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Nunca hubiera podido ni imaginar, que se podrían sentir tantas emociones tan solo leyendo una pantalla... La del ordenador. Siempre está bien conocer cosas nuevas, tener experiencias de todo tipo, y ahí estaba yo, tecleando frente al “aparato informático” (como mi padre solía llamarlo) sin pensar en nada más, solo probando la nueva tecnología que habían sacado: “El Internet”. Me pasaba horas y horas hablando con gente que no conocía, pero que cuando llegaba el momento de despedirnos, sentía mucha pena, porque sin darse uno ni cuenta terminas cogiendo cariño a todas esas personas qué, mientras te escribías con ellas, habían estado haciéndote compañía. Pues bien, yo os invito a probar ésta novedad tan “milagrosa”, que como ya he dicho antes, te hace sentir muchas emociones que tal vez si te las cuentan en persona, no te llegan a emotivar de esa manera.

Bueno, lo primero, me voy a presentar, me llamo Julia, y seré vuestra acompañante hasta que dejéis ésta historia por terminada. Así pues, espero no aburriros, y que sepáis entender, que el amor no siempre es fácil de conseguir, sobre todo para mí, que estaba enamorada de un internauta.

Vivía con mi hermana y mis padres, yo soy la pequeña, y ya sabréis las ventajas e inconvenientes que trae eso: Ventajas ninguna; Inconvenientes muchísimos. Yo antes era la que recibía las broncas, la primera que debía irse a dormir, la que no tenía derecho a mostrar su opinión y, la única que tenía que estudiar lo que quisieran mis padres.

La primera bronca que tuve por motivo del Internet, la recuerdo perfectamente, yo estaba escribiéndome, o lo que es lo mismo, chateando, con un chico muy especial, fue una de las primeras personas que me hacían sentir bien cada vez que apartaba todo a un lado, y me sentaba frente al ordenador. Claro que como en todo, había un problema: El ordenador era de mi hermana, y yo no disponía de uno para mi sola. Así qué, muchas veces me quitaba del sitio, se burlaba de mí, y empezaba ella a navegar como quería por la red. Yo le tenía mucha rabia, pero también mucha envidia, tal vez por eso le tenía rabia, porque ella disfrutaba de todo lo que quería, y yo, que apreciaba esa novedad mucho más que ella, no podía tener tantas horas como yo quisiera esa tecnología para mí.

A parte del chat, para mí era algo importante, el escribir, algo no, muy importante. Mi sueño era el de ser una escritora famosa, que vendería miles de libros y, le harían muchas entrevistas debido a su gran talento. Claro que no tenía el apoyo de mi familia, les parecía que eso solo era una manera de quitarme el tiempo que debería de utilizar para estudiar, pero yo por eso, no dejaba de escribir novelas, si no que seguía haciéndolas, y pensaba, que algún día, yo me reiría de ellos, porque seguro que vendería todos mis libros, y les daría mucha envidia:

- Estás todo el día adicta a ese ordenador, deberías de hacer algo más útil para tu futuro.
- Papá déjame en paz, estoy chateando.
- ¿Ah sí? ¿Y cuándo piensas hacer los deberes?
- Acabo de terminarlos... – mentí.
- ¿Cuándo? Yo no te he visto tocar un libro.
- ¿Quieres dejarme? Mis amigos se están quejando porque les estoy haciendo esperar mucho por tu culpa.
- ¿Amigos? ¿Llamas amigos a personas que te quitan tu tiempo para el estudio? ¿A esos les llamas tú, amigos?
- Ellos no me quitan el tiempo, ahora mismo tú eres el que me está distrayendo.
- Todavía no comprendo como puedes dar tu nombre a gente que no conoces de nada, ¿No crees que alguien puede jugar contigo y hacerte daño? Yo creo que la mayoría te están mintiendo.
- ¿Qué sabrás tu? Además, ni siquiera te he pedido tu opinión, así qué, vete y déjame.
- Muy bien, pero no me parece correcto lo que estás haciendo.
- ¡No me importa!
- Éste aparato informático te va a volver loca... ¡El Internet no es un juego! Es algo muy serio.
- Anda no digas tonterías, solo estoy conociendo a gente de otros lugares y, me comunico con ella de una manera especial, no creo que eso sea malo...
- ¿Manera especial?
- Sí, porque ellos y yo sentimos el mismo aprecio hacia éste “aparato informático” que dices tu, y compartimos ideas... Lo que yo contigo nunca podría hacer, porque eres incapaz de entender lo que desean los demás.
- Si lo dices porque no acepto que escribas novelas...
-...¡Pues claro que lo digo por eso! Me meto en Internet, te molesta, escribo novelas, que así es de la única manera que puedo expresar mis sentimientos, ¡Y tampoco lo soportas! ¿Qué quieres? ¿Que me pase todo el día estudiando, me vuelva una empollona y mi único objetivo sea sacarme una beca? Lo siento papá, pero si es eso lo que quieres, te has equivocado conmigo.
- Creo que deberías de seguir estudiando en lugar de escribir tonterías.
- ¿Tonterías dices? Pues mira, resulta que para mí, esas tonterías, son lo más importante.

Bueno, mi padre siempre me soltaba sus típicas charlas, y aunque estaba acostumbrada, me sentía fatal cada vez que sacaba mi familia el tema, que era muy a menudo... En fin, como ya os he dicho, me pasaba todas las horas que podía frente al ordenador, contactando con gente de todo el mundo... Entre éstas personas, destacaba Javi, mi mejor amigo internauta:

- No sabría muy bien como explicar lo que estoy sintiendo por ti, Julia... Solo hemos chateado una semana, y eres alguien muy importante en mi vida.
- Tú también, Javi... Me alegro de que estés ahí cuando necesito hablar con alguien...
- Bueno, eso no lo pongas en duda nunca, siempre estaré a tu lado... Cualquier problema, o lo que sea, puedes contármelo. Imagina que estoy ahí contigo. Piensa que no solo soy una persona más con la que chatear, sino que me tienes para lo que sea e intentaré apoyarte en todo...
- Gracias Javi.

Supongo que ya os haréis una idea de cómo era mi amigo de la red. Era especial. Yo siempre que discutía con mi familia, recurría a él, puesto que me animaba mucho y me hacía sentir reina:

- Han vuelto a hacerlo, Javi... No soporto más ésta situación. No quiero seguir aguantando sus sermones y sus manías... ¡No tengo por qué hacerlo!
- De momento no te queda otro remedio, Julia... De todas formas, puedes decirles lo que piensas. Di como te sientes, y no dejes que controlen tu vida.

Él sí que sabía cómo me sentía de verdad, y si yo había sido capaz de hacérselo ver a alguien que ni siquiera tenía enfrente, ¿Por qué no podía revelarme a mi familia para que se dieran cuenta que yo no era como mi hermana? Yo en el fondo no tenía seguridad en mí misma, pero Javi descubrió un lado que yo desconocía sobre mi personalidad, y me enseñó a mostrarlo, y a defenderme con él por encima de todo.

- Ésta niña, al final, no va a ser nada... Creo que tendría que estar estudiando como yo voy a hacerlo ahora mismo... – mi hermana siempre empezaba con algo así, para que me echaran un sermón más mis padres cada día, y ella les ayudaba...
- Esto no te va a ayudar para estudiar derecho, joven, espero que cambies tu actitud, y te pongas en serio cuando hablamos de tu futuro, - me decía repetidamente mi madre.
- ¿Y quién os dice que voy a estudiar derecho como ella? Creo que no tenéis ni idea de lo que quiero, - fue la primera vez que me expresé tan claramente frente a los tres, y cuando lo hice, mis padres se quedaron boquiabiertos, ¿Acaso sólo eres alguien si estudias una carrera como la de derecho? En mi opinión, todo lo que se estudie, si se hace de corazón, y con entusiasmo, es bueno.
- ¿Habéis oído eso? La chica pequeña de la casa no va a seguir mis pasos... ¿Vais a consentir algo así? – A María, esa persona que tanto odio me tenía, mi hermana mayor, le daba vida el machacarme, al igual que a mis padres.

Aquel día, yo les dejé después que se desahogaran conmigo diciéndome lo que quisieran, puesto que para empezar a expresar lo que pensaba, ya había hablado demasiado... Después de oír numerosos gritos, y mil frases similares, queriéndome decir todas lo mismo, me fui a mi habitación, y seguí dedicando mi tiempo al escribir, sus palabras no me harían cambiar de opinión.

Lo que de verdad siempre no he terminado de entender es, como mi hermana estaba estudiando derecho porque ella quería, y no porque mis padres le obligaran. Le gustaba estudiar y mucho. Por ello, creían que yo había salido igual que ella, pero estaban muy equivocados. Yo prefería ser una simple escritora, aunque eso sí, muy famosa. Tampoco deseé nunca ser el centro de toda noticia, ni que estuviera diariamente hablando de mí la prensa y la televisión, pero sí que me hacía ilusión dar charlas sobre mis novelas, y recibir premios, como a cualquier escritor.

Éste gran sueño, todavía no se lo había contado a Javi, tenía miedo al principio de que se riera de mí, como solían hacerlo en el instituto, pero tardé poco en darme cuenta que él no era como los demás, y sabría entenderme.

Cuando llevábamos un mes ya comunicándonos mediante un simple teclado, yo ya estaba segura que lo que sentía por él, no podría llamarlo solo con la palabra ‘cariño’, entre Javi y yo había mucho más que eso. Yo había quedado totalmente seducida por sus palabras, y conquistada por su voz, la cuál escuchaba a menudo, ya que manteníamos muchas conversaciones también por el móvil, otro milagroso aparato con el cuál puedes comunicarte con quién lo desees, tan solo con un mensaje, o una simple llamada...

Javi para mí era demasiado. Difícil de describírselo a mis amigas, las cuáles tenían mucha curiosidad por saber como era mi amor internauta.

- No podría definirlo con solo una palabra... – decía siempre cuando me lo nombraban...
- Ese chico tiene que ser muy peculiar... Te ha cambiado por completo tu manera de ser, y además, tienes mucha más confianza en ti misma... – me aseguraba mi mejor amiga.
- Tienes razón. De entre todo lo especial, él destaca en particular...

Me pasaba horas y horas hablando de Javi a mis amistades, ya que cada día, él me hacía sentir mucho mejor.

