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Inicio / Cuenteros Locales / andueza / Sobre los duendes.

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- Tengo sesenta y tres anos y nunca nadie me había hablado de ellos, y más todavía considerando que yo viví en el campo, en haciendas, y jamás habia escuchado hablar de eso...¿como dice que se llaman ?
- Duendes.
-Eso, duendes. Nunca escuché esa palabra...cómo dice que son los tuen...tuen, ¿ qué ?
- Duendes.
- Eso, duendes...cómo es que son ?
- Dicen que son pequeños, luminosos...como personitas...
- Ahhh....¿ usted está hablando de enanos ?
- No, son duendes, que habitan las fantasías de los campos, viven a las orillas de los ríos, entre la vegetación, ayudando a las hombres, los cultivos, la agricultura..
- Nunca. Nunca había escuchado referencia alguna de eso. Me parece muy extraño considerando que yo viví en hacienda durante veinte años. Mi marido, que en paz descanse, tenía campos donde engordaba las vacas y también ahí se molía caña para hacer aguardiente.. El era el patrón, y nunca oí comentario ni nada de eso...
- Eso es más extraño todavía, por que los duendes sólo se pueden ver en el campo. Los caminantes y cazadores conviven con ellos. No son nada anormal : simplemente son duendes, seres de buena índole que habitan el campo, los que si uno quiere ver, los ve, y si uno los quiere negar, pues simplemente no los ve. Nunca nadie es por duende obligado. Después de Dios nuestro Señor y de los santos, lo más lindo y puro de este mundo son los duendes. Ellos lo cuidan y protegen a uno en las cosas más pequeñas, en aquellas que Dios simplemente no puede ocuparse.
- Pues sepa usted que yo no creo en eso...
- ¿ En los duendes ?
- Eso, duendes...yo no creo. Voy a preguntar qué noticias tiene de aquello doña Raimunda, que vive al frente y que sabe do todas las cosas misteriosas. Nunca escuché a nadie hablar de eso...¿no serán historias de ustedes, los gringos ?
- ¿ Gringo ? Pero si yo no soy ningún gringo...
- Uen, uen dijo que se llamaban ?
- Duendes.
- Eso...vamos a ver.
- Raimunda :¿ tú conoces esa historia de duendes ?
- Yo sí conozco pues hace un tiempo yo los vi en el campo. Yo tenía un pretendiente a casarse conmigo y yo iba a aceptarlo, pues parecía un buen hombre. Sin embargo fue el duende Fermín el que me alertó. Fermín es chiquito, no más grande que el tamaño de una torcaza. Recuerdo que se me trepó en el brazo y llegó rapido a mi oído : " ese hombre no sirve ", me dijo.
- ¿ Y tú le creiste, Raimunda ?
- Claro, si es una criatura de Dios que está en este mundo nada más que para ayudar a las personas. ¿Como una no le va a creer ? Y el tiempo le dio la razón, ese hombre no servía para nada. Sólo para la cachaza era servicial. Además supe por la que terminó siendo su mujer, que ese hombre era eyaculador precoz. La de enfermedades que tuvo que sufrir la pobre a causa del marido. Ni te imaginas. ¿Sabes lo que es eyaculador precoz ?¿ No ? Es cuando en la cama el hombre goza antes que la mujer y su pito se vuelve blando y no sirve para nada. Eso es. No deja gozar a la mujer, y a causa de eso ella se enferma. La pobre sufría toda clase de dolores de "cólica", y hasta se le atoraron los riñones una vez. De todo eso yo me salvé gracias al duende. Y hasta pude ir a la escuela, no como todas ustedes que son analfabetas. La que sabe de duendes es la Principiana.
- ¿ La Principiana ?
- Sí, aquella que fue la mujer de Victorino el finado. Ella tuvo mucha suerte. durante la sequía de hace años pasaron tres sin llover. Todo el campo se secó y la caña nunca se llegó a desarrollar. Sin embargo el duende le avisó a Victorino el finado dónde podía encontrar un buen montón de oro. Y muy bien, hasta el día de hoy la familia vive, y muy bien, gracias al encuentro de ese oro.
