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Pooh


-Mamá, ¿me dejas jugar un rato en el parque?
-Si Cristopher, en lo que converso con el medico. Pero no te alejes de esta ventana.
-¡Pero mamá! (dijo haciendo un mohín)... Esta bien... No lo haré...
Dicho esto la señora Robin cruzó el umbral, y desapareció en la penumbra que contrastaba con la luminosa mañana en dirección a la consulta del doctor. Cristopher quedó solo bajo el añoso árbol, a algunos metros de la ventana que mencionó su madre.
De pronto, desde detras del árbol aparceron sus entrañables amigos; Pooh, el osito, Puerquito, Conejo, y el infaltable Tigger.
-Cristopher Robin, nos ha costado muucho encontrarte- dijo Pooh.
-Lo siento Pooh, es que mamá salió hoy muy apurada. Se enojó mucho por la catastrofe de ayer, y la del Sabado.
-Lo vez, Tigger, tú tienes la culpa de todo al romper aquel jarron.
-Son bagajes del oficido, querido amigo conejo... Ademas, tenía que practicar mi tiguerrsimo acto de malabarismo con antorchas, jojo...
-Nooo, no me lo recuerdes Tigger, que miedo... - dijo puerquito.
-Siiii, pero si casi quemas la casa de Cristopher.- sentenció Conejo.
-Cristopher, ¿Te quedará algo de miel, digamos, como para tranquilizar mi tripita?
-No Pooh,- dijo Cristopher con cierto dejo de tristeza- no alcancé a traer, ademas le oí decir algo de que debía comenzar a ceñirme a una dieta.
-O jojojojo...-y tigger comenzó a dar elegres saltos alrededor del grupo y del árbol, mientras los demás incluido Cristopher lo seguian con la mirada- jojojojojo... Los tiggers somos los mejores cuando se trata de teñir prietas...jojo- y en eso paro en seco- ¿Que es una prieta?
-No Tigger, yo no dije prietas, dije dieta, ceñirme a una dieta.
-¿Y que es una dieta Cristopher?- preguntó Pooh.
-Es cuando te dicen que pudes comer y que no.
-Y yo puedo tener una dieta de miel?...- dijo Pooh.
-¡Yo!, ¡¡Yo!!! ¡¡Yoooo!! ¡¡¡Yo quiero una dieta de Bananasplit!!!- interrumpió Tigger
-Tigger...- intervino Conejo- Las dietas son de comidas saludables, como los vegetales.
-Entonces tendremos que ir a saludar a la huerta de Conejo... Habrá que empezar temprano ya que son muuchas plantas- dijo Pooh lentamente pues estaba tratando de pensar.
-¿Y por que debes hacer una dieta Cristopher? -preguntó Puerquito.
-Conejo tiene razón -respondió Cristopher, y añadió- Mamá dice que comencé a comer mas seguido desde cuando el doctor me recetó las pastillas, pero en realidad siento un vacío en el estomago que se me calma cuando como, Puerquito.
-A mi me pasa lo mismo Cristopher -dijo Pooh tristemente.
-Además, cada vez que aparece un Hefalump me da mas hambre, y estan apareciendo cada vez mas seguido, Puerquito. -continuó Cristopher.
-¡Huy, que mieeeedo...!-y diciendo esto Puerquito comenzó a temblar cada vez mas violentamente.
-Cálmate Puerquito, aquí no hay ningun hefalump... Creo... -dijo Conejo sin poder disimular su propio temblor. Y se acercaron todos a Puerquito para calmarlo, recordando sus viejas aventuras, a Igor y su casa, a Buho, a Topo, a Cangoo y a Rito. Fue inevitable la risa de todos cuando Conejo recordó la ocasión en que Tigger le enseñó el salto "Super Duper” a Rito... El único que mostraba solo una sonrisa era Cristopher. -¿Que tienes Cristopher?- le preguntó Puerquito. -Nada, es solo que... se me olvidan las cosas, y me cuesta trabajo recordar... -Creo que conozco a álguien que le sucede algo parecido... - dijo Conejo mirando a Winnie Pooh, a lo cual con inocente mirada, como recordando algo, éste respondió - ¿Alguien trajo miel?...
De pronto comenzaron a escuchar retumbantes sonidos subterraneos. En el primero que pensaron fué en Topo, pero él estaba cavando en los Cien Acres, bastante lejos, luego pensaron que era la tripita de Pooh, pero hasta Pooh se dió cuenta que no era eso lo que sonaba
Todo mundo se apretujó junto a Cristopher, haciendole tropezar, y el susto se les veía en la cara.
De pronto, un Hefalump asomó de detras del arbol, y comenzó a perseguirlos. Cristopher y sus amigos corrian desesperados, y pronto se puso peor, pues del árbol se descolgó un segundo Hefalump. Era enorme. Agarró a Tigger justo cuando este se disponía a dar su mejor brinco por la cola, doblandosela cruelmente.
-¡Mi colita!¡¡Mi coliiitaaaa!!¡Ya no volveré a saltar, ayyy nooo!... ¡Ayudame Cristopher Robin!- gritaba Tigger llorando.
Cristopher, con la impotencia y la rabia que sentia, al ver el dolor de su amigo, se avalanzó sobre el malvado Heff derribandolo, y tomando una piedra comenzó a golpearlo.
Cristopher se hería las manos horriblemente, pero no importaba pues había salvado a su amigo. Le costó mucho levantarse, ya que ultimamente había subido de peso. El otro Heff, al ver a su compañero caído dejó a Conejo y a Puerquito (los tenía acorralados en un hueco del tronco temblando, al pié del árbol) y atacó a Cristopher, que se defendió a manotazos y patadas, como cualquier niño que no hubiera aprendido nunca a pelear a puñetazos, hasta que el hefalump salió huyendo...

