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Inicio / Cuenteros Locales / lander_madaria / El diablo y el peregrino

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Anochecía en el desierto, no me pregunten cual de ellos, porque no tengo ni la más remota idea, pero el hecho es que el sol se escondía tras las dunas dejando paso a una fría noche. Las sombras se alargaban ya a pasos agigantados, hasta convertirse en una capa homogénea que cubría las vastas arenas de aquel paisaje. En el medio de aquel mar de pulida piedra, apoyado en una roca que sobresalía unos diez metros del suelo, se encontraba el diablo, si, el diablo, lucifer, Satanás o como lo queráis llamar. Estaba apoyado calentándose junto al crepitar de un fuego que no se alimentaba de ninguna rama, mágicamente flotaba delante de el y poco a poco, su luz cogía más y más fuerza ante la cada vez más densa oscuridad.
Unas pocas gotas, comenzaron a mojar entonces el suelo: El diablo estaba llorando. Si, como oyen, el por todos temido ángel oscuro, la máxima representación del mal, estaba, acurrucado como un niño, y derramando por sus rubicundas mejillas gotones de pena, rabia o tristeza, no lo se.
Parece ser, que estuvo nuestro amigo, si, ¿Por qué no?, amigo, llorando desconsoladamente hasta que un peregrino encapuchado, que curiosamente transitaba por ese paso, se paro delante de la mágica fogata y se le quedó parado en frente. El diablo se dio cuenta de que no estaba sólo, y sobresaltado se levantó y las lágrimas se evaporaron rápidamente, frunció el ceño y dijo con su atronadora voz:
-¿Quién eres tu?, ¡Muéstrate ante los ojos del ángel oscuro! ¡Él te lo ordena!- El peregrino se quitó la capucha, y vio el diablo frente a él a un anciano desgastado, pero sonriente.
- No hace falta que disimules. Dijo el anciano sonriendo aún más- Hace unos segundos estabas llorando, y el hecho de que yo me encuentre aquí no es excusa para que interrumpas tu consuelo. Cuéntame, por favor, que es lo que ha pasado para que la máxima representación del mal, como es su eminencia, llore. El diablo, aturdido pero admitiendo con la mirada y de alguna manera agradecido por la compasión del anciano le explicó:
- La verdad es que estoy un poco harto. Estoy harto de tener que representar este papel, que sinceramente, no me hace gracia. Cuando firme el contrato, hace casi dos milenios, no ponía nada de que el trabajó fuera indefinido en el tiempo. Verás, te cuento: el Papa que había entonces, me dijo que a cambio de encargarme de castigar a las almas impías en un subterráneo que se encuentra a pocos kilómetros de aquí, conseguiría la inmortalidad, y claro, como yo era joven e inexperto, acepté. Cuando firmé el contrato con mi sangre, por medio de algún hechizo o conjuro que desconozco, mi piel se convirtió en un cuero seco y rojo como el fuego más ardiente, me creció esta cola que aquí ves, y de la frente, nacieron estos horrendos cuernos. Eso lo dejé pasar, porque no me parecía preocupante que si iba a cumplir este trabajo mi aspecto físico fuera el que ahora ves, pero ahora me he enamorado, y no puedo abandonar mi puesto.
- Cómo es que no puedes abandonar tu puesto- Preguntó, interesado por la historia, el anciano.
- No, el otro día llame al vaticano con este nuevo invento que llaman teléfono, y el actual papa, haciendo referencia a la letra pequeña casi ilegible, me dijo que el trabajo era para toda la eternidad. Nunca podré tener a la mujer que amo, pues ella nunca se fijara en mí El diablo volvió a sentarse, abatido, y lloró durante unos minutos, entonces, el anciano, después de permanecer pensativo, dijo:
- No esperaba hoy, cuando abandoné mi casa, que me encontraría con el diablo llorando desconsoladamente por el amor, pero amigo, creo que he encontrado la solución.
El diablo alzo la mirada esperando la respuesta del peregrino.
-Si tanto la amas, desearás permanecer con ella durante toda la eternidad, y ya que un conjuro no se puede romper de ninguna manera, lo que debes hacer es matarla.

Algunos cuentan que el diablo acabó con la vida de la amada y que permanecieron por siempre entre los fuegos del infierno, otros, en cambio, afirman que era tan puro el amor de éste por la humana, que no fue capaz de arrancarle la vida, y esta, al fallecer de anciana, ascendió al paraíso. Yo, personalmente, no me voy a atrever a inventarme ningún final para esta historia que me han contado, dejaré vuestra imaginación esa tarea.



"Las criticas más duras son el mejor calzado para seguir caminando"

Texto agregado el 09-05-2007, y leído por 442 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
11-05-2007 Sì, es bueno. Y el final abierto me parece buena propuesta. Saludos. Jazzista
11-05-2007 Es un cuento muy original, es la primera vez que leo algo sobre el diablo enamorado y me encanta, la falta de final lo deja bien, porque queda abierto a lo que uno pueda pensar, pero la trama està súper creativa. Te felicito. doctora
10-05-2007 Camina tranquilo, amigo, como aquel pelegrino... Yo me dedicaré a ponerle el final que mi imaginación me regale... Saludos y estrellas. Entinieblas
 
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