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Hacía tiempo que veía a ese señor por todas partes, se lo encontraba a la salida de la escuela y también cuando entraba, siempre estaba parado y se le quedaba mirando sin decirle nada. Así paso un tiempo, hasta que uno de ellos a la salida la saludo con un: hola guapa.

Le dio miedo y salió corriendo sin decirle nada, pero a partir de entonces siempre la saludaba con las mismas palabras, hasta llegar a un punto que ella comenzó a confiar en él.

Un día se acerco un poco más, y extendiendo la mano le ofreció unos caramelos que ella, ya sin miedo, metió en su bolsillo.

Otra vez llegó con unos lápices nuevos, que por supuesto la niña acepto no sin antes darle las gracias educadamente tal y como sus padres le habían enseñado.

Siempre llegaba con algún detalle para ella, no importaba lo que fuera ella siempre lo cogía y se marchaba.

Así paso el invierno dando paso a la primavera. Ya los días eran mas largos y su madre le permitía jugar mas rato en la calle y claro el también. Solía sentarse en un banco del parque y no se marchaba hasta que no lo hacia ella.

Cierta tarde llego al parque y se dio cuenta que él no estaba. Pensó que no tendría caramelos cuando lo vio asomar por una esquina, y fijándose se dio cuenta que le hacia unas señas. Se acerco y este le ofreció una moneda de cinco duros. Se quedó mirando la moneda en su pequeña mano, no lo podía creer !cinco duros! No había tenido muchos de esos en sus manos, en aquellos tiempos era mucho dinero, demasiado, pero en su inocencia no supo apreciarlo

,--¿Te gusta? le pregunto mirando la chispa que salía de sus ojos

--Si, exclamo entusiasmada

--Se de un sitio donde hay muchas, si vienes mañana pronto, te llevare y podrás coger las que quieras

-- Claro que vendré pronto.

Sentía una inmensa alegría por poder saber donde se encontrarían las monedas y además podría coger todas las que quisiera

Al día siguiente acudió a la cita lo mas pronto que pudo permitírselo y allí estaba esperándola

La cogió de la mano suavemente y fueron caminado hacia unos huertos que se encontraban retirados del lugar. Al empezar a entrar en ellos se quedó parada.

--¿Dónde vamos? pregunto un poco asustada

--¿No tendrás miedo de mi, verdad? están escondidas en aquel árbol, le contesto señalando uno que se encontraba mas o menos en el centro del huerto

Continuo a su lado, aunque ahora ya con miedo en el cuerpo hasta llegar al árbol, donde la empujo con violencia, e hizo que su espalda quedara apoyada al tronco, con los brazos en forma de barrera para que no pudiera escapar

--¿Crees que te voy a dar las monedas sin que me des algo tu?

Su tono ya no era amable, sus manos la agarraban fuerte y la tocaban por todas partes, las sentía por todo su cuerpo, al igual que sentía las lagrimas resbalar por sus mejillas.

Entraron por todo sus rincones sin que ella pudiera hacer nada por evitarlo. En un momento le cogió su pequeña mano y la encaminó hacia algo duro que encontró asqueroso, al tiempo que intentaba bajarle la cabeza hacia esa cosa que aún no sabía ni que era. La respiración del hombre se hacia cada vez más y más rápida mientras la niña intentaba con todas sus fuerzas, que la cabeza no llegara abajo. En un momento el parecía que se estaba volviendo loco y fue entonces cuando consiguió salir corriendo fuera de allí.

Le costó encontrar el camino a casa, estaba mas retirado de lo que ella pesaba, pero por fin llegó. La regañina de sus padres por llegar tarde y un par de azotes fue todo el consuelo que encontró, y sintiéndose culpable, no quiso contar nada.

Tenía seis años y... ¿una vida por delante?

Texto agregado el 04-02-2007, y leído por 518 visitantes. (42 votos)


Lectores Opinan
10-06-2007 que relato más fuerte ,yo desde que empece a leerlo queria decirle a la niña que saliera corriendo de ese desconocido ,triste ,pero real zarzamora
14-03-2007 He sentido que contenía la respiración desde el principio hasta más allá de terminar de leer tu relato. Quienes nos engañan, leí alguna vez, nos roban la ilusión de que nunca seremos engañados. Pero a tan tierna edad, cuánto de la responsabilidad queda en nosotros los mayores. Por no hablar, no escuchar, no compartir y no cuidar a nuestros niños. "Hacía tiempo...Pasó el invierno, llegó la primavera..." Ningún mayor vio, nadie dialogó, ¿de que nos ocupamos los responsables del cuidado de los niños? Al menos en este caso parece que algo se podía haber prevenido. 5* Susana compromiso
02-03-2007 Muy fuerte, pero admirable la manera de narrarlo. Te felicito ampliamente. Te dejo mis tristes 5* regina_mojadita
28-02-2007 No es fácil tocar semejante tema, me agradó. sorti
25-02-2007 gracias por atreverte con un tema tan duro luigghi
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