- Me gusta mucho tu manera de ser, tía... Eres natural, no intentas actuar para gustar a la gente... Eres una tía legal y me encantas, - Aquel día chateé a escondidas de mi hermana, como casi de costumbre, pero aquella vez, mi sonrisa no se mantuvo demasiado...
- Tu también, Javi... No me gustan las personas falsas, por eso yo nunca actúo, a algunas les puedo parecer simpática, y a otras personas, todo lo contrario... Sinceramente, tío, me es indiferente lo que opinen sobre mí. Yo sé que no soy como ellos se pintan mi imagen, y eso, eso es lo que de verdad me importa, ¿Entiendes? Tengo una idea de mí misma, intento mostrarla, pero si se toman la contraria... Haya ellos.
- Muy bien dicho Julia. Eres diferente a mi novia... Ella no es así... Me resulta algunas veces hasta pesada, se cree que vamos en serio pero eso no es cierto.
- ¿Tienes novia?
- Sí.
- ¿Y no me lo habías dicho?
- No... Creía que no te importaría...
- ¿Qué no me importaría?
- Claro Julia... ¿Cambian las cosas porque yo tenga novia?
- Sí, sí cambian...
- No, te equivocas... Tengo novia desde que nos conocimos, tía... Y las cosas han ido bien.
- ¡Pero porque yo pensaba que estabas libre!
- ¿Y qué mas da eso? Seguimos siendo amigos, ¿No?
- Sí, pero creía que había algo especial entre nosotros.
- Y lo hay.
- No. Tu estás con ella...
- ¿Y? ¿No puedo tener amigas?
- Sí, pero...
- Pero, ¿Qué?
- Que yo pensaba que te gustaba.
- ¡Y me gustas!
- No te creo.
- ¡Es cierto! Además... Creo que me estoy empezando a enamorar de ti.
- ¡No digas tonterías Javi!
- ¡No son tonterías!
- Mira, lo mejor es dejar de escribirnos.
- ¿Cómo? ¡Que no es tan grave que tenga novia y hable contigo!
- Sí lo es... Acabas de decirme que estás empezando a enamorarte de mí.
- Es lo que siento, ¿Hago mal por expresarlo? Yo te he enseñado a soltar al viento lo que uno siente, y siempre has estado de acuerdo conmigo, e incluso a ti te ha ido bien por seguir mi consejo, en cambio, ahora que lo hago yo, ¿Te parece mal?
- No es eso Javi...
- Entonces, ¿Qué pasa Julia? Creía que podría decírtelo, ¡Nos contamos todo! ¿No? Al menos eso parecía...
- Sí, claro que nos contamos todo... Por eso deberías de haberme dicho antes que tenías novia... Yo me siento engañada, ¿O es que no lo entiendes?
- ¿Y tu me entiendes a mí? ¡Esa relación yo no me la tomo en serio! En cambio entre tu y yo hay algo muy especial.
- ...¿Cuánto llevas con ella?
- Dos años.
- ¿Dos años? ¿Dos?
- Sí, dos. ¿Qué pasa?
- Me parece increíble.
- ¿El qué? ¿Qué es lo que te parece increíble? ¿Qué pueda durar tanto con una tía?
- No, que tontees conmigo estando con ella saliendo tanto tiempo...
- Y a mí me parece increíble lo que piensas... ¡Que no estoy casado con ella!
- Ya lo sé...
- Pues entonces deja de darle vueltas... Nada va a cambiar.
- Sí, ya ha cambiado...

En ese momento, apagué el ordenador muy enfadada y deprimida. No dejé de llorar durante horas, y de pensar en la manera que me había engañado, aunque él dijera que no lo había hecho. Le dije que las cosas ya habían cambiado, pero lo que yo sentía por él, todavía seguía vivo aunque fingiera que no me importaba... Javi era realmente especial.

Para no perder la costumbre, mi hermana vino a mi habitación al oírme llorar de esa manera, pero ésta vez, ocurrió algo muy raro:

- ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? – pareció que mi hermana se preocupó por la niña pequeña de la casa.
- ¿Me estás preguntando por qué estoy así?
- Claro, ¿Qué te ha pasado?
- Deja de actuar como deberías de hacerlo y muestra tu persona que siempre utilizas conmigo, María... No te pega nada el comportarte así.
- No estoy actuando, Julia... Me intereso por ti.
- Olvida que me pasa algo, como sueles hacer, y ves a estudiar, seguro que el papá dirá que estás perdiendo el tiempo.
- ¿Por qué?
- Por estar conmigo y, supuestamente, intentar ayudarme...
- Lo siento, pero no voy a dejarte hasta que no me digas lo que te pasa hermanita...
- ¿Para qué? ¿Para reírte de mí después?
- No, para nada, eso no... Para ayudarte.
- No te creo...
- ¡Es la verdad!
- María déjame sola.
- ¿Cómo puedo demostrarte que siento de verdad cualquier cosa que te pase? ¡Quiero ayudarte!
- ¿Ah sí? Pues si realmente quieres ayudarme, levántate de mi cama, ves hasta la puerta, agarra la manivela, ábrela, y cierra desde fuera, así me estarás ayudando... Lo que menos necesito ahora es estar con alguien que se ha reído de mi vida desde siempre.
- Muy bien... Para una vez que reconozco que me he pasado; me rechazas... No te preocupes, no volveré a molestarte.
- Espera María.
- ¿Qué?
- Te lo voy a contar.
- ¿En serio?
- Sí.
- Gracias Julia, - ella volvió a sentarse, y me escuchó.
- Verás, he conocido a un chico por Internet... Todo parecía maravilloso, e incluso yo de verdad creía que podía haber algo mas que una amistad... Es perfecto, es único... Y sabe comprenderme. Lo malo es, que hoy me ha confesado que tiene novia, está con ella desde hace dos años, y además, me ha dicho, que está empezando a enamorarse de mí. Me ha asegurado que nada cambiará entre nosotros, pero para mí ya han cambiado las cosas... Y sin ni siquiera despedirme, he apagado el ordenador llorando...
- Él ha estado jugando contigo. Te ve una cría con la que puede hacer lo que él quiera... No es de fiar, siempre te hemos dicho los papás y yo, que jamás te enamores de alguien que no sabes nada de su vida, y mucho menos si no los has visto en persona.
- Lo sé, pero parecía un chico sincero...
- No, Julia ya te lo dije una vez... Eres una cría para entender la vida, y todos intentarán jugar contigo para hacerte daño. No sabes querer, ahora no quieres a nadie, solo crees que te enamoras de las personas que te muestran su cariño de alguna manera, y que fingen y te hacen creer que te comprenden, pero no te fíes de nadie.
- No digas eso, María... Cuando hablas así eres tú la que me hace daño a mí.
- Niña, esto es lo que hay... Y perdona que te diga, pero me parece una sandez que te preocupes por algo así, cuando se les diga a papá y mamá, van a pillar la mayor carcajada de sus vidas.
- No por favor, no se lo digas a nadie...
- ¿Cómo que no? Bonita, esto solo es de críos lo que te está pasando.
- Sabía que no podía confiar en ti.
- ¿Ah sí? ¿Y por qué lo has hecho? Tienes que ser mas espabilada guapita.

Como veis, solo parecía al principio, que iba de buena... Después me hizo llorar el doble, y mucho más cuando hasta mis padres me decían que era una cría al sofocarme por algo así. Y fui a la última alternativa que me quedaba: Volví a encender el ordenador, y hablé con Javi de nuevo para aclarar las cosas y seguir siendo amigos, (así me “desahogaría”):

- Esto es nuevo para mí... Supongo que he malentendido todo lo que me has dicho hasta el momento, - escribí llorando.
- No Julia, no has malentendido nada... Todo lo que te he escrito lo he puesto con sentimiento, de verdad...
- ¿Ah sí? ¿Y por qué no puedo creerte?
- Porque todavía no confías en mí.
- No, ten por seguro que no es por eso... Si no confiara en ti, no me haría daño lo que me dices, porque no le tomaría la menor importancia.
- Bueno, pues si es así, deja que te demuestre que realmente eres mi mejor amiga y, estoy empezando a quererte.
- No por favor, no me digas eso...
- ¿Por qué?
- ¡Por qué me haces daño! ¡Me siento engañada!
- No te entiendo.
- Tú debes amar a tu novia, Javi... Veo algo increíble, ya te lo he dicho hace unas horas, que me digas cosas bonitas, estando con ella tanto tiempo.
- ¡Ya estás otra vez igual! ¿Y qué mas da el tiempo que lleve?
- A mí no me da igual.
- Pues por lo menos, olvida que tengo novia cuando vas a hablar conmigo, porque no me sienta muy bien que me eches en cara, que quiero ponerle los cuernos...
- ¿No lo has hecho nunca?
- ¿El qué? ¿Engañar a mi novia?
- Sí, eso...
- Pues claro que sí... No vamos en serio, ya te lo he dicho antes...
- Mira, prefiero no pensar mas en ésta historia.
- Como quieras.
- Me gustaría que volviera a ser todo como antes.
- De acuerdo, así será. Para mí no ha cambiado nada, pero bueno, vale... Volverá a ser todo como antes, si crees que ha cambiado algo...
- Sí... Vale, pues olvidamos todo, ¿No?
- Ya está olvidado.
- Muy bien.

No podía enfadarme eternamente con mi amigo internauta, él era especial, como todo lo que decía, y el que tuviera novia, no debía de preocuparme, él seguía siendo mi mejor amigo de Internet, y me sentía muy bien por ello.

Cuando mi hermana ya vio una sonrisa en mi cara, ella comenzó a soltar sus frases típicas hacia a mí:

- Mirad, papá, mamá, la niña ya está feliz otra vez... Hasta que le dén otro esquinazo.
- A mí nadie me ha dado ningún esquinazo.
- Te han engañado, bonita, y yo a eso no sé llamarlo de otra manera...
- Esquinazo significa que te abandonan, te dejan plantado María, y él y yo seguimos siendo amigos, sigue conmigo por mucho que te pese a ti. Además, no tenías razón en nada de lo que me has dicho... Sí que puedo confiar en él y con mucha más tranquilidad que en ti.

- No le digas eso a tu hermana mayor, discúlpate, que nadie mejor que ella, podría ocupar el puesto de tu mejor amiga, - decía mi madre.
- Sí, seguro... Pues con amigas como ella... Casi que no necesito enemigas...
- No puedo creer lo que estoy oyendo, ¡Mamá, soy su hermana! ¡Debe confiar en mí! Desde luego... Qué cría que eres... – insistía María.
- ¿Cómo voy a confiar en ti si no paras de indizcarme todo el día?
- Te lo mereces, por tener tonterías en la cabeza... Deberías de estudiar y dejar a un lado las chorradas de escribir cuentos, y de meterte a Internet... Tiene razón tu hermana, eres una cría... – seguía mi padre.
- ¿Una cría porque me guste escribir? ¿Por qué me meta en el chat a conocer gente? ¿Por eso soy una cría? El problema que tenéis vosotros no es otro que pura envidia... Yo tendré cultura, sin embargo, otros se pasarán la vida criticando creyendo que así son superiores... Y no llegaréis a ningún lado.
- Vuelve aquí ahora mismo, te estás volviendo muy traviesa, Julita... – decía mi hermana al verme que me dirigía hacia mi habitación. Pero yo seguí mi camino, y pasé de cualquier palabra de mi familia que fuera para mí en esa casa... Cada día los aguantaba menos.
- Eres lo único que tengo cuando estoy en éstas paredes, Javi... Que pena que no me puedas ver y abrazar.
- Ojalá pudiera estar ahí a tu lado, aunque sea escondido bajo la mesa con el temor de que me vieran...
- Por lo menos sabría que estás cerca.
- Eso tienes que pensar... Que estoy cerca, aunque nos separen unos cuantos kilómetros, ¿Vale? Yo siempre estaré ahí, no debajo de la mesa, pero te apoyaré en lo que pueda...
- Gracias Javi... Excepto mis amigas, eres tú el único que me apoya, claro que ellas simplemente me dicen que pruebe a lanzarme al mundo de la literatura... En cambio tu, me apoyas en todo, cualquier cosa... Gracias Javi, de verdad.
- De nada... Oye, me a parecido leer, que escribes... ¿No?
- Sí, así es. ¿No te lo había dicho nunca?
- No, creo que no...
- Vaya, se me habrá pasado... – le mentí. No me sentía capaz de decirle que no se lo había confesado antes por miedo a defraudarle...
- ¿Y qué tal lo llevas?
- Pues yo me lo paso muy bien... Imaginación me dicen que sí que tengo, pero que escriba y me exprese bien... Eso ya es mas complicado.
- ¿Sabes? Me encantaría que escribieras un cuento sobre nosotros dos.
- ¿Tú y yo?
- Exacto.
- ¿Y cómo? ¿Cuál es el tema que quieres que haya? ¿...Amor o amistad solamente?
- ¿Qué te parece si lo escribes sobre un chico muy guapo que se enamora de una chica por Internet que escribe cuentos?
- ¿Lo dices en serio?
- ¡Claro! Me haría mucha ilusión...
- Muy bien, pues lo haré... ¿Para cuando lo quieres?
- Tómate tu tiempo.
- ¿Cuándo es tu cumpleaños?
- El diez de mayo.
- Pues te lo escribiré para entonces.
- ¿De verdad?
- Claro que de verdad. Bueno, solo si tu quieres.
- Sí, claro que sí.
- Vale.
- Pero... ¿Yo el qué te regalo para el tuyo?
- Bueno... Podrías hacerte unas fotos, y mandármelas... Es el día siete de mayo, ¿Vale?
- Lo intentaré.

