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La Acción “Pensar”


Hasta que el pensamiento que aturdía mi cabeza llego a su fin con un vuelo hacia el lugar deseado.
Llegué sin saber donde me ubicaba, tan solo me encontraba allí parado en una esquina con baldosas muy lujosas, exactamente contra un poste, pero por alguna extraña razón creía conocer e identificar la casa que tenía frente a mis ojos, tal así que luego de buscar en los archivos mas ocultos de mi mente, pude deducir que esta pertenecía a la persona que buscaba y deseaba encontrar allí.


La casa no era muy grande, pero tampoco chica, se ubicaba en un barrio de esos en los cuales todo parece resultar con extremo orden y sigilo.
-Con que este es el sitio… -pensé, allí vivía y habitaba mi amada de sueños, allí dormía, allí comía, allí pasaba sus días, y al fin había llegado yo a su encuentro luego de tanto tiempo de espera y tanto maquinarme dicha situación.

Durante varios días estuve observando el rancho lujoso desde la acera de enfrente, sin comer, ni dormir (profundamente), más bien estaba viendo sin mirar mi objetivo y dando esas ojeadas para adentro del cuerpo que te recuperan en un santiamén una mínima pero muy necesaria parte de energía.
Tanta fue la obsesión por esa casa y por lo que allí ocurría que finalmente logre llegar al punto de poder memorizar y concluir al fin todo tipo de movimientos familiares, cual ladrón en pleno plan de asecho. Su padre, un hombre delgado, no muy anciano, se solía posar en una pierna contra el buzón amarillento que daba la bienvenida a la familia, y en un lapso de breves segundos cambiaba el sentido de la misma tras llegar atrás de la otra. Luego daba pasos pequeños con un estilo particular de rengo sin dificultad, con tales rasgos clásicos del territorio, y gestos tan particulares provenientes de la misma sangre familiar, que por momentos me hacían ver a mi amada en carne y huesos masculinos.


A determinada hora, casi por la tardecita, salía al patio a depositar la basura en un cerco al pie de la casa. Allí permanecía unos minutos, tal vez 10 o 15 observando su alrededor y de vez en cuando Saludando a los vecinos que pasaban, como un ritual y norma obligatoria para vivir en dicho sitio.

En mi mente se establecían diversos miedos, llegaba al punto de alucinar como el padre se percataba de mi presencia y podía ver en sus gestos que se sentía incomodo. Con tanta adrenalina en mi sangre Claramente pude advertir o simplemente imaginar a causa del cansancio y el hambre, una mirada de ojos fruncidos y una negada de cabeza apuntando hacia la posición en la que yo me ubicaba, me hizo dar cuenta que aquel hombre se estaba reparando de mi paradero, asique decidí inmediatamente dejar de llamar la atención de la máxima “autoridad” que tenía mi desdichada, ya que esta acción podría llevar a tirar mis planes a la ruina, unos planes que ni tenía claros aun.

Los iba construyendo segundo a segundo, pensando mas bien en el futuro. Ese “futuro” que con el pasar de ya muchos años pude llegar a la conclusión que en realidad juntamente con el “pasado”, son definiciones de tiempo validas.
El “presente” no existe como tal. Puedo admitir que muchas veces me quise limitar a vivir el presente, y no pensar en otra cosa, pero siempre terminaba siendo derrotado por el pasado o el futuro. Si realizamos un paralelismo entre el tiempo en sus 3 estados mas convencionales y las agujas del reloj, podemos deducir que cuando pensamos en cierta forma que: -el

Segundo que vendrá cuando avance la aguja del segundero, será el futuro y cuando ya paso fue el pasado, no existe la línea del presente como tal, ya que para que exista este, se necesitaría detener el tiempo. Pero felizmente como ya todos sabemos el tiempo es el único egoísta que nunca deja de funcionar.

