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Adalgisa no fue la primera en llegar a la iglesia. Por un patio lateral penetró a la sacristía dónde ya estaban Andrés Núnez y Andrés Remigio. El primero la acompañaría con la guitarra y el segundo sería el maestro de ceremonia del acto. Cuándo abrió la puerta que daba acceso a la nave central, la sorprendió el abarrote de madres que habían asentido a la invitación que un día antes les hizo el párroco en la misa de las siete y media.

Era un sábado por la tarde, de un mayo excesivamente lluvioso y que antecedía al homenaje que una vez al año se les rinde a las mujeres que aportan, por lo menos, un nuevo ser al planeta. Hubiese querido estar allá con éllos, pero confinado a un banco me resigné a ser expectador no destinatario del ágape. Me deslumbró verles discutir los detalles y poder admirar sus indescifrables sonrisas. Ada, fue dotada por el cielo con una peculiar voz y un gigantesco oído musical; regalos, que con placer brindó a su comunidad.

Por su parte, Remigio estuvo magistral en la conducción y fue premonitorio al decir que sería la última vez que la escucharíamos gratis. A su vez, Núñez tejió disonancias y arpegios, que cómo colchón armónico, fueron cojín para melífluas líneas melódicas. Cuándo los contemplé dirigirse hacia el exterior en medio de los elogios y víctores y que élla transfirió mediante un tierno abrazo a la guitarra, lo que quería hacer con el público, me sentí parte íntima de su estrecho círculo.

Al salir, comenzaron a recorrer el espacio entre el pórtico del templo y el portón que conducía a las calles y lo hacían sobre una alfombra de yerbas que apenas yo pisaba, porque mi alma se había desdoblado para iniciar un extraño viaje astral. Lo que hablaban lo había pensado yo y por tanto sus respuestas eran mías. No podría medir ni precisar el tiempo transcurrido en su marcha, pero sí saber que al llegar a la calle, los vería doblar en una dirección que no sería la mía. Fué entonces cuándo pensé que se estaban llevando mi espíritu y mi guitarra.

Texto agregado el 14-11-2008, y leído por 196 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
18-02-2009 Tienes un estilo muy tuyo: conviertes los hechos en pura magia y poesía. margarita-zamudio
21-01-2009 Tu texto se asemeja a la ejución de una obra de música clásica; y ese final coenctado al astral le da un enacnatador toque esotérico a tu narrativa. Además, hay muchas imágenes bellas que recrean la lectura de forma hechizante. Te felicito. Sofiama
23-11-2008 Un texto muy interesante y ameno. Es intimista y algo espiritual. Me ha gustado la dulzura desde la que describe el círculo desde fuera, el amor y apego que siente ante todo lo que conoce y admira y la sensación final es sobervia. Es casi desgarrador sentir cómo ese espíritu ve que se lo arrebatan todo. Te felicito, amigo. 5* claraluz
 
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