No me pude creer del todo al principio que Javi dijera en serio lo de escribir una historia así, de los dos, pero al día siguiente me lo volvió a asegurar, y yo sin dudarlo ya, empecé aquel mismo día a escribirla.

Llegó mi cumpleaños, y él no cumplió con su palabra, las fotos que yo esperaba recibir, no las encontré en mi correo. Javi se disculpó, pero no podía conseguirlas para entonces. Yo le dije que no pasaba nada y, qué además, el cuento seguía hacia delante.

Sinceramente, lo hice porque a él le hacía ilusión, según me dijo, y yo también estaba deseando ver esa idea, que había inventado él, escrita por mí. Sería como una novela corta, pero con dos autores. No le di más vueltas, y seguí con ella. Además, deseaba saber lo que él pensaba sobre la historia que habíamos creado entre los dos. Eso realmente era lo que me importaba, la opinión de Javi. Si le gustaba a él, me gustaría a mí.

No añadí ni quité nada al tema que me sugirió, solo le pregunté si ponía que el chico enamorado tenía novia, o que no, y mi amigo internauta me dijo que sí, que lo pusiera... Así era como mas real, ¿No?

Cuando llegó el día siete, mi hermana María, no me felicitó, me dio una bofetada, y me dijo: “¡Ya dieciséis años!, ¿Eh?”. Resulta un poco extraño, pero así fue... Me arreó un guantazo, me soltó eso y, se quedó tan tranquila.

Mis padres lo hicieron más especial, compraron una tarta para la chica pequeña de la casa, y hasta pusieron las velas para que pidiera un deseo y, las soplara. Eso a mí me pareció increíble, aún con lo enfadados que estaban por mi comportamiento tan opuesto a lo que ellos querían, se acordaron de hacerme un poquito feliz, sacándome una sonrisa, gracias a ese dulce que después mi hermana me lanzó a la cara; claro que solo su parte... Nada cambiaba porque yo creciera un año mas, seguía siendo la menor, la niña pequeña, y por muchos años que cumpliera, ellos me verían una cría.

Javi me felicitó, claro que lo hizo, y fue el único que de verdad me hubiera hecho daño, si no se acordaba de mí ese día. No es que me importe mucho el que me feliciten o no, eso no significa que te quieran mas o menos, pero como era Javi, y sabía mas cosas de mis sentimientos que mi propia alma, me habría dolido pasar esas horas del día, en el que cumplía dieciséis, sin las palabras: “Feliz cumpleaños”, de mi mejor amigo.

Cuando llegó el día diez, a mitad tarde, le mandé un e-mail, en él estaba escrito el cuento que me había pedido. No tengo mucho talento, lo sé, pero lo que me importa es, que expresé lo que me vino, como yo quise, y de la manera que a mí me apeteció, eso es lo que me daba las ganas de seguir escribiendo una línea mas... Poco a poco, me metí hasta en el propio papel de la chica, que supuestamente era yo, y terminé el libro llorando. Me pongo muy tonta con las historias de amor, y mucho más, si terminan mal, que así terminaba la novela que le hice a Javi, con gritos y lágrimas de dolor, que quieren salir, pero no lo hacen, hay algo que les detiene, es como cuando te dan una patada en el estómago, que quieres chillar y no puedes...

- Voy a empezarlo a leer hoy mismo, me muero de ganas por saber qué pasa entre tu y yo... – me aseguró Javi cuando le dije que ya lo tenía en el correo.
- Me alegro, espero que te guste...
- Claro que me gustará...

El cuento era, como ya he dicho, muy triste, pero a mí personalmente, me encantó, aunque sufriera demasiado la persona que más amaba...

Días después, Javi ya me dio su opinión sobre la historieta de amor:

- Bueno, Julia... Ya he leído tu novela.
- No, nuestra novela...
- Eso, sí, así suena mejor... Es nuestra... – después me puso una sonrisa en la pantalla del ordenador.
- Dime venga, ¿Qué opinas? ¿Te ha gustado?
- No.
- ¿No? ¿No te ha gustado?
- Pues no.
- Vaya, no sabes cuanto lo siento... ¿Nada?
- No, nada no... El final.
- ¡Ah! Bueno, ya me dejas más tranquila, creía que no estaba nada a tu gusto.
- Tía no fastidies, solo es el final que da pena.
- Ya, pero tenía que terminar así.
- No, ha terminado así porque tú has querido...
- Porque es lo correcto.
- A mí no me parece eso pero en fin, después de todo, lo has escrito tu, no tiene por qué terminar como yo quiera...
- Puedo cambiarlo...
- ...No, mejor déjalo así, es obra tuya, aunque la idea te la haya dado yo...
- Como quieras.

El relato no era muy largo, aún así, os lo voy a resumir, porque supongo que querréis saber qué es lo que me inventé sobre mi mejor amigo internauta, su novia, (una rival para mí) y yo...


SIN TI ME MUERO; PERO CONTIGO NO SABRÍA VIVIR

Había una vez una chica amante de la literatura, la cuál también estaba adicta al Internet, no solo a leer libros. Ella un día conoce a un chico guapísimo mediante el chat, al que le cuenta todas sus intimidades y se convierte en su nuevo mejor amigo. Viven a kilómetros de distancia, pero cuando se sientan a chatear, parece que no existan las carreteras que les separan, y es como si estuvieran al lado, llevando una conversación como puedes llevarla con cualquiera de tus amistades; pero ésta no era cualquiera; era muy especial.

La chica, llamada Julia, desde que conoce a su amigo, Javi, no para de pensar en él, y a éste le pasa lo mismo, e incluso le confiesa que está empezando a enamorarse de ella.

Un día, Julia no puede mas, y se presenta en la ciudad natal de su amigo. La chica lo reconoce por las fotos que le ha enviado por correo, y va al lugar que más le contaba él que iba, un bar de su barrio, era pequeño, y se vieron enseguida. Ninguno podía creerlo, pero así era, estaban juntos, después de desearlo tanto, y con tantas ganas.

- No puedo quedarme, tengo que coger el tren de las ocho... Pero me alegro de haberte conocido, en serio... Las horas de viaje han valido la pena, - le decía Julia muy feliz.
- No, por favor, no te vayas ahora... – le suplicaba Javi.
- Lo siento, pero mi madre no tiene ni idea de donde estoy, le he dicho que acudiría tarde a cenar, pero...
- ...Quédate en mi casa.
- ¿Qué? ¡Estás loco!
- Tal vez sí, pero por ti.
- Javi, déjalo, no me vas a convencer...
- Julia... No te lo digo para convencerte, si no porque es lo que siento... Aquí dentro... - decía cogiéndole la mano, y poniéndola en el pecho de él muy suavemente. Ella sonrió.
- Vale pero... ¿Me quieres decir qué le digo a mi madre?
- Tía, es muy sencillo, dile que te quedas en casa de alguna amiga a dormir, es fin de semana, no te dirá nada...
- ¿Tu crees?
- Sí, mira vamos a mi casa, y le llamas desde ahí...
- ¿Desde tu casa? ¡Tu estás chiflado! ¿Sabes el dinero que te va a costar?
- ¿Y tu sabes lo que deseo que te quedes?
- ...Bueno, vamos.
- Así me gusta.

Julia llamó a casa de sus padres, y sí, les convenció para que le dejaran quedarse a dormir, supuestamente, en casa de una amiga.

Ella y Javi, pasaron un fin de semana muy divertido, en todos los sentidos...

- Julia, desde el viernes por la tarde, que viniste... Mi vida a cambiado.
- La mía también, pero pronto volverá a ser todo como antes... Hoy sí que tengo que irme, mañana tengo clase.
- Lo sé. Y no sabes cuanto lo siento.
- Podrías venir allí, a mi ciudad, algún día...
- Sí, supongo que sí...
- ¿Supones?
- Sí... Es qué, no sé si me dejarían, la verdad...
- Pero si eres mayor de edad... Y tienes coche, ¿No?
- Sí, pero...
- ¿Pero, qué?
- Pero no tengo libre todos los sábados.
- Si no trabajas...
- Ya lo sé...
- ¿Qué pasa entonces?
- Que no me gustaría molestar en tu casa... Sois muchos, y si voy y me quedo yo también... Me siento un estorbo.
- ¿Por eso? ¡No seas tonto! En mi casa puedes quedarte tranquilamente cuando tu quieras.
- Bueno, pues entonces... – le decía sonriendo, - ...Prometo que iré a verte.
- Vale.
- Julia.
- ¿Qué?
- Te quiero mucho.
- Yo también te quiero, Javi.
- Pero yo más, pase lo que pase, me gustaría que lo tuvieras en cuenta...
- Claro, sé que lo dices porque vivimos a kilómetros de distancia...

Estaban en un parque, sentados en uno de los bancos que acompañaban a los árboles y a numerosos pajaritos que bebían agua de la fuente que estaba situada en medio de aquel césped tan verde, y al terminar de decir ambos esas palabras, se dieron un gran beso muy apasionado.

