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Dios, omnipotente presencia que me aplasta y me asola,
te pido, te ruego, te temo y a veces dudo y cuando eso sucede,
me enjuago esos malos pensamientos en rezos blanqueadores,
en plegarias tremolantes y susurros casi inaudibles, oh, mi señor,
siento tu mirada fría sobre mis espaldas, me trepanas el seso,
me auscultas, me desechas y luego, me proteges, soy marioneta,
un ser que vacila como la débil llama de los velones que engalanan tu altar.

Dios, personaje reconocible en los retratos que de ti hicieron
los grandes maestros de la pintura, tu rostro es severo, insondable,
pero es una simple representación de quienes también creían
que la tierra que sustentaba sus vidas y sus pasos, era redonda,
hago abstracción de esas obras magníficas y te imagino un rostro,
pero me arrepiento luego y me deshago en plegarias temerosas
y me oculto bajo los etéreos faldones de tu misteriosa identidad.

Dios, algunas religiones han desvirtuado tu mensaje, te han politizado,
el descriterio de estos seres deleznables es tan grande como tu sombra,
no quiero escuchar esas falsas plegarias que crean desconcierto en mi mente,
soy falible y temo que alguna de esas palabras cale hondo en mi pecho
y deba venerarte luego, bajo la opulenta cúpula de un templo distinto,
la fe del hombre, mi Dios, es hoja al viento y la religión se basa en conceptos,
temo por eso cambiarte, como me mudo cada vez de vestimentas,
seducido por la meridiana claridad de una plegaria engañadora.

Dios, ojo avizor, me atas a tu diestra y apenas me calman las oraciones,
te ofrezco mi cuerpo y mi alma, objetos manoseados y deslavados,
sufro, si, sufro demasiado al venerarte, porque sé que, en algún momento,
las dudas harán escarnio de mi espíritu y yo no quiero dudar de mi padre,
padre mío, protégeme, permíteme tener paz, una paz sanadora
permíteme descansar sin sentir, sin sufrir y no perecer y regresar a este dolor,
dolor inconmensurable que no se apacigua ni con oraciones, ni con promesas,
el sufrimiento miserable de sentir tus ojos crudos sobre mi desdichada humanidad…















Texto agregado el 02-12-2006, y leído por 213 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
04-12-2006 Me estremeció esta plegaria. Besos y estrellas. Magda Gmmagdalena
03-12-2006 Pues me parece muy real porque ese es el diso autoritario que hace que la gente tenga fe por el miedo que les motiva a seguir vivos. Muy buena exposición. Saludos gui iolanthe
02-12-2006 Me gustó, es a veces eso lo que se siente.Y dá miedo sentirlo porque pareciera ser que se está rompiendo con una creencia que está demasiado arraigada.Bueno así lo veo yo, como esto es subjetivo, no hay problemas ************** no quiero escuchar esas falsas plegarias que crean desconcierto en mi mente, soy falible y temo que alguna de esas palabras cale hondo en mi pecho y deba venerarte luego, Besos Victoria 6236013
02-12-2006 Hermoso cuento de ficción ... quizá demasiado increíble ¿cómo alguien podría adorar algo que le provoca tanto miedo? - Genial! Otro_Jota
02-12-2006 sensacional!! india
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