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Inicio / Cuenteros Locales / gui / El cuento dos mil y Miss Marple para festejarlo

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Al llegar al cuento dos mil, otro escalón más en este afán mío de escalar creciendo o bien, llegar a las alturas de no sé donde, en una actitud más compulsiva que altruista, pretendo narrar una historia que tenga un valor agregado, lo que no garantiza calidad alguna, sino el deseo que mi empeño me deje más conforme a mi mismo que a mis presuntos lectores.

Ayer, me vi inspirado por Miss Marple, o mejor dicho, por mi santísima y nunca bien ponderada madre. La viejita, sagaz ella, como ya lo he comentado antes, se enteraba de una noticia que ha acaparado todos los medios noticiosos y que trata de un presunto atentado sexual. Este suceso ha tenido como protagonista a un poeta del cual no conozco poema alguno, pero sí lo he visto fugazmente en más de algún programa televisivo de concursos y también en otro que intentaba descubrir aunque fuese a un solo espiritista o vidente que no mintiera. El tema es que mi madre, enterada de la noticia, se dio a la tarea de estudiar las facciones de la madre que acusaba al animador y de inmediato sacó sus propias conclusiones:

-Es cosa de mirarle la cara nada más para darse cuenta que esa mujer miente.
Yo, tomando el asunto a la broma, le respondí:
-Estás actuando de manera muy impulsiva y nada de fiel a tu espíritu deductivo.
-¡No! Yo sé porque lo digo, esa mujer tiene una expresión que no se condice para nada con la que ostentaría una madre ofendida. Estoy segura de que ella no está diciendo la verdad.
-¡Pamplinas! Dices eso, porque le tienes simpatía al inculpado. Tú no conoces los verdaderos sentimientos del tipo. Créeme, me estás defraudando.

Aquí, entra a tallar mi imaginación. Mi vieja, o Miss Marple, como le diremos ahora, ha retrocedido unos diez años en el tiempo, se ha enfundado ese traje negro con pechera blanca, ha metido sus manos en unos severos guantes de encaje y puesto sobre su cabeza un gracioso gorro de alas muy cortas, que le otorga su característica apariencia. La viejita, se ha encaramado a un antiguo armatoste, que pese a su mutilada carrocería, vuela casi por la carretera. Se dirige a un lugar que muy pronto conoceremos, ya que, piensa indagar in situ los antecedentes de este suceso.

Ha llegado a la costa del país, que no es Inglaterra, sino nuestro bienamado Chile. Se dirige a un pequeño bar, en donde se acomoda y solicita un jugo. El dependiente la contempla con suma curiosidad, acaso piensa que se trata de una señora “enferma del chape” como decía la suegra de Miss Marple (en realidad, mi abuela Mema). Miss Marple abre su bolso y extrae de él una pequeña libreta en donde comienza a apuntar algo.

-Dígame joven, ¿ha estado tranquila la cosa esta temporada?
El hombre la mira con la misma curiosidad del principio y le responde, mirándola de reojo:
-Más o menos nomás. Usted sabe, los ladrones, que no nos dejan tranquilos, los jóvenes, que gustan de hacer estropicios en la noche, en fin, eso y otras cosillas…
-¿A qué cosillas se refiere usted?- pregunta mi mad…perdón, Miss Marple, enarcando sus cejas tal si fuese una profesora interrogando al alumno.
-Algo que ha sucedido antenoche y que tiene a toda la ciudad expectante. Se dice que un importante personaje de la TV ha intentado violar a una chica.
-¡No me diga! ¿Y usted cree que él es culpable?
-No sabría decirle. El tipo se encontraba ebrio y- usted sabe – cuando un hombre está en esas condiciones, cualquier cosa puede suceder.

Miss Marple, sonríe, guarda su libreta de apuntes, saca un billete de diez dólares, o su equivalente chileno, cinco mil pesos (para qué nos vamos a complicar con esto del cambio), lo deja sobre la mesa, le agradece al hombre y le dice que se quede con el vuelto, o cambio, que sé yo.

