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Amaca sabía que apenas se asomara a la puerta de su casa, aparecerían todo tipo de personajes extraños. Era algo que le había acontecido desde el momento mismo en que abrió sus ojos a este mundo y se encontró con un matrón que poseía unas manazas que se abrieron inmensas para recibirla. El médico aquel, la contempló con lascivia ya que su blanca piel y sus ojos almendrados lo sedujeron de inmediato. Por lo tanto, el tipo se sentó a esperar que la niña alcanzara una edad de merecer para darle curso a sus bajos instintos.

La niña fue creciendo y cada día adquiría nuevos matices que la individualizaban como un ser que imantaba a los personajes más horrorosos. Ogros velludos, espantosos cíclopes, obesos campeones de Sumo, tipos descendientes de gárgolas, hombres búhos, vampiros y vampirillos, comenzaron a frecuentarla, cada uno con su particular intención y ella, temerosa de ofenderlos, a ninguno le negó su amistad.

Cuando se convirtió en toda una mujer, bastaba que abriera su boca para que gigantescos moscardones revolotearan cerca de ella seducidos por su voz dulce y melodiosa. Como cada acción que realizaba le significaba tener que prepararse para soportar el molesto asedio de esos personajes circenses, sintió que acaso habría sido preferible no haberse hecho presente en este mundo tan controvertido, en que los príncipes azules brillaban por su ausencia y sólo aparecían alimañas y seres repulsivos.

Hasta que un buen día, Amaca tuvo la certeza que esto debía ser parte de un hechizo y por lo tanto, sigilosamente y cubierta hasta las narices, salió a la calle para dirigirse a la choza de la bruja Maripicfor. Allí, estaba segura que encontraría la clave de su infortunio y por supuesto el remedio para todos sus males.

-Siiiii chiquilla, te han echooo muchoooo muchooooo dañooooo- eructó la bruja y abrió su asquerosa palma para que la muchacha pusiera allí todas sus monedas.
-Faltaa, faltaaaaa- dijo la mujer, haciendo un sumario conteo de las monedas y Amaca sacó algo de entre sus refajos y lo agregó al pago: era una hermosa gargantilla de plata que la bruja examinó con codicia y asomando su lengua bífida, la pasó satisfecha por las comisuras de sus asquerosos labios. Luego comenzó a preparar una pócima que la muchacha debería colocarse junto a su corazón. El remedio tendría la virtud de rechazar a todo ser extraño que se atreviera a rondarla.

Feliz, Amaca salió a la calle sin preocuparse de enfundar su cuerpo ni ocultar su rostro. El remedio en verdad fue milagroso, puesto que ya no hubo más moscardones que revolotearan seducidos por la musicalidad de su voz. Tampoco aparecieron los cíclopes pretenciosos que deseaban encandilarla con el fulgor de su único ojo ni los hijos de las gárgolas que ansiaban seducirla con un discurso florido y mareador.

Pasaron varios meses antes que Amaca se diera cuenta que algo le faltaba a su existencia. Por supuesto que no era la legión de seres contrahechos lo que añoraba, sino la posibilidad de conocer a un muchacho que la arrullara con los acentos de su voz varonil. Y como parecía que todos aquellos personajes, o ya habían encontrado dueña o derechamente sólo eran un mito, concurrió nuevamente donde la bruja Maripicfor para que le fabricase, si era preciso, un ser con esas codiciadas características.

La bruja la miró con malicia porque era la única forma que sabía mirar y estirando una vez más su palma para que Amaca depositara allí sus monedas, la dejó extendida, esperando que su clienta buscara una vez más entre sus refajos. Así lo hizo Amaca y extrajo de allí un precioso reloj de oro que había pertenecido a su abuela. Satisfecha y refocilándose para sus adentros, la bruja preparó una pócima que Amaca debería llevar sujeta en su portaligas derecho. Así lo hizo nuestra tan particular heroína y al poco tiempo, un señor vestido de azul, con su estirpe, su sangre y sus costumbres del mismo color, cayó rendido delante de ella y de allí no se levantó hasta que Amaca le dio el sí.

Pasaron varios años en los cuales, Amaca y Oxspring, que así se llamaba el príncipe azul, vivieron una existencia plena que, de tan plena, muy pronto se transformó en anodina. La felicidad se deshilachaba delante de los ojos de Amaca y se dio cuenta que tampoco era esto lo que ella buscaba. Angustiada al no poder encontrarle un verdadero sentido a su existencia, estuvo varios meses en cama sin atinar a levantarse. Esto preocupó de sobremanera a Oxspring, quien, mandó a buscar a los mejores médicos de la región.
Por supuesto que los facultativos nada encontraron, pero fue uno, un gordo de inmensas manos, quien, acercándose a la cabecera, contempló con avidez el rostro pálido de Amaca. –Yo la curaré. Tengo el remedio para ello- dijo, con su voz de barítono y le pidió al esposo que le permitiera llevársela a su clínica para hacerle exhaustivos exámenes.

Como resultado de todo esto –y abreviando varios detalles escabrosos que no viene al caso mencionar- diré que Amaca nunca más regresó junto a su príncipe azul y prefirió quedarse al lado de ese sultán turbio que había aguardado por ella desde el mismo instante en que la ayudó a nacer. Por lo tanto, la lascivia era el verdadero camino a seguir, por mucho que la mujer se haya empeñado en tratar de esquivarlo…









Texto agregado el 02-06-2006, y leído por 182 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
07-06-2006 Muy bueno Gui, es un cuento casi cuento de hadas, nada más que acá el prícipe encantado no el azul sino el médico lujurioso. Distinto y escrito como solo vos sabés. Besitos y estrellas. Magda gmmagdalena
02-06-2006 Muy encantador cuento, lleno de seres cotrahechos como los llamas, que lastima que la pobre amaca no pudo tener un destino similar al de una cenicienta, en fin, me agrado este cuento por salirse del papel, y hasta gracia me dio, no todos los cuentos epicos tambien por que acabar en vivieron felices comiendo perdices, buenisima historia. Saludos Aramis
02-06-2006 que lindo cuento, me pregunto si bastará con una gargantilla de plata. Es hermoso tu cuento y se que sabes cuanto me gustó. anemona
02-06-2006 muy vacano.......se nota tu gran recorrido por las letras....queria leer algo fresco....ahora puedo dormir tranquilo,,,,gracias gui....me gusta el circulo que se cierra....sin cabos suletos...eso me gusta martijoel
 
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