Ambos miraban por la ventana abierta. Permitía que entrara una suave brisa que refrescaba el blanco recinto y que levantaba delicadamente las traslucidas cortinas como si fueran nubes de vapor.
Interrumpiendo el silencio el medico continúa su conversacion con la mujer.
-¿Como ha estado durmiendo?... Me refiero a cuanto en realidad.- se corrigió.
-¿Eh?... Si..., en realidad no mucho. También le ocurre de noche.
-Tendremos que aumentar la dosis de risperidona hasta que se compense. Subiremos a cincuenta miligramos en la noche. Continuaremos con clonazepam, un miligramo en la mañana y uno en la noche. No vamos a hacer cambios con la clorpromacina todavía.-continuó el doctor- ¿Ha comenzado la dieta?, recuerde que el aumento de la risperidona puede provocarle mas hambre, y es peligroso que aumente de peso por el riesgo de contraer diabetes, ya sabe... él es propenso.
Una lágrima silenciosa rodó por la mejilla de ella.
-Daré la orden también para un examen a la tiroides.
Ambos siguieron mirando por la ventana como Cristopher hablaba y reía solo.
Y ambos corrieron a él cuando comenzó su "crisis” como decía el médico, peleando con el aire.

Texto agregado el 01-03-2013, y leído por 542 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
26-02-2014 Uf... esto es difícil de calificar. No por la narrativa, que está bien, ni por la elección de personajes, que me pareció acertada en cuanto, al ser personajes conocidos, te permite centrarte en lo que cuentas y no en desarrollar personajes -o sea, simplifica el proceso-. Se termina convirtiendo en una historia alternativa a la que existe -una bastante cruel, por cierto-. Para decirte cómo me hizo sentir, te haré participe de mi empatía hacia el personaje. Ikalinen
26-02-2014 De pequeña, aunque tenía imaginación, no era de exteriorizarlo demasiado -y tampoco me prestaban demasiada atención-. Pero si lo hubiera hecho, como le Christopher Robin de tu narración, y me hubieran visto y juzgado igual que a él... ¿qué sería de mí hoy? Mis personajes, algunos a los que adoro, y una parte de mí que hoy considero escencial, simplemente no existiría... La sensación de vacío creo que sería inmensa. No me puedo imaginar sin mis "Pooh, Tigger, Conejo y Pigglet" particulares. Ikalinen
26-02-2014 Las conclusiones de fondo son muy profundas, y muchos te lo han dicho. Qué daño se puede hacer a alguien por evaluar a la ligera, por no distinguir imaginación o creatividad de estados alterados realmente graves. Este relato me ha partido por la mitad, y me ha removido muchas emociones. Ikalinen
21-05-2013 El cuento está bonito pero...¿Por qué usar personajes que fuero credos por otros cuando tu podrías darles su propia forma de ser, sus características ¿No crees?) za-lac-fay33
05-05-2013 Esto es para dejarte pensando ;) hijadezeus
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