- ¡Javi! No puedo creerlo... ¿Por qué me haces esto? – Gritaba una chica al ver aquella escena. Julia y Javi se levantaron.
- ¡Raquel! ¿No venías mañana?
- Sí, pero he adelantado el viaje de vuelta...
Tenía ganas de verte, pero creo que tu no me has echado mucho de menos... Te lo has montado bien por lo que veo...
- ¿Quién es ella? – Preguntaba Julia.
- Ella es... – intentaba responder Javi con miedo.
- ¿Qué? ¿Qué quien soy yo? He sido su novia durante dos años... ¿Te vale la respuesta para saber que te ha engañado, o no? Bueno, tanto a ti como a mí...
- ¿Cómo? ¿Eso es cierto, Javi?
- Espera, os lo puedo explicar.
- No, no te molestes, creo que todo está bastante claro. Hemos terminado.
- ¿Qué? Raquel por favor no me dejes.
- Así qué es cierto, por eso me has dicho que no sabías si podrías visitarme... ¡No tenía que haber venido! – Y se sentó llorando en el banco.
- No digas eso, Julia... Lo siento mucho.
- Javi, olvídate de mí, - le decía Raquel.
- No podré... – decía él.
- Pues hazlo, porque todo lo que habíamos planeado para nosotros, acaba de convertirse en una farsa, - y ésta se fue del parque. Javi se sentó al lado de Julia, y siguieron hablando.
- ¿Por qué nunca me lo has dicho?
- Tenía miedo...
- ¿Miedo? ¿De qué?
- De perderte.
- No vas a perderme, pero Javi... Lo que has hecho es muy fuerte.
- Me he dejado llevar. ¿Eso es malo?
- No, el dejarse llevar es siempre bueno, ¡Pero no teniendo novia! ¿Por qué me has hecho esto, eh? ¿Por qué fuiste el primero que te acercaste a mí para entablar una conversación por Internet? ¿Por qué me decías esas cosas tan bonitas? ¿Por qué me has enamorado de ti? ¡No podemos estar juntos! ¿O es qué no pensabas en ella mientras estabas conmigo? ¡Hemos estado en la misma cama y no precisamente durmiendo! Tienes una pareja estable... Ya no importa que no te lo tomes en serio tu, importa como se siente ella ahora, y el daño que has causado, a las dos... No puedo ni creerlo...
- No hacía falta que me montaras ésta charlita, sé muy bien lo que he hecho, el por qué, y lo que siento...
- Lo sé, perdona... Pero si sabes el por qué, te pido por favor que me lo cuentes, siento curiosidad ¿Sabes?
- ...Lo sabes de sobra, veo que no te has tomado muy en serio lo que te he dicho hace unos minutos... Antes de besarnos.
- Sí, me has dicho que me querías, pero...
- ...Pero no me crees, ¿Verdad?
- Pues no, no te creo Javi... Has salido con Raquel dos años.
- ¿Y?
- ¿Cómo que y?
- ¿Y qué pasa por eso?
- Pues que no es normal que me digas a mí que me quieres, si estás enamorado de ella.
- No, no te equivoques, si te digo a ti, que te quiero, será porque estoy enamorado de ti, no de ella...
- ¡Pero estás saliendo con ella, tío!
- Ahora ya no.
- Ya, y puedo ver tu cara de intensa tristeza. Noto lo mucho que te duele haberla perdido, habéis compartido muchas cosas... Son dos años... Y por mucho que a mí me digas que me quieres, que me deseas... Nunca podré cubrir todo el vacío que ella te ha dejado... Nunca seré lo suficiente para ti.
- Hablas como si ya hubieras pasado por eso.
- Es qué es así.
- ¿Cómo?
- He estado toda mi vida amando a un chaval, y los demás tíos a su lado, se me quedaban pequeños. Él era el tipo de hombre que yo quería, el que deseaba cada día más... El que comparaba con el resto de las personas... A mí, no me han hecho del todo feliz los chicos con los que he salido, porque él era tan grande para mí, que nada podía sustituirlo, aunque estuviera saliendo con dos a la vez... Con él en mi vida, todo hubiera ido bien, habría sido la chica mas feliz de la tierra, pero como todo lo bueno nunca se consigue con facilidad, me rendí. Es lo único que he abandonado en toda mi vida... ¿Sabes? Cuando apareciste tu, me cambiaste por completo mi manera de pensar. Tú eras especial, e incluso mucho mas que ese chaval, pero estabas tan lejos y tan cerca a la vez... Que la distancia y tus palabras me hacían daño. Hoy por hoy, me siento aún peor, me has engañado, y encima sigo queriéndote como no puedes ni imaginar...
- Nunca te había oído hablar así.
- Hombre, es qué, llevamos juntos tan solo tres días escasos... Acabamos de conocernos en persona...
- Bueno, me refiero que jamás me has dicho lo que sientes de ésta manera.
- Lo sé. Pero ella también te quiere mucho, seguro que ha ido a llorar a algún rincón. Anda ve, seguro que te perdona si le dejas claro lo que sientes por mí, y lo que de verdad sientes por ella.
- ¿Tu crees que estará llorando?
- Claro, se le ve enamorada y su orgullo le impide llorar delante de ti, pero si la ves con lágrimas, no le digas que lo sientes, abrázala, se sentirá protegida y te devolverá el abrazo también. Hazme caso.
- ¿Y qué pasa con nosotros?
- Nada... Ha sido muy bonito, te juro que eres el primero... Pero no quiero sentirme culpable, así qué, ves a recuperarla, que lo estás deseando.
- Una pregunta, ¿Esto me lo dices tú o se supone que es lo que debo hacer?
- Esto es lo que tienes que hacer, Javi... Si tardas mas, la perderás.
- ¿Y si no lo elijo así? Quiero decir, ¿Y si deseo quedarme contigo?
- Te estarás equivocando, terminarás dándote cuenta, pero entonces, ya no podrás recuperarla.
- ¿Y si nos va bien y no le echo de menos?
- ¡Siempre me compararías con ella!
- No... Ayer por la noche tu y yo estuvimos juntos, y todo nos fue bien, te prometo que no le eché en falta... Lo pasé bien, ¿Sabes?
- Sí, y yo.
- ¿Entonces? ¿Por qué no lo intentamos?
- Mira Javi... No puedo... Contigo no sabría vivir.
- Si lo dices por las distancias...
- ¡Lo digo por todo!
- No te entiendo.
- Mira tu vives aquí, yo en...
- ...¡Y qué mas dará! ¡Podemos vernos todos los fines de semana!
- Sí, pero a Raquel la ves todos los días.
- No, no todos... Ella a veces tiene que irse a Zaragoza...
- Pues creo que ya sé por donde vas... Entre semana ella, y los demás días yo, ¿No? Eres increíble...
- ¡No! ¿Cómo puedes pensar eso?
- Porque es lo que has hecho, Javi.
- Mira Julia, ya no salgo con ella, ¡No quiere ni verme! ¿Crees que encima saldría conmigo otra vez? ¡Ahora tú eres la que se está volviendo loca!
- Javi, no puedo estar contigo, lo siento.
- No confías en mí, es por eso.
- ¡No! Por eso no es... Pero tío, entiéndeme...
- ¿Y por qué no me entiendes a mí? ¿Sabes que te estoy diciendo que quiero estar contigo y que Raquel no me importa nada?
- Sí, sé que me estás diciendo eso, me gustaría saber si lo sientes de verdad.
- ¡Claro que te lo digo de verdad!
- No puedo creerte.
- ¿Por qué no?
- ¿Vuelvo a repetírtelo todo otra vez? Siempre me compararías con ella...
- No... No me conoces.
- Ya, ya lo sé... Yo creía que te conocía, tenía una imagen de ti muy buena, pero he descubierto que solo eres majo en el chat. Por eso te digo, que vayas a buscar a tu novia, le des un par de abrazos y de besos, y le digas la verdad, que estás enamorado de ella, y que el perderle sería lo peor que te pasaría en tu vida. Ella está dolida, pero si le dices eso, terminará por confiar en ti...
- ¿Por qué te empeñas en que yo haga algo que no quiero hacer, Julia?
- Porque yo ahora cojo un tren, y no sé cuando volveré a verte; en cambio, a ella la vas a ver en cualquier momento. Cuando tu quieras, basta una llamada, para que podáis quedar...
- ¿Te vas a ir ya?
- Sí... Tal vez no volvamos a vernos nunca.
- ¡Eh! ¡No digas eso! Te he prometido que iré a verte. Y lo haré.
- No, no hace falta...
- Creía que te entusiasmaba la idea.
- Sí, pero eso era antes, antes de que yo supiera que tenías novia desde hace dos años.
- ¡Otra vez igual!
- Sí, mi mayor defecto en las relaciones de pareja es, que soy muy celosa, no podríamos durar mucho...
- ...No pongas mas excusas, por favor...
- No son excusas... ¡Si por mí fuera me quedaría toda la vida contigo! ¡Me quedaría a vivir aquí a tu lado! Pero no puede ser, Javi, y tú lo sabes.
- No puede ser porque tú no quieres.
- Déjalo ya. He de coger el tren y volver a mi vida de antes.
- Dime una cosa.
- ¿Qué?
- ¿Te arrepientes de haberme conocido?
- No, eso nunca.
- ¿No te arrepientes de nada de lo que has hecho conmigo?
- No. Ha sido maravilloso... Lo tendré siempre en mi corazón, Javi, como un sueño que he vivido con mucho sentimiento y a la vez mucho dolor... Sentimiento, porque te quiero; y dolor, porque sin ti me muero, y contigo no sé atreverme a vivir... Voy a perderte y eso me duele muchísimo.

En ese momento se abrazaron, Javi le acompañó a la estación de tren, y se despidieron con un último beso en los labios. Ésta vez no les vio Raquel.

Cuando Julia marchó en aquel ferrocarril, Javi volvió al parque y se sentó en el mismo banco donde había estado con Julia. Seguidamente, empezó a hablarle a un niño pequeño que jugaba con la arena:

- Hola chavalín, ¿Qué dura es la vida, verdad? Dímelo a mí, que por dejarme llevar, menuda he preparado... Siento tanto haberme comportado así, ¿Por qué lo he hecho? ¿Dime? ¡No sabes el daño que he causado! ...Me parezco a Julia con ésta manera de hablar, y es que su charla da que pensar... Tiene mucha razón, yo quiero a Raquel, ¡Claro que la quiero! Y si estuviera conmigo ahora mismo, me alegraría... Tengo tantas ganas de besarla... La necesito tanto... Pero a Julia...
- ¿Qué haces? ¿Desahogarte con el chico? – preguntó una voz.
- ¿Raquel?
- Sí, soy yo, - entonces el otro se dio la vuelta y le miró.
- Hola.
- Hola, - y se sentó junto a él.
- ...No sé ni qué decirte.
- No digas nada. He estado hablando con Julia.
- ¿Con Julia? Pero si se ha marchado ya...
- Sí, en el mismo tren que yo...
- ¿Cómo?
- Mira, me he puesto muy nerviosa, y he vuelto a subir al tren, para ir a Zaragoza de nuevo, y quedarme allí para siempre. Ya sabes que mis tíos me hacen un hueco en su casa...
- Sí, lo sé. ¿Y ya no te vas?
- No, Julia me ha asegurado, de que ha sido un error, que ella sí que está muy enamorada de ti, pero que tu no sientes lo mismo, que es a mí a quien deseas... Me ha convencido, la verdad... Me ha hecho ver que yo también estoy loca por ti, y que no soportaría perderte... Ha dicho que nunca la olvides, y que siempre la tengas como una amiga, que cuentes con ella en lo que sea, y que te dés por enterado, de que eternamente te llevará en su corazón. Esté donde esté. No importa que tu estés con otra, ella te amará tanto, y deseará tantas cosas buenas para ti, que al saber que te encuentras bien, con ello se conformará... ¿Es así siempre? Quiero decir... ¿Cómo puede expresar esas cosas con tanto sentimiento?
- Porque Julia es así.
- También me ha dicho que te dé éste papel.
- “Sin ti me muero; pero contigo no podría vivir”.
- Dice que lo guardes siempre. ¿Qué quiere decir eso?
- Nada... Que siempre seremos amigos.

Esa frase marca claramente, los sentimientos de ella, y lo que desea Javi en realidad. Él la quería, pero siempre hay tantos problemas de por medio, que uno debe de fingir que le preocupan mas otras cosas, y conformarse con lo que se recibe. No hay mas vuelta de hoja. Javi sonrió, apretó con fuerza ese papel, besó a su novia y, la abrazó muy fuerte.

Espero que os haya gustado. Julia sufre en silencio durante toda su vida, pero en el fondo, puede verse, que se moría de verdad el uno por el otro.

Aquella pequeña novela, fue algo muy importante para mí, y la guardaré toda mi vida como el tesoro mas preciado.

