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El dolor y la felicidad dejan huellas en las vidas de las personas y muchas veces el lugar donde estas personas habitaron,las guardan a través del tiempo, aún mucho después que han partido de este mundo...

El llanto despertó a Paula, nuevamente su pequeño hijo estaba despierto, mirando fijamente la angosta ventana frente a su cama.El reloj marcaba las tres de la madrugada, era la cuarta vez esta semana que se despertaba llorando, pero era un llanto de pena; lo que tiraba por tierra la escusa de un mal sueño.
El niño, de tres años, no podía explicar claramente lo que sucedía solo decía:
_Estoy triste, muy triste,mami...
La madre decidió comentar los hechos con su suegra, ya que esta era una señora mayor y supuso que podría aconsejarla; la mujer le sugirió que llevara al niño al pediatra ya que unos meses atrás había nacido su hermanito y eso sumado a la reciente mudanza, podrían ser la causa de sus temores nocturnos.
Así lo hizo, pero el médico no encontró nada anormal, tampoco la maestra de
la guardería,la cual argumentó que era un niño muy sociable aunque algo callado; igualmente no descartó el tema de los celos por su nuevo hermanito.
Pasaron algunos días de calma,y Paula llevó a sus hijos de paseo a la plaza, era un día caluroso de abril y la tarde se prestaba para los juegos al aire libre.
Mientras el bebé dormía en el carrito, el mayor jugaba en el arenero, su mamá intentó abordar el tema del llanto nocturno, aprovechando el lugar abierto y el buen humor de su hijo; se sentó junto a él y antes de poder preguntar algo el niño murmuró:
_Mami estoy triste por la señora que llora...
_¿Qué señora amor? Preguntó la mujer sorprendida.
_La señora que me mira desde la ventana, y llora, llora,llora...
Por un momento un sudor frío le bajó por la espalda, y ya no quiso seguir preguntando,se levantó lentamente y fué junto al bebé; se quedó un largo rato observando al niño jugar con la arena, parecía nada angustiarle o preocuparle solo un niño más jugando bajo el sol.
De regreso a casa no hubo ningún comentario, nada con respecto a esas extrañas palabras.Paula acostó a sus niños, arropó con amor al mayor y le dijo que pronto tendría su propio cuarto donde dormir,con una cama nueva y mucho lugar para los juguetes...
_Si, mami, y le damos su cama a la señora triste ¿no?
_¿Qué cama amor?Preguntó temerosa.
_Ésta, la que tengo yo ahora, es de ella.
Paula salió de la habitación más confundida que antes y sin saber que creer, si solo era la imaginación de su hijo, los celos la mudanza...
Habló con su suegra y ésta no supo que decir, pero no creía que el niño inventara cosas era muy dulce e inteligente, acostumbrado a estar entre personas grandes,hablaba correctamente, con muchas palabras para su corta edad.
Aún así, estaba desconcertada,pero no quiso preocupar mas a la mamá.
_Ya se le pasará, es cosa de chicos. Acusó la abuela.
Siguió la semana, con días buenos y noches algo agitadas, y ya casi todo coloreaba a rutina, cuando una tarde a la hora de la siesta, Paula y su suegra decidieron matear a la fresca del comedor, el niño jugaba bajo la mesa con algunos autitos.
_¿Podríamos mirar algunas fotos de mi casamiento, no? Preguntó la abuela.
_¿Cuales?, Creo que ya las vi todas.
_No, las que digo son muy viejas los que aparecen estan todos muertos, ni los conociste, pero como son parientes es bueno que los veas aunque sea por fotos.
Trajeron la caja, y comenzaron a sacar las fotos, estaban amarillas por el tiempo, algunas casi no podían distinguirse, cada una venía con la correspondiente información, que la abuela se encargaba de dar, y Paula acompañaba de graciosos comentarios.
Así pasó la tarde, y como se acercaba la hora de la cena, comenzaron a guardar todo; al levantar un grupo de fotos, una muy pequeña, se cayó al suelo; el niño que jugaba bajo la mesa tomó la foto y la miró, estiró su pequeña mano y al pasársela a su madre le dijo sonriendo:
_Esta es la señora que llora, mami...
Paula tomó el retrato y se lo dió a su suegra, que estaba parada a su lado, la mujer la miró, y se sentó con su cara pálida.
_¿Quién es? Murmuró Paula.
_Mi hermana mayor, murió hace diez años..
Ya pasada la primera impresión, la mujer contó a Paula, esta historia familiar, que por dolorosa permanecía guardada:
Mi hermana, enviudó joven, se aferró entonces a mi padre, que era un hombre viejo y enfermo, que al poco tiempo también murió, cayó en una profunda tristeza de la cual no pudo escapar; se mudó aquí con nosotros, pero no mejoró. Una madrugada,llamó a mi esposo y cuando el se acercó a su cama,observó que estaba llorando, la abrazó para consolarla y ella espiró, murió...
Estaba en su cama, la misma que hoy usa tu hijo, en esa misma habitación, eran las tres de la madrugada...


No podemos tener las respuestas a todas las preguntas...Aún si así fuera ¿De qué nos servirían...?

A mi querido hijo, Federico.

Texto agregado el 29-07-2013, y leído por 180 visitantes. (11 votos)


Lectores Opinan
03-12-2013 Vine a releer, maravilloso relato!! gsap
29-08-2013 Me recordó a la genial obra "Otra vuelta de tuerca". 3 a.m., la hora maldita. Muy buena historia de suspenso. Saludos. darkzombie
07-08-2013 Me guatò, abrazos y estrellas desde Cali, Colombia. abre el libro de visitas. NELSONMORE
06-08-2013 Me atrajo mucho esta historia. ***** susana-del-rosal
02-08-2013 impresionante narración que atrapa desde la primera letra, al final el más allá no está tan lejos. elisatab
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