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Tenía 19 años cuando escuché por primera vez que la primera lluvia de mayo da buena suerte. Aparentemente cuentan los gitanos, los creyentes y los estupidos que al uno mojarse con la primera lluvia de mayo, estará bendecido con buena suerte por el resto del año. Creo que esa creencia como todas las demás deben tener unas letras negritas pequeñitas al fondo del contrato. No todo es como lo pintan, al menos esas letras deben leer así "Nota: Procura que la primera lluvia de mayo no sea sendo aguacero". Esa es la parte importante que siempre omiten los creyentes para que nosotros los estupidos caigamos como buenos mamaos. Resulta que cierto tiempo despues de que oí por primera vez la superstición, claro esta solo escuché la superstición porque la nota nadie se molestó en informármela, pues cierto tiempo despues me mojé con la primera lluvia de mayo, realmente me entripé, me encharqué con la primera lluvia de mayo. No lo hice precisamente para la buena suerte sino que tenía que hacerlo para llegar al trabajo, lo cierto es que tambien pude haber esperado a que dejara de llover, pero no me importó mojarme porque era lluvia bendecida de mayo, pues aproveché la excusa para mojarme bajo la lluvia aquella mañana. Cierto es que llegué extremadamente mojado al trabajo pero no me importó porque era agua de la primera lluvia de mayo y al parecer no era el único pendejo en el trabajo, ya que más de tres personas me dijeron que ahora tendría buena suerte. Como algunos sabrán mi trabajo consiste en enseñar la clase de religión en un colegio católico, así que pueden imaginar el primer incoveniente con que me encontré al llegar todo mojado al salón. Los niños se quisieron mojar tambien bajo la lluvia y yo ¿con que cara les podría decir que no lo hicieran? Fue así que algunos de esos niños se mojaron, otros fueron mas buena gentes (entiéndase por buena gente, hijos de putas) y fueron con quejas donde las monjas y les dijeron que yo, QUE YO les había dicho a los niños que se mojaran bajo la lluvia. Demás esta decir que me busqué sendo problema con la dirección del colegio. "¿Que clase de profesor les dice a sus estudiantes que se mojen bajo la lluvia y que porque les traerá buena suerte?, nosotros somos un colegio católico, no creemos en la buena suerte, sino en la buena voluntad de nuestro señor Jesucristo, parece mentira que usted se falte el respeto a usted mismo de esa manera." Increíble, no lo podía creer, a la bendita monja aquella le parecía mas deshonroso el que yo creyera en la suerte a que expusiera en juego la salud de los niños, pero claro no podia comentar una cosa así porque eso dejaría dicho que sí les había dado permiso a que se mojaran cuando realmente no fue así, mas bien fue una inacción de mi parte que se podía interpretar como un permiso de cierto modo. Luego de recibir el insulto y la humillación de pies (no me permitió sentarme porque le mojaba sus asientos en seda) de aquella mujer que parecía que estaba en menstruacción eterna, me retiré al salón a dar clases, sonriéndoles a los que como yo estaban encharcadados y mirando mal a los muy cabroncitos que fueron con chismes.

Tres días pasaron de tan pintoresco día cuando algunos de los padres de los niños llegaron hasta mi salón a quejarse de que sus hijos estaban enfermos por mi culpa. Algunos padres fueron civilizados e intentaron que yo les explicara explicándole (valga la redundancia) la situación y terminando la conversación con una promesa de mi parte de que nunca volverá a suceder. Pero hubo una madre de una niña que desde que me vió de lejos me silbó como si yo fuera un animal, no sabía mi nombre y parecía que ni siquiera podía llamarme por maestro o profesor, ella me silbó de esquina a esquina en el colegio. Cuando al fin llegó a donde mí, sentí como si mi madre fuera una gran amiga de aquella señora por las tantas veces que me la mencionó en la conversación, bueno realmente no fue conversación, ella no me dejó hablar, solo se dedico a gritar, a maldecir y claro, a hablar de mi madre. Acabé aquella tarde en el colegio recibiendo a una de las madres y despues de tan conmevedor soliloquio de la madre anterior, estaba preparado para lo que fuera, al menos eso creí yo. Sentí como el suelo tembló cuando al salón entró aquella rubia despampanante, que me hizo recordar el viejo refrán de mi padre "barco grande, ande o no ande". Al hablar, su voz sonaba como la de una diosa, un tono de voz tan agradable de esos que te hacen transportarte rápido a la almohada y esa voz coquetando con el oido, ¡ahhhh que rico!, de solo recordar aquella voz se me erizan los pelos nuevamente. Ella era la madre de uno de mis peores alumnos, siempre pensé que no existían las personas brutas, solo mal informadas hasta que conocí a aquel niño, pero bueno esa historia se las cuento despues, quien interesa ahora es la madre. No sé realmente que pasó, no me pregunten cosas absurdas, lo importante es que ella salió del salón con una sonrisa en sus labios rojos y yo con un número de teléfono en mi bolsillo y una cita en mi destino. Acordamos salir a comer pizza ese mismo fin de semana. Ella era divorciada así que no habría problemas con esposos ni novios celosos.