Al poder volver a mi estado natural, pude percibir que me estaba deteriorando por dentro y fuera sin haber recibido ninguna pista o noticia de mi amor platónico, tenía un aspecto desagradable tras estar varios días sin tener contacto con el agua y el jabón. Una tarde, cuando las luces de la casa ya comenzaban a encenderse poco a poco, como si la secuencia del espectáculo estuviera programada exclusivamente para mi, decidí que tendría que buscar el modo de alojarme en algún refugio con baño, una cama, techo y paredes que entre tantas también me cubriesen del frio, no podría estar más en el aire y a la constante espera de alguna señal que no iba a llegar ni por el método de osmosis.
Puesta esta decisión en mi cerebro, Salí en busca rápidamente de algo que satisficiesen estas necesidades. Recordé que en la manzana corriente al rancho, estaban ubicadas una serie de cabañas con el fin de ser alquiladas por los turistas cuyo paradero era similar al mío, o al menos eso me gustaba pensar. Estas estaban ubicadas en una posición desde la cual se podía ver el estribor del rancho, como si alguien hubiese sido consciente de mi viaje y hubiera convertido estos hogares de pasantía en un campamento justo donde yo lo necesitaba.

Fácil era ubicarse rápidamente en este barrio, más allá del pequeño tamaño en kilómetros que abarcaba y el numero de pocas cifras de personas que lo habitaban, en un santiamén se podía reconocer las casas por el nombre, la manzana en la cual estaba ubicada y su solar correspondiente. Antiguamente se utilizaba ese procedimiento de marcación en los balnearios de la costa de los países del Rio de la Plata.
Cuando los rayos de sol, ya de un color rojizo vencidos de sueño y con ganas de traspasarle la responsabilidad a su amiga y rival, la Luna, iban entrando sin pedir permiso y se iban posando lentamente sobre el mono ambiente de mi cabaña arrendada. En ese preciso momento mi cabeza me jugó una mala pasada, tuve la necesidad y las ganas de volver a mi lugar de origen, de volver a mi casa, un hombre por bien o mal que la esté pasando en el punto del planeta que fuese, siempre en algún momento añora estar en su lugar de crianza.
Pero…
¿Volvería sin noticias? -pensé- de ser así, al llegar, - ¿volveré a tener la necesidad de volver aquí?,
-¿porqué aun no tengo noticias de mi amada?
Estas preguntas se fueron planteando en mí ser al correr del lunes. Ya el martes, Haciendo caso omiso a la parte de mi mente filosófica, decidí pasar cierta cantidad de días los cuales fueran necesarios para conseguir al menos una noticia y poder volver a mi casa con la mente tranquila y relajada sin impotencia de por medio. Con encontrar al menos una respuesta a una de todas mis preguntas, ya volvería en paz, al menos eso creía.
Sin trabajar y sin recibir alguna limosna, claramente el dinero con el que zarpe al viaje ya se me estaba acabando con el alquiler del mono ambiente, que ha decir verdad, no era nada barato para las comodidades que poseía. Fue así que decidí pensar y plantearme formas o métodos de para ganar algún dinero, me creo del tipo de personas que tienen y adquieren ideas muy fácilmente y en grandes cantidades, principalmente cuando lo siento necesario, pero a desgracia mía, un mínimo porcentaje son las que término llevando a cabo.


Realizando análisis, Eliminando y reduciendo ideas, como por el contrario manteniendo las más firmes y razonables apegadas siempre al sentido común, comencé a concluir que no soy bueno en muchos que aceres, no se tejer, no se limpiar, no se aconsejar, no soy gracioso, soy tímido… pero pude ver la parte positiva, y es que si algo aprendí de mi familia fue a cocinar.
A lo largo de mi modesta vida, he conocido decenas de personas las cuales plantean que la acción de procesar ciertos alimentos para luego ingerir, significa un arte, una manera de sacar a luz un tramo del espíritu que desea ser libre y lograr poder estar unas horas sin la atadura del cuerpo. Reiterada la ocasión, recuerdo a mi abuelo llegar de la fábrica a las nueve menos cuarto de la noche y rápidamente comenzaba sin dar más vueltas que un perro al querer morder su cola, a realizar un conteo y una revisación de stock de los ingredientes que se encontraban en su cocina, separando la materia prima que encontraba. Esta tarea era de tal importancia que dependiendo del resultado de logre, se convertiría en el objetivo a realizar para luego poder alimentar a la familia.
Por mi parte, adopte una posición más neutra de la cocina, suelo cocinar para simplemente no pensar en los malos tragos, distraerme de alguna manera pero sin llegar a entrar en la etapa de goce absoluta que tantos hablan. Más bien diría estoy feliz de alcanzar el estado neutro de humor, sin ir más lejos en estos tiempos que vivimos, pocos pueden alcanzarlo. Así fue como comencé a crear una “comida” típica de mi patria, realmente rápida de hacer y fácil de vender por la demanda.


