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Hay noches, cuando llueve principalmente, en las que el bueno de mi dragón dilata sus orificios nasales más de lo habitual, y con un simple gesto de sus alas, resopla con desdén, y sé que anda detrás de una buena y elegante pieza.

Tras un micro-segundo de indecisión que se perfila fugazmente en su melosa mirada, comienza la emoción adrenalínica que albergan sus más sanguinarios instintos. Un par de alegres y desenfrenados brincos de pre-calentamiento, agacha la cabeza, y se lanza a culebrear por el césped cual salamandra hiperactiva y alocada por las paredes.

Suelen transcurrir entre cinco y diez minutos, y unas cuantas leguas de distancia hasta que desaparece de mi vista y comienza a rugir atronadoramente en señal de victoria.

Veloz como un trueno acudo a su llamada ipso-facto, es entonces cuando al muy remolón le da por juguetear con su presa igual que Messi con su esfera de energía mágica.

Yo me acerco sigiloso como una sombra, le ordeno que se detenga, él gruñe y emprende sus embestidas con el morro meticulosamente como si aquel pequeño ser ardiera igual que una estrella del alba recién forjada.
Trato de apartarlo, pero el muy cabezón siempre agarra el bicho-bola entre sus fauces y emprende la huida felizmente mientras fustiga con su látigo viperino a todo aquel que intenta alcanzarlo...

Normalmente gusta de cazar de noche, pero hoy, en nuestro habitual paseo por los alrededores del rio ha cazado a su presa, en un segundo y sin previo aviso. Algo me olía a chamusquina, y para más inri obedeció mi orden sin rechistar siquiera. En cuanto ha soltado al erizo he podido comprobar que el pobre animalillo tenía un par de garrapatas entre sus púas. Sin ningún tipo de herramienta he comenzado la ardua tarea de desincrustar esas malditas chupasangres de su enredado lomo, pero al acercar más la vista al herido bichejo he descubierto que estaba plagado, vamos, que parecía un nido-tren que acabara de descarrilar.

-Tenemos dos opciones... - le he confesado al maltrecho puercoespín, aunque en realidad había una tercera- o te clavo un puñal ahora mismo, o te quedas quietecito y me dejas hacer mi trabajo.


El atestado renacuajo no ha dicho ni mu, apenas trataba de recogerse sobre sí mismo mientras yo manipulaba al punzante enemigo de entre las zarzas de su cuerpo. Mientras tanto el Drägon se ha sentado a observarnos tratando de controlar sus instintos, inútilmente, hasta que se ha dado por vencido y se ha puesto a morder una piedra.

La verdad, no sé si el fin justifica los medios... pero si no he matado doscientas sanguijuelas en ese vergel, no he matado ninguna... y todo para tratar de salvar a un único e inocente ser de acero trillado.

Había de todos los tamaños y colores, unas rechonchas y rebosantes de poder, otras que ni siquiera habían aprendido a caminar sobre sus... espera que cuente... bueno da igual... no sé si seis u ocho patas... ni si son más repugnantes vivas que muertas...

¿Sinceramente? Adoro espachurrarlas entre mis uñas y sentir como la sangre salpica mi rostro (ni que fuera suya), quién sabe si se trata de algún instintivo gen heredado de mis ancestrales antepasados los autralo¿qué?.

¡ Doscientas ! En cada centímetro cuadrado había lo menos cinco o diez. Pufff... creo que he batido mi propio record, y eso que por misericordia o yo qué se qué he dejado escapar algunas ilesas.

Dos horas después he aupado al erizo y lo he puesto sobre mi regazo, es entonces cuando el muy chiquito se ha estirado relajado, incluso me ha parecido escucharlo suspirar, y se ha dejado mostrar en todo su esplendor con ese morrito alargado y oscuro tan requetelindete, esa puntiagudas orejillas de murcielaguill¿a? tan monas, sus ojos...los cuales parecían dos cuencas completamente vacías ¡qué yuyu!, y esas afiladas zarpas de tyranosaurio-rex que tiene el muy mamón (Pinchitos), o mamona (o Pinchita) entre sus patas... ahora hasta dudo, pero colita solo tiene una, triangular y cortita.

Entonces he sentido un leve cosquilleo en la nuca... he aplastado a mi última víctima, y con medio arcoiris dibujado en el horizonte hemos regresado al hogar, con una mezcla de satisfacción y preocupación en la boca mientras Drägon daba brincos como diciendo "¡lo he cazado yo, es mío , es mío!

-Ya...- he suspirado con una ladina sonrisa en mi siniestro jeto - tú lo has cazado, pero yo me lo voy a comer.

Sin duda,


lo más grande que he heredado de mi abuelo (a parte de mi tía y mi padre) es este amor irracional e incondicional por los animales (también el odio a las garrapatas, je), y no creo que haga falta que se lo diga a gritos, ya que los animales nos comprendemos y conocemos hasta con los ojos cerrados.

Una vez en casa, el viejo casi nos echa a patadas, será cosa de su alergia, como de costumbre... no será la primera vez que una loba preñada, un gato montés, o un pajarraco o lo que fuera me haya acompañ(¡mierda, una pulga!)ado (muerta...) al nido... pero ya nos conocemos...

Entonces mientras me aturullaban el bolo incesablemente, he seguido tratando de reanimar a Pinchitos, apenas movía sus patitas cuando lo incordiaba un poco... ¡Otras casi cincuenta chupasangres! cuando le he sacado la última, dada su entrecortada respiración parecía como si la fuera a palmar de un momento a otro. Le he rezado a dios, pero entre los hinchas del Borussia que clamaban clemencia y los hinchas del Madrid que debían estar atosigándole a estas altas horas de la noche por una poca de revancha, no creo que tuviera tiempo para este menester.

Tengo los dedos como si hubiera bordado un vestido de novia, pero bueno, ahy está Pinchitos, semi-inconsciente (ahora puedo asegurar que ha abierto sus oscuros y brillantes ojitos) y descansando plácidamente sobre el escritorio, mientras el Drägon se lame los huevos sin perder de vista su caza tras llevar horas lloriqueando silenciosamente como un Fénix...





(Continuará...)


Texto agregado el 01-05-2013, y leído por 159 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
01-05-2013 No me gusta las sanguijuelas. Espero que pinchitos no acabe en la barriga de alguien. CORAZONVERDE666
01-05-2013 simpático y tierno, con algo de entre mágico y costumbrista. NeweN
01-05-2013 Por más que quieras que lo quieras esconder en letras lúdicas, aflora el rigor y el oficio. Hay calidad sin duda. un abrazo. umbrio
 
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