- Julia, la historia me a emocionado, de verdad...
- Sí... Lo cierto es que yo también la terminé llorando.
- ...Y me ha hecho mucho que pensar...
- Pensar, ¿En qué?
- En el daño que le haría a mi novia si se enterara de la de veces que la he engañado...
- ¿Han sido muchas?
- Demasiadas... Tantas, que hasta me da vergüenza decírtelas...
- ¿Cuándo empezaste a engañarla? Si no te importa decírmelo...
- Pues... Desde el primer día.
- ¿En serio? No puedo creerlo.
- Oye, yo no me siento orgulloso, ¿Sabes?
- Hombre, supongo que no... Dime una cosa, ¿Tú la quieres?
- Julia, piénsalo... Son dos años.
- Ya... Entonces supongo que sí, ¿No?
- Aunque yo no me tomo nuestra relación en serio; sé que si no estuviera con ella, le echaría de menos y, por supuesto, le he cogido mucho cariño.
- Pues entonces tómate mas en serio vuestra relación... Si ella se enterara, creo que no te perdonaría como en nuestra historia.
- Lo sé... Julia, me gustaría que me respondieras tú también a otra cosa...
- Dime.
- En el cuento has reflejado a un Javi muy igual a mí, te lo puedo asegurar, ¿Cómo lo has podido hacer? Quiero decir qué, apenas hemos hablado de mis cosas con las chicas, sino que tocamos más otros temas, y sin embargo, has estudiado muy detenidamente mi forma de ser, y la has clavado en el papel. Te felicito, porque creo que ni yo mismo me hubiera podido definir tan bien.
- Aunque no lo creas, te conozco mucho mas de lo que puedas pensar, y no ha sido difícil concretar tu persona, porque en realidad, sois así muchos chicos, pienso yo. Cuando podéis disfrutar de una aventura, por muy atados que estéis a otra mujer, no os lo pensáis, y vivís la locura. Al igual que Javi hizo con Julia.
- ¿Tú serías capaz de hacer todo ese viaje como ella?
- ¿Si sería capaz?
- Sí. ¿Lo harías?
- Sólo si sé que de verdad merece la pena.
- ¿Y cómo sabes que la merece?
- Cuando sé que la otra persona desea lo mismo que yo.
- Y si está segura de lo que quiere, ¿Lo harías?
- Sí.
- ¿Estarías dispuesta a realizar lo mismo que ella?
- Sí, pero esperaría a vivir otra cosa allí.
- ¿Cómo el qué?
- Como el no tener que enfrentarme con nadie mas que con nuestro amor. Que no hubiera terceras personas...
- Te comprendo. Debe de ser muy incómoda esa situación.
- Sí, la verdad es que no me sentiría muy bien.

No sé si Javi entendió lo que le quise decir, pero lo que está claro es, que para mí, si una persona tiene pareja, es sagrada; así qué, no iba a destrozar ninguna relación. No soy de esas.

Mis padres, días después a mi cumpleaños, volvieron de nuevo a sus típicas charlas. Yo no lo soportaba, era como una clase de matemáticas que estás deseando que termine, porque eso que escuchas va a acabar volviéndote loca. Pues eso era lo que sentía yo con cada una de sus repetidas frases, deseaba salir corriendo, necesitaba como una especie de “recreo”, para descansar un poco. Y mi recreo no era otro que el que se me cumpliera un gran sueño de los tantos que tenía:

- Javi... Han vuelto a hacerlo, vuelven a echarme sermones... ¡No lo aguanto!
- Ojalá pudiera ayudarte yo...
- Ojalá...
- Mira, haz lo que hizo Julia en nuestro cuento... Huye.
- ¿Qué? Julia no huye, Julia se reúne con el chico que quiere...

Creía que no se había enterado de nada...

- Lo sé... Me refiero qué, te vayas de casa, y vengas un fin de semana a verme...
- ¿Tu estás loco?
- No... Es qué, quiero conocerte.
- No podría hacer lo que dices.
- ¿Por qué no? El personaje de Julia se supone que está basado en ti...
- Se supone pero... No.
- Tú misma lo has creado.
- Solo es una historia.
- ¿Para ti sólo es eso?
- Sí... – mentí.
- Bueno, pues entonces, creo que será mejor no volverla a nombrar.
- ¿Por qué?
- Porque para mí ha significado algo mas que simples frases escritas.

Yo no le puse nada. Guardé silencio.

- Creía que era como un empujón para poder estar juntos.
- No, tu estás con tu novia.
- ¿Entonces no harías lo que hace Julia en el cuento?
- No.
- ¿Por qué? El otro día no me dijiste lo mismo, ¿He hecho algo por lo que hayas cambiado de opinión?
- No, pero... Javi y Julia se acuestan...
- Por eso te lo pregunto. La última vez que hablé contigo, decías que lo harías, si de verdad merece la pena, ¿Ya no soy tan importante para ti?
- No es eso... No sería capaz de acostarme con nadie a mi edad.
- ¿Y por qué no?
- Sinceramente, por el “qué dirán”.
- ¿Y si no se entera nadie?
- Tampoco.
- ¿Tampoco?
- No. Por que tarde o temprano, se enterarían.
- ¿Lo dices por mí?
- No.
- ¿Entonces?
- Siempre se dice que lo que no quieras que se sepa, que no lo hagas, ¿No?
- Bueno, pero...
- ¿Qué?
- Que a mí me gustaría.
- Oye Javi, si escribí eso en el cuento es, para que se viera de verdad, lo enamorada que está Julia de ese chico, no para lanzarte a ti ninguna indirecta. Y además, tienes novia. No se me ocurriría hacerlo jamás.
- Vale, lo siento Julia... Me he pasado.
- Da igual.

Sé perfectamente lo que Javi quería, pero no, yo no me quise llevar por mis sentimientos, porque él tenía novia, y no quería pasarlo mal, y ser utilizada al igual que la Julia del cuento.

Meses después a mi cumpleaños, me enteré de que había un concurso de literatura, al que podría presentarme, para dar un pequeño salto hacia ese mundo. Sabía que era difícil, pero como siempre, Javi me animó para que me presentara, y aunque no ganara, por lo menos, ya había enseñado uno:

- Yo no tengo talento, Javi. Sé que no ganaré.
- ¿Y eso que importa? ¡Aunque no ganes ya está el tuyo ahí para que lo lean! Anda Julia, no hagas el tonto. Presenta el que quieras, pero hazlo. Y eso de que no tienes talento, está por ver.
- Te agradezco que quieras animarme, pero no. No voy a llevar ninguno. Me daré un gran disgusto porque no lo cogerán.
- Bueno, Julia. Lo primero que debes pensar es, que el mundo al que te gustaría pertenecer a ti, es muy complicado, y la mayoría de los escritores tardan numerosos años en hacerse famosos, ¡Pero al final lo consiguen! ¿Qué pierdes por presentar uno de tus cuentos? Si no lo llevas allí, para que puedas entrar en el concurso, es cuando seguro no ganes.
- Sé que tienes razón, pero me falta valor para enfrentarme a toda la gente... A tantas opiniones, al jurado...
- ¿Voy a tener que ir allí para que lo llevemos juntos o al final podré convencerte?
- No serías capaz de venir.
- ¿Me pones a prueba? ¿Qué te quieres jugar?

Javi en ese momento dejó de escribir, esperando mi respuesta, ¿Yo quería realmente que viniera? ¡Claro que sí! Pero decidí que si optaba por visitarme, no sería por ganar una estúpida apuesta, sino porque él de verdad quería conocerme. Entonces yo le dije:

- No. No quiero jugarme nada, y tampoco quiero ponerte a prueba.
- ¿Entonces?
- Presentaré el cuento. Pero solo porque tu me lo pides.
- ¿Presentarás el nuestro?
- ¿Quieres que lo haga? Tengo muchos, a parte de ese, pero ninguno escrito con tanto sentimiento... Lo que tu me digas, yo lo haré...
- Sí. Preséntalo.
- Vale. Y recuerda que si gano, es gracias a ti, jamás me hubiera lanzado yo sola a presentarlo...
- No tienes que agradecerme nada, Julia. Ese cuento, mires como lo mires, está escrito por ti, ¡Tú eres la autora! Y si ganas no tienes que estar orgullosa de nadie, mas que de ti misma. Porque tu sola te vales para triunfar, te lo aseguro. Eres la mejor.

Javi algunas veces se pasaba con sus palabras. Me alababa demasiado, y yo no merecía tanto. Incluso pensaba si me merecía yo el tenerle como amigo, porque era tan maravilloso, que no podía ni creer que existiera una persona así, claro que la idea de que tenía novia, no se me iba de la cabeza ni un momento.

Aquel concurso de literatura, solo participaban las personas de mi ciudad, así qué, eso me daba mas esperanzas, e imaginaba que ojalá nadie se hubiera enterado de que existía ese concurso, y por ser la única, me dieran el premio a mí. Pero como no existen los milagros, pues se presentaron mucha gente. Más de la que se esperaba.

Yo no puse muchas esperanzas en poder ganar, porque estaba segura, de que habría gente mucho más buena que yo, y con mucha más experiencia.

Lo pasé realmente mal, mientras esperaba a que dieran los resultados, ya que aunque yo me decía a mí misma que no iba a ganar, siempre te queda una pequeña esperanza en el corazón, la cuál te hace creer, que puede que te dén una oportunidad, para poder seguir escribiendo, y ganar por el que ya había presentado.

Como ya os supondréis, no conté con mi familia para presentarme. No quise decirles absolutamente nada, ¿Para qué? ¿Para que me recordaran que no valía la pena? ¿Para recibir rechazos y pocas esperanzas? ¡Sabía que no iban a animarme! Entonces me dije que si no ganaba, pues ellos, no podrían reírse de mí, en cambio, si ocurría lo contrario, sí que les diría lo que yo había hecho para entrar un poco mas en ese mundo, y les haría ver que había ganado, y que su manera de verme, era muy equivocada.

Tardaron mucho en dar las respuestas al concurso, o igual fue que a mí se me hizo muy largo. Total, que mereció la pena esperar. No. No gané. Por supuesto que no gané. ¡Era el primer cuento que presentaba! ¿Podrían existir los milagros por una vez en mi vida? Pues a decir verdad sí. Ocurrió algo muy extraño. Cuando me iban a devolver el cuento, estuve hablando con el hombre que se había encargado de anunciar a los afortunados:

- Siento mucho que no haya ganado, porque sinceramente, la idea de su historia, se ve muy clara. Intenta emocionar al lector, y eso es algo que valoro yo mucho, pero claro, haría falta trabajarla un poco más. Le propongo una cosa. Usted viene al próximo concurso, con su historia mejor redactada, y yo le doy otra oportunidad, atendiendo brevemente a las pequeñas modificaciones que debe hacer, las cuáles, yo le indicaré. No voy a decirle que cambie por completo el cuento, por supuesto que no. Mi idea es saber expresarlo con mas claridad, para poder llegar con facilidad, al corazón de la persona que lo está leyendo, y desde luego, reflejar mas claramente, lo que el chico siente de verdad por Julia. Que aunque se lo puede uno imaginar, ha de escribirlo con mas soltura. El chico debe decirlo al viento, debe expresar al lector, que está enamorado de ella, y que el verdadero problema es la distancia y su novia.
- Éste cuento lo escribí muy deprisa. La verdad es que solo empezó como un juego, y no llevaba idea ni de presentarlo siquiera. Pero sí, lo intentaré.
- Pues ha hecho bien en traerme éste. Y haga lo que digo. Vuelva a escribirlo, y sin cambiar nada de la historia, expréselo mejor. Sé que puede hacerlo, sino, no se lo diría.
- Muchas gracias, señor.