Esa noche me dedique exclusivamente a arreglar todo y practicar mi receta para al día siguiente, día para abrir mi nueva empresa de tan solo un único producto. A decir verdad, luego de mi debut como empesario, No vendía en cantidades extremas como imagine en un principio, por ende no lograba una alta posición de estado monetario, pero si bastaba como para bancar mi estadía aquí.
Con el correr de los días, y luego de ver las rostros repetidos de la ciudad fui adquiriendo esos típicos “contactos” que no parecen tener más nada que hacer que simplemente estar en un costado, como si tuvieran el derecho de probar y al gustarle o no ya aprovechan que te tienen cerca para recriminarte, o de lo contrario, de lo contrario se van. Esas personas que aunque uno bien sabe que no van a lograr una amistad firme como las de la infancia, pero que día a día aparecen a comprar el mismo pedido, y ya uno va tomando cierta confianza con ella.
Bueno estos “Contactos” a decir verdad nunca me hicieron falta, más bien siempre estuve en contra de su existencia. Conozco gente que ha pactado ciertas amistades con estos, tan solo porque ellos poseen algún bien o alguna característica que en un futuro puedan ayudarlo a uno en algo, como el señor profesional exitoso, prefieren mantenerlo siempre en contacto por si más adelante pueden pinchar algún trabajo con él, o el señor con buena pinta, para que en el futuro se presente la oportunidad y te pueda unir a su grupo de gente pintoresca. Distintas razones pueden ocurrir entre el mundo de la “amistad” a base de bienes superficiales.
Se podría decir que mi primer contacto surgió aquí, el mismo fue Fernando, un tipo de estatura mediana, de color rubión como la mezcla entre la zanahoria y el limón, a simple vista honesto, por sus pocas palabras y sus gestos de poco avivado, pero realmente muy educado. Hora tras hora Iba descifrando su perfil, mas con el correr de los días o al menos eso me gustaba pensar en mis momentos libres, consecutivo de resolver el sudoku diario.
Al concluirse reiteradas compras y visitas en mi negocio, luego de reiterados saludos, reiterados chistes, llegamos a la confianza maldita que lo hizo recitarme una pregunta que cambiaria mi humor de ese entonces, pero raramente afecto un mínimo porcentaje mi objetivo planteado desde el principio, o eso quería creer.
-¿Oye, Que acento raro tienes, tú no eres de aquí verdad? -me dijo-
-No, pertenezco a otro sitio, tan solo tienes que cruzar el charco y estarás en mi territorio natal.
-entiendo, pero si eres de tan cerca ¿qué te hizo venir hasta aquí y poner un negocio?, porque de paseo veo que no estás…
Trate de responderle con la más mínima expectativa, como para que no encuentre lugar a reformular una nueva pregunta a mi respuesta, ya que siempre me molesto también esas personas que se intrigan por ti, cuando tú no tienes ni la mínima intriga sobre su vida.
-Un pensamiento, fue, pero no de esos vagos, uno muy fuerte que día a día me atolondra la cabeza, nada de otro mundo Fernando. -pude contestarle-
-no creo haber tenido alguno así, por estos lados vivimos muy relajados, pensamos poco o lo necesario ¿sabes?, ¿Quieres contarme?- me respondió-
Como buen cobarde y con necesidad de desahogarme, lo hice.
-En síntesis, vine por una dama que conocí hace 7 años atrás, la vi 4 veces en mi vida y desde ese entonces ha ocupado un gran porcentaje en mi memoria útil, ella cambio el sentido del vector de mi corazón. –Conteste-
- Asique estas esperando a verla, imagino que previamente arreglaron un encuentro, si no te molesta y puedes decirme ¿en donde quedo fijado este?, tal vez pueda ayudarte a encontrarlo.
- Ella no sabe que vine, la espié, pero no pude verla aun, no tengo noticias de ella. –dije cortante-
Mientras platicábamos con grandes pausas de silencios, En uno de momentos un celular sobre la mesa, entre la harina y el azúcar, sonó carcomiendo los cuatro tímpanos presentes, al atender, se escuchaban los gritos de una persona mayor.
Afinando un poco el oído para poder escuchar, pude denotar que la voz provenía de una persona deseosa de degustar mi producto, lo estaban recriminando para volver a su casa a entregar el pedido recién salido del horno.

