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No supe que hacer, siempre tuve miedo que finalmente sucediera lo que pasó y cuando finalmente sucedió no me sirvió de nada estar prevenida. A pesar de los años transcurridos nunca estuve segura. Algo en él me decía que no la olvidaba. Y eso que yo no envidiaba el amor que lo encadenaba a esa perra. ¡Para nada! El amor tiene que ser un sentimiento que te libera no una cosa que te esclaviza.


En los primeros tiempos cuando lo conocí no quería ni hablar de salir conmigo. Me dijo, “Mirá Beatriz no lo vas a entender pero yo pertenezco a otra persona, no puedo hacer nada para remediarlo ni siquiera se si puedo intentarlo”

Quise entenderlo y no pude. Lo hablamos mil veces. En realidad le encantaba hablar de ella y de lo que significaba para él.
Y hasta se acercó más a mi cuando comprendió que conmigo podía hablar libremente de lo que sentía. Yo por dentro me retorcía de bronca. Una persona tan buena, un tipo tan espectacular. Bueno, tierno, siempre de buen humor, con un carácter excelente que toleraba todas mis broncas con una sonrisa que me desarmaba. Y sin embargo estaba “eso” siempre presente.

Le dije que no fuera tonto, que no había más que escucharlo para darse cuenta de que estaba enamorado de un ideal y que esa otra persona no había existido más que en su imaginación. “Podría ser pero no puedo engañarme a mi mismo, ya tuve la experiencia de un noviazgo después de ella y fue una pérdida de tiempo para los dos”
Pero ella nunca va a volver le dije, ¿Vas a perder tu vida esperándola?
“No entendés vos”_ , me dijo “Yo no la espero, ya no. Sencillamente no puedo enamorarme de otra persona que no sea ella. Cuando me dejó se llevó una parte de mi y ahora estoy viviendo con lo que queda”.

Con el tiempo pasaron muchas cosas. El finalmente se animó a salir conmigo y yo que estaba muy enamorada hice de tripas corazón y dejé que a esas primeras conversaciones las tapara el olvido. Nunca volvió a surgir el tema.

Pasaron 15 años, tuvimos dos hijos hermosos. Nunca pude quejarme de nada con respecto a su conducta. Era un padre ejemplar, un marido de primera, un amante generoso siempre atento a todo lo que yo quería. Inclusive con la cuota de celos necesaria para hacerme sentir toda una mujer. Sin embargo ahora me doy cuenta de que por dentro nada había cambiado. Y no digo que la esperara o la buscara por Internet ni nada parecido. Pero algo en él seguía como detenido en el tiempo, a veces miraba a la nada y yo ahora se que en esos momentos estaba pensando en ella.

La había conocido en el trabajo, e inmediatamente quedo fascinado con la susodicha. Me dijo que por primera vez en su vida se sentía vivo de verdad.

Nunca estuvieron realmente en paz. Siempre hubo varias desavenencias. El quería conocer a su familia, ella no. Era como que no quisiera mezclarlo en su vida o como que quisiera ocultarle cosas. Sólo llegó a presentarle a su madre ¡Afuera de la casa! pero al padre lo conoció de casualidad y resultó ser un simple colectivero. Al padre ella lo odiaba y hablaba muy mal de él. Mi marido llegó a pensar hasta que había abusado de ella por el resentimiento que le tenía. Como con otras tantas cosas ella nunca le dijo ni le aclaró nada.

Aunque fueron de vacaciones algunas veces y en algunas visitaron a alguna prima lejana nunca realmente conoció a ninguna persona de su círculo directo. Era todo un misterio que cada vez le pesaba más porque realmente la quería y no entendía de qué iba todo y se sentía excluido. A la casa de él ella iba regularmente pero en la casa de ella él jamás pudo entrar y al final dejó de intentarlo.