Yo me sorprendí mucho al oírle hablar así a aquel hombre, ¡Se acordaba perfectamente de lo que pasaba en mi historia! ¡Se la había leído en serio! Yo me emocioné muchísimo. Y solo se me ocurría pensar en una persona. En Javi. Él y sólo él podía haber hecho aquel milagro. ¿Habría hablado con el señor del concurso? Se me pasaban muchas cosas por la mente, pero la verdad es que no sacaba ninguna conclusión, ni se me ocurría como podía conocer Javi a ese hombre...

Cuando llegué a casa, me metí a Internet, y directamente, hablé con él. Con mi mejor amigo:

- Hola preciosa, ¿Cómo te ha ido?
- ¿Tú qué crees?
- Pues no lo sé, dímelo tú.
- Gracias, Javi.
- ¿Gracias? ¿Por qué?
- Porque aunque no he ganado, sé que ese hombre ha hablado conmigo gracias a ti. Y me ha dado ánimos suficientes como para seguir escribiendo.
- ¿De qué hombre me hablas?
- No te hagas el tonto, sé que has hablado tú con él. Aún no sé como, pero estoy casi segura de que lo has hecho.
- Pues lo siento, pero te equivocas. Y también siento que no hayas ganado.
- ¿No lo entiendes, verdad? ¡Ese hombre me ha dado la clave para seguir escribiendo! Dice que he de cambiar unos pequeños detalles.
- ¿Qué? Ni soñarlo. Eso jamás. No cambies nunca algo que te ha salido directamente del corazón.
- He de hacerlo, así dice que podré ganar a la próxima vez.
- ¿Eso es lo único que te importa? ¿El ganar?
- Claro.
- Ese hombre quiere que escribas a su manera, no a la tuya. Ni se te ocurra cambiar nada, si no le gusta, pues esperas a otro concurso que hagan, que lo lean otras personas, y si opinan igual, pues vale, pero si les gusta, sabrás perfectamente, que el que falla es ese hombre. Mira Julia, créeme. La gente es muy cruel, y si te dice que escribas de otra manera, es porque te ve demasiado buena, y quiere estropearte. Se da cuenta que tu sola puedes mejorar y pretende liarte.
- No me digas eso. El hombre parecía muy simpático.
- Es así como engañan a las personas. Creo que tú eres la que no lo entiende.
- Lo siento, Javi. He seguido muchos de tus consejos, pero éste no. Yo voy a reescribir nuestra historia, ¡No me pide que cambie el final! Solo me dice que me exprese mejor, no creo que eso sea malo.
- Haz lo que quieras.

Javi se enfadó conmigo, pero por primera vez, no me importó. Yo volví a escribir ese cuento, y tan solo tardé un par de semanas en volver a dárselo a aquel hombre. Cuando fui, me recibió una chica muy amable. Yo pregunté por el que se encargaba de los cuentos, el mismo que había organizado el pasado concurso, y enseguida lo llamó. Entramos en una especie de despacho, ¡Parecía yo una escritora de verdad! Me hizo mucha ilusión. Después, él empezó a decir lo siguiente:

- Buenas tardes, señorita. Ya veo que no se ha pensado mucho lo que le dije, y viene con otra versión... No sé qué decirle, tendría que leerlo primero. Ya le avisaré.
- ¿Le doy mi número de teléfono o algo así?
- No. Descuide. Yo ya la localizaré.
- ¿Cómo?
- Bueno, tengo algunos datos que dejó con el otro cuento.
- Pero el otro cuento me lo dio ya.
- Bueno, en ese caso... Sí, dígame.

Yo empecé a decirle mi nombre y mis apellidos, y cuando terminé de informarle sobre mí, le dije:

- Bueno, espero que le guste y, perdone por haberle molestado.
- ¿Molestarme? No, esté tranquila. Lo que me resulta extraño es que lo haya traído tan rápidamente... El próximo concurso no es hasta dentro de dos meses...
- Oh, vaya. Disculpe, no tenía ni la menor idea. Tal vez le ha incomodado el verme a mí aquí hoy, ya que sé que no me esperaba.
- Vuelvo a repetirle que no pasa nada. Es más, el cuento lo tendré en cuenta si me gusta de verdad, para el concurso que le he mencionado.
- No sabe cuanto se lo agradezco. ¿Con todas hace lo mismo?
- No. Lo cierto es que no. Solo con las que sé que pueden triunfar.
- Gracias, señor.

Me sentía ridícula, sinceramente, repitiéndome todo el rato, dándole las gracias, pero es qué, no se me ocurría otra cosa que decir, ya que ese hombre era el que me estaba acercando a mi sueño, y no podía casi ni creerlo.

Tan solo tardó una semana en llamarme por teléfono, y comunicarme lo siguiente:

- ¿Señorita Julia?
- Sí, dígame, soy yo.
- Me alegro de poder contactar tan directamente con usted. Verá, en éstos momentos, su cuento es cuando de verdad está a mi agrado, y he de explicarle, lo que he pensado, ya que supongo, será una gran oportunidad para su futuro.
- ¿Mi futuro?
- Así es, señorita. Le voy a mandar su historia, bajo su consentimiento, por su puesto, a una editorial. Pero una de las más importantes que yo conozco. ¿Estaría de acuerdo en dar ese salto tan repentino?
- ¡Claro que sí! ¡Eso sería fantástico! ¿Cómo podría agradecérselo?
- No debe agradecerme nada, solo tiene que venir a la semana que viene, a firmar unos papeles, ya que usted y solo usted es la autora de éste relato.
- De acuerdo, ¿A qué hora desea que me pase?
- Por la tarde. A las seis estaría bien.
- Descuide, allí estaré, y gracias de nuevo
- No tiene importancia, hasta entonces.

¿Era cierto lo que estaba oyendo? ¡Aquella noticia era fabulosa! ¡Mi cuento en una editorial de verdad! Cuando colgué el teléfono, me metí inmediatamente después a Internet, a hablar con mi amigo Javi:

- Me alegro que te haya dicho eso, y puedas dar un paso mas para alcanzar tu sueño.
- ¿De verdad te alegras?
- Claro que sí.
- Es qué, no me lo parece...
- ¿Por qué?
- No sé, no estás muy convencido de lo que dices, por lo que veo... No siento que te entusiasme lo que me está pasando, la verdad...
- Lo cierto es que me resulta demasiado extraño...
- ¿Extraño? ¿El qué?
- Pues que tantos años sin dar ninguno de los cuentos que tienes a nadie, y que de buenas a primeras, presentes uno, y te digan que lo van a llevar a una editorial... Me parece increíble.
- No puedo creer lo que estás diciendo. ¡Lo que a ti te pasa es que no quieres que llegue a ningún sitio y crees que no tengo talento suficiente como para llegar tan alto! ¿Pues sabes? ¡No me importa! Ojalá sea una escritora muy famosa, y aunque sea sin tu apoyo, llegue a lo mas alto que puede uno llegar en este mundo tan imposible que ves tú.
- Creo que me has entendido mal. ¿Conoces de algo a aquel hombre? No. ¿Te has presentado a mas concursos? No. ¿Entonces? ¿Cómo es que tiene tanto interés en mandarte directamente a ese mundillo? Algo hay detrás de todo esto, Julia, siento decírtelo, pero creo que solo yo puedo abrirte los ojos.
- Tu quieres quitarme todas mis ilusiones, ¡Pero no lo vas a conseguir!
- Solo pretendo ser realista, y detesto que eso a ti te duela, pero algún día cuando veas todo claro, te darás cuenta que yo tenía razón. Es muy difícil hacerse uno famoso por su talento, y si ese hombre te lo pone tan sencillo, algo quiere a cambio, pienso yo.
- ¿Qué insinúas?
- No insinúo nada, solo espero que no te duela demasiado la verdad.
- ¿Y no será que tu estás detrás de todo y por eso quieres antes informarme?
- Preferiría no hacer caso a lo que has escrito...
- Pues hazle, porque es lo que pienso. ¿Por qué sino estás tan preocupado? ¿Arrepentido de algo, quizás?
- Adiós Julia. Y que todo te salga bien.

Javi se enfadó mucho conmigo, y salió del chat al instante. Yo en ese momento, no me lamenté por lo que le había soltado a mi mejor amigo, sino que me sentía bien, y esperaba que no tuviera razón en nada de lo que me dijo, eso sí, temía el pensar que algo se escondía detrás, y me dolía muchísimo.

No hablé en toda la semana con él, ni siquiera me metí al chat. Yo estaba deseando ir a firmar los papeles que aquel hombre me dijo que firmara, y después, ya vería quien tenía razón de los dos.

- Qué puntual ha sido. Siéntese.
Después, aquel señor salió del despacho, y me quedé sola entre esas cuatro paredes. Empecé a pensar en muchas cosas, y sobre todo en las ganas que tenía de salir de allí:
- Vaya, vaya... Así qué ha sido todo muy sencillo por lo que veo, ¿No?
- ¡Papá! ¿Qué haces aquí?

Aquello no podía tener otra explicación.

- ¿No te lo imaginas? Inocente de ti, que no haces mas que dar pena, ¿De verdad has creído todo lo que mi amigo Manolo te iba diciendo?
- ¿Qué?
- Eres una fracasada, niñata, ¿Creíste que podías llegar tan alto? Sinceramente, no te veía tan estúpida... – también se encontraba allí mi hermana, y ¡Cómo no! Mi madre. Lo tenían todo planeado.

Después, yo me eché a llorar sin poder evitarlo, y salió el señor que supuestamente iba a ayudarme a mandar mi relato a la editorial:

- No llores, mujer. Después de todo, tienes el consuelo de que ha leído una persona más tu historia. La que por cierto, al reescribirla, me gusta bastante menos que la primera. No vales ni para reconocer tus errores... Pero en fin, no desvanezcas, que esto tiene su explicación, y es qué, con el dinero, todo se consigue...
- No puedo creer que me hayáis hecho esto, ¿Por qué? ¿Me lo querís decir? ¿Qué he hecho yo para merecer ésta miserable familia que cada día odio mas?
- ¿No lo sabes? Te portas muy mal con nosotros, no estudias, y pierdes el tiempo con gente que no conoces... ¿Te parece poco? – esto que me dijo mi padre, ya lo tenía mas que oído.
- Deja de repetirme diariamente lo mismo. ¡No sabéis las ganas que tengo de perderos de vista!

Seguidamente, me levanté de allí, y salí por la puerta. No quería seguir haciendo el ridículo de tal manera.

No sabía que mis padres me espiaran tanto, como para enterarse de que había mandado mi cuento a aquel concurso. De repente, lo vi claro. Mi hermana. Ella era la causante de todo. ¡Había leído mis conversaciones con Javi! ¿Os acordáis de aquella tarde que me hizo tantas preguntas para fingir que se preocupaba por mí, y en realidad lo que quería era burlarse? Pues fue entonces cuando se enteró de todo. Javi se ponía así, Javi18, y mi hermana pues se metió en el ordenador, y tranquilamente mientras yo estaba en clase, se leía día tras día, mis charlas con él, ya que ella tenía otras horas de estudio al ir a la universidad. No podía con mi rabia. Sabía que me odiaban, ¿Pero hasta tal punto de partirme en dos así? No podía creerlo, en serio, y solo se me ocurrió, irme a un ciber, y hablar con Javi. Pasaba de meterme a Internet en casa, si sabía que tarde o temprano, ellos llegarían, y se volverían a reír de mí. ¡Y todo porque no sacaba sobresalientes! Lo que hace el dinero, ¿No creéis? Lo cierto es, que no sé con exactitud, cuanto le pagarían a aquel hombre para que actuara y me hiciera creer todas esas mentiras, la verdad es que se lo curraron bastante, pero sería mucho dinero.