Fernando evito el tema y se despidió con suma amabilidad.
- Bueno don, ya sabes, si necesitas ayuda mi novia Sofía vive en la manzana 11 solar 4, ella conoce muchas chicas del barrio y tal vez pueda ayudarte a encontrar a la que tú buscas.
Permaneció ahí parado al menos 10 minutos mas, al lado mío alagando mi buena mano para la cocina y lo sabrosa que estaban las tortas fritas, mientras que yo estaba atónito al escuchar una frase que dijo. Acababa ni más ni menos de dar las referencias del sitio donde se ubica la casa que yo había estado espiando durante una semana entera, la casa que alojaba a mi amada, la casa que ya sabía de memoria sus vértices y sus paredes, los dormitorios con su color de madera marrón roble con manchas degastadas por la lluvia,
Sin ir más lejos ¡mi amor platónico, era su novia Sofía!
Rápidamente actué sin pensar, termine siendo yo quien se despidió de Fernando definitivamente, baje la reja del local, cerré la cabaña, pague lo debido y enrumbé viaje hacia la terminal de ómnibus para volverme a mis pagos.
Allí estaba yo, en la espera infinita del maldito colectivo, con cientos de pensamientos cruzándose por mi cabeza, ¿entonces ella me ha olvidado?, nunca debí venir aquí, ¿cómo saber desde cientos de kilómetros si tu amada siente lo mismo que vos?, claro, ella siguió su vida, lo tomo como lo que fue, un amor a primer vista y a ultima vista, ¡que tonto soy!... De pronto Una voz un poco gruesa de una persona entrando en la sexta década de vida corta de una manera brusca mis pensamientos con una pregunta. -¿Chico, tu eres el de las famosas tortas fritas del lugar?, -eso creo, le respondí yo,
-¿Puedes hacer una cantidad como para una familia estereotipo y entregármelo en esta dirección?, mientras trataba de explicarle que ya estaba volviendo a mi lugar natal y que mis días como cocinero habían llegado a su fin, depositó a mi lado un papel e hizo caso omiso a mis palabras, como si no viniese a tener una conversación, sino a simplemente ser un emisor que transmite sin importar lo que suceda con el receptor y la retroalimentación correspondiente.
Arroje el papel a la calle, pensando en que la gente solo piensa en uno mismo y cuan egoísta es, aunque si pensáramos por uno mismo y también en el otro, cuan caos seria todo ¿no?
Al ver el pedido volar entre mis piernas, resalto en mi vista con un marcador más fuerte que el resto una de las pocas direcciones conocidas por mí de este sitio, levante la vista hacia el señor “interrumpe pensamientos” y rápidamente me di cuenta que esa postura la conocía, esa manera de caminar me era familiar, tome de un soplón el pedido con las dos manos y allí se me vino la imagen a la mente de mi amor platónico.
Durante unos pocos minutos eternos dude que hacer, de repente toda la historia que ya llegaba a su fin si me hubiera tomado ese colectivo, se había reinvertido con la aparición de esta persona. Como era normal en mi, cree un análisis poniendo las pro y las contra de la aventura que estaba viviendo y las consecuencias, hasta que me llene de coraje y valor mediocre para decidir ir a entregar el último y más importante pedido, esperando verla y así poder redactarle decenas de preguntas que me atormentaban y deseando entender los sentimientos que ella me reflejase.
Entrada la noche, realmente una muy oscura, de esas que parece que la Señora que como trabajo iluminar la tierra lo está haciendo, o si de mala gana por alguna razón desconocida. Donde no puedes llegar a ver ni los arboles ni su sombra, entonces solo te limitas a escucharlos.
En esa misma oscuridad fue que yo me pare en la misma baldosa y metro cuadrado frente al rancho, en la cual estuve 2 días observando sin poder ampliar el conocimiento de arquitectura de la misma, siempre mirando la misma pared.
Cruce la calle y toque el timbre gruñón.



