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Inicio / Cuenteros Locales / vinchenzo2 / Sangre, sudor y lágrimas

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El narigón de Charls, uno de nuestros buenos compipas había conseguido un nuevo empleo, no sé como mierda, porque eso del laburo sí que era extraño en un tipo como él, pero lo había hecho, y de un momento a otro estaba al mando de un terreno baldío entre las calles Nataniel Cox y Santo Domingo en el centro de la capital. Una especie de depósito de carritos maniceros, lustrines de zapatos y un montón de huevadas más que ya ni recuerdo.

Su misión era bastante simple, solo debía cuidar de que algunos cuantos manilargas no ingresaran allí y hurtasen el instrumento de trabajo de cada esforzado esquinero, en el estaba su confianza y la de sus jefes. Charls era un demente y un drogón quizás en que estaba pensando el tipo que lo había dejado al mando, pero bueno así es la vida tan paradójica en momentos y tan voraz en otros.

A diferencia de lo que muchos pensábamos, Charls, estaba realizando un estupendo trabajo porque llevaba un buen rato vigilando como policía aquel sitial de menudas exquisiteces.

Si hasta le habían construido una linda habitación en donde podía pernoctar y drogarse a su antojo, nosotros por supuesto como buenos amigos le ayudábamos a celar la propiedad a cambio de un buen toque y algunos manices para degustar. Además servía como guarida indiscutida cada noche para follar chicas y armar candombes dignos de una película de Tinto Brass. Siempre terminábamos allí, fuese mañana, tarde o lo que fuera, inclusive esa noche. Mauricio y Luque habían decidido drogarse en mi hogar a puro veneno, mezclando plantas verdes con polvos bien blancos lo cual los mantenía en estado de Shock extremo, y yo? yo no pude negarme a ese festín de la muerte, si era el paraíso mismo. La habitación de Mauro quedaba contigua a la mía, pero ambas expulsaban mucho humo si yo creo que hasta los pobres vecinos se elevaron hasta los cielos, que va, eso nos tenía sin cuidado...

-A qué hora llegan tus viejos Fastidio?
-No se hueón. A qué hora salieron Mauro?
-Que me preguntai a mi ahueonao, si llegamos reciencito...
-Jajaja, viviendo con estos hermanos sí que sería el hombre más feliz de la tierra.
-Bueno Luque, eres como nuestro hermano o no, recuerda que tu madre se las vio en la cama con mi papa cuando eran jóvenes.
-Jajajajaa. No huei hermano.
-Verdad hueón mi vieja me contó...

Eso era una verdad absoluta, mi padre en sus años mozos recorría las calles haciendo rugir su motocicleta y rompió varios corazones entre ellos el de la madre del bueno de Luque, pero eso es harina de otro costal y tiempos pasados.

-Oye Mauro, ya es de noche culiao.
-Si hueón vamos a comprar alguna huea pa tomar y nos viramos de aquí antes que lleguen.
-Lo único que pido muchachos es iniciar alguna pelea, llevo semanas entrenándome. Es lo único que pido.

Luque era un plebeyo sin muchos laureles pero un púgil bravo y certero. Había golpeado en solo un par de meses a gran parte de la comunidad, y eran muchos los que habían comprobado ya la fuerza de sus puños...

-Tienes mi palabra.

No teníamos ni un peso y más hambre que el chavo, así que rescatamos de la cartera de mama una luca piñufla y luego de lavarnos el cacaraco fuimos por si algún mequetrefe se animaba a nuestro festín. Pero no había nadie, ninguno de los nuestros. Buscamos en calles, plazas, bares y esquinas, pero no hubo resultados positivos. No nos quedo más remedio que comprar un ron Jamaica con la luca hurtada y tomar en banda el bus 122 en busca del paraíso de Charls esquivando inclusive algunos insultos del amable conductor....

-Y...que mas esperaba. Que le pagáramos pasaje? Si solo somos unos pobres cristianos.
-Si conchetumare. Pide permiso por ultimo.
-Gracias compadre.

Luque intentó romperle los huevos pero le detuvimos. Si era un viejo canalla y cascarrabias además no sería un rival de peso, si íbamos a desenfundar nuestros puños que fuese con alguien de calidad. Una vez arriba todo fue beber y mas beber...

-Grrr, la cago hueón... esta huea debe ser más potente que los cocos de Mario Kreutsberger.
-Jajajajajaaja.

