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Inicio / Cuenteros Locales / Naty15 / Una nueva vida

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Ya casi terminaba el día cuando comenzaba a dormirme sin darme cuenta, lo recuerdo, eran las 12:30 de la noche, y ya que parecía que el sueño me iba a vencer, cerré mi libro sin olvidar colocar el marcador de lectura para no perder la página en la que quede, apague la luz de la lámpara y finalmente me dormí...
Pero jamás pensé que mientras dormía iba a dar un gran paso en mi vida y ayudada por un amigo que nunca olvidaré...

Abrí los ojos y me encontré sentada en una fuente, miraba a las demás personas que pasaban por ahí, muchos tenían la mirada muy seria, otros andaban enojados o simplemente tristes, caminaban como si su vida dependiese de ello, apurados dirigiéndose a quien sabe donde...pero los adultos son así, tienen prisa, van y vienen como el viento. Luego vi...a mi padre, en su gran camioneta, justo como lo había visto al irme a la escuela, sin mencionar a la misma mujer que iba al lado suyo, esa “amiguita”, que tan sólo de verla me hace pensar solamente en el odio. Luego salió mi madre caminando y arreglada como siempre lo estaba al salir, llevaba su cartera repleta de cuentas, del teléfono, del agua, la luz, internet, etc. En cierta forma comencé a sentirme triste, quise alcanzarla, pero ella era muy rápida y pronto la perdí de vista como a mi padre, no pude evitar que se me escaparan algunas lágrimas. Volví junto a la fuente y fue cuando lo vi...

Era un chico un poco más alto que yo, su cabello era castaño oscuro y sus ojos eran negros como el azabache y muy penetrantes, no supe que decir, no me sentía avergonzada ni nada, pero no me salían las palabras de la boca, él sacó de su bolsillo un pañuelo y me lo ofreció, apenas lo recibí me seque las lágrimas y comencé a sentirme más tranquila. Recién en ese entonces me habló:
--Sé porque estás triste y justamente a eso he venido--comenzó a decir a la vez que me tomaba la mano--. A sacarte de aquella coraza que tanto te encierra del mundo.
--Pero...¿tú que sabes de mi vida?—pregunte sin entenderle.
--Mucho, más de lo que imaginas, te he visto desde que eras una niña, te sientes sola y triste por aquel tormentoso pasado que no te deja vivir en paz y por aquellas personas que te lastimaron...
No supe que decirle, pues todo lo que había dicho era cierto. No me atreví a mirarlo a la cara, sus ojos negros eran muy penetrantes y pensaba que si lo miraba me echaría a llorar por cualquier cosa.
--Por eso he venido aquí, para ayudarte a que comiences una nueva vida. Ya es hora de que dejes el pasado atrás y vivas el presente tranquilamente.
--¿Y cómo...vas a ayudarme?—dije sin poder mostrar una sonrisa.
--Primero vamos a tu casa. ¡Sígueme!--.Apenas dijo esas palabras comenzó a correr y como aún me tenía tomada de la mano yo también corría, lo raro era que no me cansaba, me daban de correr más y más hasta no poder.
--Por cierto...¿Cómo te llamas?—pregunte recordando que ni siquiera sabía su nombre.
--Me llamo Eduard.
--Mucho gusto Eduard, yo me llamo...—No pude terminar porque Eduard de inmediato me contesto.
--Igualmente Flora.
¿Acaso me conocía tan bien como decía? En verdad no lo sé, pero la verdad es que Eduard parecía saber mucho más de lo que decía.
Pronto llegamos y eso fue lo que más me sorprendió, ¿Cómo Eduard sabía donde vivía si ni siquiera me conocía?
Pero no me llegaba ninguna respuesta, sin embargo no me sentía insegura ni asustada, me sentía...me costaba explicarlo, era como estar feliz, en el paraíso, o al menos, era lo que sentía cuando estaba junto a mi nuevo amigo.
--Ahora...—comenzó a decir mientras entrábamos a mi habitación--.Tienes que empacar todas tus pertenencias más valiosas en tu maleta.
De verdad lo que había dicho me dejo totalmente confundida, habían muchas cosas en mi habitación que eran muy valiosas y mi maleta no era exactamente muy grande, más bien, era todo lo contrario, era pequeña, ligera y fácil de llevar.
Primero empaque lo que más me importaba, mis libros, eran muchísimos, pero todos lograron caber en mi maleta, luego saque mi frazada preferida que me había hecho mi abuela hace mucho tiempo, algunos Cds de mi música preferida, mi radio, mi tres muñecas de trapo, mi cofre de tesoros, mi sombrero preferido, algunos lápices y...mi Diario de vida, todos esos objetos eran muy preciados para mí. Lo increíble es que todo mi equipaje cabía a la perfección, nada apretado, todo perfectamente ordenado.
Iba a cerrar la maleta cuando Eduard me detuvo.
--¡Alto! Antes de cerrar tu maleta, debes echar el último equipaje, lo más importante y lo principal.
--¿Y qué es?—pregunte de inmediato para saber la respuesta.
--A tus seres queridos y tus buenos momentos—dijo con una expresión llena de cariño--.Cierra tus ojos y piensa en tus seres más queridos y en los buenos momentos que has pasado junto a ellos...
Comencé a pensar en todos mis seres queridos justo como Eduard me lo había pedido. Primero mis pensamientos se fueron hacía mi mamá y mi familia, a los cuales quería mucho, mis antiguos compañeros de primaria, en fin, en muchas personas que siempre iba a llevar en mi corazón, junto a todos los maravillosos momentos que pase junto a cada uno.
--Bien, tú equipaje ya está completo—Dijo Eduard apenas abría los ojos--.Ahora puedes cerrar tu maleta.
De inmediato cerré mi maleta y me quede sin palabras cuando al tomarla no pesaba nada, estaba tan ligera como si hubiese echado muy pocas cosas.
--Hora de irnos...
--¿Adónde vamos ahora?—pregunte sin saber que más decir.
--A nuestro destino final.
Eduard de nuevo me tomo la mano y ambos de nuevo salimos corriendo, me sentía rara, como si me estuviese escapando de casa y nadie se diese cuenta o no le importasen en lo absoluto, la verdad es que por una parte me estaba divirtiendo muchísimo, como si fuese a viajar a otro país sin regreso...
Sin darme cuenta llegamos a una pequeña estación de tren, no había nadie y todo a mi alrededor estaba tranquilo, los pájaros volaban, el viento corría lentamente, me encontraba con una inmensa sensación de paz. Eduard miraba para el otro lado, no sabía que, así que también volteé la cabeza, al principio no vi nada y creí que mi amigo estaba alucinando o algo así, pero pronto vi que algo se acercaba, no podía verlo al principio, pero a la medida que se acercaba lo distinguía bien: Era un tren, uno muy antiguo a vapor, muy bonito y se veía bien conservado.
No tardo mucho en llegar a la estación, como no llevaba ningún pasajero era natural que fuese rápido.
--Es hora de despedirme—dijo Eduard de pronto--.Aquí es donde recién comienza tu viaje y debes ir sola...
--Pero...—comencé a sentirme triste.
--No te preocupes Flora, aunque no me veas, yo siempre voy a estar aquí—apuntando hacía su pecho, justo en el corazón--.Porque aquellos que queremos jamás se olvidan.
--Eduard...—dije y de inmediato lo abracé.
--Eres una gran amiga y una muy buena compañía, nunca te olvidaré...—dijo a la vez que me correspondía al abrazo.
--Ni yo a ti, gracias por estar justo en el momento preciso.
--Para eso estamos los amigos, para ayudarse, recuerda que siempre podrás contar conmigo y que siempre me tendrás aunque yo no esté.
--Lo sé...

