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Una Batalla
Su pueblo era como todo los pueblos del mundo, porque el era un niño como todos los niños del mundo.
Pienso que así es , aún consciente de que un niño mutilado por la segregación racial o aquel que siente el miedo recorriendo su piel cuando su padre lo mira ; o aquel niño que se salta los cariños para atrapar sin preámbulos, la magia del despertar adolescente en una noche ausente de ternura .Aun consciente de ello , todos los niños llevan en sí el grial de la esperanza .Y este pequeño, en su pueblo y en su tiempo, viajaba con sus días cargado de contento abriéndole sus sentidos al impajaritable rodar de su inteligencia intuitiva .
Era una mañana fría de Otoño, cuando el pequeño , después de tomar su desayuno , se fue a callejear .Abrió primero la mampara que relucía en un marco de madera de raulí donde se contenían dos vidrios de superficie arrugada de color marrón lustroso ¡ Que color aquel, que hoy se adhiere al alma como un abrazo amigo ¡
Cuando abre la mampara sus ojos son saludados por hebras luminosas que al parecer venían escapando del frio y que se metíeron por debajo de la puerta de madera sólida , dándole un poco de claridad al espacio que mediaba entre la mampara de vidrio y la puerta de calle ; un espacio casi oscuro que guardaba a la noche hasta que alguien la despertara para que se fuera al reencuentro de la nada . Así fue que esta vez le tocó al pequeño abrir la puerta y cuando esto hubo hecho, los rayos luminosos del otoño saludaron sus ojos y le fueron presentando al nuevo día que se venía desperezando en el cuerpo de los muros y entre las piedras de la cuneta, que acordonadas a la pared de la vereda aun no se sacaban la mugre del día anterior cuando una majada de animales pasó bramando su enojo.
Entre las vacas los terneritos y entre todos, uno que otro toro y más atrás las ovejas. Al costado y haciendo punta de lanza, los peones con sus perros , todos armaban un griterío sin misericordia por los durmientes domingueros que entre tantos, uno que otro estaba soportando la embriaguez del sábado por la noche.
Un pueblo de tranquilo domingo, donde las lenguas de las comadres se recuperaban, a la hora que pasaba el rebaño, del parlamento de la víspera.
Salir con sus amigos en esas mañanitas de otoño a la búsqueda de las aventuras infantiles, era cuestión de todos los días .Tal vez eran las vacaciones de invierno o tal vez eran muy pequeños y la escuela, aun, no estaba en sus mentes y la disciplina en sus cuerpos. Tal vez no era otoño .No sé, el asunto es que ellos estaban reunidos en la esquina de su casa cuando la puerta se abrió y el pequeño se fue a reunir a la pandilla. Ellos no eran coetáneos , porque el Uca , por ejemplo, era largo y desgarbado ,de pelo castaño partido al medio de la cabeza y sobre todo ,siempre desgreñado como símbolo de su noble rebeldía .Ah! tenía unos ojos marrón claro muy vivaces que armaban en su mirada las próximas arremetidas al mundo de las aventuras. Llevaba un reloj de fondo blanco dorándole a su perímetro, un aro brillante que enroscaba el cuerpo principal donde estaba el corazón y todos sus órganos de precisión .Según el Uca, el anillo era de puro oro y cuidado amigo/a, con contradecir esta aseveración. Ni se te ocurra!!
La correa que abrazaba tierna a su muñeca era de color marrón claro . Todo este conjunto no pasaba inadvertido ,IMPOSIBLE, por nadie de la pandilla , porque la manga de la camisa fue precisamente arremangada para producir este efecto .
El Uca era el mayor de ellos , por lo que en esta transición de su edad , tanto podía estar con los pequeños , como con los grandes donde era incuestionablemente aceptado .Era un hibrido que viajaba entre el niño y el hombre ,donde su alma se conjugaba entre la saludable maldad y la perversa cuerda de sus deseos los que se iban alimentando de mucho instinto ,no precisamente pictórico ,y poca razón .
Esa mañana se armaron dos bandos los que se disputarían el liderazgo de las mejores punterías del barrio .El campo de batalla fue casi neutral, porque fue aceptada la orilla del río como el área de combate , digo casi porque el Uca vivía en su rivera y quiéranlo o no , este larguirucho contrincante debió haber conocido perfectamente sus lugares y por tanto conocía cada piedra del lugar y tratándose de una guerra a hondas, entonces, los proyectiles eran estas mansas circunstancias naturales , mansas cuando quietas , pero trazando la trayectoria horizontal del impulso de los músculos y la certera puntería del Uca eran de temer y entonces el casi se vuelve una astucia más del amigo desgarbado y triste , porque también tenía un poco de tristeza .
Nuestro pequeño personaje , el que abrió la puerta de su casa en aquella mañana de otoño , era también el líder de la “manada” , pero cuando el Uca hacía sus aparecidas quedaba si no en el segundo escalafón , andaba casi por caerse a él .Por tanto los dos bandos ya quedaron definidos en cuanto apareció la ideas del combate.
La orilla del río tenía una placidez de ausencia de turistas( estos bichos no existían aun) Allí se alojaba la paz entre sus olas lánguidas ,que cada tanto le mojaban la mano al viento cuando éste iba haciéndole hilos dorados a sus limpias aguas .
También este río separaba al pueblo del otro pueblo , aquel que se hizo de cultivos y salvajes verbos silvestres por donde cantaba libre la fuerza de natura , donde germinaba el sol en la cutícula de los huertos y entre el retoñar del silencio .
Dos pueblos separados por un mundo líquido y sobre su falda ,su rivera y sobre ésta el campo de batalla que se fue pertrechando de parapetos de madera y montículos de piedras las que debían ser perfectas en su forma , tamaño peso y volumen .Características que se calibraban al compas de la experiencia y del instinto .Junto a todo esto estaba inquieta esperando su turno el arrojo y la puntería . Y por supuesto , lo que le daba el empuje sinérgico al combate eran los objetivos trazados por cada caballero en esta batalla sin muertos .El principal objetivo de nuestro pequeño personaje era sin lugar a dudas , el reluciente y vanidoso reloj del Uca .
Los pertrechos fueron armándose en puntos estratégicos y a prudente distancia entre bandos los que no podían estar muy lejos ni tan cerca para que no se transformaran en una salpicadura de piedras sobre ojos y cara . La distancia y las clausulas eran dictadas por la sabiduría natural .
Lejos estaba en esta batalla el sangriento encono de los tiempos feudales donde los caballeros defendían a los condes arrancando la cabeza de sus enemigos y mientras más cruel y más cabezas , más cerca del conde estaban . Así se podía llegar a ascender a conde y luego avasallando doncellas y robando la producción de sus siervos erigirse como amo absoluto de la comarca y más tarde en obispo para según su grado de corrupción y perversidad llegar a Rey.
No, esto no pasaba por la mente de nuestros amigos de la infancia . Tal vez la vida a alguno que otro le trazó caminos similares , pero eso es harina de otro costal.
Cada cual y en su lugar fue armando su estructura de defensa anti piedras las que también tenían que disponer de una mira para poder ver los desplazamientos del enemigo .Así , nuestro aguerrido pequeño , ya disponía de todo para iniciar el ataque y en su mente , el reloj como objetivo . En un movimiento que hizo el Bigote para atacar las filas enemigas , salió de su escondite , prepara la honda en su máximo estiramiento , apunta y ¡plap! . El Uca fue más rápido y certero .El bigote se lleva la mano a la cabeza y la sangre enrojece su cabeza de toro . En el momento que esto ocurre , nuestro pequeño, hizo puntería al reloj que relucía a la distancia y ¡Zaaaaaz! El Uca no alcanza a festejar por haber herido al bigote, cuando su muñeca se estremece y su cuerpo raudo se pertrecha detrás de las tablas .
La contienda fue larga , muchas cabezas quedaron heridas y ningún ojo ¡menos mal!.
La tarde comenzaba a traer su invitación a pan con miel y los muchachos seguían reunidos en la esquina comentando y alardeando sobre el combate y el Uca mostraba ufano , sin saberlo, su reloj intacto y perfecto .Sin saberlo , porque esta meta nunca fue comentada a la pandilla . El liderazgo del Uca, en cierta medida siguió su trayectoria habitual .

