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TOBI Y TUCHO
Soy Tobi, un gato. No se rían, porque como todos los animales, en nuestro lenguaje hablamos. Tengo un gran amigo: es Tucho. Y no se sorprendan, es un perro. Es que con nosotros no va aquello de “llevarse como perro y gato”. Somos muy amigos
Un dia, cuando al sol nos sacábamos nuestras correspondientes pulgas, Tucho me dijo: -Tobi, me voy de casa.
Bostecé, ronroneé un poco, y no le di corte. Él se acercó un poquito a mí y levantando la voz me repitió. –Tobi, me voy...
-Te sentí, pero no te puedo entender. ¿Cómo que te vas? Acá, como yo , tenés todo, casa y comida. Nuestros amos, los humanos, nos tratan muy bien.
Entonces Tucho me dijo. –Acá todo está muy bien, y para vos es fácil. Dormis en una linda cama dentro de la casa y no tenés que trabajar.
Espera un poquito, le dije. Tenés una linda cucha y de trabajo ¿qué?
-Mira, amigo, me dijo. Yo trabajo muchísimo, porque cuando me sueltan de la cadena por las noches yo tengo que vigilar, estar atento a cualquier ruido y no puedo dormir bien. Vos eso no lo ves porque en las noches, cuando no estás durmiendo en la casa, te vas de parranda y volvés al otro dia. Dormís todo el dia si querés, o toda la noche si lo preferis asi. A mí, en cambio me ponen el collar y una pesada cadena y no me lo sacan hasta la noche, después de cerrar el portón de la calle. Y chau, picho, yo sigo encerrado.
-Tenés razón, le contesté. ¿Pero sólo ese es el motivo?
-Me estoy volviendo viejo y me siento solo, ese es el motivo principal. me contestó Tucho.
-Yo también estoy solo, le dije. En el peor de los casos estamos juntos.
-Que estamos juntos es cierto, y es lindo. Pero vos no estás solo como yo, porque en tus parrandas nocturnas tienes tus encuentros con alguna que otra gatita, y con el tiempo, una u otra te va a dar una familia. Yo también quisiera conocer alguna perrita y formar mi familia. Acá no lo puedo hacer, por eso me quiero ir.
Entonces le dije que me da mucha lástima que nos tengamos que separar, pero cada uno tiene que tomar su propia decisión.
-Tobi, me dijo Tucho,necesito tu ayuda para poder realizar mi objetivo. Cuando me sacan el collar y la cadena, a la noche, antes de cerrar el portón del patio, nuestra ama saca la basura. En ese momento vos me vas a dar una mano. Con algunos de tus amigos, de esos muy revoltosos que tenés,en el momento que ella saca la basura, arman un pequeño alboroto en el portón que va a estar medio abierto. Con el pretexto de correr a los intrusos que serían tus amigos, salgo a la calle. Después de un ratito me escondo y de ahí en mas veremos que pasa.
Me quedé muy triste. Por lo visto Tucho tenía todo planeado para irse de casa. Era mi amigo, nos habíamos criado juntos. Éramos dos cachorritos cuando nos trajeron. Me dolía mucho la separación, pero como era su decisión, tenía que dejarlo hacer su vida.
Preparamos todo para el dia jueves, que era uno de los dias que se sacaba la basura. Me reuní con uno de mis amigos y elegi los dos mas audaces. Les expliqué el plan de Tucho y nos quedamos esperando el dia y la hora de la acción.
El dia en cuestión, mis amigos y yo observábamos desde unos muros el patio de nuestra casa y vimos cuando el ama le sacó a Tucho el collar y abrió el portón para sacar la basura. En ese momento uno de mis cómplices se dejó caer al patio maullando muy fuerte. Después caímos mi amigo y yo, haciendo mucho ruido. Por supuesto, Tucho salió a la calle detrás de uno de los intrusos y se perdió en la oscuridad. Se debe haber escondido muy bien, porque hasta altas horas de la noche lo estuvieron buscando sin resultado. Yo vi todo desde una azotea, en la cual estaba con una amiga muy íntima.
Pasaron muchos dias y Tucho no aparecía, casi los amos se habían olvidado de él. Pero yo no podía olvidarme de mi amigo, y estaba seguro que estaba bien.
No puedo precisar bien el tiempo, creo que pasaron como seis meses. Una tarde, un amigo de mi amo, que tenía una camioneta, traía atado en la caja de la misma a Tucho. Era un fin de semana y mis dos amos estaban en la casa. Enseguida le dieron de comer y agua, le pusieron la cadena y lo llevaron otra vez a la casilla.
La verdad es que mi amigo estaba muy triste. Se echó en la cucha y no comió nada.Sólo tomó un poco de agua.
Cuando la casa quedó en silencio me acerqué a la casilla y le pregunté como le había ido. Me confesó que estaba muy triste y que no quería hablar nada y así pasó una semana.Casi no ladraba y los amos estaban preocupados y con ganas de llevarlo al veterinario. Llegó el domingo y la patrona le puso la correa de salir y llevó a Tucho a pasear. Para mi asombro y el de mi patrón, Tucho empezó a ladrar, estaba muy alegre y movía mucho la cola.
Al ratito de haber salido la patrona a pasear, regresó llorando. Dijo que Tucho había reventado la correa y había escapado. Salieron a buscarlo los dos y no pudieron encontrarlo.
A pesar que yo estaba muy triste tuve que salir a recorrer las azoteas porque por cuidar a mi amigo yo no había salido en toda la semana. En mi recorrida me alejé bastante de la casa. En un momento me di cuenta que esa zona me resultaba desconocida y decidí regresar. De repente percibí un aroma conocido y sentí una conversación de animales. Una de las voces me resultó familiar. Como saben, los gatos y otros animales ven en la oscuridad como si fuese de dia. Les aclaro esto porque cuando me bajé a reconocer el aroma y la voz, me encontré en el patio de un ranchito muy humilde y en un rinconcito del mismo estaba sentado Tucho. Me saludó y me dijo: -Mirá. A su lado, acostado sobre una bolsa había otro perro. Pero, error: era una perra y era la compañera de Tucho, y mamando de ella cuatro cachorritos hermosos.
Ahora entendía la tristeza de Tucho cuando lo trajeron a casa nuevamente. Antes de despedirnos me dijo: -Visitame todas las veces que quieras.
Me fui muy contento porque ahora tenia toda una familia de amigos...


Texto agregado el 26-09-2008, y leído por 211 visitantes. (7 votos)


Lectores Opinan
09-01-2009 Expone cómo siempre los humanos pensamos primero en los deseos de nosotros y luego en la necesidad de los animales. Muy buen relato! Dhingy
01-12-2008 Si es que la capacidad de decisión es lo que mueve el mundo. Me gustó tu cuento. Un beso de esta jaenera. currilla_
16-11-2008 Muy lindo cuento. Muy bien narrado e entrañable los protagonistas. Yo tengo en casa un perro y un gato que se quieren mucho entre ellos y nosotros a ellos, y todos con mis hijos formamos una familia. ***** makiu
10-11-2008 Es un texto importante en cuanto recurre a esas cosas ran fuera de la normalidad cotidiana. Esto habla de sensibilidad, acompañada de oficio. un saludo marxtuein
12-10-2008 Me ha encantado leerte. Quién dijo que los hombres -muy hombres- no pueden alcanzar esos niveles tan delicados de ternura casi maternal? Felicitaciones. 5* ZEPOL
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