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Hace algunos años en una barriada del Aljarafe sevillano vivían un niño pequeño y su madre. Desgraciadamente el padre había desaparecido unos años antes, sin explicación alguna, dejando en la absoluta ruina a su mujer e hijo.
Antonio que es así como se llamaba el chico soñaba desde aquel día fatídico en convertirse en detective policial para lograr saber por qué la gente desaparece sin un motivo aparente. Su vida hasta el momento en el que ahora nos centramos había sido una vida vacía, su madre, que desde la aparición del padre se había hecho cargo de todos los gastos de la casa, pasaba más tiempo fuera de casa que con su pequeño, de manera que Antonio fue creciendo y creciendo absorto en un mundo de fantasía, de sus propias fantasías en las que se convertía en un ser muy astuto e investigaba junto a su fiel ayudante.
Ni que decir tiene que los libros fueron una gran compañía para él durante toda su infancia, de hecho, en el patio del colegio, donde los demás niños jugaban Antonio se dedicaba a imaginar un caso tras otro y cómo él los resolvía sin dudar.
Este hecho en ocasiones le trajo problemas pues José, el macarrilla del colegio junto con su banda de seguidores de vez en cuando se entretenían en ver hasta qué punto era capaz de aguantar Antonio insultos de toda índole.
Sin embargo, como su plan estaba bien formado Antonio simplemente los miraba con lástima por no saber con quien se estaban metiendo. Cuando él fuera mayor y un famoso y reconocido investigador policial sería él quien tendría la última palabra.

Una vez terminado el colegio ocurrió algo que ni Antonio ni su madre esperaban, llegó una carta a casa en la que decían que Antonio había sido reclutado para un colegio de investigadores de gran fama nacional y que la matrícula había sido abonada por un misterioso personaje, de manera que Antonio vio como uno de sus grandes sueños se estaba haciendo realidad.

