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Inicio / Cuenteros Locales / AA000gabriel18 / LA VIDA DE LOS MURMULLOS

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“Pedro Páramo” es una novela de Juan Rulfo y todo un icono de la literatura contemporánea en Latinoamérica. La maestría con la que Rulfo conduce su narrativa es asombrosa, atrapa al lector y lo transporta a un mundo único: a Comala. La novela es compleja, presenta dos planos o historias: el primero gira en torno al viaje de Juan preciado en busca de su padre. El segundo son los recuerdos que hablan sobre la vida de Pedro Páramo. En esta novela uno de los temas principales es la estrecha relación entre la vida y la muerte. De tal forma que, aunque todos los personajes de esta novela están muertos (excepto uno), poseen la mayor vitalidad y fuerza en la obra, pues son ellos quienes dan forma a la historia y la protagonizan.
En efecto, Rulfo da a conocer su historia por medio de la gente muerta de Comala, a través de sus murmullos y recuerdos es posible conocer lo que aconteció en aquel lugar. Es necesario acercarse a la muerte para poder entender la historia de este pueblo y sus habitantes. Desde que Juan Preciado se acerca a Comala, puede saber que se aleja de la gente viva, así se lo hace notar Abundio: “Aquí no vive nadie” , desde este momento se ha cruzado la línea entre vivos y muertos.
En primer lugar hay que mencionar un elemento importante: la historia es contada por los muertos. Gracias a ellos y sus recuerdos podemos conocer la historia del pueblo de Comala. Es el poder de sus débiles voces que han perdurado a lo largo del tiempo, los que nos adentran en Comala. Son tantos que hasta “[...]de las paredes parecían destilar los murmullos [...]” . Ellos (los murmullos) son quienes van conduciendo a Juan Preciado en la búsqueda de su padre.
La madre de Juan Preciado se lo hace saber cuando le dice: “Allá me oirás mejor.” . Una vez que ha llegado al pueblo, es recibido por su hermano Abundio. Él lo conducirá al centro de Comala, para que conozca la historia, para que encuentre lo que ha ido a buscar, aunque ya sea demasiado tarde. El peso en la obra de las intervenciones de los muertos es fundamental. Su participación por medio de recuerdos permiten al lector reconstruir la historia del pueblo y darle coherencia a las múltiples historias en que se sumerge. Pero es necesario reconstruir los fragmentos para poder entender el mundo de Rulfo, él así lo dice:
“- a medida que uno pasa por el tiempo va dejando pedazos de su vida. Eso es lógico, ¿no? Muchas veces uno quisiera atrapar esos pedazos desperdigados y armar de nuevo una vida distinta. Mientras avanzamos, las partes del rompecabezas van quedando atrás: rotos, dispersos, inútiles. Y entonces... no hay manera de recomponerlo.”

Por eso, si lector no recoge y recompone esos pedazos, difícilmente captará la esencia y el sentido de la obra.
Para darle a sus personajes la capacidad de transmitir sus recuerdos y dar a conocer su historia, Rulfo los provee de una atemporalidad: los saca del tiempo para prolongarlos en el espacio. Esta cualidad pude notarse de dos formas: externa, en la estructura de la novela, al realizar retrocesos en la narrativa; e interna, al permitir que los personajes trasciendan y sus recuerdos perduren.
De esta forma, al perdurar las memorias de los habitantes de Comala, Juan Preciado logra oír los murmullos con toda su intensidad. Lo cual, le permite conocer lo que pasó en el pueblo al que llega. Rulfo lo deja en claro en la voz de Dorotea cuando esta dice: “[...] alcanzaré a tu madre en alguno de los caminos de la eternidad”. Los personajes perciben la muerte no como finitud, sino como una posibilidad de permanencia, de liberación. De esta forma pueden hacerse oír.
Tal es la vitalidad que Rulfo les da a sus personajes que es posible confundirlos con los vivos. Esto se nota en toda la primera parte, dentro de la historia de Juan Preciado, que él es capaz de interactuar con las personas muertas de Comala. Para Juan, ellos están vivos, los oye, los ve y recíprocamente. Pero él comienza a percatarse de la realidad, pues a algunos les pregunta, “-¿No están ustedes muertos?”. Muertos y vivos se transponen de tal manera, que es solo hasta la mitad de la novela, que podemos enterarnos que en Comala todos han fallecido. Juan Preciado ha estado hablando con sus fantasmas, y también él ya está muerto.
Este tipo de hechos se presentan en los dos planos de la novela que ya se mencionaron. El más representativo es cuando Juan afirma su muerte al decir “Me mataron los murmullos”. Y después se aclara que habla desde su tumba donde también yace Dorotea, cuando ésta dice, “Me enterraron en tu misma sepultura [...]”. Esto nos muestra que si bien Juan llega vivo al pueblo, muere en él y todos los diálogos que se presentan son entre él y los ecos de quienes alguna vez vivieron. Es muy difícil darse cuenta de la realidad sin una lectura atenta.
Juan Preciado solo logra conocer y entender la historia de Comala y la de su padre hasta que muere. Estando vivo, aun cuando tiene contacto con los muertos y escucha sus murmullos es incapaz de hilar lo que estos le dicen y darles coherencia. Todo es confuso para él, no entiende los hechos que le son revelados. Lo cual nos lleva a la necesidad de que Preciado muera para poder insertarse en el mundo al que ha llegado y logre comprenderlo en su totalidad.
Sólo hasta que Juan es enterrado con Dorotea y ella le cuenta todo lo que ha sucedido en Comala, puede conocer lo que le ha acontecido al pueblo y a él. Lo interesante es que ya no muestra la angustia del inicio, al contrario la muerte le trae tranquilidad, lo libera. Por contradictorio que parezca así es: la muerte le da vida, no lo destruye o excluye, lo sumerge completamente en Comala, volviéndolo uno mas de sus habitantes. Su madre se lo anticipa cuando le dice “Sentirás que allí uno quisiera vivir para la eternidad” . Así, al morir Juan Preciado, su recuerdo puede sobrevivir al tiempo al igual que los demás. En efecto era necesario que muriera, para que hallará lo que buscaba.
Hemos visto como Rulfo crea un mundo nuevo, donde pone a sus personajes, es un lugar sin vida, pero los que ahí habitan trascienden en el tiempo, hasta el punto en que parecen vivos. Para poder comprender Comala totalmente el lector deberá “escuchar” atentamente los murmullos y reconstruir las historias. La novela “Pedro Páramo” a superado al tiempo, como lo hacen sus personajes.

Texto agregado el 12-12-2008, y leído por 650 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
04-09-2010 Totalmente explícito. Ojala vinieran más a leer estos valiosos comentarios que haces.Soy una fanática de Juan Rulfo. De nuevo agradezco tu invaluable aporte a esta página.Felicitaciones. pantera1
03-05-2010 bajos murmullos!!1 xxludoxx
13-12-2008 Es un texto valioso por su contenido. Harías bien en citar las fuentes bibliográficas del texto. semantex
12-12-2008 ***** ZEPOL
 
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