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Inicio / Cuenteros Locales / peyote / Monólogo de Fausto frente al espejo. (EscenaI)

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FAUSTO: De pié observando mi cara en el espejo; expresión de loco desquiciado al borde del delirio. Los ojos quieren escapar, húmedos de rabia, mandíbula apretada, dientes que luchan entre ellos a brutales empujones ...
¡Un brusco movimiento! (golpea la cara contra su imagen) y mi cabeza ya está ensangrentada y cubierta de añicos, el crital roto en mil pedazos impregnado en rojo oscuro. ¡Y vuelvo a golpearlo con la frente! (golpeándose reiteradas veces) y golpeo de nuevo, y otra vez, y otra, a cada golpe la furia se incrementa.
Quiero reventar, quiero que mis ojos escapen de sus órbitas y se incrusten en la sucia telaraña que mi cabeza ha tejido con su sangre.
No quiero ser yo, quisiera estar fuera de mí; cuerpo y mente son la prisión y los grilletes; Reviento. La vida está presionando en el pecho, hacia abajo.
Ya me convertí en niño, ¿viniste a borrar mi nueva sonrisa con palabras a amor y alabanzas? ¡Convertido en león destruí todas las bellas y pesadas cargas que habitaban el desierto! ¿Porque vuelves a construir fardos sobre mis lomos?
Ahora he de volver a las solitarias soleadas dunas.
Quiero que mil cuchillos desollen mi carne y mis huesos, poco es cualquier dolor físico comparado con el que es capaz de producir la mente.
A veces encuentras lagos tranquilos en los que reposar cuando pesa demasiado. Pero ellos mismos son los que te sumiran de nuevo en inesperadas tinieblas. Todo muere con el tiempo, todo muere con el tiempo. ¿Hay belleza? solo si crees verla, ahora soy un ciego que la toca, y duele como hierro candente desde las entrañs.
¡Abandonadme a morir entre las dunas! ¡El eterno retorno me persigue!
Voy a fundirme con la nada... Reventadme las pupilas con las uñas de vuestros pulgares de realidad, mis pulmones han llegado al punto álgido de su negatividad. Es hora ya de perecer entre las sombras.
Todos disfrazamos nuestro egoismo de bellas intenciones, a veces, las mas, sin saberlos, transformamos la necesidad de trascendernos en amor o bellas palabras. ¿Donde esta el amor incondicional hacia un hermano?¡Todos lo habeis sepultado en vuestro egoismo!
Con la cabeza ensangrentada y cubierta de cristales me marchare a encontrarme y enfrentarme al mundo, de nuevo en el desierto.
Morireis en vuestra soledad al igual que yo en mi frialdad provocada y puede que no me acuerde de vosotros. Reventareis, como yo, solo que aún no conocéis vuestro destino.
(sale Fausto)

Texto agregado el 02-06-2007, y leído por 1937 visitantes. (0 votos)


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