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Inicio / Cuenteros Locales / La_columna / La Diversión de los Libertadores (En un viernes de mentiras humanas y torturas verdaderas) –Por El_Galo

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“Eso no refleja lo que hacen nuestros militares. La mayoría de ellos hace un buen trabajo, respetando las mejores reglas del servicio, y hacen todo lo posible para ayudar al pueblo iraquí. Estamos allá para ayudar, no para hacer mal”.

Colin Powell, Secretario de Estado norteamericano, al ser consultado sobre los casos de tortura a soldados iraquíes denunciados esta semana por diferentes medios del mundo.





Un soldado británico orina despreocupadamente sobre un prisionero de guerra iraquí. Cerca de allí, otro detenido es obligado a permanecer de pie sobre una caja, durante horas, y siempre bajo la amenaza de ser electrocutado en caso de rebelarse contra el castigo impuesto. Casi en simultáneo, un grupo de marines norteamericanos celebra, entre burlas y sonrisas, la culminación de una pirámide compuesta por presos desnudos en una polvorienta cárcel de Bagdad.

Los retratos se suceden: un rebelde de apenas 19 años (edad promedio en las filas de la resistencia iraquí) pierde todos sus dientes a fuerza de patadas y azotes propinados con bastones de madera. A su lado, un compañero suyo es golpeado incesantemente en los testículos con un fusil. Luego, ambos serán obligados a masturbarse frente a una soldado; encapuchados y privados del sueño durante días a través de técnicas de tortura psicológica como, por ejemplo, la exposición a luces potentes.

Vale la pena, tras leer párrafos como el anterior, repasar una vez más las expresiones enunciadas por Powell al comienzo de esta columna. Sobre todo, luego de conocerse, en todo el mundo, el trato bestial al que se ven sometidos los prisioneros iraquíes que hoy se encuentran a cargo de las milicias angloamericanas. De esta forma, pueden apreciarse los métodos “democráticos” que en la actualidad distinguen a los amos de una mentira que, sórdida, no duda en tomar a la descolorida bandera de la libertad como un estandarte que bien permite desplegar la voracidad intervencionista de un estado dominante, y cuyo único objetivo parece ser la depredación de todo modelo social alternativo.

Igualmente, conviene destacar que esta actitud perversa lejos está de ser algo desconocido para América Latina. Basta repasar los acontecimientos que distinguieron a décadas como las del `60 o `70, con la consiguiente división entre países centrales o periféricos de acuerdo a una “Teoría de la Dependencia” predominante a nivel mundial, para comprobar que el accionar imperialista y represivo de los Estados Unidos siempre fue concebido como un plan ambicioso, concreto y destinado a perdurar en el tiempo. Así, organismos abominables como la CIA o la gestión de siniestros personajes como Henri Kissinger (Premio Nobel de la Paz en 1973; por si aún restan dudas sobre el carácter de conveniencia política que distingue a este galardón) se encargaron de doblegar y neutralizar la independencia político-económica de países como Argentina, Brasil o Chile.

Ahora bien, una vez consolidada la derrota del comunismo como ideología rival durante la segunda mitad del siglo XX, el modelo coercitivo estadounidense ajustó sus estrategias con el fin de sostener un orden que le permitiese, sin errores, perdurar como potencia hegemónica y, al mismo tiempo, extender y solidificar su control de nuevas fuentes de riqueza y beneficio. Ajuste que, según lo observado hasta ahora, parece condenado al éxito de no mediar una oposición concreta y coherente con la realidad que nos domina.

Esclarecida de esta forma, la situación actual permite comprender el porqué de tanta carnicería encubierta, y también aquellos argumentos que explican la fuerte presencia militar que EE.UU. mantiene en todos los continentes de manera directa o indirecta (Países integrantes de la OTAN) Así, el discurso diseñado por la Casa Blanca, y que hace referencia a una guerra motivada por la defensa de la igualdad y los derechos humanos, puede fácilmente interpretarse como un combate generalizado cuyo escenario es el mundo en su totalidad, y su victoria la posesión de todo recurso natural y humano disponible.

Obviamente, en tanto hijos de una región cuya historia es la de una gigantesca expendedora de materias primas, lo que sucede en estos momentos en Irak no debe causarnos indiferencia. Por el contrario, los eventos nos colocan silenciosamente en un listado de países que, en breve, podrían necesitar de la asistencia de estas fuerzas “libertadoras” norteamericanas que todo lo pueden. Un dato aislado permite ejemplificar con claridad la previsión: las mayores reservas de agua potable que posee la humanidad, esto es, los hielos continentales, se encuentran en Sudamérica. Para ser más precisos, en la Argentina…

De ahí que lo que hoy somete a Irak deba ser contemplado con detenimiento. La distracción debe ser desterrada. Porque nada nos asegura que esas fotos que hoy reflejan el maltrato de prisioneros, en un futuro no reproduzcan una situación similar pero con la Cordillera de los Andes como paisaje de fondo. Y porque la democracia es un término tan ambiguo, que hasta por momentos permite que sea interpretada como un sinónimo de opresión o crueldad.

Para culminar, un último pedido: que la memoria no nos traicione. Porque pensamientos como “esto a nosotros nunca nos va a pasar” son los mismos que, en su debido momento, sorprendieron a afganos y vietnamitas. Y la sorpresa fue tal, que apenas pudieron comprobar que aquello que observaran en el horizonte durante un atardecer no era precisamente una bandada de aves exóticas, sino que se trataba de una escuadrilla de bombarderos norteamericanos listos para destruir sus esperanzas, sus cuerpos y sus hogares.




Patricio Eleisegui


El_Galo


Texto agregado el 07-05-2004, y leído por 384 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
12-05-2004 No es malo, no es malo repetir lo que es cierto. Saludos Nomecreona
09-05-2004 Los ingleses y americanos dicen: No comment! margarita-zamudio
07-05-2004 No he podido leer todo el texto, me basta con su preámbulo de horrores. Así somos todos los de Occidente, los de Oriente.... Dan ganas de arrugarse en un rincón y llorar, llorar de rabía y de dolor por el sufrimiento de tantos. Un beso Galo, muy fuerte y que se sepa, por lo menos que se sepa. maravillas
07-05-2004 El recuso de los poderosos siempre fue aplastar al débil, al vencido, cuando no "comérselo" literalmente (Hombre). Desde el orígen de la especie, las cosas no han variado demasiado. Quizá ahora, con eso de la globalización, se las conoce más temprano, y alguno pasa vergüenza con ello... Cuando nosotros ostentabamos la banderita argentina en la luneta trasera de los autos con la inscripción "Somos derechos y humanos", los argentinos también habíamos caído en ese juego siniestro. Válida la denuncia en este ámbito de opinión. Un abrazo. albertoccarles
07-05-2004 Tarde qu temprano el capitalismo morira irremediablemente ElCuervo
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