Cuando vi que Javi, estaba dentro del chat, sin pensármelo dos veces, le mandé un privado, y empecé a escribirle lo siguiente:

- Hola, siento decirte que tenías razón, por mucho que me pese a mí. La verdad es que debería de haberlo supuesto. Todo era una farsa, ¿Sabes? Mis padres pagaron a aquel hombre para que me hiciese creer toda esa sarta de mentiras, y para que se encargara de que me lo creyera de verdad, le hizo leerse mi cuento y todo. Me da hasta vergüenza admitirlo, Javi. Pero bueno, después de todo eres al único que puedo contarle esto, porque me has ayudado mas que nadie, y la verdad es que necesitaba hablar contigo tras una semana de no saber nada de ti...
- No sé que decirte, Julia. Yo sabía que no era normal lo que te estaba pasando, pero tampoco hubiera llegado a pensar, que tu familia sería tan cruel, como para jugar con tus sentimientos de tal manera. Lo siento mucho, Julia, de verdad... Ojalá yo no hubiese tenido razón.
- No pasa nada. También me gustaría decirte, que siento mucho lo que te solté aquel día, estaba enfadada. Perdóname.
- No tiene importancia. Ahora lo que interesa es que superes esto pronto, y no te vengas a bajo.
- Eso será más difícil, Javi. Creo que voy a dejar ya de intentar hacer algo que es imposible para mí.
- No. Aunque tengas que estar años, para que te publiquen un cuento, o una novela, o lo que sea, aunque tarden mucho en darse cuenta del talento que tu tienes, debes seguir ahí, intentándolo.
- No puedo. ¿Sabes lo fracasada que me siento? Mi familia ha conseguido lo que quería.
- ¿Estás loca?
- No. Estoy harta de ellos, y si hago lo que quieren, me dejarán en paz.
- No. Ellos siempre te pedirán mas, todo será poco para darles y hacerles... Mira, yo no les conozco, pero por lo que me dices, creo que lo que quieren es nublarte la vida que deseas para ti, e insistirte en otra que no va nada contigo, la cuál, posiblemente, no te haga feliz.
- Vale, sé que tienes razón, pero, ¿Qué puedo hacer? Ellos se unen, y valen mucho mas que todo el empeño que yo pongo para conseguir mis sueños.
- No, no es que valgan mas, sino que se sienten mas seguros de sí mismos, ¡Tu debes de confiar! Debes de seguir haciendo lo que hasta ahora, presentarte a concursos, y estudiar solo lo que tu quieras estudiar, no derecho como tu hermana, debes de elegir tú. Ellos ya tienen la vida hecha, ahora eres tú la que tiene que elegir la tuya.
- Yo sola no puedo enfrentarme a ellos.
- ¡Eh! No estás sola, créeme. Yo estoy para lo que necesites.
- Ya lo sé Javi...
- Pero no es suficiente, ¿Verdad?
- No es eso... Yo realmente estoy sola, por mucho que pueda hablar contigo mediante un teclado...
- Depende como lo quieras mirar... Quiero que sepas eso, que yo siempre te apoyaré, pase lo que pase.
- Tu estás allí en Valencia... Yo aquí...
- Ya, bueno... ¿Te gustaría que fuera yo allí?
Aquella pregunta fue directa a mi corazón, ¡Era lo que yo necesitaba! ¡Conocer en persona a mi mejor amigo! Después de todo, estaba enamorada de él, y si lo viera, sería lo mejor que me hubiera podido ocurrir hasta el momento, pero, el problema eran mis celos, ¡Él tenía novia! Aunque por otro lado, yo sabía como era Javi, y estaba segura que si nos gustábamos de verdad, podía pasar algo entre nosotros (aunque para mí ya hubiese pasado al conocerle solo por el chat, ya que le quería muchísimo) Lo malo era, que el final no podíamos cambiarlo de ninguna manera, él se iría a Valencia, y yo me quedaría en mi ciudad. Volvería a ser todo como lo habría sido antes, y para él no hubiera pasado nada; en cambio yo, estaría llorando por mi mejor amigo mucho, ya que al estar enamorada de él, al perderle, me sentiría cada vez más sola, y aunque siguiera estando ahí, me habría roto el corazón. ¡Qué difícil era entonces responder a su pregunta! Yo por un lado estaba deseando conocerle, pero por otro... Arriesgaría el perder a una amistad muy buena, ya que yo me sentiría incapaz de volver a hablarle si estamos juntos un día, nos besamos, y se va. Así qué, o bien optaba por seguir como estábamos, o probablemente, por perderle para siempre, (yo soy así, si alguien me hace daño, mi orgullo no deja que les vuelva a dirigir la palabra a ninguno de ellos...) él, al ver que tardaba en contestar, me volvió a hacer la misma pregunta:

- Contesta Julia, ¿Te gustaría que fuera yo allí?
- Sí. Me encantaría que vinieras, claro que sí.
- Pues entonces no se hable mas. Mañana mismo cojo un tren, y por fin nos conoceremos.
- Javi, he dicho que me gustaría que vinieras, que me haría ilusión, pero no te he dicho que quiero que vengas.
- ¿Qué?
- Que mejor dejar las cosas como están.
- ¿Por qué?
- Porque te quiero, Javi. Y no me gustaría que me hicieras daño. No desearía estar dentro de tu lista también, sin ningún significado importante para ti.

Él no dijo ya nada. Me gustaría saber qué es lo que se le pasó por su mente en ese momento, cuando le confesé realmente lo que sentía por él; pero jamás se lo pregunté. Al ver que no decía nada, yo me desconecté, y la hora que se supone que había pagado en aquel ciber para chatear, la di por terminada, aunque no llegaría ni a quince minutos lo que hablé con Javi.

Cuando llegué a casa, mis padres no me dijeron nada respecto a lo que había pasado, y yo tampoco tenía ganas de dirigirles la palabra, así qué, fui directa a mi habitación, y sin más, me eché a la cama, y me dormí. No me despertaron a la hora de cenar, fui yo misma la que me levanté y me “acoplé” a la mesa.

Cada día odiaba mas a mis padres y a mi hermana. Sé que no está bien decirlo, pero, ¿Podía quererles de alguna manera con lo que me hacían sentir? ¡Jamás! Lo que yo deseaba mas que nunca, era irme de casa, deshacerme de ellos de una vez, convertirme en una escritora, estudiar lo que yo quería realmente estudiar, y pasar de sus órdenes y de sus comentarios hacia lo que yo aspiraba en realidad.

Es muy difícil conseguir algo, sin apoyo de nadie, sobre todo de tu familia, que son las personas que más deben de quererte y animarte para que sigas intentando lo que tu ansíes con muchas ganas. Pero en fin, que seguía estando Javi ahí, y aunque la última conversación que habíamos tenido no fue muy bien, sabía que me terminaría perdonando y, que entre sus ánimos, y las pocas ganas que aún quedaban en mí, podríamos hacer algo.

Desde lo que ocurrió con aquel hombre, nunca más me volví a meter en Internet desde mi casa, así mi hermana no podría leer mis conversaciones con Javi, que después de todo, eran privadas, y ni a ella ni a nadie les tendría por qué importar, (yo no sabía borrar las charlas que teníamos mi mejor amigo y yo del ordenador, por eso ya, olvidé que tenía “aparato informático” en casa, y aunque me costara mas, me iba a un ciber a chatear).

Dos días después, cuando conseguí algo mas de dinero, (gracias a mi abuela y a las apuestas que hacía con mis amigos...) volví al ciber en el que me había metido a Internet la última vez, y para seguir la costumbre, volví a mandarle un privado a Javi, ya que se encontraba allí, siendo fiel a su cita de siempre, y le escribí lo siguiente:

- Hola, sé que el otro día te enfadaste, tampoco quise decirte con tanta claridad aquello. Sonó algo fuerte, lo siento, de verdad. Me gustaría que olvidásemos todo, porque lo que menos necesito en estos momentos es perderte. Me moriría si me dejaras de hablar, y si cada vez que me metiera a chatear para hablar contigo, me mandaras un “ignore”, (así mi nombre no aparecería en su pantalla) me dolería muchísimo... Creo que dejaría ésta tontería que dice mi padre, por eso, porque si me meto para charlar contigo, y ya no lo hiciera, ¿Para qué meterme? Quiero que me digas una cosa u otra...
- Primero quiero decirte que eres tonta si crees que por lo que me dijiste iba a dejarte de hablar, y lo segundo...
- ¿Lo segundo...?
- Lo segundo es que sí, que te perdono, porque creo que tienes razón. ¿Te vale?
- ¿Qué si me vale?
- Claro, si con esto te crees que seguimos siendo los mismos amigos de siempre, o te lo escribo a colores.

Javi estaba muy raro, pero aquello que me soltó me hizo reír. Después, al ver una sonrisa en su pantalla, enviada por mí, por supuesto, siguió con esto otro:

- Bueno, pues si por eso te he hecho un poquito más feliz, atenta a lo que voy a escribir ahora, porque no va de broma.
- ¿De qué se trata? ¿Ha pasado algo? ¿Has discutido con tu novia?

¿Qué si había discutido con su novia? ¿No se me ocurre preguntarle otra cosa ó qué? Lo cierto es, que cada vez que hablaba con él, estaba deseando que me lo dijera, pero no, siempre hablábamos de un tema diferente.

- No, no he discutido con ella. Solo quiero que sepas, que si te llega una carta, para felicitarte, no la devuelvas, que no es ninguna confusión.
- ¿Felicitarme? ¿Por qué?
- Porque has ganado un concurso de literatura que hicieron hace unas semanas aquí en Valencia...
- ¿Qué? No me lo creo.
- Ya te he dicho que no era ninguna broma.
- ¿Y cómo es que he ganado yo si no he mandado ninguno?
- No es muy difícil averiguarlo, ¿No?
- Estás loco...
- No. ¿Creías que teniendo un cuento tuyo, si sé que hacen un concurso, no lo iba a presentar ó qué? ¡Entonces es cuando estaría loco de verdad si dejo escapar esa oportunidad tan buena que tendrías para subir tus ánimos!
- ¿Presentaste el nuestro?
- ¿Tú qué crees? No tengo más tuyos, la verdad...
- Tienes razón. ¡Aún no puedo creerlo!
- Bueno, pues cuando te lleguen las felicitaciones por correo, y una firma auténtica de un escritor de verdad, entonces ya vendrás a decirme que no era mentira lo que te digo.
- Gracias Javi. ¿Cómo te lo puedo agradecer?
- Prometiéndome que vas a seguir escribiendo. ¿Lo harás?
- Sí. Si es eso lo que quieres que haga, no lo dudes, que lo haré.
- Muy bien, pues eso es lo que quería. Que no te rindieras, y veo que lo he conseguido. A la vez que hicieron ese concurso en tu ciudad, en Valencia también hicieron tres días después algo parecido, pero aún más importante, ya que acudían escritores de verdad, y ciertos representantes de varias editoriales españolas.
- Gracias, Javi.
- No me las des, de verdad. Tú te mereces entrar en ese mundo. Y si yo puedo ayudarte, pues lo haré. Sin querer recibir nada a cambio, porque somos amigos, y ya te dije que yo estoy aquí para lo que quieras.

