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El Mochilero
Se fueron acercando a pasos de cordillera , el mochilero mirándolo a unos cuantos pasos y el hombre del camino mirando dentro de sí como eslabonándose en transustanciación con los espíritus del viento .
Sus pasos lo llevaron a la línea de los pasos del hombre, pero éste no lo miraba ni hacía amago a su presencia. Es sordo- pensó el mochilero- pero igualmente lo saludó . El hombre pareció buscar desde el fondo de su ser las palabras olvidadas y luego de un silencio apuntó su mirada a la extravagancia humana que se le estaba acercando y le respondió : buen día amigo!
Cosa curiosa , pero las almas de estos hombres unieron siglos de generaciones ignoradas tan sólo en una mirada . Seguramente algo tuvo que ver el vuelo de las mariposas, esas leves y fugaces mensajeras del polen de la vida ,que con sus alitas volando frágiles semejaban un suspiro trazado en el lienzo de la creación; o aquellas nalcas que , a la orilla del camino , pestañeaban sin resistencia cada vez que la vertiente del cerro saludaba en golpecitos líquidos sus verdes y nervadas hojas.
En esta interminable sinergia de las almas silvestres no cabía otra realidad que la unión inmediata de estos dos individuos que se encontraron paseando los caminos del destino.
El hombre detuvo su mirada en el mochilero y le contó , con esa tonalidad ausente de arrogancia y temor, que cuando yo era muchacho como Usted , anduve dando tumbos por la vida y muchas amarguras fui arreando al corral de mis ilusiones . Claro! Uno llega a una edad en que debe parar y empezar a buscar el nido .En eso andaba cuando , ya sin dinero, sin mujeres y con poco hígado me acordé que en un tiempo cuando tenía su edad , mas o menos, conocí estas cordilleras y sus ríos refrescaron mis aventuras juveniles y más tarde llamaron a calmar mis angustias .
Un poco mas allá tengo mi rancho que lo fui haciendo de a poco y pagando el terreno a la Municipalidad , porque como no tenía plata , ni amigos ni nada busqué un terreno donde echar mis huesos, que ya se estaban cansando de tanta hambre .
De esto hablando, apareció una cascada corriendo ligera a los pies de los chilcos . Luego se escondió bajo un puente sin barandas y apareció otra vez, por el otro lado , pero esta vez ya no llevaba ese torrente acelerado pendiente abajo porque se hizo mansa en los brazos del canal .
El hombre se detuvo antes de llegar al puente y se despidió del mochilero : hasta aquí llego yo amigo! Que tenga buen viaje y siga por este camino ,que Ralco no está muy lejos ¡
Bajó unos peldaños que unían su terruño con el camino y sin mirar a tras se fue adentrando a un túnel vegetal donde maduraba un huerto de manzanos y ciruelos , que desde donde estaba el mochilero , unos metros arriba , se podían ver las manzanas , las ciruelas y los verticales racimos de uvas jugando en su quietud aparente , con la paz cordillerana . Y casi tocando las aguas de la cascada ,ahora transformada en canal , el verde mantel de la huerta se aromaba de tomillos , oréganos y tiernas lechugas .
25 años habían pasado desde que el hombre comenzó a desbrozar malezas , cardos y zarzamora ,Allí fue despedrando el lugar para construir su rancho y allí sólo había el salvaje poder de natura arraigando soledades hasta que llegaron sus brazos, su mente , sus hombros a sudar las mañanas , las tardes y hasta las noches , a veces , para que su nido comenzara a construir su ritmo propio con limites frescos , con vegetales nuevos , con sus propias alegrías que junto a las alegrías del colono fueron germinando las semillas y madurando las ilusiones .
Trapa-Trapa ya no era la meta , porque el camino era largo y las distancias se comían la horas del día y en tanto se iban consumiendo aparecían nuevas rutas que conducían a nuevos lugares que obligaban a visitarlos .
Así fue que Chichintahue había que descubrirlo con sus aguas termales escondidas en el corazón de las rocas .
Los humanos con sus mentes fértiles de proyectos turísticos , aun no las habían olfateado con ese olfato de codicia y muerte . Sólo los mapuches del lugar y huincas amigos conocían sus minerales disolventes de sus males corporales .
Iba subiendo las sobras del camino que protegido de gigantes robles le daban frescor a su ritmo de mochilero , pausado y alegre . Al Oeste después de un potrero de trébol donde pastaban unas vacas lecheras , bajando un acantilado donde colgaban los copihues abrasándose a los Tineos y Coigues , se podía sentir el estruendo decisivo y poderoso del Bio – Bio.
El mochilero estaba llegando a la última curva del camino cuando sintió este saludo del rio ,se dirigió hacia sus voces cantarinas, pero al momento apareció rodeado de cerros cubiertos de una espesa vegetación , jamás vista, el pueblito Ralco también lo estaba saludando .
Continuará? No sé .....

Texto agregado el 07-01-2010, y leído por 204 visitantes. (5 votos)


Lectores Opinan
19-01-2010 Bellos paisajes, bien descritos. Azel
16-01-2010 Sin duda que debe continuar esta historia, por entre cerros, quilas y ríos, buscando los infinitos rincones que florecen en los recuerdos, y en ese ir contándolos. Saludones! manndrugo
10-01-2010 Cuando se resiste un mochilero a seguir lo que le provoca placer, metete con tus sueños no alcanzados y dibuja bellezas como estas =D mis cariños dulce-quimera
09-01-2010 La transustanciación con los espíritus del viento… Bien delineada esa sinergia del ser y la naturaleza. Si, creo que deberás continuar la historia que estás presentando porque el Mochilero está llegando a su última curva, pero falta saber qué pasa cuando llegue. ¿No te parece? Un abrazo. Sofiama
 
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