yo había perdido mi terno, mi camisa blanca y la camiseta, vestía un pantalón deshilachado y una camisetita carioca a rayas horizontales blancas y azules, que para mi tranquilidad por su forma había pertenecido a una mujer, mis zapatos eran una miseria, era el Miércoles de Ceniza… en la tarde me dirigí a mi hotel, fue por mi facha de desarrapado con la barba crecida, que tuve que identificarme, afortunadamente había conservado mi cartera con mis documentos pero sin un solo centavo, un baño de agua bien caliente y a la cama, después de cinco días de dormir donde me agarrara la noche me cayeron muy bien.

Al día siguiente después de una afeitada y con ropa limpia me dirigí a IBM de Brasil y volví a desempeñar mi hipócrita papel, de primer alumno de la clase.

Texto agregado el 14-10-2003, y leído por 881 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
18-10-2003 Felicitaciones para no variar,Besitos Arturo. airedevalencia
18-10-2003 como nos muestra aquí parte de su multifacética vida, revélandonos la que lleva para el común societal y su vida de liberación y desenfreno. Tiene usted la gracia de escribir con tal magestuosidad que puede transportarnos al lugar mismo donde ocurren sus historias. Como siempre, siento que me encuentro frente a una pieza más del rompecabezas de su vida, gracias por su generosidad de compartir con nosotros parte de usted. Saludos, estrellas y miles de margaritas para su inexistente amor. CaroStar
15-10-2003 Buenicimo y muy interesante ,,me gusto jannina
15-10-2003 Interesante cuento, pero le faltó ese toque de picardía de los demás... Nos tienes malacostumbrados asi es que te exigiremos... misterioso
15-10-2003 Vaya, vaya Casanava del siglo XXI. Está bien, pero me gustan más otros textos tuyos, perdona mi sinceridad. margarita-zamudio
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