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Diez minutitos más y me levanto, estoy tan relajado, tan cómodo, imposible sentirse mejor.
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Está tan calientita mi cama, tan agradable, me siento sumido en un exquisito sopor, cinco minutitos más y ahora sí que me levanto, cinco minutitos, eso es la nada misma.
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Huuuuum, que agradable relajo, pareciera que todo mi cuerpo duerme, que todos mis músculos se negaran a energizarse para iniciar el día. Me dejo estar, me quedo en cama, tres minutitos más, nada más que tres y me levanto, ahora sí.
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¿No le ha sucedido a alguien que se ha autosugestionado y se convence que ha realizado una acción y al rato se da cuenta que fue su mente la que realizó el itinerario, pero el cuerpo prosigue inmóvil y ajeno a toda orden? Eso me ha sucedido en estos instantes. Me he levantado al baño, he mirado mi rostro en el espejo, me he enjuagado la boca y quedo satisfecho. Después me doy cuenta que todo fue una simple ensoñación, que no me he movido de la cama. ¡Es que es tan placentero todo! ¡Tan agradable! Me dejo llevar por oleadas de somnolencia…cinco minutitos más, sólo cinco y ahora sí que me levanto, lo prometo…
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No, me niego a mover un sólo músculo de mi cuerpo, no, no lo haré, es tan maravilloso este estado de relajo, me quedo quieto y ni siquiera parpadeo, que agradable sensación… Pero ¿Qué hace mi esposa allí parada mirándome con extrañeza? ¿Por qué me remece? ¡Basta, basta! Ya me levanto ¿Es que no puede uno quedarse retozando un rato en su cama?
…………………………………………………………………………………………......¿Quien es este doctor que me mira con tanta atención? ¿Por qué me entreabre los ojos? ¿Para qué me ausculta si ni siquiera me siento enfermo? Si no fuera porque estoy tan cómodo, tan relajado, ya le hubiese dicho lo que se merece. Pero no, es tan subyugante este sopor en que estoy sumido que pareciera estar anestesiado, me quedaría todo el día acostado sino fuese porque tengo que ir a trabajar. Ahora todos me miran y lloran ¿Qué les sucede? Acaso piensan que he decidido abandonar mi empleo? ¿Es eso?
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Cada vez estoy más relajado y ya casi no siento mi cuerpo. Es algo delicioso, todo es tan lejano, tan suave. Me he levantado varias veces y me he duchado, secado y vestido, estoy listo para desayunar, hago todo eso, sólo que en mi mente porque de acá no me he movido, pareciera que me hundo poco a poco en un túnel de inconsciencia, este es, lo que se dice, un placer cansado.
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Me han lavado y vestido como para una fiesta. Sé que quieren hacerme notar su enojo por estas particulares vacaciones que me estoy dando, obvio que mi mujer cree que voy a renunciar a mi trabajo. ¿Cómo le hago saber que ni se me ha pasado por la cabeza hacer tal cosa? -Vida mía, no te enojes- intento decirle pero tengo la lengua traposa y no puedo articular palabra.
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Me han metido en una caja como si yo fuese un objeto muy valioso. Estoy tan relajado, tan relajado que todo lo percibo vagamente. Se asoman a contemplarme rostros desconocidos y también el de mi hija. Veo que ella llora a mares ¿Qué puedo hacer para que seque sus lágrimas? –Queridita, por favor, no sufras. Ya me levanto, ya me levanto. Sólo permite que este relajo me abandone para salir a hacer mis cosas. No llores, no llores más.
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No sé cuanto tiempo ha transcurrido. Ahora me han dejado en completa oscuridad y yo me dejo hacer, sólo me dejo hacer, pero, que se cuiden cuando esto se me pase ya que me voy a levantar y los retaré a todos por hacerme todo esto contra mi voluntad. Siento que me trasladan, esto se bambolea demasiado ¿Qué piensan hacer? ¡Que relajo, Dios mío!
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Todo está ahora en silencio, al parecer, me han dejado solo para que repose a mis anchas. Me he erguido de este lecho para salir a atisbar y veo que mi esposa y mi hija caminan muy abrazadas ambas. Sus rostros están desencajados por el dolor. Me dan ganas de detenerlas, decirles que pronto regresaré con ellas. No me hacen caso y continúan caminando por esa triste y larga avenida. Obvio que ni me he movido de acá y todas estas salidas sólo me las imagino. Es que es tan placentera esta sensación de entregarse a un sueño profundo, tanta paz inunda mi espíritu que no siento ganas de hacer otra cosa que continuar acá acaso unos cinco minutitos más, sólo eso y después me levanto, cinco minutitos y regreso a hacer mis cosas, lo prometo, que relajo más agradable, que sensación más exquisita. Cinco minutitos, nada más…

















Texto agregado el 02-08-2006, y leído por 208 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
02-08-2006 Fenomenal, uno piensa que al principio es sólo vageza, y luego llega la parca....Por cierto me recuerda a un relato conocido. eneas
 
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