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El viento del desierto levanta arenisca y me pega en el rostro y manos, estoy a menos de 10 km. de San Pedro de Atacama, destino final de mi viaje en moto. La vista es hermosa aunque desolada, los únicos habitantes no humanos son las Llamas en sus distintas variedades que se cruzan imprudentemente en el camino. La mañana está fresca, un temblor recorre mi cuerpo, pero no es el frío. El encuentro de anoche, a pocos km. de aquí, provoca temblores eléctricos en todo mi cuerpo.

Tengo 26 años, una moto Yamaha Enduro, una novia y un amor imposible.
He decidido este viaje para tomar distancia y meditar una decisión trascendental en mi vida. María, mi novia por más de cinco años, me ha dado el “ultimátum”, quiere casarse y formar una familia, yo también la quiero mucho, pero, recientemente apareció en mi vida Daniela. Ella trabaja hace tres meses en un estudio jurídico, en el mismo piso de las oficinas donde lo hago yo. Desde entonces, nos cruzamos permanentemente en el hall, en el ascensor y a veces en el restaurant de la esquina. Siempre nos saludamos cortésmente pero nunca podemos hablar más de dos o tres palabras ya que siempre estamos acompañados por compañeros de trabajo, pero, cada vez que nuestras miradas se cruzan, el corazón se me detiene. Alguien la viene a buscar siempre a la salida (el novio?), no logro tomar coraje para invitarla, pero mi corazón me dice que ella también siente algo por mi.
Inicié mi viaje hace tres días aprovechando las frugales vacaciones de invierno, y los más frugales ahorros de medio año. Agosto es una época especial para mí, La sensación de haber superado la mitad del año me obliga a repasar mis propósitos casi siempre incumplidos.
Ayer por la mañana, en Purmamarca, me detengo en una despensa a completar mis provisiones para iniciar el último tramo a San Pedro en Chile, a la salida, una anciana Coya, me mira con curiosidad, esta sentada sobre un muro bajo de piedra y sobre una manta ofrece todo tipo de chucherías regionales. La saludo y ella enigmáticamente me sonríe, noto que le faltan casi todos sus dientes, aún así la sonrisa me cautiva, su rostro oscuro y arrugado refleja una sabiduría especial. Me detengo, sin saber porque, y para disimular veo los objetos que tiene a la venta.
- Lo que su alma busca no está sobre esta manta, joven, me dice la anciana.
La miro con curiosidad y ella continúa.
- Solo Mama Quilla puede ayudarlo.
- Disculpe, ¿Mamá quien?
-Mama Quillá, la madre luna y esposa de Inti, ella es la que mas sabe de los dolores del alma… creo que sabe más que el mismísimo Viracocha.
Al momento entiendo que esta hablando de deidades Incas, me digo a mi mismo que me he topado con una anciana delirante, el protocolo social me impide pegar la vuelta inmediatamente y subirme a mi moto. Ella continúa.
- El amor es esquivo, pero este es el mes adecuado, el Qhapaq Situwa, el mes de la purificación, si te sacrificas lograrás la purificación de tu alma y la claridad que necesitas para elegir sabiamente, con el corazón. Inmediatamente mete una mano en su bolsa y me extiende una bolsita de hojas de coca.
- Para pasar mejor el frío de esta noche y lograr la paz del espíritu, que tengas un buen encuentro y que los guardianes velen tu sueño. Me desea sonriendo.
Me quedo mirándola un rato sin saber que hacer, ella desvía su vista de mí e inicia una conversación con una turista que pregunta por unos dijes. Intento pagarle la coca pero me despide con un gesto de fastidio de sus manos sin siquiera mirarme.
Me alejo en busca de mi moto, acomodo mis pertenencias en mi mochila, me subo mirándola, pero ella no vuelve su vista a mí.
El día transcurre entre hermosos paisajes, me detengo en Susques, lleno el tanque de mi moto, como frugalmente y parto en dirección al paso de Jama.
Por la tarde cruzo la frontera sin problemas, el sol se va poniendo, el paisaje desolador hace un agujero en mi alma. De pronto un cartel me llama la atención, Los guardianes de la Pacana. Sin pensarlo giro mi moto a la derecha y sigo el sendero a un conjunto de extraños monolitos. No consigo entender si es obra humana o natural, las largas sombras que proyectan dicen a las claras que la noche ya cae sobre el Altiplano.
Las palabras de la anciana toman otra dimensión “que los guardianes velen tu sueño”…, “si te sacrificas lograrás la purificación de tu alma”…
- Bueno, me digo, - tampoco será tanto sacrificio dormir una noche a la intemperie, estoy bien equipado.
Efectivamente, tengo una bolsa de dormir Montagne y soy fanático de la vida al aire libre, busco con la vista un reparo para pasar la noche y enseguida lo encuentro. Una saliente natural en forma de mesa elevada un metro sobre el suelo y protegida del viento por dos paredes de piedra forma un lugar ideal para pasar la noche.
La pequeña meseta tiene tres metros cuadrados, elijo el rincón entre las dos paredes, armo mi bolsa, y preparo una temprana cena. El sol se ha puesto, las estrellas brillan gloriosamente en el firmamento, la luna llena sube al cenit, (Mamá Quilla?), recuerdo nuevamente a la anciana, busco en mi mochila la bolsita con hojas de coca, saco dos y mastico este extraño postre hasta hacerlo un bollo en mi boca. El gusto amargo inicial cede a los pocos minutos. El cansancio del día hace mella en mi cuerpo, me acurruco en la bolsa de dormir. Las imágenes de Maria y Daniela se confunden hasta mezclarse en una sola.