Miss Marple ha entrado al Casino Municipal de la ciudad, lugar en donde han ocurrido los hechos. La anciana se ha acomodado al frente de una máquina de juegos y entre luces y sonidos fantasiosos, apuesta y pierde y vuelve a perder. Se ve que no es para nada entendida en ese tema, sin embargo, parece no incomodarse ante la mala racha. Una mujer de mediana edad se ha sentado a su lado y también comienza a apostar. La vieja la mira de reojo e intenta iniciar una conversación.
-¡Que entretenido es todo esto!- exclama Miss Marple.
La mujer, que no pareciera inmutarse, sonríe con un gesto de cortesía y continúa jugando.
-¡Una se encandila con tantas luces de colores!- insiste la anciana. La mujer, detiene su accionar y la mira con fijeza.
-Es entretenido, por supuesto, pero más lo es ganar alguna vez. ¿Es primera vez que usted juega?- pregunta la recién llegada.
-¡Oh no! Sólo vengo a gastar algunas monedas, nada más.
-¿Anda usted sola?
-Si, pero muy pronto me iré de acá a algún hotel. ¿Es peligroso por estos lados?
-En los tiempos que corren, nadie puede considerarse seguro en ninguna parte.
-¿Lo dice por lo que sucedió acá una de estas noches?
-¡Oh! Eso fue tremendo, no se lo doy a nadie.
-¿Qué fue lo que sucedió? Me asusta usted.
-Se dice que una chica fue abusada sexualmente.
-¿Acá? ¿Delante de tanta gente?
-Exacto.
-¡Válgame Dios!
En su último juego, la anciana ha acertado a las combinaciones y cientos de monedas caen en cascada sobre la bandeja. Su interlocutora la contempla sorprendida.

Después de enterarse por boca de la mujer de lo ocurrido aquella noche, Miss Marple recorre las mesas de juego. Con su ojo avizor, descubre a varios apostadores que hacen trampa con mucha maestría, también se da cuenta de que el casino tiene una red de protección de acuerdo a los estándares de las más importantes casas de juego del mundo entero. Pero, lo más importante, repara que un grupo de empleados se comunica con otros con un casi imperceptible sistema de señas. Eso, le llama su atención. Se aproxima a uno de dichos personajes y le contempla con viva curiosidad. El tipo se rasca su cabeza, luego, un oído, el izquierdo. Eso, algo debe significar.

A medianoche, ha descubierto por completo el significado de dicho código de señas. Todo lo ha apuntado en su libreta, por lo que sonríe, ya que tiene la convicción que esa velada no ha sido una pérdida de tiempo.
Ya en su aposento, un cuarto pequeño ubicado en el cuarto piso de ese modesto pero limpio hotel, la viejecilla revisa una vez más sus apuntes. Un cuadro que representa un paisaje de tonos pasteles, le recuerda algún lugar de la campiña inglesa. Entre cavilaciones y cálculos de última hora, comienza a adormecerse.

Es madrugada, cuando unos pasos cautelosos se escuchan por el pasillo. Miss Marple duerme apaciblemente y por supuesto, no se percata que la puerta de su habitación comienza a abrirse sin rechino alguno. Ya dentro, los mismos pasos cautelosos se desplazan luego dentro de la pieza y se dirigen al lecho en donde duerme la anciana. La sombra de un hombre fornido está a punto de abalanzarse sobre la anciana, cuando cae sobre él un pesado libraco. El estrépito despierta a Miss Marple, la que le asesta un furibundo golpe en el estómago al individuo, quien cae de bruces. Siempre cautelosa, la vieja dama tiene la costumbre de colgar alrededor de su lecho algo contundente, el que ata a un simple cordel. Eso, la salvó de un presunto atentado. Ahora, ha atado al tipo con algunas correas y cuando éste recupera el sentido, comienza a interrogarlo. (En estos momentos me río sólo, porque no veo cómo una viejita tan enclenque como lo es mi madre, se la puede con ese ropero de tres cuerpos).
-¡Cuenta! ¿Qué pensabas hacer conmigo?
El hombrunazo, aún atontado, se niega a responder.
-Pues bien, si no quieres hablar, de seguro si lo harás cuando tengas encima mi escorpión.
El tipo abre tamaños ojos ante la sola invocación de tan peligroso arácnido. Miss Marple ha sacado una cajita negra de entre sus ropajes y comienza a abrirla con lentitud.
-¡Noooo! ¡Noo! ¡Hablaré, le diré todo, pero no ponga sobre mí a ese bicharraco!
El hombre, confiesa sin reparos. En el casino, el grupo reparó en la viejecita y se percató de que parecía darse cuenta de todos sus enjuagues. Por lo mismo, Simón, que así se llama el individuo, sólo le pide que lo deje libre, ya que nada le hará. La señora le guiña un ojo, cierra la cajita negra, que sólo porta un simple pendiente de fantasía y abandona la habitación, no sin antes decirle al tipo que ahora tendrá que buscar una muy buena explicación para la policía. De hecho, ya la ha puesto sobre aviso para que lo aprehendan.

Miss Marple se ha enterado de que la mujer que ella vio llorando por televisión es la jefa de una mafia que desde hace mucho tiempo se ha adueñado del casino. Por lo tanto, ella no estaba nada de errada cuando descubrió aquello. Ahora, lo importante es acabar con esto, y para ello, ya ha elaborado un plan.

