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Inicio / Cuenteros Locales / petzenko / El pescador, la Sirena y el atún.

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El tic tac del despertador a cuerda retumbaba en la precaria casa de Rolo. A las dos en punto de la madrugada se interrumpió por el explotar de las dos pequeñas campanas que retumbaban en la zona aledaña al puerto. Un gallo trataba de imponer su grito desvelado hasta la afonía.
Rolo era un pescador joven, (hijo de inmigrantes Napolitanos), que ansiaba profundamente enamorarse. Después de tomarse unos mates con galletas marineras salió a la oscuridad de la calle de tierra que solo se iluminaba ante el pitar de su cigarro armado. Se subió a su bicicleta y arranco para el puerto. Al llegar se encontro con sus compañeros de trabajo, cuarto viejos pescadotes y el capitán Do Zouro; un portugués de sangre africana. Zarparon en la fría noche de Puerto Escondido. Al llegar a las doscientas millas de Bahía de los Ensueños, el forzado motor de la vieja barca se descompone. El capitán Do Zouro no era de esos Capitanes pelotudos que se inmolan por la causa al mejor estilo holiwoodense en busca de una “tormenta perfecta”, así que no se preocupó demasiado. Tomó la radio e hizo un llamado al remolque, e invitó a sus marinos a entrar a la cabina a tomar unos tragos y jugar cartas. Rolo prefirió quedarse en la cubierta, tratando de pescar algo para comer al regresar. De pronto se puso tiesa la tanza. Al recoger la línea vio una hermosa sirena morena de grandes ojos color del mar, que luchaba desesperada por desengancharse del anzuelo. Atónito ante la aparición y sin poder creer lo que sus ojos veían, la subió por la popa y le hizo respiración boca a boca para suministrarle aire en los pulmones pero enseguida cayo en la cuenta de que no era aire lo que nesecitaba, sino agua. Ante la desesperación tomo un balde de agua de mar y sumergió la cabeza de la sirena. Retorciéndose y empujando el balde con sus dos manos, la sirena logra zafar al tiempo que le grita tosiendo:
-¡COF, COF COF! ¡Cuando mi cuerpo esta fuera del mar respiro aire salame! ¡Dónde aprendiste a tratar con sirenas... cof…cof, en un curso de Jean Cousteau!? Ante lo romántico de la charla Rolo se enamora eternamente de Maria de las Brótalas y le dedica algunos versos.
Sirena cabellos de oro y estilizada cintura
Me obnubila tu hermosura y ante tus ojos confieso
Que té parto como a un queso, mi querida criatura.
-¡¡Infeliz, no te hagas el poeta!! ¿¡Podes desengancharme el anzuelo que me quedo cual pierzing en la boca!?
-Bueno bueno... solo trataba de ser galante... perdón. Con delicadeza Rolo saco el anzuelo y limpio la herida de la mejilla de la sirena. Encarnó y volvió a tirar su línea. Había que comer.
-¿Cómo te llamas? pregunto el pescador.
-¡Maria de las Brotolas te dije! Contesto fastidiada.
-No, no me lo dijiste… creo que lo escribió algunos renglones arriba el delirante que esta haciendo este cuento, pero no me lo dijiste.
-¡¡¡Te digo que siiii!!! Grito la sirenida.
-Maria te propongo que te vengas a vivir conmigo, mi casa es humilde pero tengo una pileta Pelopincho de lona en el fondo y pescado para comer no te va a faltar.
-Tengo una relación con un atún. Antes salía con Tiburcio el tiburón pero descubrí que le gustaban los hombres, los serfistas y los nadadores incautos para ser más exacta. Ernesto el atún me contiene. Es un poco celoso eso sí, pero es un amante increíble y aparte es muy valiente, tiene agallas.
-Todos los peces tienen agallas, y con respecto a que es un gran amante eso es porque no estuviste conmigo. Aparte ¿cómo vas a salir con un atún?
-Es lo que hay... Por otra parte ¿vos conoces algún sireno? No sé... estoy cómoda con él.
-¿Cómoda? ¡No tiene manos para acariciar tu hermoso cuerpo ni brazos para abrazarte! le increpo Rolo.
-Él me ofrece todo el mar y vos una pileta Pelopincho de lona... ¡y me hablas de comodidad! Aparte en tu mundo yo no existo, las únicas sirenas que existen son ruidos espantosos de alerta.
