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Inicio / Cuenteros Locales / gui / La postal de Ankara (Parte I)

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Primera parte



Billy gustaba de contemplar cuanta fotografía estuviera al alcance de su lupa. Premunido de ese lente que era esencial en la indumentaria de Sherlock Holmes, se acomodaba en su escritorio para recorrer cada detalle de esas coloridas estampas. De este modo, se interiorizaba de asuntos que a otros se les escapaban fácilmente, por ejemplo, se percataba de aquel botón que desentonaba en la chaqueta del canciller y que se notaba a las claras que había sido pegoteado de extrema urgencia. También se enteraba de la cicatriz semioculta entre la cabellera de la actriz que siempre había negado haberse realizado un estiramiento facial; asimismo, captaba el gesto de enfado de uno de los invitados a un matrimonio, lo que daba pábulo para pensar que estaba enamorado de la novia y que veía con malos ojos ese enlace.

Miles de asuntos fueron descubiertos por esa lente inquisitiva que amplificaba cada detalle, teniendo Billy la sensación que se introducía a hurtadillas en mundos intrincados que escondían terribles secretos.

Cada día descubría algo que lo dejaba satisfecho y lo acicateaba a continuar practicando esa especie de voyerismo fotográfico. No imaginaba el muchacho la situación en que se iba a ver envuelto, ya que de haberlo hecho, habría arrojado su lupa lejos y se habría dedicado a otra cosa.

Cierto día llegaron a sus manos unas maravillosas postales de Birmania y Turquía y las acarició con regocijo. Estaba seguro que sería muy entretenido auscultarla a través de su lente y se sobaba sus manos al intuir que descubriría una infinidad de asuntos nuevos.

Después de cenar con frugalidad, sonrió satisfecho, se acomodó en su escritorio y barajó las postales tal si estas fueran un mazo de naipes.

Largas horas estuvo contemplando esas multicolores fotografías, se sintió transportado a esas regiones enigmáticas, se deleitó con las extrañas situaciones que allí se graficaban, notó que uno de los edificios presentaba una grieta gigantesca ¿O era una imperfección de la emulsión fotográfica?

Lo que finalmente lo paralogizó fue algo que, por supuesto, nadie debió haber reparado. Una hermosa plaza de Ankara destellaba a la luz del sol con sus hermosas construcciones. En una esquina de la postal, se veía un suntuoso edificio de departamentos y fijando su lupa, Billy pudo leer que se trataba de un importante hotel transnacional. Llevado por su natural curiosidad, el ,muchacho recorrió ventana tras ventana pero en ninguna de ellas se visualizaba algo interesante. Salvo en aquella.

En un ventanal del piso número quince, se veía una mancha difusa, una especie de sombra. Billy aproximó su lupa para tratar de distinguir mejor aquello y ¡horror! Allí si que la sombra perdía su connotación para transformarse en un par de hombres que forcejeaban. Uno de ellos portaba algo en su mano izquierda ¡Era un arma, una pistola!

Billy se quedó mirando la postal con los ojos tan abiertos que parecía que se iban a escapar de sus órbitas. Nunca en su vida se había topado con algo tan gordo. Excitado al máximo, se desesperó en esos instantes por no tener a quien contarle de este tremendo asunto...

(Continúa)

Texto agregado el 26-06-2006, y leído por 175 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
26-06-2006 Me atrapó desde el comienzo, seré curiosa?? jaja .Excelente trama, espero impaciente! indianala
 
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