De inmediato subí al tren, como dije, no había nadie, me instale en uno de los asientos que daba a la ventana. Antes de que partiese el tren Eduard y yo nos dimos el último abrazo...y el tren comenzó a partir, de ahí no supe más de mí, porque me dormí y al despertar vi que estaba en mi cama y que ya eran las 9 de la mañana.

Creí que todo había sido un sueño y que al salir de mi casa, estaría atrapada en la misma rutina de antes, pero estaba equivocada, en cierta forma todo cambió a mi alrededor, hasta yo me siento cambiada, o mejor dicho, diferente, me siento más...feliz y alegre y que todo es mucho más hermoso...

Gracias Eduard, no sé si te volveré a ver, ya sea en algún sueño o en la vida real, pero como tu dices sé que puedo contar contigo, porque donde quieras que estés sé que estarás a mi lado apoyándome como el gran amigo que eres...Por eso, muchas gracias, por haberme ayudado a encontrar mi camino para comenzar una nueva vida.


Naty Belmar.

Texto agregado el 11-11-2005, y leído por 550 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
26-12-2005 muy preciso me encanto y muy interezante felcidades de mi parte muy bueno.5***** MORENO
20-12-2005 es muy bonito ese gran amigo es como si fuera un angel de la guarda es muy bueno contar con un gran amigo en eso momentos triste y está cultivado de muy bonita imagenes muy bonito yme gusta muchisimo me gusta todo excelentisimo naty sigue hacia delante eres una joven muy talentosa y admirable y con muchimo futuro está hermosisimo muchas felicidades5***** moreno
22-11-2005 siempre necesitamos un eduerd en nuestra vida, excelente narración ***** pradjapati
19-11-2005 Supongo que al tren que te refieres es a ese que sólo pasa una vez por tu vida, y en el que o te subes o lo pierdes por siempre. Yo le alegro mucho por ti de que te lleves esa maleta tan cargada de cosas buenas, y que sea quien te acompañe en tu largo viaje... Un gran texto. Un beso y mis estrellas. Pdta: Voy en tu maleta? Jejeje. itdamina
15-11-2005 Naty Para ser una persona tan joven escribes muy bien, te auguro un porvenir muy grande en el campo de la literatura, este texto es magnífico hay un manejo del tiempo que en este caso es un sueño y de los personajes Eduard y Flora, además el texto va más alla de la historia y es todo un mensaje sobre la vida, te felicito por la manera como piensas la existencia, sin tantas cosas aparentes, sino lo más elemental, los seres queridos, los gratos recuerdos. Es un texto muy bello y aleccionador Un abrazo desde Colombia William H Ramírez P liamwi
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