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Melina Cavalieri presenta:

LA NARRATIVA DE ACORDES ARPEGIADOS por Gabriela Soyna

“Por la arteria aorta salían al espacio las notas delicadas de la "Oda a la alegría"
de la novena sinfonía de Beethoven...”

(Sueño de Poetas de Alonso Expósito, narrador cubano).


Paseas tus ojos con hambruna intelectual sobre un cuento que bien puede ser de tu autor favorito, o de tu colega de letras o de tu abnegado par narrativo y de pronto, descubres en medio de las palabras, que las mismas se funden con acordes de musicalidad en demasía, casi llenando al relato de sonoridad, como sacándolo a bailar, dotándolo de una fuerza motriz superior a la vez que de una calidad literaria extrema.

Los cuentos sonoros son mis favoritos, relatos provocadores de sentimientos, carentes de onomatopeyas tradicionales y explicitas, pero que se arman con magistral belleza de voces musicales. Estas hacen referencia a obras melodiosas cuya familiaridad evoca los sentidos. Contrario a la idea popular, cuando hay muchas alusiones a la música en un cuento, en el fondo resulta muy atrayente la técnica no sólo para los que puedan seguir el hilo conductor, sino también para aquellos que en vías de querer documentarse, hacen de la lectura un evento cognoscitivo. Mis preferidos son los cuentos que combinan el buen desenlace con la música clásica, la buena historia con la oda a los grandes compositores del pasado entre segmentos narrativos de acordes arpegiados.

Tomemos, por ejemplo, algunos de esos relatos abiertamente publicados aquí, en esta casa de letras azul celeste. Un resplandor ininterrumpido alumbra el interesantemente armado cuento LA TREINTA Y TRES de Alberto Campos Carlés. Allí dice el autor:“…comenzó a desgranar algunos acordes del adagio cantabile de la "Patética"; luego pasó casi sin solución de continuidad al conocido adagio sostenuto del "Claro de luna”, siguiendo con el allegretto de la misma sonata.” Y menciona todo esto como si fuera el virtuoso maestro que levanta los brazos y dirige la sinfónica.

Otros ejemplos del mismo autor lo son: MUNDOS SUTILES, donde expone que “Las cinco dieron...Las cinco y cuarto.... El clarinete del adagio del concierto en La de Mozart dio lugar al piano del allegro appassionato del concierto en Si de Brahms .” ; adicionalmente ORGASMO O LA OTRA SINFONÍA, en donde habla de la Eroica, la Titán, la Coral, la Inconclusa, y también la Patética. Posee también otros mapas narrativos musicales tales como TÚ YOU TOI y AUTORETRATO que hablan de Mozart, de Schumann y luego de Brahms; VITRALES PARA UN CESTO DE PAPELES, EL ENAMORADO DE LA MÚSICA y SINFONÍA EN RE, O EL AVE FÉNIX, entre algunos otros del contingente representativo de este pletórico escritor.

Sin embargo, Don Alberto no es el único. Guido Pacheco Jiménez (Gui) habla de Bach en LA RESURRECCIÓN, lo mismo que Javier Correa Correa en UN HOMBRE SOLO y Marco A. Gómez (Gondolerero) con su listado de compositores en COTIDIANO. Ángel-Caído hace de su reflexión titulada JUAN SEBASTIÁN BACH, todo un dilema sonoro donde presenta lo siguiente: “Una progresión sucesiva de quintas de Bach me hace entrar en un mundo de ilusiones compartidas con nadie...”


Entre los textos que hacen sentido homenaje a otro gran maestro de la música clásica, Máximo Chaparro Scetti (Islero) lo presenta citando la Pastoral de Beethoven en EL MUDO NUEVAMENTE CON LOS CUENTEROS. Adicionalmente, unas maravillosas aportaciones de otros cuentistas tales como Ruben García (Sendero) y su TOCATA EN FUGA, Dión Zagal (Viajero) y un relato de curiosas viruetas en SERVICIO MILITAR Y COMO HE DE CONVERTIRME EN PADRE DE LA PATRIA, aportan trascendental vibración a la prosa en estas armonías que en más de un momento asemejan una obertura de opera.

La crítica literaria aprendiz que hay en mí juzga estos textos desde una posición privilegiada: los disfruta, se deja enseñar por ellos y se maravilla del coincidir musical de todos. Sin embargo, no hay que hacer un examen detenido para darse cuenta que nadie se parece a nadie, y que todos contribuyen a la idiosincrasia colectiva que va en aumento cada vez más estrecha entre escritores contemporáneos y de este calibre.

Es difícil hallar con acierto las razones por las cuales un escritor decide musicalizar su obra. Sea cuales sean, quienes se lanzan ante singular seducción de los sentidos tanto como autor o como lector, pasará un rato sublime. Solo resta decir que estos compañeros escritores andan por buen camino, si de seguirle los pasos a Julio Cortázar se trata, como en LAS MÉNADES, donde relata entre otros segmentos el famoso “gran masaje vibratorio beethoveniano”.

Me despido con este pensamiento del sello Campos Carlés en ESPERANDO LA VISITA DE MADAM ZOLPIDEM donde recita: “Con Tchaikovsky en la mirada y Mozart en el aire,(...) Con Beethoven en la sangre y Schubert en la piel…”

Gracias por hacerme un huequito entre grandiosos columnistas, ha sido un placer. Hasta la próxima.

Texto agregado el 28-06-2004, y leído por 913 visitantes. (10 votos)


Lectores Opinan
06-07-2004 Será que las artes confluyen, si que hay obras por aqui que conjugan ambas cosas de manera genial; gracias por hacerlas notar. Será cuestión de seguir buscando Gibichungos y trovadores. Saludos. Nomecreona
03-07-2004 Estimada señora, o señorita, no sé. Mire que estoy contenta de saber que Ud, pese a todo, está siempre presente. No sé qué pasa por aquí para que haya tanta huída, y al parecer, de escritores(as) talentosos(as). Lo que es una lástima, porque el compartir es algo que no existe de verdad en otros lugares, y aquí hay una diversidad que, como todos sabemos, es siempre fuente de riquezas. Lamento mucho no haber tenido el tiempo necesario para poder ligarme de amistad con usted, puesto que le estoy muy agradecida, al mismo tiempo que a Maravillas, por su cálida acogida. Espero que Usted. tenga el deseo de volvernos a visitar. Con mucha amistad. Una amiga chilena que todavía vive en el destierro. Mena
30-06-2004 Música y letras... una especie de menú agridulce de la cocina literaria. Me alegra que me incluyeras, aunque debo decir que la música clásica no es para nada mi fuerte, sin embargo me encanta y muchas veces creo escucharla como dentro de mí cuando escribo, a veces dándole ritmo a la prosa. (pero de todas maneras prefiero las rancheras, sobre todo cuando escribo desde una cantina) Bxos a Gaby a quien extraño musho, musho (y si alguien sabe su mail, porfa) Felicidades viajero
29-06-2004 Mil Gracias por la cita de mi texto en el tuyo... Muy bonito Saludos Franco... angel-caido
29-06-2004 Querida y respetada amiga: en primer lugar un profundo agradecimiento por tenerte nuevamente aquí, entre nosotros. En segundo lugar tu texto me llena de reflexiones, y me introduce en una tema espinoso,pero esencial: la Música, la Literatura, la Filosofía (aunque parezca extraño) y la Realidad, son hijas de un Padre: el Silencio. Por ello son hermanas, y a cadauna de ellas hay que escucharlas, muy callados. Tu texto es un bello botón de muestra. Gracias, querida amiga por embellecer nuesta Comunidad. islero
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