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Inicio / Cuenteros Locales / jovauri / El encuentro de los amigos de Ficticia

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Por fin llegó el día esperado por los cuentistas del foro Puerto Libre de Ficticia. La reunión había sido planeada con anticipación y el lugar de encuentro se escogió con idea. Ese día se reunieron todos en la Pulquería “El maguey chillón”, ubicada en uno de los cinco mil barrios de la ciudad de México.

La cita fue a las seis de la tarde para alcanzar las botanas de patitas de puerco, las más sabrosas –idea de Daniel, el clonador por excelencia -.

Cada uno fue llegando puntual, es decir, entre las seis y las siete de la tarde. Entraban a la pulquería, cautelosos, mirando de medio lado.

Basul llegó vestido con traje y corbata, decidido a imponerse de entrada, a ganar en la primera caída. En la solapa colgaba una tarjetita con BASUL escrito en mayúsculas. Su rostro reflejaba tranquilidad y una sonrisa intentaba demostrar experiencia, pero sus ojos, empequeñecidos, delataban que los nervios venían alertas, a punto de reventar por la tensión…

Daniel ya esperaba en la barra. Vio llegar a Basul. No sabía si saludarlo o mandarlo a chingar a su madre. Se decidió por lo primero; para lo segundo ya habría tiempo.

Basul y Daniel se reconocieron. Fue fácil. En ese antro ya todos estaban borrachos, menos ellos dos. Con un hipócrita ¿Dan? y un cuidadoso ¿Basul? se estrecharon las manos y esperaron a que llegaran los otros.

El siguiente fue Carlos Wilfredo. Entró tranquilo, capaz de cualquier cosa, lo que fuera, como buen Conde de Naucalpan. Cuando divisó a las dos figuras, y al más viejo que no paraba de hablar, supo que eran el innombrable y el estimado Dan. Se acercó a ellos, amable, y como si no se la hubieran mentado nunca saludó a Basul, con mano sudada. A Dan lo abrazó con afecto, al estilo de los mariachis. Basul, sabedor de que esta lucha era de máscara contra cabellera, le entró a la discusión en directo diciéndole al Conde de Naucalpan que así se lo imaginaba, jovencito, casi un niño. Daniel y Carlos se miraron, como preguntándose cómo lo surtían entre los dos, pero en eso llegó David Poe.

David, extraña figura. Entró a la pulquería y ya un par de borrachos lo miraron con recelo, con ganas de partírsela… sintieron las malas vibras. La carita arrogante del tipo no les gustó en absoluto, pero lo dejaron en paz. David tuvo suerte de que ninguno de los borrachos ahí presentes hubiese leído un cuento suyo o recibido un comentario “poetiano”, si no…

Cuando Garvas apareció, los mariachis callaron. Toda ella, pero bien varonil y elegante. Vestido también de traje, como Basul, pero a diferencia de éste, con un traje de corte escogido y de ajuste perfecto a la talla. Se acercó al grupo. Con excelencia saludó a uno por uno, haciéndolos sentir únicos… sólo Basul lo observaba con desconfianza, esperando el ataque por detrás…


Mario entró mirando con cuidado. Como buen guatemalteco desconfiaba de los mexicanos y no quería hacer notar mucho su existencia. Ya venía borracho. Con amabilidad sincera saludó al grupo de mexicanos ficticianos. Ellos lo saludaron también, precavidos, no tanto porque fuera de Guatemala, sino porque nadie entendía sus bromas de borracho… ¡Basul, eres un enano gordo y feo, tal como te imaginé! ¡Jajajaja! ¡David, si no te conociera te rompería la madre ahora mismo! ¡Jajajaja! ¡Daniel, esa boquita carnosa me gusta para que me la chupes! ¡Jajajaja! ¡Carlos Wilfredo, te ves bien mamón! ¡Jajaja! ¡Garvas, te imaginaba más puto! ¡Jajajaja!

Llegó Carlos Herrera, mejor conocido como Charlesworth. Un colombiano en México. Se sentía en casa, por eso entró sin queja y se unió rápido al grupo. Todavía no saludaba al personal y Mario ya le soltaba su respectivo chiste…¡Eres feo como el culo! ¡Jajajaja!

Èride entró y los borrachos quedaron mudos. Una mujer en la pulquería “El maguey chillón” no había entrado nunca. Ella se acercó al grupo, y con su acento chileno, y para abrir confianza, los saludó a la brava…¡Cómo están, culeaos! Mario cortó sus chistes. En silencio el resto se lo agradeció a la chilena.

Molkas avisó con Éride que no llegaba, porque su alter ego y él tenían planeado irse de vacaciones.

Ya estaban todos, sólo faltaba Jovauri.

- Se quedó dormido y perdió el avión- dijo Basul.