Gracias a sus enormes influencias, ha conseguido que Peter Hasinovic, un importante hombre de negocios, acuda al casino. Ella, se disfrazará como su empleada, para pasar desapercibida. Esa noche, el importante centro de juegos está repleto, lo que se presta a las mil maravillas para su plan.

El vocerío de la gente, las risas y los gritos de alegría, le infunden al casino un aura surrealista. Peter, ha jugado a la ruleta, ha perdido y poco ha ganado, la vieja dama le acompaña a todas partes, guardando en su bolso las escuálidas ganancias. Pero, en el intertanto, ya ha descubierto un par de cosas. Uno, que los tipos de la mafia ya han puesto los ojos sobre Hasinovic, dado su porte aristocrático. Si bien, no se comporta como un experimentado jugador, debe portar mucho dinero en sus faltriqueras. Y eso, deberá ser traspasado a sus bolsillos, que duda cabe. Miss Marple, sonríe con disimulada satisfacción. Sabe que el círculo comienza a cerrarse, sólo que los delincuentes ni se lo imaginan.

Hasinovic abandona el recinto, para dirigirse a los baños. Dos tipos lo siguen a distancia. Las señas que se hacen, significan que esta es la gran oportunidad. Miss Marple se ha invisibilizado entre las máquinas de juego y de pronto, se percata que la mujer de la TV se ha asomado desde un ventanal para contemplar la escena. Con suma cautela, la anciana sube por los escalones que la llevarán hacia aquel lugar. Evade con maestría a los guardias que vigilan el sector y pronto, se encuentra con la habitación de la mujer y aprovecha un descuido, para ingresar a ella. Ya dentro, y oculta en un closet, escucha las palabras de la sospechosa, quien se comunica por radio.
-¿Averiguaron cuanto dinero trae?- pregunta la mujer, muy interesada.
-Mucho dinero, además de chequera, tarjetas de crédito y vale-vistas.
-¿Hum! Tenemos a un pez gordo.
-¿Qué hacemos con él?
-Manténgalo oculto en la bodega, y por favor, que no se nos escape. ¿Qué pasa con Simón?
-No lo hemos visto.
-Lo necesitamos urgente. Él puede hacerse pasar por nuestro secuestrado, ya que se le parece en demasía. ¡Ubíquenlo y que venga para acá enseguida!

Por lo visto, la mujer es de armas tomar y por lo mismo, Miss Marple se ha preparado para cualquier sorpresa. Por de pronto, ha grabado toda la conversación y ahora sólo necesita salir de esa habitación y contactarse con la policía. Pero, los imponderables siempre ocurren en estos casos. Sin desearlo, un abrigo de gran pelaje hace que no pueda evitar un sonoro estornudo. Eso, permite que la mujer, muy azorada, abra el closet y se encuentre a boca de jarro con la anciana.
-¿Qué hace usted aquí?- grita la delincuente, que no es otra cosa, y se abalanza sobre ella, cayendo ambas al suelo. La mujer queda sobre la anciana y la ase del cuello, pero Miss Marple, en un recurso desesperado, agarra al azar un zapato de taco muy puntudo y lo descarga con todas sus fuerzas sobre la cabeza de la malvada mujer. Esta se desploma inconsciente y Miss Marple sale de la habitación con sus pruebas intactas.

Poco después, llega la policía y en un dos por tres desbarata la mafiosa organización. Después, Peter Hasinovic le cuenta a Miss Marple que los maleantes ya discurrían sobre si lanzarlo desde unos roqueríos o llevarlo mar adentro para arrojarlo al mar.

-¿Continúas pensando que el poeta es inocente? - le pregunto a mi madre.
-Por supuesto, si de mí dependiera, desenmascaro a esa truculenta mujer.
-Ya lo hiciste – pienso para mis adentros…
















Texto agregado el 07-02-2013, y leído por 343 visitantes. (26 votos)


Lectores Opinan
20-12-2016 ¡Aplausos! Me encantó. Buen ritmo, buena narración, excelente idea la de un personaje como Miss Marple. Un placer leerte. Un gran abrazo. Marthalicia
04-05-2014 Buen cuento, exelente narración***** bishujoo
04-09-2013 Felicitaciones!! Muy bueno tu cuento 2000 godiva
27-02-2013 Qué historia!! Disfruté de la lectura, gracias. Un abrazo!! gsap
26-02-2013 felicitaciones por este cuento taan simpático que me ha hecho reír. Sobre todo lo del escorpión...! Un abrazo, Gui. galadrielle
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