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Inicio / Cuenteros Locales / ausencia_de_ti / La sociedad de los poetas.

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Era el lugar de encuentro de mentes geniales y poco comprendidas, una casona azul situada en la calle Miraflores, tenía muchos cuartos en los cuales se tejían cientos de historias y un salón principal en el cual los poetas mostraban sus delirantes creaciones a sus pares, entre cigarrillos de esos que no tienen filtro y te dan risa, litros de buen vino y un poco de absenta.

Cualquier persona imaginaba que los poetas eran señores respetables y bastante fomes, eso también lo creí yo y tuve la genial idea de querer formar parte de esa sociedad para alejar de mi vida las locuras que cometía a diario y refugiarme en la poesía.

Acompañada por un amigo (de esos que conoces en páginas de pseudo escritores) me dirigí al lugar, vestía distinta para parecer un poco intelectual, caminado desde la Alameda mi amigo Halcón me advertía que sería un mundo desconocido para mí pero que no debía asustarme y ser fuerte porque mi lado más sensible se vería expuesto, imaginé ante esa advertencia que tendría que improvisar algo.

Llegamos a la famosa casona azul Halcón toco el timbre y salió un hombre de unos cincuenta años a abrir la puerta:” Hola compadre adelante, chiquilla buenas noches mi nombre es Fortaleza mucho gusto”, (al ver que todos usaban nombres extraños me invente uno). Buenas noches soy Vampiresse y entré, el aire era espeso por el humo, reconocí el olor de inmediato y comenzaron mis nervios. Don Fortaleza dijo que me enseñaría el lugar y así nos conoceríamos un poco más, platicamos un poco del el tipo de poesía que yo escribía y de que era mi fuente de inspiración, y me acordé de el amor de mi vida (que si hablamos de nombres extraños para la ocasión el ya tenía el suyo “Manzana”) y comenzó ese ardor en la garganta, el maldito dolor en el pecho que solo calmaba las locuras que cometía, traté de disimularlo pero parece que Fortaleza se dio cuenta de el cambio en mi voz y me dijo :”bien es tiempo de conocer a los demás” entramos al salón y allí estaban hombres y mujeres con nombres mágicos todos, con miradas nostálgicas y perdidas en sus realidades paralelas, o tal vez en el humo de esos pitos.

“Ella es Vampiresse y quiere pertenecer a nuestra sociedad, Halcón cree que tiene talento, ¿les parece una ronda de lectura para que entre en confianza y muestre lo que tiene?... Y así comenzó la historia una copa de vino en mi mano, un cigarro en la otra y comenzaron a leer, cerré los ojos y me perdí en las palabras imaginando cada escena, sintiendo cada cosa que ocurría, y así nos paseamos entre asesinatos, pasiones, engaños, primaveras, ángeles y demonios. Eso me apasionaba (los hombres que escriben se me hacen irresistibles pero no debía notarse), llegó mi turno y noté que mi cuaderno no estaba en el bolso, traté de superar mis miedos y ponerme en pie frente a esa gente debía improvisar, lamentablemente o ¿afortunadamente? Cuando improviso lo hago en base a lo que siento, en ese instante y justo en ese instante me invadía una gran deseo sexual, ya que demasiados escritos eróticos hicieron volar la imaginación mas allá de lo posible. Y me paré frente a todos, comencé a hilar las palabras, creo que sin sentido lógico, piernas, hombrías erectas y sexos húmedos, de mi boca brotaban danzas mágicas de dos cuerpos moviéndose acompasadamente, manos entrelazadas y promesas de amor…

Al abrir los ojos muchos me miraban y aplaudieron, las mujeres levantaron una ceja y negaron con la cabeza, se veía un poco de envidia en sus caras secas, quizás porque ellas se limitaban a escribir solo lo políticamente correcto para esta sociedad machista, en donde no es bien mirado que una fémina hable de sexo a toda boca y menos en un lugar supuestamente conservador como ese…

Fortaleza sonrío y me dio a entender con su pulgar que lo había hecho bien y volví a mi lugar, se me acercaron los señores poetas más bohemios para presentarse, no recuerdo sus nombres ya que sus barbas, bufandas o anteojos en ese momento los hacían ver a todos iguales.

Mi amigo Halcón me salvó de esa incómoda situación tomándome de la mano y guiándome por la escalera al segundo piso , era una habitación llena de alfombras y cojines, entré con timidez observando todo a mi paso, cada detalle, incluso el olor en el aire lo almacenaba en mi cabeza, pasos y la puerta se cerró a mi espalda, voltee sigilosa y me encontré con la cara de Halcón frente a la mía no pude dejar de mirar esos deseables labios rojos y nos besamos, no, no, no besarse no es la mejor definición para aquel momento, más bien nos fundimos en un mar de pasiones contenidas, centralizando todo en nuestros labios, en nuestras lenguas que danzaban juntas creando melodías que escapaban en quejidos, en respiraciones agitadas e intensas, que hicieron necesaria la cercanía, brazos envolventes, caderas imanizadas que se juntaban tanto que avivaban más aun la pasión.

