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TURNO NOCHE

Había entrado a la guardia del hospital como de costumbre a las 9 de la noche . Gloria, enfermera de profesión, llevaba ya 25 años trabajando en ese hospital siempre en el mismo turno. Si bien las destrezas adquiridas por su larga experiencia le ahorraban estériles esfuerzos en su trabajo, arrastraba un cansancio crónico que por momentos se convertía en un profundo deseo de jubilarse y dedicarse a otra actividad mas relajada . Aunque estaba acostumbrada al estress, a esta edad ya no tenía la misma energía ni motivación de antes.

Ya eran las 12 y no había parado de correr de un lado para otro de la guardia. Esa noche era particularmente movida. La ambulancia había traído un rato antes a dos heridos por un accidente de moto, uno de ellos bastante grave con un fuerte golpe en la cabeza y varias fracturas en el cuerpo. Después de haberlo compensado y trasladado al quirófano, el ritmo de la guardia aflojó un poco y solo quedaban cuadros leves en observación. El Jefe de la guardia ya se había retirado rumbo a su habitación. Quedaban solo los residentes.

Como todavía faltaban 6 hs. para finalizar su turno, Gloria decidió hacer también una pausa para despejarse un poco e ir al sector de enfermería de la sala, más tranquilo que la guardia, para unos matecitos con las chicas.. Avisó a sus dos compañeras que se iba a descansar un rato, cruzó la puerta vaivén y tomó por un pasillo interno.

Los pasillos del hospital son solitarios de noche, tan diferentes al continuo ajetreo de la guardia…
Ese silencio y esa tranquilidad ,solo interrumpidos por algunos murmullos lejanos, la fueron relajando de a poco. Casi a mitad del trayecto divisó la figura de un hombre que venía caminando hacia ella con paso lento y titubeante. Se le ocurrio que podría tratarse del familiar de algún paciente internado, que, como de costumbre, había permanecido en el hospital luego del horario de visita, y ahora, extraviado, deambulaba por los laberínticos pasillos internos sin poder encontrar la salida.
De unos 50 años , alto, canoso, camisa azul y pantalón gris ,.el hombre parecía desorientado. Al observarlo más de cerca, le llamaron la atención sus ojos, de un raro color verde musgo.
- Qué busca señor? está perdido? , no sabe que no se puede circular por este sector a estas horas? – preguntó Gloria.
Ël le devolvió la mirada despectivamente.
- Busco la salida a la calle señora.- le respondió cortante. - Creo que me perdí. Estuve internado en la guardia hasta recién, pero harto de esperar que me atiendan he decidido volver a mi casa– agregó nervioso tratando de esquivarla y seguir caminando.
Gloria, en tono mas suave, preguntó– Pero qué pasó?, por qué salió de la guardia? -
El retrocedió unos pasos, y levantando la vista del piso dio mas detalles…Había ido al hospital por un dolor en la boca del estómago. Lo atendieron dos médicos muy jóvenes (“ los residentes” pensó Gloria). Al parecer, un atracón de comida había provocado un cólico de vesícula.
Los médicos le iban a aplicar un analgésico o algo así, pero en ese momento llegó una pareja herida, y salieron todos corriendo hacia el box de enfrente. Por lo que pudo escuchar se trataba de un accidente de moto, uno de ellos estaba grave.
- Sí, sí, ya sé, yo los atendí hace un rato. Al más grave lo están operando - interrumpió ella observándolo de cerca mientras él hablaba. Los ojos verde musgo seguían inquietos buscando la salida. El hombre tenía buen aspecto ahora, sin signos de padecimiento alguno.
- Vino solo? -le preguntó ella
- Sí , vine solo – y continuó explicando… Cuando los médicos lo dejaron para atender a los de la moto, su dolor aumentó mucho y fue subiendo hasta el pecho. Un sudor frío le cubrió el cuerpo , sintió náuseas, le faltaba el aire , tenía las manos y los pies muy fríos. Trató de gritar pero la voz le salía cortada. Nadie escuchó, nadie vino , todos estaban muy ocupados en el box de enfrente. Con la mirada fija en el techo, fue respirando lento y profundo durante largo rato con lo cual el dolor fue cediendo y se quedó dormido .No sabe cuánto estuvo así pero al despertar ya no sentía nada. Tampoco se escuchaban las corridas de un rato antes en el box de enfrente, todo estaba en silencio. Como continuaba solo y sin novedad alguna, ya muy fastidiado, decidió levantarse sin más y regresar a su casa. Ya se sentía bien. No había rastros de dolor, ni náuseas ni nada. Salió al pasillo buscando la calle, pero parece que le erró y se metió en el lugar equivocado, y en eso estaba cuando se cruzó con ella.