- Pues debes saber que yo no creo en duendes. Nunca escuché hablar de ellos...
- Yo los vi. Son lindos. Son buenos.
- Cosas de gringos. En sus tierras puede que existan, pero aquí no.
- Bueno.
- Principiana...¿ dónde vas tan apurada ?
- A comprar comida de perros.
- Pero si tú no tienes perro.
- Es la tortuga que se está comiendo los retoños. Con alimento para perros se queda quieta un buen tiempo.
- ¿ En serio ?
- Es serio. Y ya sabes que los remedios son mucho más caros que el alimento, de modo que ni por dónde perderse.
- ¿Es verdad, no ? En casa que hay tortugas no entran enfermedades. Oye, Principiana, ¿es cierta esa historia sobre duendes que me ha contado Raimunda ?
- Que oro nada...esa Raimunda y sus chismes...yo no tengo nada de oro. Al oro no lo conozco ni de vista.
- No me interesa tu oro, Principiana. Yo quiero saber sobre los duendes.
- ¿ Duendes ?
- Si...así los llaman.
- Sí, los he visto en los dibujos animados...pero así en persona nunca los he encontrado. Hasta me gustaría.
- Pues lo que es yo, no, no creo en duendes...sólo creería en ellos si viniesen y me dieran dinero. Ahí sí yo creería. Hola Gustava...¿ tú no era que vivías perdida en el campo ?
- Viví casi treinta años. Mirenlas a ustedes, todas disponiendo de buen tiempo para copuchar sentadas acá en la vereda.
- Es que gracias a que somos viudas. Ya trabajamos mucho. Con mi finado marido cuando era el corregidor. En ese tiempo.
- El corregidor de la cerveza. Eso era.
- Eso dices tú, Principiana, por que también durmió contigo.
- Pero no fue por gusto. qué podía hacer ante tamaña pistolota que me pasó por las narices...como amenazándome ?
- Hacía así el infeliz. Es verdad. Buscaba mozas dasamparadas y las seducía pues sabía que nadie las iba a honrar.
- Sí, pero ahora estamos hablando de otra cosa. Ahora estamos sabiendo de los famosos duendes. El gringo aquí presente dice creer en los duendes. Gustava, di de una vez, ¿ ya has visto los duendes ?
- Bueno, recuerden que yo no soy ningún gringo y no estoy muy cómodo ton todas ustedes que se han juntado. De aquí a poco van a estar diciendo que yo soy mujercita.
- Puede entrar a la casa, señor gringo. De cualquier manera yo no entiendo su idioma, no le entiendo nada. ¿ Ustedes le entienden ?
- Pero cómo no me va a entender si yo estoy hablando con usted.
- ¿Cómo dice ? Oye Gustava, vas a contestar o no vas a contestar el asunto de los duendes ?
- No, yo no sé de qué se trata eso. Yo sólo creo en lo que veo. Y creo en el diablo, que también anda por el campo, y uno lo reconoce por que tiene un pie normal y el otro es una pata con la forma del de las gallinas, con tres dedos.
- ¡ Ave María Purísima ! ¡ Eso sí que yo no quiero ver !
-Yo creo que el gringo se estaba refiriendo a esas personas que son enanas.
-No. Son duendes, luminosos, y yo creo en ellos. Miren...ahí viene el gringo.
-Señoras, deben saber que los duendes,además de sus virtudes espirituales, tienen un pene así de grandote, como un pepino.
- ¡ Ave María Purísima !


Texto agregado el 16-04-2009, y leído por 396 visitantes. (0 votos)


Lectores Opinan
16-04-2009 Un texto divertido. El tema de los duendes tratado de una manera festiva, hasta con cierto erotismo que apenas se esboza pero que lo complementa muy bien.*****Saludos. sagitarion
16-04-2009 encantó* quise decir dulce-quimera
16-04-2009 jajjaa, precioso me encató ,y claro que los duendes existen!!!!!=D mis cariños dulce-quimera
 
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