Llegó septiembre y tras haber hecho la maleta y haberse despedido de su madre con gran dolor Antonio fue rumbo al aeropuerto donde un profesor del nuevo colegio lo esperaba.
Santiago, que así era como se llamaba el profesor en cuanto lo vio entrar por las puertas del aeropuerto supo que se trataba de Antonio. Ese pelo despeinado, esa camiseta de rallas y es sombrero de investigador no dejaban ningún tipo de dudas, estaba ante la nueva promesa de la escuela.
Antonio al ver a Santiago sintió su normal desconfianza ante todo lo desconocido, ya que jamás había salido de su barriada de salvo alguna escapada a las librerías de Sevilla para comprar algún que otro libro o manual. Sin embargo el misterio que aquella persona encarnaba hizo que la desconfianza pasara a ser admiración. Los ojos del chico reflejaban una gran sorpresa cuando vio la gabardina que tapaba casi por completo a Santiago y sobre todo cuando esa gabardina se abrió y dejó ver una camiseta a rallas exactamente igual a la suya.
El viaje en avión comenzó sin problemas, Antonio estaba emocionado, era la primera vez que sus pies iban a despegarse del suelo y estaba un poco nervioso. Una vez despegados Santiago dio a Lukten (ese era el nombre en clave previsto para él) el manual básico de investigador de primer curso para que éste lo fuera leyendo.
Pese a que Antonio estaba acostumbrado a leer todo tipo de libros en relación al tema que había sido toda su vida este manual llamó su atención, puesto que aparecían términos que jamás había leído como camuflaje técnico o etéreo, bolas espías de Markusi, sombrero localizador....
Así pues Santiago vio que había llegado la hora de contar todo aquello que aún no sabía y que iba a ser fruto de su futuro:
Empezó por decirle que la desaparición de su padre había sido muy conocida en la escuela y que ellos tenían una explicación que sólo le podían dar en este momento, una explicación que Antonio llevaba años esperando y que ahora iba a conocer.
Santiago comenzó su relato:
" Cuando tu tenías 7 años Daniel tuvo que abandonar su hogar porque se le encomendó una misión. Él nunca quiso decirle a tu madre que pertenecía a este gremio porque tu padre era uno de los investigadores espías mejor camuflados de España, de manera que con todo el dolor de su corazón tuvo que abandonaros para cumplir su deber y además hacerlo como nadie lo hubiera podido hacer"
Ante esto Antonio, atónito preguntó qué misión podría ser tan importante como para abandonar a su familia, ya que aquel hecho no sólo había marcado su vida, sino también la de su madre, que desde aquel momento vio como una gran responsabilidad le obligaba a dejar a su hijo la mayor parte del día solo para poder tener dinero y que él comiera y tuviese un techo en el que resguardarse.
Santiago, de forma muy seria dijo "Lukter, créeme, era absolutamente necesario, no sólo por la misión que llevó a cabo tu madre, sino porque tu situación tenía que ser la idónea para tu futuro ingreso en la escuela. No podíamos permitir que una de las futuras promesas de la escuela tuviese el carácter de tus compañeros de clase. Necesitábamos a alguien como tú, alguien que supiera cuidar de si mismo y que tuviese su cabeza llena de conocimientos sobre su futuro"
A Antonio aquella explicación no le convenció demasiado, sin embargo por esa prudencia que el mismo se había inculcado estuvo callado el resto del viaje.
Una vez llegados al destino Santiago dirigió a Lukter al taxi que los esperaba, un taxi nada parecido a los que el solía ver pasar por la barriada, un taxi de color morado con luces rojas encima y un taxista con pelo muy largo de color rojo y vestido con una túnica celeste. Santiago saludó al taxista de manera cariñosa y los dos se montaron para llegar al fin a la escuela.
Una vez llegaron a la escuela Antonio bajó del taxi y vio delante de él un edificio redondo con una cúpula color amarillo, debía ser aquello la escuela pero Santiago permaneció callado atento a cualquier reacción de Lukter.
Una vez dentro pasaron a una sala enorme donde había sillones en forma de diván y una puerta redonda al fondo, de la que de repente salió como por arte de magia un ser un tanto extraño.
La criatura que había salido por la puerta medía aproximadamente 1,30 de altura, tenía los ojos grises, un pelo larguísimo a juego con su barba verde y una nariz puntiaguda. Sus manos muy arrugadas le hicieron pensar a Antonio que se encontraba ante un ser muy anciano, sin embargo la expresividad de sus ojos y la forma de moverse contradecían este hecho.
Santiago al ver la cara de Lukter lo invitó a tomar asiento para que estuviese más cómodo, pero éste apenas podía reaccionar, se quedó inmóvil, sin palabra y con tal cara de lelo que cuando al fin consiguió volver en si se dio vergüenza de si mismo, él había leído de todo en sus manuales, pero jamás había leído sobre algo como esto.
Seguidamente Dominu que es como se llamaba aquel ser habló con una voz profunda que invitaba a escuchar atentamente, y que a la vez daba una calma interna difícil de explicar. Lo invitó a sentarse y le indicó que hacía tiempo que esperaban su llegada para poder explicarle cosas que él debía saber.
Dominu comenzó así con su explicación:
"Hace muchos años, cuando los hombres aparecieron en la tierra comenzaron a dar uso a su mente y empezaron a crear fantasías. Esto dotó al mundo de un mundo alternativo o paralelo en el que todas nuestras fantasías y deseos andan sueltos.
Para cualquier persona que no sepa las consecuencias que esto puede traer esto parecería algo fantástico, sin embargo las fantasías y sueños de la gente a medida que ha ido pasando el tiempo ha ido convirtiendo a este mundo alternativo al que llamamos OTRO en un mundo cada vez más peligroso, donde unos sueños hacen que otros sueños desaparezcan y donde algunas fantasías hacen que la vida sea más complicada que anteriormente.
Para todos estos problemas que se pueden dar en OTRO e intentar llevar el gobierno de ese mundo sin demasiada dificultad se creo esta escuela. Una escuela en la que formamos a los dunkies, unos detectives que informan a los gobernantes de que algo no va correctamente o que puede crear algún tipo de problema respecto a este mundo.
Así pues, tú, como tu padre lo hizo en su momento, has sido seleccionado para ingresar en esta escuela y así poder conseguir que el mundo en el que estás acostumbrado a vivir siga permaneciendo igual que lo conoces o si es posible aún mejor, un mundo en el que la gente tiene sueños y fantasías que cada día que pasa intentamos que sean más agradables."
Lukter aún no podía salir de su asombre cuando Dominu prosiguió con su charla:
"Claro está que para poder entrar a OTRO y ejercer tu profesión tendrás que estudiar mucho y cómo no, mostrar tu capacidad como ser de este mundo de ser un humano cordial y sobre todo honesto. Así pues, te dejo en manos de tus profesores que te guiarán en todo aquello que tu necesites."

Una vez terminado de decir esto Dominu se giró y volvió a entrar por la puerta por la que había salido y la sala quedó en silencio. Santiago una vez pasados unos minutos se acercó a Antonio lo tomó del brazo y lo llevó a su habitación.