Como era de esperar me atendió el padre con las manos ocupadas por un pasatiempo, una especie de “tetris” de una forma extraña que creo no haber visto o nunca llego a mis alrededores, igual no preste atención, tenía la cabeza centrada en volver a reencontrarme después de tanto tiempo con la mujer más hermosa que se haya atravesado en mis ojos. Sin perder el tono grueso, y misma manera de hablar como dando órdenes, me dio indicaciones sin perder en ningún momento su vista del rastro del juego (que parecía estar compitiendo consigo mismo), el lugar donde debía entregar el pedido que tenia sobre mi mano derecha, que por cierto se encontraba extremadamente venosa por los nervios que me acechaban.
-"Subiendo la escalera a la derecha" –fueron sus únicas palabras-
Cuando escuche la orden, avance sin saber cómo, pero ligeramente, el estomago me temblaba y la saliva parecía que me había declarado la guerra y se había escondido en algún bunker. Era sumamente rara mi actitud para ese entonces, tanto tiempo observando la casa en una sola dimensión, que los nervios, bueno, más bien la intriga y desesperación no me dejaron ver a mi alrededor. Esto hubiera sido un gran problema si me encontrase en otra circunstancia. Si hay algo por lo que siento pasión y me atrae de una forma casi incontrolable, es el investigar lo curioso, la acción de averiguar y conocer ciertas cosas que creo validas para agrandar mi conocimiento y lograr que mi mente no se pueda deducir en simplemente unos pocos Bits. El Adquirir información que uno cree que es importante para el crecimiento o desarrollo como persona y la noción de muchos otros, te permite ser libre en muchos aspectos de la vida. Y ¿Cúal persona no desea ser libre?
…Toda mi hipótesis ya planteada anteriormente se volvía de valor “0” en mi escala de ponderación de necesidades, ya que estaba tan tenso y con la ímpetu de encontrarme de una vez por todas con la protagonista de mis sueños que ni pude chumear la casa por dentro.

Hoy en día, cuando mi mente está libre de tanto pensamiento repetitivo y diario, mejor dicho cuando comienzo a pensar lateralmente, suelo cuestionarme bastante. Como sabía desde un principio que me iba a encontrar con Ella subiendo la escalera y doblando a la derecha del pasillo, ese sentimiento fue más que una intuición, puedo afirmar que realmente lo sabía.

Ya Parado en las coordenadas exactas que me dio su padre, abrí la puerta y allí pude ver a 3 señoritas, 2 acostadas en sus respectivas cama y una parada mirándose al espejo como arreglándose el cabello para ir a dormir. La primera que mire, al azar, fue a Ella, su cara perfecta seguía intacta a como la retenía en mi mente, su cuerpo como si se hubiera congelado durante años, sus gestos tan demostrativos como siempre, sus ojos brillando de tal manera que parecía que hubiera visto la cosa más asombrosa en su vida, las pestañas tan largas como un tobogán con destino al mar, también muy opacas y onduladas con la inclinación perfecta, en ese momento sentí que mi mente estaba bailando y los pensamientos diarios y normales de toda persona le estaban ganando en guerra a los dirigidos y ya nombrados reiteradamente en esta historia.
Sin hablar, sin decir una palabra, nos abrazamos.
Fue uno de los cuales parecen hechos a medida, ambos cuerpos congenian perfectamente el uno con el otro, cada milímetro del mío, encajaba en los de ella, cual simetría axial, con la fuerza justa de pasión y como si no solo nuestros cuerpos sino que nuestras almas también estuvieren abrazándose a la par nuestro.
Mis amigos constantemente me preguntan lo mismo cientos de veces como si la respuesta fuera a cambiar, ya que desconfían de mi respuesta, "¿No la besaste?". No, no lo hice, no lo recuerdo. Ellos no entienden que ese abrazo fue más fuerte que cualquier conexión existente entre dos personas que se aman. ¿Sera porque nunca amaron?
No lo sé.
-Vamos a la playa- dijo Sofía con su tono europeo-
- No puedo. -conteste-
- Entonces vamos a la casita de juegos, la que esta acá cerca. -me dijo-

