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Inicio / Cuenteros Locales / petzenko / La batalla de Terceo.

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Al volver de un largo viaje de comercios, Terceo se encuentra con la aterradora imagen de la destrucción de su hogar y la ausencia de su amada.
-Os habéis ofendido!!!! Sabréis de mi ira bestia inmunda!!! Gritó. El panorama era devastador. En donde yacía su morada solo quedaban ruinas mezcladas con la resaca del mar. Lloro indignado y culpo al monstruo marino Escila de la desaparición de su amada Greta.
-O poderoso padre, solo os pido la fuerza y los poderes para enfrentar a la bestia!! Gritó a los mares rogando ser escuchado por el mismísimo Zeus. Terceo era el tercer hijo no reconocido del máximo Dios del Olimpo. Convengamos que la madre de Terceo, Venérea, había sido una hermosa mortal de reputación un tanto dudosa por su fama de golfa. Esto llevo a Zeus a hacerse el distraído con respecto a la partenidad de su tercer hijo. No eran gratos los recuerdos del sufrimiento que le causo la puta Venérea.
Terceo no era un guerrero, sino un comerciante. Esto no fue impedimento para jurar venganza. Consiguió la lanza mas afilada y se fue internando en las profundidades del océano. Polpidus, su mejor amigo, fue fiel testigo de la inmersión de Terceo. Años más tarde Polpidus inmortalizó en un escrito la cruenta odisea:
Terceo alzo una plegaria a su padre Zeus y a Poseidón, dios de los mares. Untó con grasa de becerro su cuerpo y se dispuso a la inmersión para la colosal batalla. Levantó su lanza hacia los cielos al gritó de:
-Por ti mi amada Greta!!!- antes de sumergir su humanidad en el mar. Los dioses del Olimpo deben haber activado los elementos en ese instante. El cielo se torno de un gris intenso. Los relámpagos caían como flechas besando el horizonte en donde el océano acaricia al cielo. Las oscuras nubes descargaron su llanto sobre la escena digna de un enfrentamiento titánico. Una inmensa ola termina de cubrir lo último que se diviso de Terceo, la punta de su enorme lanza erecta hacia el cielo. Muy corto tiempo después, el cuerpo de Terceo flotaba sobre las oscuras aguas. Yo acudo al rescate…Pero ya es tarde. Evidentemente se ahogo el muy boludo! Se ve que no heredo nada de la inmortalidad del padre. Y Escila? Bien gracias. Ni se entero del desafío de Terceo. Y Zeus? Zeus nunca lo reconoció como hijo. Y Poseidón? Creo que salió a comprar una correa para pasear a Escila. Y Greta?... Greta cansada de los viajes de Terceo y de las tormentas que le dejaban mal trecha su morada, se marcho con el Capitán de la Guardia Ateniense, un guerrero de buena posición económica que moraba en un palacio en las montañas.

Texto agregado el 16-09-2010, y leído por 697 visitantes. (12 votos)


Lectores Opinan
10-10-2010 me sumo al comentario de divinaluna, me gustó mucho, un beso. PENSAMIENTO6
06-10-2010 yo hubiera hecho lo mismo que Greta divinaluna
03-10-2010 Es una curiosa y original forma de contar lo que la imaginación alguna vez contó. Te felicito. peco
03-10-2010 Qué buena forma de recrearnos con los dioses del Olimpo con tanta gracia. inkaswork
02-10-2010 jajajjaja "el que tenga tienda que la atienda" no?, jejeje bue, eso le pasa por viceral al pobre. excelente relato com todos los tuyos. eufemia
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