A partir de ahí Antonio estuvo tomando clases durante unos meses en los que aprendió cosas fascinantes, aprendió cosas que jamás pensó siquiera que podían existir: técnicas de espionaje mágico, la forma en que estaba formado OTRO...
Así pues llegó el día esperado, el día de entrar en OTRO, ese mágico mundo que llevaba estudiando unos meses y que precisamente hasta hace unos meses ni siquiera sabía que existía.
Aquella mañana Lukter, que así es como ya se llamaba, estaba muy nervioso por lo que le esperaba, la noche anterior había estado leyendo y repasando todo lo estudiado hasta entonces con lo que las ojeras apenas las podía disimular y Santiago, su guía personal desde el principio y el encargado de esta nueva experiencia ya lo esperaba en la puerta de OTRO.
Cuando se acercaron a la puerta ya estaba allí Dominu esperándolos para darles los detalles de su misión:
"Buenos días Lukter, veo que no has desaprovechado tu noche, pero deberías haber descansado un poco, nos queda mucho trabajo por delante.
Hoy tendremos que utilizar el camuflaje etéreo, vamos a hacer una buena labor como dunkies y vqamos ya intentar detener a Grito antes de que haga de las suyas."
Al entrar en OTRO Lukter vio como aquel mundo era muy distinto al que él conocía, el suelo era invisible, andaban por una especie de vacío pero sin embargo a lo lejos se veían montañas con formas extrañas y de color violeta que tenían una textura parecida al algodón de azúcar. Dominu le señaló aquellas montañas y le dijo que aquella era la barriada dulce, donde los sueños más bonitos se reunían a elegir a que persona del mundo real escoger.
Mirando hacia el punto opuesto se encontraba un grupo de nubes verdes que se quedaron mirando a Lukter. Dominu le dijo que no se preocupara, sólo eran algunas fantasías perdidas que no sabían cómo llegar al lugar oportuno, así que Dominu, muy amablemente se acercó y les guió.
"Manos a la obra" gritó Dominu desde aquel lugar un poco retirado y Lukter cogió todo su material y se dirigió hacia él. Anduvieron durante un rato hasta que Dominu dijo que habían llegado al lugar indicado.
Lukter pensó que aquello no podía ser real, el sitio era como un cine pero sólo con dos butacas y en la pantalla se veía a escala toda la barriada en la que siempre había vivido. Podía ver el colegio, su casa, el kiosko donde compraba por entregas el manual del investigador privado... Vio como Dominu le señalaba a Grito que resultó ser un borrón negro de textura translúcida que estaba buscando alguien a quien asustar para poder alimentarse y crecer-
Vigilando sigilosamente Dominu hizo la señal para que Lukter se pusiera su traje de camuflaje etéreo y una vez puesto éste se vio traslado de nuevo al barrio donde siempre había vivido, pero en esta ocasión podía verlo de una manera diferente. Estaba alli pero nadie lo veía y nadie veía a Grito.
Grito que se disponía a buscar alimento decidió hacer una de las suyas y encontró una víctima fácil José, que seguía haciendo lo que había estado haciendo durante años: atemorizar alguien frágil.
Cuando Antonio vio quien era la víctima casi llega a dudar sobre su labor en OTRO, sin embargo el recuerdo de las primeras palabras de Dominu lo hizo hacer lo correcto, antes de que pudiera actuar agarró fuerte a Grito y lo llevó de regreso a OTRO donde Dominu esperaba con una caja abierta para meterlo y llevarlo ante las autoridades.
Una vez acabada la misión Dominu llevó de vuelta a Lukter a la escuela donde Santiago esperaba para recogerlo a las puertas de los mundos.
Una vez allí Antonio, con los ojos llenos de emoción empezó a contar a Santiago su experiencia quien mirándolo con mirada paternal le dijo "Ahora podrás entender porque Daniel dejó a su familia, él también era dunky en OTRO y tuvo la misión más difícil de todas, conseguir que Felicidad no muriera acercándola todo lo posible a este mundo para que la gente fuera feliz aunque eso supusiera desaparecer para siempre. Él sabía que aunque no volviese a este mundo con su forma normal, siempre habría un poquito de él en cada sonrisa de un niño, y por supuesto en cada sonrisa de lo que más quería en este mundo, tú"
Así pues Antonio por fin pudo entender que su padre sacrificó el estar con él por hacer felices a todos y cada unos de nosotros por lo que si algún día estáis tristes acordaros de Antonio y de su padre que lo dio todo porque tú sonrieras.

FIN

Texto agregado el 01-09-2006, y leído por 72 visitantes. (0 votos)


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