Esperaban a Jovauri, por eso no tomaron en cuenta al viejito que entró discretamente, apoyado en un bastón. En la barra pidió su medio litro de curado de tuna, como los mejores conocedores de pulque. Se les acercó y ellos lo miraron, extrañados. Plastic reconoció la fineza de Garvas y lo saludó con ¡Garvitas! Los dos se abrazaron largo y con cariño. Basul, resentido por los insultos y porque su teoría sobre el clon había dejado de ser válida, sólo movía la cabeza, negando lo que ya no se podía negar.

¿A quién esperan?, preguntó el viejo.

-Esperamos a Jovauri- respondió Basul, queriendo ganar siempre el micrófono.

- A ese cabrón ni lo esperen, jijos de su chingada madre, porque Jovauri soy yo.

Al principio no se la creyeron, pero cuando Basul supo que el tipo que lo había recibido en Alemania era sólo un nieto que le hizo el favor al abuelo para hacerle la burla al político, todos quedaron asombrados.

- Para escribir cuentos y vivir del cuento hay que ser un cuento, jijos de su madre, no sean tan pendejos. Para que sus cuentos sean, ustedes deben ser primero.

El viejito reía. Después se tomó su curado de tuna, sin decir nada más.

Allí estaban todos, sentados en una mesa. Nadie sabía cómo empezar. Cara a cara y con el nombre verdadero. Eso no les permitía entrar en confianza. Mario intentó con un par de chistes flojos, pero calló cuando el viejito amenazó con sacar su cuchillo revolucionario si seguía chingando la madre. Basul quiso hacerse el literato, pero cesó ante el silencio de los otros… tantas mentadas de madre, polémicas, discusiones interminables, teorías, cuentos, dolores y demás cosas, y ahora, nada…

- Y yo que creía que Jovauri se parecía a Paco Ignacio Taibo II- comentó Carlos Wilfredo, con un suspiro.

“Pinche Jovauri, me agarró de pendejo”, pensaba Basul.

Los minutos se hicieron largos y la lengua cada vez más corta. Si querer, y en medio de su borrachera, Madrobyo le dijo a Numero_E que le gustaban sus cuentos, a lo que D_poe respondió que eran una mierda superficial y Madrobyo, ya dispuesto al tropele, remató con una tesis completa sobre la superficialidad del cuento cuyo contexto era universal. Aguas tranquilas son profundas, dijo Éride, y Dan aseguró que el amor de Elizabeth le había demostrado la profundidad del universo. Garvas comenzó a analizar el psique de los cuentistas del siglo veinte y Basul le dijo que se callara, que no tenía ni la más puta idea de lo que era un análisis psicológico y Garvas lo calló diciéndole que de buen gusto si entendía algo y que por el trajecito que Basul tenía puesto podía ver a un político de tercera queriendo ser presidente de la república. Charlesworth tomaba nota para su próximo cuento y luchaba con el asco para lograr tomarse un trago de su pulque, esa bebida babosa y agria. Después de un par de horas de palabras mojadas con pulque sobre la existencia del clon y de que si en esa pulquería los borrachos se clonaban a sus viejas, comenzó el baile. La rocola tocaba música de Sinaloa y a Dan se le salió la Florecita… ¡ah jijos -gritó Platic- ya comenzaron a clonarse! Florecita bailaba sobre la mesa y Garvas le hizo segunda. D_poe se sintió Letras y se lanzó al ruedo de las coquetas…

Al final de la noche cada quien se fue con su clon. Basul se llevó a Florecita al campamento; Letras se fue por la sombra con Charlesworth; Numero_E ya se había ido sin despedirse; Madrobyo se quedó en la pulquería, o mejor dicho, lo dejaron ahí, porque borrachos no carga nadie con gusto; Plastic y Garvas se fueron juntos, decididos a descubrir las bondades del amor verdadero.

Èride salió de la pulquería, medio borracha y melancólica. Se recargó en un poste de la acera. Un taxi se detuvo. El tipo que bajó de el cargaba una maleta de viaje. Pagó y se dirigió a la pulquería.

¿Jovauri?, preguntó Éride.

- Si, soy Jovauri, ¿y tú?

- La chilena.

- ¿Éride?

- Si.

- ¿Llegué tarde?

- NO… llegaste a tiempo…


Texto agregado el 22-08-2006, y leído por 296 visitantes. (7 votos)


Lectores Opinan
11-05-2007 Jua jua jua jua! Madrobyo
13-02-2007 jejejejeej lio_mendez
10-10-2006 Saludos a la gente de Ficticia. He tenido un paso esporádico por esa página. ***** Dehumanizer
26-08-2006 Bueno cómo decirlo, mi primer protagónico! Dije que me había reído y me sorprende que lo trajeras acá también. eride
24-08-2006 insistire... porque yo, porqueeeeeeee...... madrobyo
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