En segundos ya nos sentíamos con la fuerza de Superman y el valor de linterna verde. Nuestras chicas debían de entender que una noche de solteros con tus compipas era algo incomparable, más aun borrachos y drogados hasta el infierno. Bajamos en carrera cerca de unos edificios y Luque perdió el equilibrio quebrando la única botella que portábamos, ahora sin un peso en los bolsillos. Fuimos de bar en bar iniciando unas cuantas trifulcas y robando vino a las mesas y pronto dimos con la enorme reja que celaba el palacete de nuestro amigo Nariz. Como siempre estaba la cagá con la música sonando a reventar. Había una decena de hueones entre hombres y mujeres venidos desde los mismos rincones que nosotros pero pertenecientes a la primera camada de chicos rudos. Recordé entonces que justito un año atrás se habían divertido golpeando cobardemente al buen Fastidio en desigualdad numérica y ahora se presentaba ante nosotros una oportunidad única de pasar factura y no íbamos a desaprovecharla.

-Huena narigón de mierda, con quien estai?
-Ah, con los cabros de los palos.
-Giles culiaos como los dejai pasar.
-Pero si son amigos po hueón. Puta si entran no dejen la cagá arreglemos las hueas en buena.
-Así será...

Ahí estaban los conchesumadres bebiendo como locos, algunos colgados de las rejas a dorso desnudo gritando boludeces, sintiéndose amo y señores de aquellas tierras. Malditos. Pero debíamos ser cautos ya llegaría el momento de cobrar. Sentimos gritos y nuestros nombres, sorpresa total, el flaco Gallardo y la bestia, dos de los nuestros habían caído del cielo para reforzar nuestro ejército. Pero venían con un aliado, jamás lo había visto le apodaban garrapatas ahora si estábamos en igualdad de condiciones.

Uno de ellos intento calmar las cosas invitándome un trago y dispensándose por la golpiza provocada, pero le hice un lado y fui por los míos. Sabía que en cualquier momento estallaría una lucha sin cuartel. Nos agrupamos los cinco pues el bicho no contaba y dimos juramento de pelear hasta el final. Mauro fue por uno de ellos, le llamaban el tocino, era un gordo grotesco y uno de los colgados en esas putas rejas. Subió hasta ella y lo bajó con un tiro libre excelente iniciando la pelea. Era todo muy rápido, mauro en un dos por tres lo tenía por el suelo aplicando brillantes ganchos sin darle oportunidad de defenderse, no sé quien era pero otro lanzaba zapatazos como loco gritando mueran, e intentaba destrozar a Mauro, fui por él y junto a Luque le dimos una tremenda paliza. Como pedían piedad aquellos putos. Sentía golpes pero no me detenía solo hasta que dejaron de moverse y fuimos por los demás ahora solo restaban cuatro. Pero ya no eran tan valientes, dos cobardes abandonaron el combate corriendo y saltando las rejas como colegialas y la lucha esta vez se traslado hasta las calles ya que no pudimos darles caza. Solo quedaban 2, cañaveral y su hermano el bolas tristes, sus líderes y los más fieros, pero en un acto totalmente interdicto garrapatas golpeó sin motivo alguno a Luque, quizás pensando que era un enemigo, así que no le perdonamos la vida pero lo golpeamos suave solo para amedrentarlo...

-Ya...ya si yo ando con ustedes.
-Entonces pa que pegai al peo saco huea....
-Ya... ya calmao. Y lo soltamos.

Nunca vi al flaco gallardo, salvo cuando venia veloz como un toro arremetiendo con un gancho de selección a bolas tristes y lo mandó a volar por los cielos, jamás en la vida vi un gancho igual ni hasta el día de hoy, fue un sonido impecable que remeció toda la calle. Creo que bolas nunca espero que ese tipo de esquelético cuerpo tuviese ese tipo de pegada, su hermano cañaveral ardió en ira pero la bestia con dos golpes de puño en seco lo mando a la lona...PAF...PAF y fue todo, eran sus presas y no intervendriamos. La madrugada apareció sin llamarla y nosotros sudados hasta el culo. Fue un momento memorable e inolvidable, una vez más la victoria era nuestra, como tantas otras veces, habíamos dejado de ser niños transformándonos en hombres, en fieros puñeteros, y en los más temibles en todo el circuito....

Texto agregado el 01-09-2013, y leído por 142 visitantes. (8 votos)


Lectores Opinan
02-09-2013 pobre bolas tristes...como siempre, un épico cuento de la calle mon ami toxica
01-09-2013 Muy bien escrito, describe una zona de nuestra sociedad por demás olvidada. filiberto
 
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