Texto agregado el 04-03-2010, y leído por 166 visitantes. (5 votos)


Lectores Opinan
15-03-2010 La esperanza de los niños va más allá de vencedores y vencidos. Narras con tanto lujo de detalles que me ha parecido estar ahí, dentro del cuento, entre el Uca y nuestro personaje, esquivando las piedras. Esas mañanas de Domingo cuánto cunden en la vida de un niño!!!. Enhorabuena. claraluz
06-03-2010 La claridad de las sensaciones de la infancia, me encanta como está escrito y me encanta leerlo porque entregas un sentir que yo no conocí en la infancia, yo nunca pude entender el porqué de las batallas de piedras, me parecían unos perfectos salvajes. Gracias por eso. loretopaz
05-03-2010 Dos pueblos separados “por un mundo liquido”, dos bandos unidos en una misma ilusión. Ese mundo hermoso de los niños, protagonistas de esta hechizante historia, y tu pluma grácil que ha sabido recoger un sentir que de tan bien descrito, casi que aparece ante nuestros ojos, convirtiéndonos en personajes activos de la intriga envolvente, emocionante, amena y humana de esta excelente narración. ¡Qué placer se siente al leerte! Un abrazo, amigo. Sofiama
04-03-2010 Excelente . narras de manera bellísima , pintas, dibujas es un verdadero placer leerte , felicitaciones =D mis cariños dulce-quimera
 
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