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Mi amigo Andrés explica aquello que siento en estos momentos. Te quiero igual. Te fuiste, te largaste, te llevaste todo aquello pero si vinieses en este momento saldría a la calle en bolas y gritaría a los cuatro vientos la falta que me haces, peque, lo feliz que soy a tu lado, la fuerza que me das, por un segundo junto a tí doy la vida. Necesito que alguien repase mi bigote, escuchar tu risa en la noche abrazados mirando la comisura de tus labios desde atrás y por el lado derecho de tu cuello acechándote como un caco. Cuando no estás duele más. Reirnos juntos diciendo cualquier parida con lo bien que nos comiamos enteros a bocados alguno fuera de lugar y causante de fuga laboral. Si vinieses te abrazaría sin fin. Recuerdas aquellos abrazos que nos damos el penúltimo día que nos vimos. Vaya tela q dolor q me da ahora de recordarlo. Esos abrazos tan sinceros con tanto sentimiento acumulado, formados por sentimiento en esencia directos al corazon sin ningún fin producidos por afecto sincero q te profeso y deseos de llegar a tí agradeciendote cada minuto de atenciones que me diste y tu sinceridad y espontaneidad al hablar y contestar aquellas genialidades que me hacian reír. Y tu voz diciendo guapo y viendote danzando por la alacena o atareada en la cocina y viendote acercarte con miedo a la sartén q lanzaba aceite y tocándome el culo mientras fregaba y siempre lo tenia duro. Y viniendo cuando me duchaba a abrir la mampara y yo te acercaba el culo jo que momentos. Y viendo g. hermano a las tantas juntitos y tumbaditos en el sofá-cama de colchón viejo y después con colchón nuevo que alegría. Y al dia siguiente a currar a las tantas y tu beso de despedida en el umbral de la puerta de abajo, tú subida un par de escalones y los dos sonriendo. Y en el curro un almuerzo buenísimo preparado por tí con una servilleta arropandome el corazón. ¿Que posibilidades tendré de ir a París y encontrarme contigo? Una mujer muy especial. Por tí he dejado de beber. Jo, por tí me lo curraría nena. Vaya tela mi pene te echará muchísimo de menos alcanzando el ángulo exacto que averigüé y que nos llevaba directos al cielo. Joder. Tu piel que bonita, que pecho, que pubis. Que sonrisa, que risa que cabecilla, cuanto la quiero, cuanto dolor. Cuanto polvo malacostumbrado a lo bueno y ahora sin tí, corazón. Cuanto sufrir para morir de aquí un segundo infinito. Cuanto sinsentido cuanta marginación a mi persona. No se que tiene paris que no tenga yo. El dolor me embriagará. Mi casa se convertirá en el emirato de drogas unidas. Jamás volveré a pasar hambre y mi nariz tampoco. Ninguna vena se irá a dormir sin cenar. Por que no cagar en el sofa. Me apetece salir y cagar en el parque con mis amigos los perros y rascarles y olerles la coliflor. El psiquiatra es el mejor camello. Drogas blandas, puras, alicatadas en mas droga, rellenas de droga vendidas en los quioscos con forma de golosina. Me rompiste el corazón y me costó darme cuenta. Joder con tu sueño. Abrigar la esperanza. Fomentar la ilusión. Agujerear la almohada. Abrazar tu olor en las sábanas. Meterme mil rectas. Leer en el techo la receta para conseguir tu amor. Los enanos me visitarán y me contarán como te va en asuntos de sexo. Como estás sin mí, ¿descansaste ya? Viva la droga libre. ¿A qué sabrá la metadona sin tí? Sin tí ya no es lo mismo. La metadona desventada me sabe a rayos. Si al menos tuviera hielo. Un cuba-libre al menos. Cuando bebía me volvía loco de contento. Dónde fueron a parar aquellas potadas y aquellas ostias que recibíamos antes todos juntos y aquellos abrazos sudorosos que olían a sobaco macerado en su propio jugo, y aquella pizza muerta a bocados por todos los que se acercaban, y dónde están aquellos cubatas engullidos y aquellas muchachas sin bragas ni vergüenza que no dudaban en abrazarse al puente milenario que arqueaba su posición para encaramar el valle de su pubis de piel erizada y clítoris megahiperespumoso que se desace con el roce creando una sonrisa hiperventilada mientras mano en cubata y la opuesta marcando uñas en culo duro y aterciopelado. En mi carcel de metal me muero, mas allá del papel te enredo. Me encantaría, me encantas, me encantas, me chiflas, me muero, sin tí me quedo abrazo al recuerdo del aroma de tus fluidos. Me muero. Sin tu tristeza no soy nada ni espero mas que aplicarme una lobotomía definitiva cuando pueda desanudarme los dedos. Amigos de otros, escuchad mi súplica, es una emergencia. Acudid aquí en masa a escuchar a este boniato que necesita vuestro calor desconocido. Necesito olvidarte para ello sólo tendré que vivir en la estación espacial y orientarla al negro del vacío como mi corazón sombrío. Mientras, huyo de la noche. No me busques duermo bajo un coche.

Texto agregado el 10-03-2010, y leído por 209 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
01-04-2010 Tiene cosas buenísimas.. anaideia
10-03-2010 el dolor soslaya el alma mientras lees estas letras... esquizofrenica
10-03-2010 Muy bueno malaya
 
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