En los últimos tiempos de la relación ya habían hablado de vivir juntos más que nada para tener un lugar que no fuera un hotel alojamiento donde él llegaba a gastar la mitad de su sueldo.

Mi marido nunca se refirió directamente al tema por obvias razones, pero era claro que el sexo que tenían era mucho más que la clásica “buena cama”.

Llegaron a comprometerse y hasta a recibir algunos regalos por una próxima boda
Vieron un par de departamentos pero luego la idea se enfrió y el tema no volvió surgir.

Ella finalmente lo dejó luego de tormentosos 4 años de relación pero antes de romper lo hizo sufrir de verdad, con llamadas misteriosas que se cortaban cuando aparecía, ausencias repentinas y súbitos cambios de humor.

El sabía y no quería aceptar que ese catálogo de la infidelidad no tenía otro destino que la ruptura. Cuando finalmente sucedió él se encontró de pronto, según sus palabras “En un mundo espantoso donde ella ya no estaba”.

Le costó un año remontar la depresión y el vacío. En ese tiempo perdió el trabajo, un año de facultad y se quedó tirado en la cama de su cuarto casi 4 meses. La madre me dijo después que lo vigilaba porque tenía miedo de que se matara de pura pena.

Los padres si bien antes no la querían mucho le tuvieron después un odio asesino. El padre, que trabajaba en la misma empresa y tenía un cargo alto, se aseguró de que la trasladaran al peor destino posible.

La madre me decía que a mi marido era imposible hablarle o hacerle entender nada relacionado con ella. Un día me contó que después de una discusión la miró a los ojos y le dijo “Mamá si seguís hablando en contra de Andrea te juro que me voy y no me ves nunca más, no me hagas elegir porque no puedo soportar perderla”.

Hace un mes ella lo llamó al fin desde Alemania luego de 17 años y le dijo entre otras cosas que lo necesitaba. Parece que hablaron desde las 10 de la noche a las 8 de la mañana siguiente. A la semana mi marido me dice que se va, que lo siente, que sabe lo terrible qué es lo que esta haciendo pero que no puede no ir.

Le grité, lloré, rogué… le dije que era un hijo de puta, un tarado, un imbécil por irse atrás de esa puta barata. El lloró conmigo y me pidió perdón por haberse equivocado.
Si… eso me dijo. Que no tendría que haberse casado. Que había sido un error y ahora los hijos y yo íbamos a ser una carga espantosa en su conciencia. Que me dejaba todo y que no me iba a faltar nada pero que no podía hacer otra cosa.

“Tratá de entender Beatriz, yo a vos te quiero muchísimo y siempre te voy a querer pero ella… Ella es la dueña de mi alma, es parte de mí. Cuando escuché su voz me di cuenta de que todo este tiempo estuve casi muerto y viviendo a medias. Si, se que es horrible lo que digo, pero créeme por favor porque es la pura verdad.”

“Pero y si te deja de nuevo ¿Que vas a hacer Francisco? ¿Vas a venir acá con el caballo cansado a pedirme perdón y que olvide todo?”

“No Beatriz… si me deja de nuevo esta vez directamente me mato”

Y se fue.


¿Donde firmo? Acá... Si bueno... Entonces pasaron dos meses y me avisaron lo que había pasado y empezamos todos los trámites para repatriar el cuerpo.

Mis hijos estaban destrozados pobrecitos, todavía hoy no entienden nada. Yo, al contrario a pesar de estar muy triste me consuelo sabiendo que al fin mi marido consiguió la paz.

Obviamente todo el mundo habla por boca de ganso y repite estupideces. “Pacto Suicida”, “Rituales Góticos” ¡Puras pavadas!

Yo lo que creo es que mi Francisco al final entendió que es lo que realmente era ella e hizo lo correcto como siempre. Lo único que deseo es que esa hija de puta haya sentido cada centímetro de la estaca mientras le atravesaba el corazón.


Texto agregado el 19-02-2011, y leído por 113 visitantes. (2 votos)


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