Al concluir la inexistencia de mi respuesta, ya que me encontraba allí parado, paralizado frente a ella, como sin poder mover mi cuerpo ni tampoco poder tomar ninguna decisión apresurada, fue ella quien tomo la decisión y rompió el silencio una vez más.
- Vamos por ahí, no importa donde, huyamos de aquí juntos.
En este momento ya debía haber entrado la media noche, de esas que son eternas, que son ideales para huir, no importa donde ni nada.

…Hoy día pienso que fue miedo, otras veces pienso que fui un imbécil, y la mayoría de las veces quedo en blanco mirando el vacío, como si la mente se me tildase al pensar en ese momento donde me hacia la petición que tanto esperaba recibir, donde con una respuesta mía podría haber cumplido mis máximos deseos, mis anhelos más profundos.

Luego que Sofía termino de hablar y me miro con cara de expectativa, como si mi amor por ella se reflejase en sus ojos, con la frente fruñida formando una escalera al cielo, esperó que de mi boca salgan palabras y escuchar mi voz que dijera:
“Sí, Vamos a donde sea Amor, si es contigo no importa nada más.”
Bueno, pero tristemente eso no fue lo que dije, en ese momento no sé cómo, pero se me paso por el pensamiento un chico honesto, un chico que me dio charla cuando no conocía a nadie, un chico que no se si se mereciera que un desconocido huya con su novia sin luego darle a conocer el paradero. Tal vez si lo merece, tal vez no le importaba, tal vez estaba con ella para agilizar sus días y que no sean tan tensos, tal vez estaba con ella porque su amor platónico estaba demasiado lejos y se había rehusado a buscarlo a diferencia mía, tal vez no la amaba como yo, o tal vez sí.
Miedo, pensar en este chico fue el miedo que tuve en el momento de huir con mi amada, miedo de cumplir y tener que desechar gran parte de mi memoria y mis pensamientos basados en ella, miedo de que se falleciera en mi corazón un gran sentimiento, miedo de no ser lo suficientemente como para ella, miedo de no conocerla totalmente como para dedicar mi vida a ella, miedo de que abandone mi cabeza y comience a formar parte de mi vida real física.


Existe la mínima posibilidad que el amor inalcanzable sea como su nombre lo dice, y no esté hecho para conseguirlo jamás.

Esa noche termine entregando el pedido, y no volví a verla por desde entonces.
¿Acaso Me conforme con verla esa vez?, ¿termine de conocerla como para no desearla más? ¿Será que el abrazo fue tan profundo que calmo mis deseos de tenerla?, ¿cómo diferenciar un capricho de un amor real? -pensé-
Volví a mis pagos, en el tren que una vez supe esperar, a diferencia de lo que ustedes creerán, dormí todo el viaje profundamente en una suite mediocre. Cuando desperté una voz de altoparlante decía,

- Bienvenidos a la terminal “Dos Paralelas”, disfrute su vuelta a casa.


Hoy día, ya estoy en casa, volví a la vida normal y diaria, con mi novia, con mi familia, con mi trabajo.
Aunque admito que No dejo de tener el vago pensamiento y plantearme siempre las mismas preguntas, que antes.
¿Cómo pueden dos corazones desearse tanto sin conocerse completamente? ¿Sera un capricho? ¿La habré amado o la amo de verdad? ¿Estará pensando en mí?

¿Podre omitir estos años de mi vida y seguir adelante?
Tal vez ella hoy sea feliz, Yo soy feliz a mi manera.
¿Juntos hubiésemos sido más felices que ahora?

No lo sé, pero la cuota de intriga y de amor inalcanzable que tengo, me hace vivir esta minúscula vida de una manera mas apasionada.


B.V

Texto agregado el 11-02-2013, y leído por 230 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
14-10-2013 =) Bien por tu pluma! JuliaFlorencia
12-09-2013 todo escrito tiene un valor ...sigue escribiendo loselegidosdelsol
14-05-2013 5* y los comentarios te los mando por privado quntur
 
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