-En mi mundo cada vez existen menos cosas bellas– comento Rolo en un tono desesperanzado-. Si me aceptas soy capaz de construir nuestra morada a las orillas del mar, en las playas vírgenes de Bahía de los Ensueños para que estés en permanente contacto con tu mundo.
-¡Ahí me va gustando mas la cosa! Empezó a entusiasmarse la sirena. ¿Tenes Mastermar o alguna otra tarjeta de crédito lindo? De pronto la tanza de Rolo dio dos golpes secos. –Acá viene la comida, susurro el pescador. Al recoger la línea con gran esfuerzo se asomo un gran atún de lomo oscuro. Al ser subido a la embarcación escupe el anzuelo. ¡No me voy a tragar tu carnada y espero que vos tampoco Maria! Alzo la vos el atún dirigiéndose a los saltos hacia la sirena.
-¡Ernesto! ¿Qué haces acá?
-¡¿Vos sos Ernesto, el novio de Maria?!
-Si, contesto tajante el atún.
-¿Para que queres una hermosa hembra humana con grandes pechos si no tenes manos para acariciarlos?
-Esa es una verdad a medias. A mí me interesa de la cintura para abajo. Ese hermoso cuarto trasero no es nada humano.
-Por otro lado...- dijo Rolo ¿Desde cuando los pescados hablan?
-Desde que los boludos preguntan.
-¡No te desboques porque te ensarto con el arpón!- dijo el pescador.
-Ahí esta tu esencia hombre, todo lo solucionas desde la soberbia y el poder que te da un arma porque mano a mano, perdón, mano a aleta no tenes el valor de pelear.
Rolo se le abalanzo encima al atún. Comenzó una lucha feroz. Después de un forcejeo el atún zafa por su naturaleza viscosa, y en un giro propio del mismísimo Bruce Lee, logra golpear con su cola cual bofetada la mejilla de Rolo que patina en el piso mojado por las olas, golpea la cabeza contra una vela, y cae desmayado.
Al despertar se vio acostado en una de las camas del camalote de la barcaza, junto al Capitán Do Zouro.
-¿Qué paso? ¿Fue todo un sueño?- dijo tomándose la cabeza.
-¿De que hablas?- preguntó el Capitán.
-¡Del atún… de la sirena!- contesto Rolo impaciente.
-¡Ha! Si si... el atún marcha con papas a la cacerola. Lo terrible fue lo de esa pobre chica con la cual ese gran pez se había atragantado por la mitad! ¿Sabes? Escuchamos ruidos afuera, salimos y te encontramos desmayado. Vimos al atún y a esa pobre chica tragada hasta la mitad por ese otro pez. Dos de los muchachos la tomaron por debajo de las axilas y otros dos comenzaron a tirar del otro extremo, digamos de la cola del pez tratando de rescatarla de las fauces del escamado depredador que la había tragado hasta la cintura. La pobre chica gritaba desesperada hasta que se partió a la mitad. Una desgracia. Después los muchachos tiraron a la chica al mar para evitar problemas policiales al llegar al puerto. ¿Cómo explicas ante la ley la aparición de medio cadáver femenino en un barco de pescadores? ¡Dale! Levantate y veni a comer que hay para todos ya que el pez que intento tragarse a la chica también marcha a la cacerola.
Confuso y con la mirada perdida, Rolo se levanto pensando si todo había sido un sueño de cuando estaba desmayado. Se sentó a la mesa y el cocinero le sirvió un suculento plato de guisado de pescado a la cacerola. Rolo solo comió las papas.

Texto agregado el 01-07-2009, y leído por 589 visitantes. (12 votos)


Lectores Opinan
30-09-2009 Muy bueno y divertido este relato. En vez de papas, ¿podría ser una ensalada? ***** Quixote
12-07-2009 es muy bueno petzenko! y eso de la marterman y demás es genial! menuda estaba hecha la sirenita y lo del nombre es buenisímo... un saludo! ¡GRANDE! nekari
11-07-2009 Divertida aportación Julio. Mucho ingenio y gracia en este texto de agradable lectura.*****Afectuosos saludos. sagitarion
07-07-2009 Bueno, muy bueno, si señor...Se disfrutó está historia tan cómica, pero lo siento por el atún y aún más por la sirena. grauer_wolf
06-07-2009 Muy bueno amigo, muy ingenioso. El proceder de tu sirena confirma que son mas parecidas a las mujeres de lo que pensábamos, Rolo le ofreció su amor y su Pelopincho y ella prefirió un atún con palacete. Un abrazo, Carlos. carlitoscap
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