Mi mejor amigo no había cambiado, ¡Me hizo tanta ilusión lo que me dijo! En fin, no era broma. A los pocos días, recibí esas felicitaciones. Diariamente revisaba el buzón, para coger esa carta antes que mi familia, y gracias a Dios, lo conseguí, y también conseguí que no se enteraran de nada.

Aquel concurso me dio un gran empujón hacia el mundo de la literatura. Mi mundo. Al que yo tanto deseaba pertenecer. Desde entonces, no falté a ninguno de los concursos que se realizaban en su ciudad, y por supuesto, en la mía. Terminé pasando de mi familia, aunque eso sí, me saqué el bachillerato, y por cierto, con muy buenas notas.

Javi ha sido una de las personas más importantes de mi vida, la cuál recordaré siempre, ya que fue la que me ayudó a realizar mi sueño. Jamás me he vuelto a enamorar por Internet, y no creo que lo vuelva a hacer, ¡No sabéis lo mal que lo he pasado! Mi consejo es que solo queráis a alguien que podáis ver y tocar, y jamás os enganchéis a algo que pueda tener un poco de ficción, porque terminaréis sufriendo muchísimo.

Seguro que os preguntaréis, como pude enamorarme de Javi, sin haberlo visto en persona; pues lo siento, pero esa respuesta no está en mi mano, ya que no lo entiendo ni yo. No lo he visto en mi vida, y sin embargo, todavía le quiero, ¿Puede ser cierto lo que siento? No lo sé, pero lo que tengo claro es, que hice bien en no ir a Valencia, y en no dejarle que viniera a verme a Zaragoza, porque el golpe hubiera sido aún más duro. No sé como es. Moreno. Rubio. Ni idea. He de guiarme por las descripciones que él me dio. Aún así, yo le quiero. Y mi amor por él perdurará siempre, de eso estoy segura, porque nadie como él me ha hecho sentir, lo que hace años sentía al ponerme enfrente del “aparato informático” y, comunicándome con él mediante un simple teclado. Derramé lágrimas. Reí muchísimo. Sentí demasiadas emociones. Difícil olvidar que sin él, mi vida hubiera sido un caos.

Ahora vivo sola. Por fin pude librarme de mi familia. Estoy estudiando periodismo, y a la vez escribo novelas, y recibo premios, y me reconocen poco a poco por la calle... Es muy divertido. Me fui de mi ciudad, pero no, no me trasladé a la de Javi, sino todo lo contrario, estoy aún mas lejos de él. No podía acercarme a alguien que sabía que terminaría haciéndome daño, así qué, solo lo tengo como un amigo internauta, del cuál, sin poder evitarlo, me enamoré, y con el que desafortunadamente, comparo a todos los demás.

Él al final se casó con su novia, y a mí, como podréis imaginar, me partió el corazón. Si yo hubiera sido mala, hubiese contactado con ella para decirle la verdad, le habría dicho que vive a su lado engañada, pero no quería hacer daño a Javi, por muy mal que yo estuviera entonces, así qué, dejé que él hiciera lo que quería hacer, aunque no fuera lo correcto.

No he vuelto a contactar con él desde hace dos años. Lo último que sé es, que cada día quiere mas a su mujer, y desea hacer una familia. Quizás aún se mete al chat, y todavía tontea con las mujeres, algo que se le da tan bien. Pero yo he optado por dejar a parte esas tonterías, y aunque algunas veces me entran tentaciones de meterme y volver a hablar con él; al final me privo de ello, y no lo hago. ¿Creéis que sería capaz de soportarlo? La última vez que hablé con él, me despedí. Le aseguré que seguía muy enamorada y que lo mejor para olvidarle sería dejar de comunicarnos. Fuera e-mails. Fuera mensajes a móvil. Fuera llamadas telefónicas. Y por supuesto: Fuera chatear. Tal vez algún día, me dé por volver. Mandarle un privado, y enfrentarme con la realidad. ¿Cuál es la realidad? Que me siento incapaz de vivir sin sus charlas diarias. Sin sus ánimos. Sin sus cumplidos. Sus piropos. Sus palabras de cariño hacia a mí... Demasiadas cosas que creo que jamás podré superarlas. Algunas veces pienso que mi padre tenía razón. ¿Recordáis lo que me decía? Que como podía confiar en alguien que no conocía, y que sobre todo, tuviera cuidado, porque alguna de esas personas, terminaría haciéndome daño. Lo que está claro es, que Javi no quería hacérmelo, y las cosas que me decía él, eran sinceras. Él me quería. Pero a su manera. Y yo a la mía. Tal vez algún día me atreveré a volver a contactar con él, e incluso a conocerle, pero hasta entonces ha de pasar mucho tiempo, porque aún con mis 25 años, todavía no tengo las ideas claras. Aún tengo una mentalidad de cría, la cuál solo piensa en lo bien que se lo pasaba chateando con su amigo Javi, desobedeciendo a sus padres, y peleando con su hermana.

Javi ahora mismo para mí, solo es un recuerdo, el cuál extraño mucho, y lo considero todavía mi mejor amigo Internauta, ya que nadie era comparable a él. Lo defino como ‘Un Extraño Amor’ que tuve en mi adolescencia, del que jamás me olvidaré.

Tal vez algún día sentaré la cabeza, y me haré a la idea de formalizarme, me enamoraré de alguien en persona, y olvidaré a aquel chico que me trajo tantos quebraderos de cabeza; espero que sea pronto, porque la soledad no me gusta. Aunque después de todo, he conseguido lo que quería: Soy escritora, y me siento orgullosa de mí.

Todavía recuerdo la cara y sobre todo, las palabras que me dijo mi padre cuando me marché de casa. Yo salía con las maletas por la puerta, él se situó delante de mí, y me gritó:

- ¿Dónde crees que vas, niña? ¿Piensas que el mundo va a tratarte mejor que tu familia? Anda deja de hacer tonterías, y deshaz esas maletas.
- No, papá. Me voy. Es lo que quiero, y lo voy a hacer.
- ¡Ni lo sueñes! ¡Escúchame, Julia...!
- ¡...No! ¡Escúchame tú, papá! ¡Estoy harta de tus sermones, de tus órdenes, de tus desprecios, de tus repetidas frases, de que alabes a mi hermana, de que me trates como si fuera una desconocida...! ¡Soy tu hija! ¡Y lo menos que podías haber hecho en éste tiempo que hemos convivido, es respetarme como tal, y sobre todo, apoyarme en lugar de machacarme como has estado haciendo! ¡Así qué, ahora lo que te pido es, que ya que por tu parte no voy a recibir ni un miserable abrazo, por favor te pido, que respetes mi decisión, que olvides que tienes una hija llamada Julia, y no me sigas, porque tu no estás dentro del camino que yo voy a recorrer!

Mi padre se quedó muy serio, ¡Era como si le hubieran llegado al corazón mis palabras! ¿Estaría arrepentido? No. ¡Ni de broma! Mi padre seguía siendo el mismo; pero a su lado no se encontraban ni mi hermana ni mi madre, así qué, se apartó de la puerta, y me dejó seguir mi camino. Yo, antes de irme, le dije:

- Me hubiera gustado poder llegar a quererte como a un padre, pero me ha sido imposible. Lo siento.
- La vida te devolverá aquí de nuevo. Eso no lo dudes.
- No, papá. La vida que me espera es mucho mejor que la que tu me has dado. Por eso puedo marcharme. Porque la vida me da una oportunidad para hacer realidad mi sueño, ese que tú desprecias tanto. No voy a darte ninguna dirección, ni siquiera un simple teléfono para que contactéis conmigo. Solo decido yo cuando quiero volver a veros, y puedes estar seguro, de que tardaré mucho, porque la herida que llevo dentro, no se va a cerrar. Tal vez cuando consiga perdonaros un poquito, os mandaré una carta, pero nada más. No os merecéis otra cosa. Adiós.

Mi padre entonces se puso mucho más serio, y no dijo nada. Guardó silencio. Dejó que me marchara. Se sentía sin fuerzas al no tener a nadie a su lado en ese momento que le ayudara a machacarme como solían hacer.

Me gustaría poder haber visto la cara de mi hermana y mi madre, cuando llegaron a casa, y no me encontraron en mi habitación escribiendo, y tampoco vieron que hubiera nada mío allí, en la casa que tengo tantos malos recuerdos de ellos. Lo único bueno que me pasó fue el poder conocer a Javi mediante el teclado y ni siquiera eso me ha hecho del todo feliz, ya que aunque me ayudó a hacer realidad mi sueño, otro más grande, lo partió por mitad. A él es lo que yo realmente deseaba con todas mis fuerzas, y para conseguirlo, no podía presentarme a ningún concurso, pues ya había ganadora desde hace tiempo...

Yo tenía 19 añicos, ¿Dónde iba a ir yo con esa edad? Os preguntaréis. Pero bueno, una siempre tiene sus amistades... Una amiga mía estudiaba periodismo en Granada, tenía un piso, y bueno, me fui allí con ella. A esa chica la conocí también por Internet, pero ésta sí que venía a menudo a Zaragoza para visitarme y apoyarme en todo... Mas tarde se casó, y se trasladó a otra casa con su chico, y yo me quedé con su apartamento. Me las arreglé al principio para pagar el alquiler, trabajando de camarera en un bar. Mas tarde empecé a recibir premios, y en fin, la vida de ahora es bastante buena. Estoy terminando la carrera de periodismo, y pronto me pondré a trabajar. Me siento muy ilusionada, y no quiero que esto me lo estropee nadie; por eso, todavía no he llamado a mis padres. Como siempre digo: “Tal vez algún día lo haga...”

Texto agregado el 07-09-2002, y leído por 1653 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
28-06-2008 solo puedo decir que me haz dejado sin palabras pues me parecio una historia muy interesante y entretenida tienes mucho talento sigue asi crisss vas a ser una gran escritora odinthor
29-06-2005 Uff. Terminé. Lo leí en etapas, no te voy a mentir, pero algunas veces solo me detuvo seguir mi incipiente miopía (me resisto a usar anteojos). Muy interesante, crisss. ***** dehumanizer
18-01-2004 bueno e de decir que el cuento es muy bueno,yo siento cuando un libro es bueno cuando puedo imaginar las situaciones que se dan en el libro y con este lo e conseguido;sabes explicar en cada momento el sentimiento de la protagonista y acercarla al lector con una cosa que actualmente es muy frecuente dando dos visiones,la de los padres y la de Julia la cual abre una posibilidad que puede ser tanto realo equivocada jugando de esta manera con las "realidades" que se dan el chats,del mismo modo al final se da un gran cambio en Julia la cual al intentar llevar a cabo su sueño es una manera de invitar a que las demas personas cumplan el sueño,te felicito por el relato el cual me a encantado,te animo a que sigas escribiendo y como no mandando mas sin perder la esperanza,eres buena espero que lo sepas.espero que mi opinión te haya sido de ayuda.besos la_ro
09-03-2003 Gracias. Me alegra saber que lo has leido. Y te lo agradezco, quería saber más opiniones sobre este cuento. Un saludo. Crisss
21-09-2002 Eso quiere decir q no te ha gustado o q si... jeje... un saludo Elepe. Crisss
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