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Participación en el Reto Ganadores texto y canción.

Desde pequeño viví en una casa de cristal, no eran de cristal sus muros, era de cristal la transparencia de todo lo que sucedía dentro de ella, vivía con mi papá, mi mamá y la Lela, mi mamá y yo dormíamos en el mismo dormitorio, mi papá con la Lela porque no habían más que dos habitaciones, me gustaba esa casa de cristal, yo era el príncipe receptor de todo el amor que habitaba en aquella transparencia de mi feliz infancia.

Ya asistiendo al colegio me pude dar cuenta de mi diferencia con los compañeros de curso, mi papá me iba a dejar y a buscar en su auto todos los días y esa rutina me hizo feliz por mucho tiempo, corría a su encuentro arrastrando mi mochila que levantaba tremenda polvareda, mi papá me tomaba en brazos siempre riéndose a carcajadas y nos íbamos felices de regreso a casa comentando mi
quehacer escolar, mis amigos y compañeros se iban a casa solos.

Un día me agarré a trompazos con un compañero de
curso, había obtenido la mejor calificación del curso en ortografía, por primera vez, ganándole al campeón de todos los tiempos. A Camacho, que así se apellidaba el campeón, no le gustó perder y me dijo: -te regalaron la nota porque te tienen lástima, -¡eso no es verdad, Camacho cara de
payazo!, Camacho me dio un empujón y caí en un charco de barro, residuo de la lluvia torrencial de la noche.

–Tu papá es un viejo- sentado en el barro lo quedé mirando en silencio, no lo había pensado nunca, pero era cierto, los papás de mis compañeros no tenían el pelo encanecido como el mío, pero era mi papá y en cuanto pude salir del charco le pegué un puñete tan fuerte que cayó de bruces en el mismo barro desde donde yo había salido.

Como consecuencia de la riña citaron a los apoderados del Camacho y a los míos, reconocí mi agresión, acepté el castigo que me impuso el Director, no así el de mi papá, por un mes no podría visitar su biblioteca musical.

Ubicada en la mansarda de mi casa de cristal, mi papá guardaba una colección de discos de vinilo y un antiguo tornamesa. ¡Tanto que me gustaba encerrarme con él para escuchar los discos long play y oírlo contar historias y anécdotas de su juventud!

Era el peor castigo, lloré sin consuelo, aunque mi papá, mi mamá y la Lela me dijeran una y otra vez que los hombres no lloraban.

Con mi tristeza cargada en los hombros no dejaba de percibir el cruce de miradas entre mi papá, mi mamá y la Lela, los murmullos cuando yo no estaba presente, el silencio repentino ante mi presencia.

Mi casa ya no era de cristal, sus muros eran opacos, densos, inaccesibles, misteriosos y lo más triste, por un mes no podría escuchar el disco que tanto me gustaba, - este disco es de tu mamá- me
contó mi papá un día, con un dejo de tristeza en su
voz, se lo regaló un enamorado cuando ella era una hermosa jovencita.

A pesar de no haber transcurrido el mes de castigo, mi papá me invitó a su biblioteca musical, colocó en el pick up el disco de mi mamá, lo escuchamos en silencio, al finalizar la canción bajó el volumen y dejó que el disco se repitiera una y otra vez. Comenzó a hablar quedamente.

-Hijo, yo no soy tu padre, tu madre es mi hija y la Lela tu abuela, mi esposa.

Sentí que se me congelaba la sangre: -¡papá!

-Tranquilo hijo, escúchame, no ha sido fácil ocultarte la verdad, hemos dejado pasar mucho tiempo, debiste saberlo antes de ingresar al colegio, te pido perdón, sentí de alguna manera que te protegía, hoy pienso que fui un cobarde, esa riña con Camacho percuto esta repentina revelación.

Mis lágrimas se deslizaban lentamente por mis mejillas y el aire se había se había evaporado.

-Tu mamá tuvo un gran amor, él era concertista en
violín y viajaba por el mundo, cuando regresaba de sus viajes le traía lo más hermoso de cada país que visitaba, pero la última vez que se despidió de ella, tú, mi adorado nieto ya venías en viaje hacia sus brazos. El nunca más regresó, se perdió en el tiempo, en Europa o en cualquier parte, con su violín y su orquesta, tu abuela y yo te inscribimos
como hijo, y es lo que has sido para nosotros todos estos diez años.

Pocas semanas después de tu nacimiento, tu mamá
recibió de manos de un chofer de taxi del aeropuerto, un sobre con este disco que tanto te gusta y una nota escrita, solo una palabra: ¡Perdón!

El abuelo me abrazó, lo vi pálido, demudado, él no
merecía estar así ¡tanto amor y dedicación que
recibí de él, de mi madre, de mi abuela! el secreto que tanto tiempo guardaron con esmero, decidí que navegaría por un río hacia la infinidad del mar.

Aquel día cambio mi vida, mi padre era un músico desconocido y arrepentido, el hombre que creí era mi padre, es mi abuelo, la Lela mi abuela, mi mamá siempre fue mi mamá y la casa volvió a ser mi casa de cristal.

http://www.youtube.com/watch?v=EUpGy20xVv4&feature=player_embedded

Texto agregado el 07-12-2011, y leído por 222 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
18-05-2013 Leí nuevamente esta historia. ¡Qué lindos papas-abuelos tienes! ***** girouette-
11-02-2012 Me doy cuenta ajeno a la historia que tienes futuro, si, apenas con 18 años y puedes hilar nien una historia, darle sentimiento y hacer que tu público se viera motivado, una a colocar como yo un comentario y lo más importante, empatizar con tu pluma, bien, te felicito. mepm
06-02-2012 Me gusta tu forma de relatar. juanfran
03-02-2012 Buen relato. Las circunstancias de la vida y sus miles de variantes.***** zumm
03-02-2012 hermoso relato.- angioletto_di_fuoco
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