Llegó el sábado y yo estaba en nada preparado para la cita, la primera lluvia de mayo me había hecho efecto y tenía una gripe horrible, de esas que te hacen pensar que la nariz se te va a caer de un momento a otro. Pero era el día de la cita, no podía decir que no a aquella rubia, así que decidí empeparme (tomar pastillas, en español entendible) y olvidarme de los mocos por un rato y salir con aquella despampanante rubia madre del niño más bruto del salón pero que desde ahora era el que mejor me caía. La fuí a recoger a su casa y no hizo mas que entrar al auto y me dió una bofetada con ese perfume de cinco dólares que me hubiera molestado si fuera mi novia pero ella no lo era, así que ese perfume decía mucho de su personalidad y creánme ¡come me gustaba lo que decía ese condenado perfume! Comimos pizza, hablamos, caminamos, bailamos, estuvimos bien cerca, tan cerca que ella notó mi gripe. De momento me dijo "¡ay si el profesor esta enfermito, te llevaré a casa a curarte!", enseguida escuché aquello pensé que aquella sería la noche en que perdería mi virginidad y con aquella potrancota, oh dios mío, gracias bendita lluvia de mayo. Llegamos a su casa y nos pusimos cómodos, pregunté por el niño, ya saben para que esta historia no termine con una de sus travesuras. Ella me dijo que el niño estaba con su madre y que la casa era solo de nosotros dos. Se me encendió la vela, y no la del pensamiento si saben a que me refiero. Nos empezamos a besar, a tocar, a desmantelarnos todos. Ya yo estaba sin camisa y ella con las suyas al aire cuando de momento pasó lo que tenía que pasar. La maldita lluvia de mayo, la misma que había bendecido momentos antes, hizo su efecto. Sentí como aquel gargajo se me fue trepando por el pecho, por la garganta hasta llegar a la boca y de ahí a la nariz en forma de estornudo justo en el momento cuando nos estábamos besando en la boca. ¡Ahhhhh que asco!, su cara quedó decorada por aquel moco verde monte en primavera. Sentí una verguenza no tan grande como la bofetada que aquella rubia despampanante me dió justo en plena mejilla izquierda. Me mandó a salir de la casa, bueno, realmente me mandó al carajo y yo salí así sin camisa esperando que ella terminara de limpiarse la cara con ella para que me la tirara. Llegué a mi casa cabisbajo, aturdido, con la camisa llena de mocos, con una gripe asquerosa y virgen. Malditos todos aquellos que me dijeron que la primera lluvia de mayo te da buena suerte.

Texto agregado el 02-01-2006, y leído por 3715 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
31-01-2006 Que asqueroso!!!! ja ja jaaaaa ya me parecia que no te duraria la hombria!!!! ja ja ja muy bueno como todos los leidos mis***** para ese (asqueroso verde) jka ja ja jaaaaa besitossss nilda
09-01-2006 jejeje esta bueno como todos mis 5* boddishavtta
07-01-2006 ah me ha fascinado la palabra... "potrancota!,a jajaja susurros
07-01-2006 NOOOOOOOO, no puede ser..dios. Espero por tu salud que todo esto sea fruto de tu imaginaciòn desbordante,a jajajajaja..diooos mi niño, aiiis no se que va a ser de ti, nada deberas seguir practicando la lucha del cobarde "cinco contra uno", ajaja.. un susurro.* susurros
02-01-2006 Ayyyy ¡Noooooo, no puede ser! ja ja Excelente tu relato, ya andanba inaugurando un dicho nuevo: "que todo el año sea mayo" Puedo hoy, sí, acompañarrte con mi gripe, sin may y sin lluvia, así es de independiente la maldita. Mis estrellas***** Cris Lancy_
 
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