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¿Es siempre todo como el día anterior?... para mí sí, no hay día en el que no piense que he nacido para repetir una y otra vez fragmentos de mi vida que no tienen importancia alguna. Hoy por ejemplo, almorcé con Diego, fuimos al mismo lugar, nos sentamos en la misma esquina oscura, pedimos los platos de siempre y su mano recorrió mi muslo por debajo de la mesa… igual que siempre; no se si para bien o para mal, sentí ese placer tan acostumbrado, ese escalofrío que recorre mi cuerpo sin dejar a ningún vello en su lugar. Así es Diego, lamentablemente, él tiene cosas buenas, me hace sonreír, como siempre… hace que le cuente cosas que jamás le contaría a ninguna pareja… pero ya se ha vuelto monótono ese dialogo callado que tienen nuestras miradas.
Hace una semana lo descubrí coqueteando con su secretaria, ella no es fea, no puedo decir que sea linda, tiene ese aire de mujer abnegada que daría todo por tener la cabeza de su jefe en el vientre y eso Diego lo sabe, como también sabe que conmigo no se juega. Vi a Diego coquetear con su secretaria y desde ese momento mi vida se transformo en un halo pestilente que llena mi nariz… ahora todo será igual que el día anterior porque todo esta ensayado para que así sea.
Sé que esta noche no podré dormir, el debe trabajar… y su secretaria debe estar con él… me ofrecí tranquilamente a acompañarlo a la oficina, pero el no cortante que salio de su boca me hizo bajar los ojos y no decir nada… no decir que lo había visto una semana atrás coquetear con su secretaria.
Pienso que lo mejor es hacerme la idiota, pensar que todo esta bien, vivir la felicidad que vive él, cosa que él jamás hará conmigo… porque yo vivo porque el vive. Soy nada sin Diego y él lo sabe… detesto que conozca cada una de mis flaquezas sin yo conocer ni la mitad de una de las de él. Creo, realmente, que no lo conozco y que nunca llegare a hacerlo por el simple hecho de que él no quiere que yo lo conozca. Muy pocas veces he podido observar un movimiento que no este preparado de antemano y esos movimientos solo los veo al hacer el amor… pero… ¿hacemos realmente el amor?... pienso que no, ya que no es mas que la fusión de dos cuerpos distintos… el de él es fuerte y dominante, en cambio el mío… el mío es tan débil como el alma que él no se atreve a mostrar. Tengo ganas de decirle que hoy no quiero que comience por mi cuello y baje a mi vientre, que quiero tocarlo con la seguridad con la cual él me toca a mi, que deseo con locura que me bese los muslos con delicadeza y no con esa voracidad ensayada y practicada una y otra vez… Sí, necesito saber si a ella la besa como me besa a mi o si es todo realmente nuevo, no quiero espiarlo, pero debo hacerlo, es un deber de mujer… mujer que se siente vacía y oxidada por presentaciones no bien logradas… mujer que ha tenido solo dos orgasmos y ninguno de ellos con el hombre al que adora… diego es mi vida… pero para él yo soy solo ese momento en que se estrella contra mi una, dos e incluso tres veces hasta lograr que su cuerpo quede laxo y húmedo. Necesito sentirme mujer… necesito que el hombre que, creo, me pertenece, me tome en sus brazos como si yo fuera una estatua de cristal, que me muerda entera como si mi piel fuera el chocolate mas fino del mundo, que toque mis senos despacio y con dulzura… que por una vez en su vida me observe y no me mire… que huela mi cabello y que se quede tendido sobre mi al terminar de hacer el amor… eso es lo que he visto esta noche, vi como una sencilla mujer, que se preocupa tanto de su café como de sus fotocopias, ha conseguido lo que yo llevo deseando por días y quizás años. Pero aún así esta noche sonrío y miro la vida con un tono diferente, a pesar de ver que ella obtenía todo lo que yo he querido… aun así me siento mujer. He lanzado mis cartas, pero no al azar, puede ser que todos los días vea las mismas casas desde esta ventana demasiado pequeña, puede ser que duerma una eternidad en esta cama con olor a húmedo… puede ser que no pueda ver la luz del sol sin los barrotes que me retienen… pero nunca me podrán quitar la sensación de eterna felicidad que sentí al hundir con mis propias manos un cuchillo en el pecho de Diego… así me libere, por fin soy libre y puedo vivir mi propia vida… no me importa tener que pasar por mas interrogatorios, estoy cansada de que otras personas intenten saber quien soy yo… porque ahora y por primera vez… yo misma me quiero conocer, quiero ser yo la que este en mi cuerpo, ser yo, única y exclusivamente yo… sin nadie mas, ya no necesito que ningún otro hombre se estrelle contra mi buscando el placer que jamás me podrá regalar… ahora deseo descubrirme, explorarme y conocerme en esta pieza tan pequeña, tan oscura… pero que me pertenece, al menos, hasta que acabe mi vida.

Texto agregado el 13-06-2007, y leído por 52 visitantes. (1 voto)


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