Al cabo de escucharlo atentamente , Gloria quedó pensativa unos segundos. Le pidió entonces que no se fuera. Lo acompañaría de nuevo a la guardia para que lo volvieran a ver. Si estaba el Jefe, le pediría que lo viera él personalmente, en lugar de los residentes, así se iba más tranquilo a su casa. La vesícula era un poco traicionera y el cólico podría volver más tarde. Le convenía esperar el alta , intentó convencerlo.

En ese momento, desde la guardia, una compañera se asomó al pasillo y la llamó :
-Gloria vení urgente, te llama el Jefe.
Ella le pidió al hombre que la acompañara . – Venga conmigo– le dijo – lo voy a hacer ver por el Jefe.
El en principio se rehusó pero ante la inistencia de ella, finalmente accedió a seguirla.
Gloria aceleró el paso, giró la cabeza un par de veces no muy segura de haberlo convencido y vió que el hombre venía caminando detrás de ella .
Desde la puerta vaivén de la guardia, su compañera le hacía frenéticas señas con las manos.
- Apurate!. Un paro cardíaco, no le encontramos la vena. El jefe está preguntando dónde fuiste. Quiere que intentes colocar el suero vos que tenés más experiencia.
Entró al box y vió al jefe de la guardia con los 2 residentes inclinados sobre un paciente en paro cardíaco, reanimandolo . Sin titubear Gloria tomó el brazo del paciente y en menos de 2 minutos encontró una vena para colocar el suero.
-Perfecto Gloria- dijo el Jefe – Dónde estabas? – y sin esperar respuesta continuó bolseando al paciente enérgicamente . Parecía muy tenso, casi enojado, los residentes lo miraban angustiados. Ella sintió un poco de culpa por haberse ausentado en ese lapso pero no habrían transcurrido más de 15 minutos desde que había salido al pasillo.

La reanimación duró más de una hora, sin éxito. -No responde, paramos acá -ordenó el Jefe mientras retiraba la máscara de oxígeno de la cara del paciente tirándola con rabia al costado de la camilla. La frente sudorosa, la mandíbula contraída y el ceño fruncido dejaban traslucir su preocupación y mal humor. Los residentes a su vez detuvieron el masaje cardíaco. Todos quedaron en silencio mirándose entre sí por unos segundos al cabo de lo cual el Jefe respiró profundo y agregó: -Hay que avisar a la familia. Vino solo no?. Gloria fijate en los bolsillos a ver si tiene algún documento – tras lo cual salió bruscamente a la puerta del box seguido por los residentes. Los tres discutían entre ellos en voz baja, casi inaudible. Ella no alcanzaba a escuchar lo que decían. Que habría pasado?

Fugazmente recordó al hombre que venía tras ella por el pasillo. Cómo iba a pedirle ahora al Jefe que lo volviera a revisar, con lo alterado que estaba ? . Cuando se enojaba era imposible hablarle. Habría que esperar un poco.
Quedó sola dentro del box, y, como le habían ordenado comenzó a buscar alguna prenda , algún documento del fallecido. Se acercó a un pequeño y desordenado montículo de ropa en un rincon: un pantalón gris y una camisa azul. Como paralizada y sin poder emitir sonido alguno, temblando y tambaleándose , Gloria se acercó y miró de cerca el rostro de aquel cuerpo que yacía sin vida sobre la camilla aún con el suero puesto y los monitores conectados al pecho. Los ojos verde musgo, con las pupilas muy dilatadas, permanecían ahora fijos e inmóviles.
Antes de desmayarse, Gloria alcanzó a oír como un eco en su cabeza la voz lejana e irritada del Jefe increpando a los dos residentes :
–¡Cómo van a confundir un cólico vesicular con un infarto masivo, manga de inútiles!....¡ Menos mal que no se les ocurrió mandarlo a la casa, sino íbamos todos presos! . Encontraste algún documento en los bolsillos Gloria?.... Che….te sentís bien…?





Texto agregado el 15-03-2013, y leído por 117 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
10-06-2013 hermoso cuento,historias de aparecidos diria mi abuela. jaeltete
16-03-2013 Es un buen cuento. Supe que era un fantasma desde que apareció con paso titubeante, lo cual se confirmó por los ojos verde musgo. Con todo, me parece bien resuelto. Gatocteles
 
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