Mis manos temblorosas se escondieron en su pelo y mis dedos locos comenzaron a tirar, seguía el canto aquel entre nosotros, sus manos exploraban mis pechos, los descubrían, cada tanto dejaba el beso para observarlos y decirme cuán grandes los tenía.

Sus manos comenzaron a quitarme la ropa y mis manos hacían lo mismo con la de él, al quitarle el pantalón no pude evitar quedarme con la mano izquierda pegada en su virilidad pétrea, , mis manos se pusieron más torpes aun tratando de quitarle todo lo que traía encima, deje ese beso y baje sin pensarlo me arrodillé frente a él y miré su rostro el cual tenía un toque de asombro (eso me gusto) lo miré con cara de ingenua y comencé a darle rienda a mis pasiones , introduciendo toda su hombría en mi boca y lamiendo desenfrenadamente, sentía sus quejidos y sus dedos enredarse con mi pelo, ejerciendo cada vez más presión y sin previo aviso comenzó a guiar el movimiento de mi cabeza de forma tan violenta que me dejaba sin respiración, pero me gustaba sentirme atragantada de él, en eso estaba cuando sentí un par de manos tomar mis caderas, entre mamada y mamada no me resulto lógico que Halcón fuera el que las tomara, era anatómicamente imposible trate de mirar pero solo obtuve un “shtt shtt quieta, te advertí que serian cosas nuevas”, y atrás sonó la voz de Fortaleza pidiendo permiso justo en el momento en que comenzaba a penetrarme duro por el camino no indicado, ¡dolió tanto maldición! Pero era un dolor placentero y me dejé llevar, cuando ya estaba disfrutando a más no poder y saltando de pose en pose sentí otro par de manos (y me dije a mi misma: misma esto ya es orgia shiiit), saqué de mi boca la virilidad de Fortaleza y pregunté ¿Cuál es tu nombre? Me dijo: “encantado señorita de hermosos labios soy Antiguo, y da la casualidad que soy amigo de jodas de estos dos caballeros, ¿me permite sumarme a la diversión?” (Pensé que le hace el agua al pescado) asentí con la cabeza.

Y ahí estaba yo la Srta. Vampiresse dando vueltas por la sala como una muñeca, complaciendo en todo a esos hombres que me taponearon hasta el agujero del alma, me sentía como si estuviera en la prueba de iniciación de alguna secta y eso me agradaba, poco a poco fui perdiendo las fuerzas, me fui a negro…

Desperté como a las siete de la mañana entre piernas y brazos cogí mi ropa, entré al baño, me metí bajo la ducha para sacarme el olor a semen que traía encima, me invadía me vestí y comencé a caminar por aquel lugar, noté que algunas personas lo habían pasado bien también, mientras que las viejas secas seguían sentadas en el salón de lectura con una botella de vino y la amargura en sus caras maltrechas, entré por mi bolso y una de esas estatuas de sal se volteo y dijo saluden a la nueva puta de la sociedad, mi alegría era tanta que no me inmute ante sus palabras, solo le sonreí en la cara y caminé…

Ya en el metro con la cabeza en las nubes, el dolor de las mordeduras en mi espalda y parada por que el culo roto no me permitía otra forma de viajar, sonreí y me dije: Vampiresse, hoy nació Vampiresse…

Desde aquel día asisto semanalmente a las reuniones de la sociedad de los poetas, esa sociedad en que la gente normal ve señores respetables y mujeres decentes sentados en una mesa hablando de literatura, pero al cerrar la puerta y después de unas rondas de vino la realidad aparece y los poetas sacan a la luz sus pasiones más oscuras…





“Dedicado a esas almas locas y aventureras que se atreven a decir lo que piensan sin importarles el qué dirán”

Texto agregado el 20-06-2011, y leído por 164 visitantes. (5 votos)


Lectores Opinan
19-12-2011 si que hay locuras en cada pensamiento si de por medio estan los sentimientos y la poesia, no importa la lógica...mirífica narracion. LIBRUL-UTON
08-07-2011 Adoro este cuento, muy bueno Ausencia--- eddyeyork
20-06-2011 Sin comentarios. siemprearena
20-06-2011 Amor te amo demasiado, eres muy buena en esto y continua con ello. Ahora por parte de susurro te dejo 5 estrellas y por parte de coso que te ama hasta la muerte 5 más. Continua con esto, que ya me tienes pillo por el próximo escrito mi vida. Te amo con todo y animo que vamos bien besos. susurro_del_viento
20-06-2011 En fin la sociedad de los poetas demuestra estas aristas, muchas de las facetas creadoras de Ausencia de ti. En lo personal tiene 5 estrellas en su labor escritural (imaginario), en su desempeño como relator estrellas (ojo con la redacción) y por la bravura en que se mete (tema delicado y no vulgar) le daré mis 5 estrellas. susurro_del_viento
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