Me despierto sobresaltado, ¿he estado soñando?, que extraño, solo han pasado dos horas. La luna majestuosa ilumina lúgubremente el lugar. Quiero retomar el sueño cuando siento una extraña presencia. Miro a mí alrededor pero no noto nada. Un poco asustado vuelvo a intentar dormirme cuando siento una voz que me dice
–No te asustes.
Que no me asuste?.. Estoy aterrado, un frío intenso recorre todo mi cuerpo.
- ¿Quien eres?, ¿Donde estas? Pregunto con mal disimulado miedo.
- Tranquilízate, cálmate, no quiero hacerte daño.
No se cuantos minutos pasaron, pero el susto casi me hace desmayar, la razón busca respuestas que no encuentra, estoy sentado dentro de mi bolsa de dormir, la espalda contra las piedras mirando la parte abierta de las paredes pero sin atreverme a parar. Acabo de notar que la voz no me llega por mi sentido del oído sino que suena en mi mente, es mas, no es una voz sino ideas o conceptos que se instalan en mi mente, no quiero perder la cordura así que le seguiré diciendo voz aunque se trate de algo parecido a la telepatía.
Inmediatamente la voz dice – Si, telepatía, eso es, ¿estás mas tranquilo?.
¿Mas tranquilo? Estoy muerto de susto, esta entidad lee mi mente, me pregunto adonde esta
- Aquí, a tu derecha, sentado igual que tu, ¿puedes verme?
Creo que los ojos se me van a salir de las orbitas, a mi derecha a menos de dos metros una forma traslucida pero humana, ligeramente opaca como un vidrio tornasolado, se mueve a la luz de la luna.
- ¿Quien eres?
- Lamento asustarte, mi nombre es Amaru Túpac, Gobernador Inca de la región del Collasuyo.
- ¿Inca? ¿Como puede ser? ¿He viajado al pasado?
Sonriendo me dice - No, yo he viajado al futuro.
Mi mente explota, si hay algo que no imaginaba es que pudiéramos ser visitados desde el pasado, siempre pensé que sería patrimonio del futuro y de la evolución tecnológica el viajar en el tiempo.
- Hmm, que engreídos, me contesta Amaru. – viajar en el tiempo es un arte oculto para unos pocos de la realeza inca, y se paga con la muerte física, nadie de nosotros pudo contar lo que vivió pero nuestros sacerdotes conocen el proceso para lograrlo.
- Entonces ¿vas a morir?
- Eso, si es que no estoy muerto ya.
- ¿Y por que no te manifiestas físicamente?
- Piensas muy materialmente, no hace falta el cuerpo para viajar.
- ¿Eres un espíritu?
- No, soy Amaru Túpac.
- ¿Porque estas aquí?
- ¿Y porque lo estas tu?.
- Me molesta mucho que me contesten con otra pregunta, pero, el miedo supera al enojo… en unos minutos le cuento quien soy, mi viaje y que hago aquí.
Sonríe y me pregunta como era la anciana Coya. Se la describo y aparentemente feliz dice - Ah, el imperio continúa. Le explico que la anciana pertenece a una clase pobre y minoritaria. Y el me replica que no importa, si el espíritu y el conocimiento sobreviven.
El miedo va desapareciendo, la curiosidad se agiganta. Hablamos de clases sociales, religión, historia, arte, ciencia. Le entristece conocer la caída del Imperio Inca en manos de los españoles, pero dice que los astrólogos ya lo habían anticipado. Poco a poco tomo coraje y paso a ser el interrogador. Le pregunto de su vida, sus padres, esposa, hijos, la conversación va cambiando de tenor. Cada vez se convierte en algo más personal. La curiosidad de Amaru no es menor, le relato mi vida deteniéndome en cada detalle de su interés, mis estudios, mi trabajo, mi moto, mi vida sentimental. Curiosamente no quiere indagar más sobre el tema de mi vida afectiva. La experiencia es agotadora tanto para mi como para el. El amanecer aclara el horizonte al este. Nos quedamos un tiempo en silencio observándonos. Ambos sabemos que la noche y el encuentro terminarán en breve. Si pudiera lo abrazaría, pocos conocen mi vida como el. Finalmente su imagen se incorpora sobre la piedra, me mira, cierra sus brazos en señal de abrazo, hago lo propio con lágrimas en los ojos,
- Adiós Amigo, nos veremos en el reino de Viracocha.
- Adiós mi amigo, le replico. - Que descanses en paz.
La claridad va ganando el cielo, la imagen de Amaru se desvanece. Me paro y lo saludo agitando mi mano, se da vuelta como para alejarse, da unos pasos, gira de vuelta, me mira por unos instantes y me dice.
- Es Daniela, lo he visto en ti amigo, ámala toda la vida. Y entonces su imagen desaparece.


He perdido un amigo. El pueblo de San Pedro de Atacama aparece en un valle sobre el horizonte. Ya sé que debo hacer con mi vida.

Texto agregado el 24-02-2012, y leído por 208 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
26-02-2012 Un recorrido en moto sensacional. Me hizo recordar al Che Guevara cuando hizo algo parecido y todo lo apuntaba en su diario. Un relato que da gusto leer, entretenido y sencillo. inkaswork
25-02-2012 Buenísimo. Un relato hermoso y esotérico que proyecta armonía. Mis***** girouette
25-02-2012 Hay que desnudar el alma,para encontrar la verdad. (Pasa siempre en esa zona). pantera1
25-02-2012 Muy bueno, el tema , la narración y los misterios. Me encantó, fui a ese viaje********** shosha
25-02-2012 Nuevamente una historia mezclando algo de ese glorioso pasado de nuestro planeta, un texto sensacional, felicitaciones******* jagomez
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